Lucha fabril y política. “Toqué timbre y un compañero me abrió la puerta”

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Número 13, septiembre 2014.

El lunes 11 de agosto la empresa gráfica R. R. Donnelley Argentina S. A., ubicada en la zona norte del Gran Buenos Aires, amaneció cerrada y con un cartel que decía “Lamentamos profundamente tener que comunicarle que, afrontados a una crisis insuperable y habiendo considerado todas las alternativas viables, estamos cerrando nuestras operaciones en Argentina y solicitando la quiebra de la empresa, luego de 22 años de actividad en el país”, dejando solo un 0800 para dar detalles de una decisión que ponía a más de 400 familias en la calle.

 

R. R. Donnelley es una empresa norteamericana de servicios de impresión con más de 150 años de trayectoria, que se instaló en Argentina en el año 1992 cuando adquirió la gráfica Atlántida. Actualmente cuenta con más de 40 plantas en todo el mundo, empleando aproximadamente 57 mil trabajadores, y su facturación anual en 2013 ascendió a 218 millones de dólares.

La socióloga Mariela Cambiasso, y la trabajadora social Georgina Andrada entrevistan a un trabajador de “Donnelley bajo control obrero”, tal como han decidido denominarla sus trabajadores. Gonzalo tiene 25 años, trabaja desde el año 2010 en el sector de producción y participa de la organización sindical interna. La experiencia personal de Gonzalo invita a reflexionar sobre la relación de los trabajadores jóvenes con la política, los partidos políticos de izquierda y las organizaciones sindicales de base; sobre las nuevas formas que asume la conflictividad; y sobre las implicancias políticas de un proceso de toma de fábrica bajo control obrero en la Argentina actual.

 

Empezar a hacer política

¿Cuándo empezaste a trabajar, y dónde trabajaste antes de entrar a Donnelley?

Entré en el 2010, antes trabajé por todos lados. Cuando tenía 15 años dejé el colegio y empecé a laburar en la obra. Mi viejo es albañil, mis hermanos también y bueno laburé en la obra. A los 17 años tuve a mi nene y cuando cumplí 18 empecé a buscar laburo en fábricas. Pero nunca tuve un trabajo efectivo. Había trabajado en tres fábricas pero trabajé dos meses, tres meses, nada seguro. Y bueno empecé a trabajar por agencia, estuve cuatro meses y enganché justo una camada que iba a quedar gente efectiva, más que nada porque ya había una organización acá adentro. Quedé efectivo en junio del 2010.

 

¿Cuál fue tu relación con la organización sindical en Donnelley? ¿Tenías alguna experiencia sindical previa?

Sinceramente antes de buscar trabajo acá nunca había tenido ningún contacto con la política. Como siempre digo, si bien nunca fui un tipo garca, nunca le había dado bola. Cuando quedé efectivo tomé contacto con el Chavo, una vuelta me invitaron a una reunión de la agrupación, y bueno ellos me plantearon un poco cómo se manejaban acá adentro y si yo estaba dispuesto a darme a ello. Y entonces les dije que sí, que me parecía re bien todo lo que hacían pero que no tenía idea de nada. Cuando entré acá no sabía ni lo que era un delegado. Fue como que asumí ese compromiso, pidiéndoles a ellos que me den una mano en ese sentido. Empezamos teniendo reuniones y charlas para meterme en la lucha.

 

¿Ese proceso fue inmediatamente, cuando empezaste a trabajar?

Fue más o menos cuando quedé efectivo. En los cuatro meses que estuve por agencia no tenía contacto con la Comisión Interna (CI), porque en aquel tiempo si el de agencia tenía contacto con el efectivo o con la CI, era mal visto. Apenas quedé efectivo hubo una reunión en la que también había compañeros míos que habían quedado efectivos conmigo, y nos hicieron ese planteo de formar parte de la agrupación.

 

¿Y qué expectativas tenías cuando entraste a trabajar? Comentabas que era la primera vez que trabajabas en una empresa grande.

Cuando entré ya había una organización formada. Ellos vienen hace 8, 9 años con esta organización de tener una CI combativa. Y para mí siempre estuvo muy bueno trabajar acá. No sólo en la comodidad de cómo se trabajaba sino que podíamos pelear día a día contra las opresiones, y eso no se ve en ningún lado. Me ha pasado de charlar con gente amiga y que no me crea cosas que yo comentaba de acá. No sé, hacer asambleas, que vengan los jefes y te verdugueen y que vos llames a la CI, o que entre los mismos compañeros les paren el carro, ese tipo de cosas. Y bueno, para mí era importante en ese sentido, porque nunca había tenido trabajo efectivo, acá tenía dentro de todo un sueldo accesible y una estabilidad laboral, que se podía garantizar, porque no era fácil que pudieran echar a una persona así porque sí. Porque la gente iba a saltar. Y por otro lado, he hablado con gente sobre la CI, y siempre creían que el delegado era un garca. Hablaba con mi hermano y él me decía, “Tené cuidado siempre de una manera u otra ellos van a sacar un beneficio”. Y yo les decía que no, que yo ponía las manos en el fuego por los tipos porque los conocía y que día a día se demostraba acá adentro que eran claros en este sentido. Por ahí, no sé si lo que pasa acá adentro pasaba en todas las fábricas…

 

El fin del “no te metás”

¿En tu casa estaban de acuerdo con tu participación en la organización sindical?

Cuando empecé a trabajar acá ya vivía con mi señora y mi nene. Vivíamos en lo de mis viejos. Mi señora estuvo dentro de todo bien, porque después del 2011 que hubo despidos empezó a formar parte de la Comisión de Mujeres1. O sea, con ella nunca tuve una discusión en ese sentido. Mi vieja es una señora que fue ama de casa toda la vida, nunca se conversó sobre política en casa. Por ahí con mi viejo si hablaba algo, y él lo que siempre me decía era “andá a laburar, agachá la cabeza” o que haga lo que sea para obtener un beneficio para mí y para mi familia. Si bien mi viejo es un tipo laburante, tenía esa visión. Con él sí hablamos del tema y él me tiraba que no le convencía mucho que yo me meta en la política. Como que él también veía que la política sólo era la política que se ve más común… el político corrupto, el delegado garca, ¿entendés? Así que con mi familia con el que más discutía era con mi viejo. Una vez estábamos hablando y salió el tema de Mariano Ferreyra, él me decía que no quería que yo fuera un Mariano Ferreyra, o sea, como padre. Y justo estaba mi vieja, que no hablaba pero escuchaba. Por ahí lo que pasaba por su cabeza era, no sé, el miedo ese de que su hijo pueda correr algún peligro, ¿no? Con respecto a eso, el otro día hablábamos de lo que estaba pasando ahora. Anteriormente él me había planteado que me fije que si de última tenía que empezar todo de nuevo, que él me iba a dar una mano, y yo le dije “mirá viejo, yo la voy a pelear hasta morir, por mi familia, por mi esposa, por mi hijo, por ustedes mismos”. Y conversando salió el tema de la dictadura, y él me había dicho que lo que le pasó a los compañeros desaparecidos fue porque seguramente en algo andaban, algo habrán hecho. El otro día hablando por teléfono estuvo bueno, porque salió ese tema, de lo que pasó en aquel tiempo, y él me dijo “yo no quiero que a vos te pase, porque yo sé que a esa gente le pasó lo que le pasó porque era gente que salía a pelear”, o sea me terminó dando la razón. Porque antes me decía que esos tipos en algo andaban, no me decía en qué, y ahora me dijo “tengo miedo que te pase eso porque en aquel tiempo ellos peleaban por lo mismo que estás haciendo vos”. Para mí eso es algo positivo, ya que antes por ahí él no lo pensaba, o no lo quería decir, pero ahora lo dijo.

 

La toma

¿Cómo viviste la toma de la fábrica?, ¿cómo tomaron la decisión?

El panorama que se esperaba eran despidos, la patronal venía amenazando hace un tiempo. Si bien esperábamos en algún momento una situación como esta, no sé si esperábamos que fuera ya. Pero nos veníamos preparando para ese proceso. Yo conocí Zanon en el 2011. Era como una meta para nosotros, creo que por eso mismo salió todo como salió. Pero fue todo medio de golpe. El domingo 10 se había dicho que la patronal iba a cerrar. Y el lunes nos encontramos con el cartelito en la puerta que decía que la patronal se había ido… y nada en concreto en el cartel, decía que para seguir teniendo información se podía llamar a un 0800, o sea algo totalmente absurdo ¿no? Bueno, lo que hace cualquier patronal con los trabajadores, que no somos nada para ellos. La decisión de tomar la planta fue discutida en asamblea el día lunes, mientras estaban en reunión en el Ministerio de Trabajo. Y ahí ganó la moción de no entrar hasta no saber qué se había resuelto en la reunión del Ministerio. Así que esperamos, los compañeros llegaron a las 9 de la noche y nos dijeron que la patronal se había ido. Al día siguiente vino un funcionario del Ministerio, constató que la patronal no estaba y que había violado la conciliación obligatoria. Y en la asamblea del lunes a la noche se votó que si la patronal no se presentaba, íbamos a entrar a la fábrica. El martes después de que vino el funcionario formamos grupos de compañeros y entramos a la planta, entramos, hablamos con los de seguridad, les dijimos que íbamos a tomar la planta, que teníamos una conciliación obligatoria que nos decía que teníamos que entrar a trabajar y que la patronal no se había presentado. Entramos alrededor de 50 compañeros por una puerta de atrás, caminamos por todo el pasillo y abrimos la puerta de adelante. Adelante había una asamblea, así que abrimos la puerta y entramos todos. Fue el martes a la mañana, tuvimos otra asamblea adentro, donde se votó que íbamos a poner la fábrica a producir. Y bueno, ya a las 11 de la mañana teníamos máquinas produciendo.

 

Sentimientos inexplicables

¿Y qué significó para vos personalmente ser parte de este proceso?

Yo me había levantado el lunes a las 5 de la mañana para venir para acá, que ya más o menos teníamos todo planeado, porque sabíamos lo que iba a pasar. Hasta el martes que fue la toma de la fábrica estábamos todos sin dormir. Tomamos la fábrica, después como a las 10 me fui para casa que tenía que hacer cosas. Y cuando volví, llegué, toqué el timbre y fue un compañero mío el que me abrió la puerta, o sea con mucha felicidad, una sonrisa en la cara. Entrar y que otro compañero me pida que firme en un libro de actas la entrada, y ver a todos mis compañeros contentos, o sea, no había ningún jefe, ningún gerente. En el momento fue algo totalmente raro. El entrar a trabajar en las máquinas, producir, tener la fábrica bajo control obrero, con casi la totalidad de las máquinas produciendo… es algo inolvidable… o sea hay algunos sentimientos que son inexplicables. Trabajar con mis compañeros en las máquinas, algunos que trabajan en encuadernación que trabajen en impresión, o los de mantenimiento en la vigilancia y los de limpieza en la producción… nosotros ese día hicimos vigilancia en el puesto 3, el otro día estuvimos limpiando los baños, al otro día en la producción… yo tengo tarea liviana, por las condiciones en las que trabajamos acá se me formaron dos hernias de disco y tengo una vértebra desplazada… Pero bueno colaborando en todo lo que no requiera un esfuerzo físico que no pueda hacer, y así estamos todos, en todo momento preguntando cómo estás. Se formó un grupo muy unido. O sea en todo momento que vos estás viendo cómo está el compañero, si está bien, si lo vas a relevar para que vaya al baño, si hace falta en una máquina, hablás con los compañeros.

 

Zanon como referencia

¿En qué experiencias se referencian?, ¿aparecieron las discusiones sobre las tomas de fábricas del 2001?

Del 2001 no tengo mucho conocimiento de cómo fue todo. Yo al menos lo que tomo como experiencia, o lo que hablo con mis compañeros, es Zanon. En 2011 tuve la posibilidad de ir con un par de compañeros de acá y fue una experiencia inolvidable, haber conocido una fábrica bajo control obrero, haber conocido a esos compañeros, que nos contaban su experiencia de lo que fue la toma y cómo era tener una fábrica bajo control de los trabajadores, fue algo que me ayudó a poder nutrirme mucho más y poder seguir avanzando en esta lucha. El otro día en el Encuentro2 estaba el compañero Raúl Godoy y yo le decía que para nosotros ellos eran un ejemplo de lucha. Y él me dijo que ahora el ejemplo éramos nosotros. Y para mí que una persona como Godoy me diga eso, a mí o a los compañeros, es algo que me pone la piel de gallina.

 

Lo sindical, lo político, lo personal….

Si mirás para atrás y volvés sobre las decisiones que tomaste ¿qué balance hacés?

Y yo creo que hoy más que nunca me quedo totalmente convencido de que lo que yo vengo haciendo es para bien. O sea fue demostrado en el sentido de que hemos conseguidos mejores condiciones de trabajo, bonos, mejores paritarias que lo que daba el sindicato, hemos conseguido una comisión de riesgos del trabajo formada por los trabajadores que yo soy parte de esa comisión, y que con algunos de mis compañeros tomamos esa decisión para que no siga habiendo compañeros que les pase lo que me pasó a mí, que somos un par con tendinitis, hernia de disco, por las condiciones en las que trabajábamos acá. No sé, creo que jamás podría estar arrepentido de lo que hice, de lo que vengo haciendo, y de lo que va a pasar. Yo una vez hablando con mi vieja le decía que desde que me metí en todo esto pude madurar yo mismo. Cuando entré acá tenía 21 años y en un sentido como que no me interesaba nada. Y el cambio que hubo en mi persona, más allá de lo sindical y lo político, fue muy importante. Y mi vieja me lo supo aceptar. Una vez me había preguntado a qué llamaba yo “haber tenido un cambio”. Y me acuerdo que le dije que después de todo esto hasta aprendí a tratar mejor a una mujer, o a saber cómo tratar a una mujer. Ya que si bien no me considero un hombre machista, apuesto todos los días a seguir cambiando en ese sentido. Qué fue lo que me llevó a tener una mejor relación con mi compañera, con mi familia misma. Era un ejemplo que le daba a mi vieja para que ella vea el cambio del que yo le hablaba. Que no fue solo un cambio político el que yo tuve, sino que fue un cambio general que me ayudó a mejorar en muchos aspectos. No sé, creo que lo que yo hice estos cuatro años acá y afuera, es lo que yo recomiendo, lo que hablo con mis amigos, con mis primos, con mis parientes para que los tipos se puedan sacar esa venda que yo traje puesta 21 años que no me dejaba ver una realidad que es la que realmente vivimos. Y si no salimos a pelear, los empresarios y el gobierno nos van a terminar pisando la cabeza.

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1. La Comisión de Mujeres se puso en pie en el marco de los conflictos por los despidos en el año 2011 y está conformada por las familias de los trabajadores. En la empresa en total solo pueden contarse entre tres y cinco trabajadoras mujeres, concentradas en los sectores de limpieza, calidad y enfermería.

2. Realizado el 16/08, reunió en la puerta de la fábrica a distintos sectores combativos del movimiento obrero.

 

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