La quiebra intelectual

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Social-liberales y Nac&Pop: la persistencia de una razón conformista

Número 10, junio 2014.

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Como decíamos en la presentación de IdZ 1, el debate político y de ideas oscila entre los límites de, por un lado, un relato que es una hibridación de estatismo y desarrollismo, adornado con una épica nacional y popular, aunque en la cruda realidad estructural del país el continuismo neoliberal sea una verdad indiscutible; y por el otro, un republicanismo liberal que cuestiona la inmensa mayoría de las veces “por derecha” al gobierno y realiza críticas superficiales.

 

Desde la llegada al poder de Néstor Kirchner, los sectores de la intelectualidad tradicional local se delimitaron por las “formas” con las que el kirchnerismo recompuso el poder estatal después del 2001. Atravesando momentos de auge, crisis y recuperaciones, el oficialismo ganó terreno de influencia en la intelectualidad, pero sin innovar en las líneas de delimitación históricas entre “nacionales y populares” –con Horacio González como su principal exponente– y social-liberales –con Beatriz Sarlo como figura destacada. Los social-liberales, eternos defensores de las instituciones, en crisis después del hundimiento de la Alianza, irónicamente deben al peronismo esta recomposición, con sus ineludibles rasgos “populistas”. Los más afines a los nuevos aires oficiales volvieron a hacer en esta década lo de siempre: apuntalar la trayectoria pragmática del peronismo con algún tipo de elaboración discursiva que lo justifique.

En esta sección damos cuenta de las trayectorias, estrategias políticas y concepciones teóricas de algunos de los principales exponentes de esta intelectualidad tradicional. Una historia que, cuando la democracia degradada instaurada en el ’83 se transformó en el horizonte insuperable para unos y para otros, los encontró en numerosas ocasiones apoyando a proyectos que, con tinte “progresista”, apuntaron a recomponer el crédito del régimen burgués, para defraudar una y otra vez las expectativas de los sectores populares. El fin de ciclo kirchnerista marca también un ocaso definitivo en el ascendiente de esta intelectualidad tradicional sobre nuevos sectores; no dejan ningún heredero.

La crisis de 2001 y la recomposición del régimen bajo el kirchnerismo, también determinó el derrotero que siguieron los exponentes intelectuales de la llamada izquierda “independiente”. Desde los posicionamientos autonomistas de principios de milenio hasta los proyectos de “poder popular” con los que terminan volviendo a apostar por el Estado –burgués–, este sector ha puesto de manifiesto la incapacidad para desarrollar un proyecto anticapitalista rechazando los pretendidos “dogmas” de la izquierda revolucionaria.

Cuando inauguramos esta revista, decíamos que en este contrapunto “el país desborda de relatos y contrarrelatos que comparten un mismo ‘núcleo duro’ en la política real, pero carece y necesita con urgencia Ideas de Izquierda”. Es ajustando cuentas con estas tradiciones político-intelectuales, que apostamos a aportar al surgimiento de éstas.

 

Ver “Táctica y estrategia del conformismo social-liberal”, por Ariane Díaz

Ver “El posibilismo miserable de la intelectualidad ‘Nac&Pop’”, por Fernando Rosso y Juan Dal Maso

Ver “De viejos y nuevos dogmatismos”, por Fernando Aiczinzon y Eduardo Castilla

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