La burguesía va al paraíso

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CHRISTIAN CASTILLO

Consejo Editorial.

Número 28, abril 2016.

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“Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies”.

Karl Marx, capítulo XXIV, El Capital.

Cómo no pensar en esta célebre cita de Marx ante la revelación de los llamados Panamá Papers que se han transformado en el escándalo político internacional del año. Ya llevó a la renuncia (que luego trató de cambiar por un pedido de licencia) del primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, y a crisis importantes en otros países, como en Gran Bretaña, donde David Cameron enfrenta un gran descrédito y se han iniciado movilizaciones en su contra. Los alrededor de 11,5 millones de documentos del estudio Mossack-Fonseca han puesto sobre el tapete nuevamente uno de los mecanismos más generalizados para la evasión y elusión impositivas y para el lavado de dinero que se utiliza en el capitalismo: la formación de empresas offshore en los llamados “paraísos fiscales”. Si bien en Panamá hay al menos cientos (algunos dicen que son miles) de estudios jurídicos dedicados a la formación de estas empresas, Mossack-Fonseca es uno de los principales, y de ahí el renombre de algunos de los personajes que aparecen en su base de datos. Sin embargo, Panamá se encuentra en el número 13 del ranking que establece la organización Tax Justice respecto del nivel secreto financiero que rige en cada país. El ranking es establecido en base a la cantidad y calidad de las leyes o regulaciones que favorecen la reserva en las transacciones financieras por parte de individuos o compañías, además de la participación de cada nación en las exportaciones financieras a nivel global, con lo cual mide el grado de secreto pero también la escala de las operaciones. El primer lugar es para Suiza, el segundo para Hong Kong, el tercero para Estados Unidos, Singapur en el puesto 4, las Islas Caimán en el 5, Luxemburgo en el 6, Líbano en el 7, Alemania en el 8 y Bahréin en el 9. Gran Bretaña figura en el puesto número 12, pero solo porque se cuentan por separado centros offshore que dependen de la corona británica como las Islas Caimán y Vírgenes.

El dato respecto de Estados Unidos es interesante porque en los últimos años hubo un desplazamiento del negocio offshore hacia los estados de la primer potencia mundial que operan como paraísos fiscales: Delaware, Nevada, Wyoming, Arizona, Dakota del Sur. Solo en Delaware (donde se radicaron las empresas offshore de YPF creadas para los negocios con Chevron para la explotación de los yacimientos de Vaca Muerta) existen alrededor de 945 mil empresas offshore, casi una por habitante del estado. Un artículo publicado en Bloomberg en enero de este año, antes de que salte el escándalo de los Panamá Papers, decía:

Después de años de arremeter contra países por ayudar a los norteamericanos ricos a esconder su dinero offshore, Estados Unidos está emergiendo como un paraíso fiscal y del secreto financiero de primera clase para los extranjeros ricos. Al resistir los nuevos criterios de divulgación, Estados Unidos está creando un nuevo mercado caliente, transformándose en un refugio para la riqueza extranjera. Todo el mundo, desde los estudios de abogados de Londres hasta los trusts suizos, están participando, ayudando a los millonarios del mundo a mover sus cuentas de lugares como Bahamas y las Islas Vírgenes británicas a Nevada, Wyoming y Dakota del Sur1.

Para algunos analistas, esta sería una de las explicaciones posibles de la ausencia de políticos norteamericanos en el primer listado difundido por el consorcio de periodistas. Otros sostienen que directamente se trató de una operación de inteligencia estadounidense con el doble objetivo de fortalecerse como plaza financiera y debilitar a adversarios políticos como Putin y los líderes de Partido Comunista de China, aunque provocó efectos negativos inmediatos sobre aliados como el primer ministro británico David Cameron, el presidente ucraniano Petró Poroshenko o el presidente de nuestro país Mauricio Macri.

La presencia de Alemania, que aunque posee un gran centro financiero como Fráncfort no cuenta con secreto bancario, podría llamar la atención. Pero lo cierto es que la principal economía europea cuenta con estructuras corporativas como las empresas Treuhand (o de fideicomiso) que hacen muy difícil saber quién es el propietario de dinero enviado al exterior. Markus Meinzer, especialista en temas fiscales, calculó en su libro Alemania, paraíso fiscal que, tan solo en 2013, se evadieron US$ 3,4 billones mediante las Treuhand.

Según Gabriel Zucman en La riqueza oculta de las naciones, el monto depositado en empresas offshore llega a los U$S 7,6 billones (Boston Consulting Group la eleva a U$S 9,7 billones), de los cuales U$S 6,1 se calculan como no declarados y una pérdida impositiva para Estados que llega a los U$S 190 mil millones solo para el año 2014. Estas cifras se incrementaron desde el estallido de la crisis capitalista internacional en 2008. Los bancos se cuentan entre los grandes intermediarios para la formación de estas empresas. UBS abrió a través de este estudio más de 1.100 compañías offshore mientras que el HSBC y sus filiales crearon más de 2.300.

A diferencia de los Wikileaks los documentos de los Panamá Papers no son de dominio público sino que son analizados y filtrados por el equipo de periodistas, lo cual limita el acceso a la información. Lo difundido ha sido un primer listado centrado en personalidades políticas y del mundo del deporte. Según han declarado periodistas participantes, se espera un segundo listado centrado en grandes empresarios que trabajaban con el estudio para fundar compañías offshore.

 

El capítulo argentino de los Panamá Papers: tener una offshore es (pero no solo) PRO

No solo Mauricio Macri aparece formando parte de empresas offshore gestionadas por el estudio panameño. Entre los funcionarios del PRO dados a conocer hasta el momento figuran Jorge Macri, intendente de Vicente López; Néstor Grindetti, jefe comunal de Lanús; Daniel Angelici, presidente de Boca Juniors y hombre de Macri en Tribunales; Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos; Darío Lopérfido, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires; Gustavo Arribas, titular de la central de inteligencia (AFI, ex SIDE), dedicado a la compra y venta de jugadores de fútbol en el mercado internacional; Nicolás Caputo, empresario beneficiado durante años por la obra pública de la CABA y amigo personal del Presidente. Grindetti es uno de los que tiene los problemas más graves, por figurar que posee también una cuenta en Suiza y figurar la empresa en actividad (sin haberla declarado) mientras era ministro de Hacienda de Macri, cuando este era jefe de gobierno porteño y como administrador de distintas empresas del grupo SOCMA. También se conoció que Gianfranco Macri (hermano del Presidente) participa en siete compañías en Panamá que aún están activas, ubicándose primero en el ranking de los creadores de empresas offshore. “Papá” Franco, aparece al menos en cinco. Otro de los hermanos, Mariano, también está mencionado. Nuestro compañero Fernando Rosso (que ha escrito varios artículos en La Izquierda Diario y otros medios siguiendo el tema) señala un hecho peculiar de la reacción de estos personajes:

Muchos de estos funcionarios (incluido Macri) explicaron que las empresas no tuvieron movimientos, ni generaron ingresos pasibles de ser declarados ante la AFIP, un hecho que convertiría a la Argentina en un rara avis internacional: un país donde los empresarios fundan estructuras complejas que en todo el mundo se montan para lavar dinero o evadir impuestos, pero aquí se ponen en pie por un curioso y desinteresado amor al arte del offshore. El hallazgo periodístico fue un golpe a uno de los pilares del relato macrista: el “honestismo”2.

Lo cierto es que para Macri, su familia y los funcionarios del PRO la conformación de empresas offshore con el fin de hacer maniobras de evasión y elusión de impuestos (o de fuga ilegal de capitales y lavado de dinero) es una práctica tan naturalizada que no demandaría explicaciones de ningún tipo, y esto es lo que han tratado de hacer en un primer momento, en particular el presidente. Por ello se opusieron (con el apoyo del Frente Renovador y la “abstención” del Bloque Justicialista encabezado por Diego Bossio) a la moción de Myriam Bregman (diputada del PTS-FIT) en la Cámara de Diputados de la Nación para que Mauricio Macri fuera a dar cuentas al Congreso, y que obtuvo 89 votos favorables. Pero no es tan sencillo defender una práctica que los gobiernos condenan de la boca para afuera y practican generalizadamente en las personas de sus integrantes. Como es tradición en los distintos grupos capitalistas, el holding fundado por Franco Macri ha sido pródigo en maniobras ilegales para acrecentar su fortuna. Bajo la dictadura fue parte de la llamada “patria contratista” (que sobrefacturaba las obras que hacía para el Estado), pasando del control de 7 a 47 empresas. En el mismo período fue parte de los empresarios que estatizaron su deuda privada gracias a los oficios de Domingo Felipe Cavallo, entonces alto funcionario del Banco Central. En el caso de las empresas de la familia Macri la transferencia de deuda fue cercana a los U$S 200 millones. En su fallo del año 2001, el juez Ballesteros dictaminó la existencia de más de 400 ilegalidades en los procesos de estatización de pasivos de empresarios locales, que alcanzaron un total de U$S 23 mil millones. Los Macri siguieron haciendo negociados con los gobiernos sucesivos, como la concesión para la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires, que se mantuvo durante el alfonsinismo. Con Menem lograron la privatización del Correo Argentino. Antes de llegar a la presidencia de Boca Juniors, Mauricio fue presidente de Sevel, desde donde realizó maniobras ilegales de contrabando de autopiezas y evasión impositiva, para lo cual fundó en Uruguay, como pantalla, la empresa offshore Opalsen S.A. Un artículo da cuenta de la maniobra:

El presunto delito de contrabando se había cometido con la importación de 1936 automóviles, agravado por la intervención de tres o más personas, lo cual configuraba la calificación de delito complejo, organizado. Otro agravante estaba constituido por la presentación reiterada de documentos adulterados. La maniobra se desenvolvió bajo el régimen de “importaciones por particulares”, que regulaba el Decreto 2677/91. Este autorizaba a importar a personas físicas o ideales, en forma particular, los mismos tipos de automotores producidos o importados por las terminales automotrices radicadas en la Argentina. Con ese propósito se había usado de pantalla a la empresa uruguaya Opalsen SA, una controlada de Sevel Argentina. Por lo menos, buena parte del directorio de Sevel figuraba en la nómina de Opalsen. Además, Sevel SA tenía participación mayoritaria en el paquete accionario de Opalsen. Para incluirse en el régimen especial de impuestos a la importación de automóviles por particulares, Sevel y Opalsen falsificaban las firmas de los compradores, que aparecían como si fueran importadores, y presentaban despachos de importación falsificados ante la Aduana de Buenos Aires y la de Gualeguaychú. En total, según cálculos muy moderados, esa maniobra permitió a Sevel dejar impuestos impagos por unos 450 millones de dólares3.

La Corte Suprema menemista salvó a los Macri de este proceso pero su actuación fue tan escandalosa que fue una de las causas que causó la destitución por juicio político de dos de sus integrantes, Antonio Boggiano y Eduardo Moliné O’Connor.

Toda esta trayectoria muestra que la presencia de Mauricio Macri como director y vicepresidente respectivamente de empresas offshore presididas por su padre no son una casualidad ni un descuido sino una práctica habitual del grupo económico familiar. La apertura de los libros de contabilidad y del secreto comercial y bancario del grupo (incluyendo la investigación de todas las contrataciones hechas con el Estado para obra pública y la investigación sobre Correo Argentino) para dilucidar cómo amasaron toda su fortuna es una medida elemental para llegar a la verdad en este caso.

 

Los negociados “nacionales y populares”

Con su aparición y la de altos funcionarios del PRO en la lista de los involucrados en los Panamá Papers, Macri se suma al desprestigio político causado por los casos de corrupción de los gobiernos kirchneristas, puestos en la primera plana política con los encarcelamientos de Ricardo Jaime y Lázaro Báez, y la declaración del aventurero Leonardo Fariña ahora involucrando al propio matrimonio Kirchner, especulando con una reducción de condena al declararse como arrepentido. Cristina Fernández había sido anteriormente llamada a declarar4 junto al expresidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, y al exministro de Economía, Axel Kicillof, en la causa abierta por la venta de dólares a futuro al final del gobierno kirchnerista, una medida que terminó costando al Banco Central unos U$S 4 mil millones y que el gobierno macrista convalidó de la mano del nuevo presidente del BCRA Federico Sturzenegger. Los kirchneristas también están presentes en los Panamá Papers, ya que figura el exsecretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, titular de una empresa offshore junto a su esposa. Muñoz había tenido denuncias por enriquecimiento ilícito. También ha corrido la noticia de que Daniel Scioli estaría al frente de una empresa offshore, lo que explicaría su rápida defensa de Macri en este tema, aunque no figura en el listado difundido hasta el momento por el consorcio periodístico a cargo de la investigación. Por su parte el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, salió igualmente a justificar el accionar de Macri. Y ha sido difundida la participación en empresas de este tipo por parte de burócratas sindicales como el “Momo” Venegas, Guillermo Pereyra y Omar Maturano.

Mientras se suceden los tarifazos y los despidos, el pueblo trabajador asiste asqueado a los negociados de los dueños del poder.

 

Capitalismo y corrupción

A comienzos de la década de 1890 tuvo lugar otro “escándalo de Panamá”. Conocido también como el caso Lesseps (por Ferdinand de Lesseps, quien fue el fundador de la Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá), fue un caso de corrupción, relacionado con el intento fallido de construcción del Canal de Panamá, que salpicó a muchos políticos (se comprobó que 104 legisladores recibieron sobornos) e industriales franceses durante la Tercera República Francesa y arruinó a decenas de miles de ahorristas. A propósito de la significación de este hecho, Federico Engels escribía desde Londres a su amigo Adolphe Sorge que

… los norteamericanos le han estado dando la prueba durante algún tiempo, al mundo europeo, de que una república burguesa es una república de hombres de negocios capitalistas en que la política es tan sólo una operación de negocios como cualquier otra; y los franceses, cuyos políticos burgueses oficialistas lo saben y practican en secreto desde hace tiempo, por fin están aprendiendo esta verdad en escala nacional, gracias al escándalo de Panamá. Pero para que las monarquías constitucionales no puedan darse aires de virtuosidad, cada una de ellas tiene su pequeño Panamá: Inglaterra, el escándalo de las compañías de construcción, una de las cuales, la Liberator, ha “libertado” por completo a un sinnúmero de pequeños depositantes de unos 8.000.000 de libras de sus ahorros; Alemania, los escándalos de Baare y Löwe Jüdenflinten (que han demostrado que el funcionario prusiano roba como siempre, pero muy, muy poco –lo único en que manifiesta modestia–); Italia la Banca Romana, que toma proporciones de Panamá, con unos 150 diputados y senadores sobornados; tengo informes de que pronto se publicarán en Suiza documentos sobre este asunto (Schlüter debiera buscar todo lo que aparezca en los periódicos sobre la Banca Romana). Y en la Santa Rusia, el príncipe Meshchersky está indignado por la indiferencia con que son recibidas en Rusia las revelaciones sobre Panamá, y sólo puede explicársela por el hecho de que la virtud rusa ha sido corrompida por el ejemplo francés, y “nosotros mismos tenemos más de un Panamá en casa”5.

Desde siempre capitalismo y corrupción van de la mano. Evasión y elusión de impuestos, lavado de capitales, sobornos y compra de voluntades, sobreprecio en la obra pública, cartelización para subir los costos en las licitaciones, o directamente la intervención militar lisa y llana para favorecer el interés de uno u otro monopolio, son algunos de los medios en los que se expresa esta relación que acrecienta la masa de plusvalía (el trabajo no pago del obrero que se apropia el capitalista) que la burguesía obtiene por medios “legales”. Basta ver los diversos escándalos de corrupción que cruzan a los gobiernos y regímenes de los más diversos países (solo en nuestra región tenemos casos graves en Brasil, Chile, Argentina). Con lo que dejan en evidencia los Panamá Papers se pone en el tapete uno de los pilares del capitalismo, como es el secreto bancario y comercial, utilizado por la burguesía para realizar todo tipo de maniobras fraudulentas y cuestionado desde siempre por los socialistas.

De ahí la fuerte contradicción del discurso “honestista” de Macri, en un gobierno compuesto por empresarios y gerentes para quienes prácticas como formar empresas fantasma para evadir impuestos y la fuga ilegal de capitales son cosa de todos los días, la vida misma de la burguesía.

 

  1. Jesse Drucker, “The World’s Favorite New Tax Haven Is the United States”, Bloomberg Businessweek, 27/01/2016.
  2. Fernando Rosso, “Macri y la dinámica de lo impensado”, Diario Alfil, 7/04/2016.
  3. “Los Macri procesados por contrabandistas”, Tiempo Argentino, 19/09/2010.
  4. Lo hará el miércoles 13 de abril, mientras esta revista esté en impresión.
  5. Federico Engels, “Carta a A. Sorge”, Londres 31- 12-1892, en Marx y Engels, Correspondencia, ediciones varias.

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