LEAR: ruta de la resistencia obrera

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buistres-en-lear2 (1)FERNANDO SCOLNIK

Número 12, agosto 2014.

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Agosto comienza con Argentina arrimándose a un default, parcial o “selectivo”. Como dijimos en IdZ 11, la encerrona es resultado de la política oficial y su ilusión de que se puede “salir” del problema de la deuda pagando  puntillosamente. Un default no querido ni buscado es, sin embargo, convertido en gesta: “Patria o Buitres”, dicen los afiches oficiales. Gesta de patas cortas: el gobierno actúa en nombre de “patronales buitre”, como Lear, donde los trabajadores están enfrentando la acción concertada de la empresa, la burocracia y el gobierno para derrotarlos.

La lucha de Lear está haciendo historia. Se ha convertido ya en la lucha de fábrica más importante de los últimos años, por lo menos desde el conflicto de Kraft-Terrabusi en 2009. En el kilómetro 31 de Panamericana se concentran muchos de los problemas de la realidad nacional. Lear es ya un símbolo y referencia de la resistencia obrera en el fin de ciclo K, enfrentando los planes patronales, especialmente los despidos, el giro a derecha del gobierno nacional y su decisión de descargar la crisis sobre los trabajadores con el apoyo de la burocracia sindical. A la vez, muestra el rol y la emergencia de la izquierda ligada a la lucha de clases.

 

La Santa Alianza a favor de los buitres, contra los trabajadores

La Santa Alianza entre gobierno, patronal y burocracia sindical se dio un objetivo en la industria automotriz: aprovechar la crisis para atacar a (y si es posible deshacerse de) los delegados y activistas opositores en el gremio mecánico. Esta industria es el corazón del “modelo industrial” K, y en momentos de crisis quieren liquidar todo vestigio de organización democrática e independiente de los trabajadores que pueda oponerse a sus planes, que en muchos casos consisten en reducir considerablemente el número de trabajadores en planta, dejando familias en la calle, a la vez que redoblar la dictadura patronal y los ritmos de producción para los que quedan adentro.

Esto ya lo vimos, por ejemplo, en Gestamp. Detrás del ataque a “los zurdos” que se escucha de boca de Pignanelli y otros dirigentes del SMATA a cada momento, se oculta en realidad este ataque al conjunto de los trabajadores.

Esta ofensiva está en sintonía con el giro a derecha del gobierno nacional, que comenzó el año descargando un ajuste económico contra los trabajadores y disponiendo los medios para ese fin: mayor represión a los conflictos sociales, mayor persecución a los luchadores. Recordemos, al pasar nomás, que el año político comenzó con Cristina Kirchner en la Asamblea Legislativa despotricando contra los cortes de calle, aplaudida de pie y a rabiar por el PRO, y contra las “banderas rojas del PST” (sic) por defender la absolución de los petroleros de Las Heras, en una causa trucha armada con confesiones arrancadas bajo tortura. Para ese momento César Milani ya estaba al frente del Ejército, nombrado por CFK. En ese marco tienen lugar los ataques en la industria automotriz. La lucha de Gestamp fue uno de los grandes episodios en ese sentido, y antecedente directo de la lucha de Lear (entre otros que podemos mencionar del presente año, como Valeo de Córdoba o la persecución a los delegados opositores de Volkswagen-Pacheco).

Desatado el conflicto en Gestamp por 67 despidos, y ante una medida audaz de 9 obreros que habían trepado a un puente grúa (medida que paralizó la fábrica y por esa vía también las principales terminales automotrices del país), el 30 de mayo se reunió un verdadero “Estado mayor contra la clase obrera” en Casa Rosada. Estuvieron presentes para complotar contra los trabajadores: Scioli, Capitanich, Berni, Granados, Pignanelli y Débora Giorgi, entre otros. Cristina Kirchner, al día siguiente, utilizó la cadena nacional para dejar bien en claro cuál era la política, atacando duramente en su discurso a los trabajadores despedidos que luchaban por sus puestos de trabajo. Esa misma tarde, el gobierno provincial de Scioli dictaba una conciliación obligatoria que, de forma insólita e inédita, revocaría pocos días después. El SMATA, por su parte, ya había jugado su rol con una solicitada en los diarios y declaraciones de Pignanelli, de indudable tono fascistoide. A pesar del heroísmo de los obreros que subieron al puente grúa, la lucha de Gestamp fue derrotada, ya que esta audacia no alcanzó para compensar una relativamente débil organización de la fábrica, a la altura de un ataque de parte de enemigos tan poderosos, y una política equivocada de sus principales dirigentes.

La multinacional española, como no podía ser de otra manera, emitió un comunicado después de su triunfo, manifestando su agradecimiento a las autoridades nacionales, las provinciales, las fuerzas de seguridad y el gremio metalmecánico. La Santa Alianza había ganado esta batalla. “Vamos por más”, dijeron, y atacaron en Lear. Era el comienzo de una lucha que aún está en curso, pero que ya está haciendo historia.

 

Lear Corporation, multinacional buitre

Lear Corporation es una multinacional autopartista de origen norteamericano que tiene 122.000 empleados en 36 países. Está dentro de la lista de las 500 principales empresas del mundo, y el año pasado tuvo ventas por 16 mil millones de dólares. Durante el primer trimestre de 2014 las ventas globales de la compañía aumentaron un 10 % en relación a 2013. Entre sus clientes principales se encuentran Ford, Mazda, Peugeot, GM, Mercedes Benz, Audi, Hyundai, Nissan. Tiene un largo historial de abuso sobre los derechos de los trabajadores en todo el mundo, mientras que sus directivos amasan millonarias fortunas. En los últimos cinco años y mientras aducía estar en bancarrota en EE. UU., impulsó una campaña agresiva de fusiones y adquisiciones de otras empresas al mismo tiempo que se expandió mundialmente a países de Asia, África, Europa del Este y Centroamérica con el objetivo de maximizar sus ganancias a cambio de bajos salarios y condiciones de trabajo precarias.

Lear Corporation tiene un largo historial de abuso sobre los derechos de los trabajadores. El caso más brutal posiblemente sea el denunciado en agosto de 2013 por la AFL-CIO (central sindical norteamericana), junto a sindicatos hondureños, respecto de que la empresa obliga a los trabajadores de esa filial a usar pañales para evitar que “pierdan tiempo” yendo al baño1.

 

Despidos y suspensiones masivas

Esta multinacional yanqui sería la que el 27 de mayo suspendería masivamente a 330 trabajadores en su planta de Pacheco, de los 650 que se desempeñaban en ese momento en la fábrica. En un dictamen del 2 de junio, y luego de las primeras movilizaciones de los trabajadores (corte en Callao y Corrientes) y la denuncia de la comisión interna, el propio Ministerio de Trabajo había dictaminado que las suspensiones en Lear eran ilegales, ya que la empresa jamás denunció la existencia de crisis, como indica la ley como paso previo a la suspensión masiva.

Pero esto era solo el comienzo. Había pasado casi un mes de las suspensiones cuando el jueves 26 de junio tiene lugar la primera represión contra los obreros de Lear, en una movilización conjunta junto a obreros de Donnelley que iba desde Callao y Corrientes hasta la Cámara de Comercio Norteamericana, en CABA. El saldo era de dos detenidos y una conclusión: el gobierno y sus fuerzas represivas estaban del lado de las multinacionales buitres, contra los trabajadores. A la vez, era un anticipo de que el ataque se profundizaba: al día siguiente, viernes 27, tenían lugar los despidos masivos, a pesar de que Ford, que es la única compradora de los mazos de cables de Lear, no bajó su producción este año. Resulta que Ford está importando cables al mismo tiempo que su proveedora local, Lear, despide y suspende a cientos de trabajadores, perjudicando no solo a los trabajadores sino también en momentos en que escasean los dólares en la economía nacional.

Imposible que todo esto suceda sin el aval de los funcionarios del Estado. La Santa Alianza ataca de lleno. La clase obrera se pone de pie para responder.

 

5 semanas

5 semanas transcurrieron desde entonces. Semanas en las que la lucha de Lear se convertirá en una causa apoyada por millones contra la multinacional yanqui, los gobiernos nacional y provincial y los dirigentes del SMATA. A cada ataque, la respuesta obrera en Lear no hizo más que profundizarse. Paro, bloqueo de fábrica, bloqueo de salida de camiones, acampe en puerta de fábrica, Jornadas Nacionales de Lucha, corte de Panamericana, caravanas (“piquete móvil”), enfrentamiento a la represión, presentaciones judiciales, impugnaciones en el Ministerio de Trabajo, festivales, peñas, acampe frente al Ministerio de Trabajo de la Nación, colectas para el fondo de lucha, conferencias de prensa junto a referentes de Derechos Humanos, Diputados, dirigentes sindicales y estudiantiles… y así podríamos seguir. En 5 semanas la tenacidad de la resistencia obrera, junto al apoyo y la creatividad de las organizaciones solidarias, desarrolló las más variadas formas de lucha contra los despidos.

Así, los trabajadores de Lear ganaron el apoyo de millones que simpatizan con la causa de los trabajadores y repudian las represiones de los gobiernos nacional y provincial, así como a la conducción propatronal del SMATA. Este apoyo es de masas y se expresa en acciones solidarias en todo el país. Las Jornadas Nacionales contaron con acciones solidarias no sólo en Capital Federal y Gran Buenos Aires sino también en Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén, Jujuy, Tucumán, Entre Ríos, Bahía Blanca, Mar del Plata, entre otros lugares. También se expresa en los 350.000 pesos que ya se han juntado para el fondo de lucha, para sostener la pelea hasta el final. Ni hablar de la enorme cantidad de personalidades y organizaciones que han firmado su apoyo (ver aparte), o de que Hugo, Pablo y Facundo Moyano hayan recibido la semana pasada a la comisión interna para darle su apoyo (pensando, por supuesto, en sus propios intereses).

Este apoyo no cae del cielo. 5 semanas de lucha desde los despidos han convertido a Lear en un símbolo nacional. “No a los despidos. Familias en la calle Nunca Más”, es el grito de los trabajadores, apoyados por millones. El recuerdo de la hiperdesocupación de los ‘90 y el 2001 está presente en la memoria colectiva. De ahí el apoyo de masas a los obreros de Lear.

Represión en apoyo a la multinacional yanqui, es la respuesta desde el otro lado. Las banderas del “relato” kirchnerista, ya bastante bastardeadas, han sufrido nuevos e importantes golpes al calor del conflicto. Las imágenes de la Gendarmería, la misma del espionaje ilegal del “Proyecto X”, desalojando de la Panamericana el 8 de julio con balas de goma, gases y palazos a los trabajadores de Lear y a las organizaciones solidarias, recorrió el país, al igual que la represión de la Bonaerense acordada con los dirigentes del SMATA del martes 29 de julio. El infiltrado de Gendarmería de civil descubierto por los manifestantes el miércoles 30, o el “Gendarme Robben” que de tan torpe solo provocó risa al intentar montar una provocación simulando ser atropellado por la caravana en Panamericana, pero fue puesto en evidencia por todas las cámaras, no ayudan mucho al prestigio de esta fuerza comandada por Berni y Cristina.

Las banderas K de la no represión y del empleo, cada vez más manchadas. El discurso “antibuitre”, en contradicción no solo con ser “pagadores seriales” de deuda externa, sino también con el apoyo K a las multinacionales buitre. El “progresismo K”, en crisis, es una de las principales consecuencias de esta situación.

Horacio Verbitsky, el Chino Navarro, los dirigentes del sindicato del subte, Pablo Ferreyra, son algunos de los que han salido a manifestar su descontento. De todos modos, gente acostumbrada a tragarse sapos, no pasan de las palabras al apoyo activo a la lucha y, menos aún, sacan los pies del plato del “proyecto nacional”.

 

Las formas de la lucha: a cada ataque, una mayor respuesta obrera

El primer día laboral después de los despidos, con los delegados de la Comisión Interna al frente (compuesta por el militante del PTS Rubén Matu y cuatro compañeros independientes), la fábrica votó el paro en asamblea como respuesta a los despidos masivos. Se paralizó la planta. La patronal redobló entonces su ofensiva no permitiendo el ingreso de los delegados a partir del día siguiente, en una actitud absolutamente ilegal que mantiene hasta el cierre de esta edición a pesar de que hubo cuatro medidas cautelares a favor del reingreso de los delegados, de que el Tribunal de Trabajo Nº 6 de San Isidro rechazó el pedido patronal de “desafuero cautelar”, y de que en los últimos días la Justicia ordenó al Ministerio de Trabajo que efectivice su ingreso. Son los buitres de Lear violando las leyes argentinas con la complicidad del Ministerio de Trabajo.

La lucha entonces, lejos de quebrarse como esperaba la patronal, adoptó nuevas formas. El acampe en la puerta de la fábrica se transformó en el centro de la organización, lugar de realización de las asambleas y donde los trabajadores reciben a las decenas y decenas de organizaciones solidarias que se acercan a apoyar y coordinar las medidas o aportar al fondo de lucha. Los piquetes que paralizaron la fábrica y las Jornadas Nacionales se convirtieron entonces en los principales métodos de lucha. La campaña lanzada para conseguir “1 millón de pesos para el fondo de lucha” está jugando un rol decisivo para sostener la lucha hasta el final sin que sea quebrada por hambre.

Los aportes del PTS, partido del que es dirigente uno de los delegados (Rubén Matu), han sido centrales. El PTS ha sido no solo el principal apoyo a todas las medidas de lucha (ideando muchas de ellas, como la de las “caravanas” en Panamericana, así como poniéndole el cuerpo y los autos en todo el país) y acciones judiciales (con un fuerte equipo de abogados), sino también aportando 325.000 pesos al fondo de lucha a través de iniciativas del PTS por medio de sus diputados, colectas hechas por sus militantes y colectas en común junto a otros trabajadores, suma a la cual hay que agregar lo recolectado en común junto a otras organizaciones. Este apoyo viene siendo decisivo para sostener la lucha en sus momentos más difíciles, contra enemigos poderosos, y para que Lear se convierta en una lucha ejemplar, testigo, que, de este modo atrajo el apoyo de muchas otras organizaciones.

La persistencia de la lucha generó crisis en La Verde de Pignanelli y la patronal, que tuvieron que ensayar nuevas medidas de ataque contra los trabajadores. El 17 de julio los dirigentes del SMATA, con el aval de la empresa, prácticamente secuestran a los trabajadores no despedidos: en vez de llevarlos a trabajar en los micros los desvían hacia la sede central de SMATA en CABA y los obligan con la patota y bajo amenaza de despido a votar la “revocatoria de mandato” de los delegados de la comisión interna, que ni siquiera fueron notificados ni estuvieron presentes para ejercer su derecho a defensa, al igual que los trabajadores despedidos, afiliados al SMATA. La amenaza no era solo de palabra, ya que el día anterior la empresa había despedido a 4 trabajadores que se habían negado a firmar el pedido de asamblea para la revocatoria. Como respuesta, el 22 de julio en el Congreso Nacional decenas de reconocidos abogados y personalidades de los Derechos Humanos anunciaron la presentación de una denuncia penal contra Pignanelli y otros directivos de SMATA por haber incurrido en el delito de coacción contra los trabajadores de Lear.

A su vez, los abogados de la comisión interna presentaron ante el Ministerio de Trabajo de La Nación una impugnación de la “asamblea”, por considerarla “insanablemente nula”, y pidieron su nulidad. El 31 de julio se conoció que el Juzgado del Trabajo de feria de la Capital Federal dictaminó que se deje sin efecto la asamblea fraudulenta realizada por el SMATA, ordenando al sindicato conducido por Ricardo Pignanelli que restablezca en el cargo a los delegados en un plazo de 24 horas.

 

Escuchando a Pignanelli y sus secuaces

En estas 5 semanas de lucha no solo se ha conseguido un enorme apoyo popular para los obreros, sino también las primeras 61 reincorporaciones de trabajadores despedidos, en sucesivas audiencias que el Ministerio de Trabajo, la patronal y el SMATA realizan a espaldas de los trabajadores. Pero desde el punto de vista de La Verde y la patronal, que son casi una misma cosa, esas reincorporaciones tienen que amoldarse al plan que tienen ellos: una fábrica que deje cientos de familias en la calle y a la vez redoble la explotación y la dictadura patronal para los de adentro, aumentando la productividad del trabajo en base a la sangre y sudor de los obreros. Para comprenderlo, no tiene desperdicio escuchar el audio que circuló (lo publicó incluso el diario Clarín) de la “reunión” que llevaron adelante Andrés Álvarez, José Luis Paparatto y Salvador Espósito (dirigentes de La Verde de Zona Norte) para apretar a una tanda de 30 trabajadores reincorporados antes de que entraran a trabajar.

Frases como ésta lo dicen todo: “Si el gremio no puede conducir esa fábrica, el gremio mismo va a hacer lo posible para que se cierre.” O si no, “Piensen lo que van a hacer, eh. No es una amenaza, simplemente una advertencia, muchachos”; o “la empresa dijo que si siguen estas condiciones se va, si tienen ingreso los delegados se va del país.” Más claro, imposible. El plan Verde-patronal incluye entonces amedrentar a los “de adentro” y dividirlos de los despedidos. Pero los mensajes de aliento no paran de llegar. “Fuerza, compañeros, sigan así, no aflojen”, es una voz que se escucha día a día desde los no despedidos. Este martes 29, cuando la Bonaerense y los dirigentes de SMATA se coordinaron para reprimir el piquete y entrar a trabajar, la mayor parte de los no despedidos no ingresó a la fábrica. Voces como esta se escucharon: “Eran los de La Verde los que entraron patoteando. Una masa, loco, la lucha de ustedes desde afuera. Yo no voy a entrar por encima de mis compañeros. Te da mucha bronca ver cómo le pegan a los compañeros”. Pero incluso con la pequeña minoría Verde que entró a trabajar ese día, el plan Verde-patronal entró en crisis, ya que su propia base manifestó que no quiere seguir entrando a trabajar en esas condiciones, con represión y enfrentamientos en la puerta.

 

A modo de cierre

Al cierre de esta edición, la lucha de Lear aún continúa. El conflicto alcanzó un punto altísimo de apoyo popular, mientras que luego de más de dos meses de lucha el activismo sigue firme planteando que la lucha no termina hasta que estén “Todos adentro”. Comienza una nueva semana en la que será clave la pelea para garantizar el reingreso de la comisión interna que ordenó la Justicia. Si se consigue, será un nuevo punto de apoyo para la lucha.

Más allá del resultado final, los obreros de Lear ya son una gran referencia para los trabajadores que en todo el país resisten el ajuste y quieren sacarse de encima a la burocracia sindical. Millones esperan su triunfo contra la multinacional yanqui, los gobiernos y el SMATA. Lear es una causa de todo el pueblo trabajador y oprimido. A través de esta lucha, que llegó a todo el país por los medios de comunicación, quedó bien en claro cuál es la política del gobierno, las patronales y la burocracia sindical, y el rol de la izquierda clasista en el movimiento obrero. Eso en sí mismo ya es un gran triunfo político que deja enseñanzas valiosas para todo el movimiento obrero, que avanza en la ruptura con el kirchnerismo, y un gran punto de apoyo para avanzar en la construcción de un gran partido de trabajadores revolucionario que ofrezca otra salida ante el fin de ciclo kirchnerista que toda la burguesía quiere capitalizar por derecha.

Mientras tanto, la lucha sigue, y un solo grito de combate y esperanza recorre Pacheco: vamos volver.

1 Este apartado está redactado en base a un artículo de Juan Andrés Gallardo en La Verdad Obrera 576, 3/07/14.

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APOYOS A LA LUCHA DE LEAR

Algunos de los apoyos que recibió la lucha de Lear (solo algunas de las cientas y cientas de firmas) fueron los de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz; Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Nora Cortiñas, Elia Espen y Mirtha Baravalle; Patricia Walsh; APDH; AEDD; LADH; CORREPI; CEPRODH; APEMIA; APEL; Liberpueblo y CADH. También, la de los diputados nacionales y provinciales como Victoria Donda, Fabián Rogel, Nicolás Del Caño, Néstor Pitrola, Pablo Ferreyra, Christian Castillo, Cecilia Soria, Noelia Barbeito; e intelectuales, docentes, trabajadores de prensa y artistas como Osvaldo Bayer, Norman Briski, Herman Schiller, Alejandro Bercovich, Adrián Pérez, Eduardo Grüner, Bahiano, Ciro Pertusi, La Mosca, Sara Hebe, Gastón Sardelli (Airbag). Entre los deportistas, las de Enzo Pérez, Guillermo Barros Schelotto, y el equipo de Belgrano de Córdoba. Se sumaron las adhesiones internacionales como las de los intelectuales estadounidenses Noam Chomsky y James Petras, y las de organizaciones y dirigentes sindicales como Hugo, Facundo y Pablo Moyano, Pablo Micheli (Sec. Gral. CTA), UTE, ADEMYS, AGTSyP, y cientos y cientos de delegados y comisiones internas, y decenas de centros de estudiantes de todo el país.

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LA LUCHA DE LEAR EN CIFRAS

• 950 trabajadores se desempeñaban en Lear en noviembre de 2013.

• 650 quedaban en mayo al momento de las suspensiones masivas luego de la apertura de retiros voluntarios. Alrededor de 400 son hoy luego de los despidos masivos y de la última tanda de reincorporaciones conseguida con la lucha.

• 61 trabajadores fueron reincorporados con la lucha hasta el momento.

• 16 mil millones de dólares fueron las ventas de Lear Corporation el año pasado a nivel mundial.

• 69 días de lucha van desde las suspensiones masivas (27 de mayo), y 38 desde los

despidos (27 de junio).

• 350.000 pesos se juntaron para el fondo de lucha desde que se lanzó la campaña por “1 millón de pesos” el 17 de julio.

• 4 Jornadas Nacionales de Lucha contra los despidos.

• 4 cortes o caravanas en la Panamericana.

• 10 bloqueos en puerta de fábrica.

• 4 medidas cautelares salieron a favor de que reingresen los delegados de la comisión interna.

• 4 represiones llevadas adelante por la Policía Federal, Gendarmería y Policía Bonaerense, bajo las órdenes de los gobiernos nacional y provincial.

• 5 sentencias ordenan que el Ministerio de Trabajo de la Nación a cargo de Carlos Tomada haga cumplir las medidas cautelares que indican el reingreso de los delegados de Lear.

• 1 rechazo por parte del Tribunal de Trabajo 6 de San Isidro al pedido de “desafuero cautelar” de los delegados pedido por la empresa.

• 1 dictamen del Juzgado del Trabajo de feria de la Capital Federal estableció que se deje sin efecto la asamblea fraudulenta realizada por el SMATA y ordenó al sindicato que restablezca en el cargo a los delegados en un plazo de 24 horas.

• 1 denuncia penal contra Pignanelli y otros directivos de SMATA por haber incurrido en el delito de coacción contra los trabajadores de Lear.

• 1 impugnación de la “asamblea” trucha del SMATA ante el Ministerio de Trabajo.

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MIRÁ CÓMO ACTÚA GENDARMERÍA

El jefe de Gendarmería se tira contra un auto simulando atropello y detienen al conductor

Secuencia de un provocador de Gendarmería

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EQUIPO DE LOS ABOGADOS DEL CEPRODH

Equipo de abogados del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos que intervienen: Edgardo Moyano, Rubén Tripi, Agustín Comas, Myriam Bregman, Leonardo Carracedo, Matías Aufieri, Gonzalo Miri, Sergio Castro, Natalia Hormazabal, Vanesa Rodríguez, Luciano Sívori, Leticia Celli, Enrique Jasid, Mariano Pedrero, Ivana Dal Bianco, Charly Platkowski, Gabriela Campos, Luz Santos Morón, Sebastián Maidán, Tomás Celli, Ivana Esper, Felipe Celli, Raúl Ramaccioni, Mara Beltrame, Lucas Montiel, Alejandro Brussa.

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