Izquierda Socialista y la reivindicación del “frente democrático”

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EL PST Y LA TRIPLE A EN 1974/75

 

RUTH WERNER Y FACUNDO AGUIRRE

 

A raíz de un artículo publicado en Ideas de Izquierda 24 titulado “El PST en la mira de las Tres A. Un debate sobre la política de “Frente democrático” (Parte I), Laura Marrone, futura legisladora porteña (por rotación) y dirigente de Izquierda Socialista escribió en Alternativa Socialista una respuesta crítica.

El artículo de Laura Marrone nos obliga a volver sobre hechos y argumentos ya expresados en nuestro texto y en su segunda parte, también publicada en IdZ 26 a fin de despejar acusaciones infundadas respecto a una supuesta tergiversación de la política del PST. Para ser claros, el objetivo de nuestros artículos es señalar que la política central levantada por el PST para enfrentar a la Triple A rompe con la tradición del frente único obrero para combatir al fascismo con los métodos de la lucha de clases y asume como propia una orientación defensista de la “institucionalización” de los partidos burgueses opositores.

Laura Marrone afirma que los partidos opositores integrantes del Grupo de los 8 con quienes el PST firmó la declaración de marzo de 1974 habían tomado como propio el programa de los sindicatos cordobeses combativos de restituir al gobernador electo: 

Balbín, la UCR y un grupo de partidos burgueses y pequeño burgueses menores toman ese programa, reclaman el enjuiciamiento de Navarro y se niegan a dar quórum en el Congreso Nacional para que se vote la intervención de la provincia para legitimar lo actuado por el propio Navarro, tal como quería Perón, entonces presidente de la Nación.

Esta posición ante el Navarrazo justificaría para Laura Marrone la adhesión al Grupo de los 8 en nombre de la unidad de acción “con el diablo y con su abuela” que recomendaba Trotsky para movilizar: “El PST aplicó el consejo de Trotsky: en aquel caso, el “diablo” eran la UCR y Balbín y otros partidos burgueses menores. Que los partidos con los que hicimos esa solicitada (subrayado nuestro) no iban a ser consecuentes en la lucha, lo sabíamos”. De esta cita saltan a la luz dos cuestiones. La primera es que el PST y la corriente morenista durante 41 años negaron haber firmado la declaración del Grupo de los 8 publicada en 1974. En su momento, la adhesión a la declaración fue criticada por el Secretariado Unificado y por grupos minoritarios como Política Obrera. Frente a las acusaciones, Nahuel Moreno respondió al SU afirmando que:

…nuestros críticos reconocen que recibieron (…), una carta donde se aseguraba que no habíamos firmado el documento en cuestión. (…) Y, señalamos nosotros, dicha desmentida fue precedida por la que efectuó el camarada Coral por televisión, y que fue informada al SU en la carta a que nos referimos [1] .

Si lo que dice Laura Marrone es cierto debería, como mínimo, explicar por qué Moreno negaba la firma de la solicitada. En nuestro artículo reconocemos que el PST retiró la firma por las críticas recibidas, pero Marrone va más allá y afirma que la solicitada fue realizada por el PST junto a otros partidos, con lo cual se valida la adhesión programática al planteo de la oposición patronal. Este reconocimiento se encuentra a la derecha de la actitud del PST que al menos formalmente consideraba inaceptable que se le endilgara la adhesión al documento de marzo de 1974.

La segunda cuestión es el tema de la unidad de acción y el frente único obrero. Para Laura Marrone la firma de la solicitada constituye un elemento de una política de unidad de acción con “el diablo de la UCR” para enfrentar al fascismo. La dirigente de IS olvida un punto básico del abc de la táctica socialista, la unidad de acción solo tiene valor para la movilización y reviste un carácter episódico con partidos burgueses. La unidad de acción implica precisamente la existencia de acción, es un acuerdo circunstancial que los revolucionarios establecemos con aquel que esté dispuesto a movilizar, con cualquiera que defienda, por los motivos que sea, a la clase obrera y sus conquistas democráticas contra las amenazas fascistas o reaccionarias. Otra condición sine qua non para realizar la unidad de acción con fuerzas burguesas y pequeñoburguesas es la total independencia de los revolucionarios respecto a ellas, cuestión que también vale para el frente único obrero (es decir, con organizaciones de trabajadores bajo dirección burocrática o reformista). Sin embargo, el grupo de los 8, integrado casi en su totalidad por partidos burgueses, nunca movilizó contra la Triple A, no hizo una sola medida de fuerza que justificara la política común con la UCR y el PC. La UCR, encabezada por Ricardo Balbín, estaba embarcada en una política de “unidad nacional” cuyo inicio hay que situarlo en el abrazo Perón-Balbín en Gaspar Campos en noviembre de 1972. Se trataba de un pacto implícito entre ambos caudillos. La UCR y el PC buscaban a lo sumo con el Grupo de los 8 el objetivo limitado de oponer la defensa del Congreso (institucionalidad) al bonapartismo de Perón primero y de Isabel y López Rega, después. La política del PST de movilizar con el Grupo de los 8 falló porque solo sirvió como la cobertura de varias reuniones con los gobiernos peronistas de entonces, que cobijaban a las bandas de ultraderecha y de dos documentos políticos cuyos ejes serán la defensa de la “institucionalización”, el primero, y la denuncia a la “violencia” de todo color, el segundo. Sin objetivos de movilización conjunta mediante, y habiendo firmado un programa elaborado en común (según Marrone), no se trataba de “unidad de acción”, sino de un acuerdo político más permanente, opuesto al frente único obrero, por el contenido de clase de los partidos que lo integraban. Marrone nos contesta citando a la figura pública del PST, Juan Carlos Coral, que ellos se oponían a “un frente político” porque lo que caracteriza a éste es un programa y la duración en el tiempo. Pero precisamente es a lo que nos referimos. No hubo unidad de acción ni frente único obrero, por su programa, expresado en dos declaraciones que van de 1974 a 1975 y por la ausencia de movilización. Se trataba entonces de un frente político al que le dimos el nombre de “frente democrático” por su carácter de clase y de defensa de las instituciones de la democracia capitalista.

Laura Marrone nos critica además una supuesta incongruencia cronológica ya que la primer solicitada y la primer reunión con Perón son de marzo de 1974, mientras el discurso de Nahuel Moreno por la masacre de Pacheco y la política de coordinadora nacional sostenida en el plenario de Villa Constitución de la UOM, que reivindicamos, fueron, respectivamente, en mayo y abril de 1974. Sinceramente no nos parece que haya contradicción en nuestra crítica. Lo que reivindicamos fueron políticas parciales, aisladas y no sostenidas en el tiempo. En el caso particular del discurso de Moreno en el acto de Pacheco, posterior a las críticas recibidas por la firma de la declaración publicada en los diarios en marzo de 1974 [2], Moreno retrocede, sin decirlo, y habla explícitamente de “unidad de acción” para combatir en las bandas de la Triple A. Dice Moreno:

Hoy estamos acá gritando por la unidad de acción (…) ¡Al fascismo no se lo derrota por la vía de las elecciones! ¡Al fascismo no se lo derrota por la vía de los frentes! Ahí está la experiencia de Allende en Chile; ese gran frente de tipo electoral que cayó como si fuera agua entre las manos al primer impacto del fascism [3].

Rescatamos este llamado, aunque es ambigua la formulación cuando se convoca “a todas las tendencias aquí presentes y a las que no lo están” a “constituir las brigadas o piquetes antifascistas, obreros y populares” ya que podría dar la idea de una organización militar común entre las fuerzas políticas de la clase obrera y las democrático-burguesas. Así se corre el riesgo de liquidar la unidad de acción, las acciones de autodefensas comunes, planteadas en ese acto, con todo aquel que se oponga al fascismo por un frente permanente policlasista como es la constitución de una milicia común.

Volviendo a la crítica sobre la “incongruencia” temporal que nos plantea Marrone, insistimos que la política de “frente democrático”, a diferencia del carácter efímero de las antes mencionadas, duró entre marzo de 1974 y junio de 1975 y se concretó mediante una serie de reuniones con los presidentes peronistas de turno. Marrone persiste en que lo planteado en Pacheco fue una política permanente del PST. Sin embargo, nuevamente Moreno desmiente a nuestra polemista:

Lo cierto es que, denunciando al radicalismo y precaviéndose de las trampas que nos pueda tender el PC, éstos son los partidos con los cuales hemos acordado enfrentar a las bandas fascistas. Recurrimos a ello por cuanto las respuestas clásicas del marxismo no son aplicables, por ahora, a la situación argentina. (…) Otra respuesta al peligro fascista (…) es la que barajó Trotsky cuando se constituyó el Frente Popular en Francia. Atacando con todo esa unidad política con los partidos obreros con los burgueses, Trotsky sostuvo que, de concretarse, presentaba solo un aspecto que podía ser progresivo: el llamado a la formación de comités de acción entre todos los partidos para combatir en la calle al fascismo. Ese fue el sentido de nuestro planteo durante al acto por Pacheco. Pero la realidad demostró que cayó en el vacío (…) esta respuesta también es abstracta por el momento y no sirve más que para la propaganda. Se imponía la necesidad de encontrar una salida más concreta. De allí que nos diéramos la estrategia de presionar a todos los partidos que repudiaban a los grupos de derecha para realizar un acto conjunto [4].

Como vemos, la política del PST, que el mismo Moreno diferencia de la levantada en Pacheco era la de presionar por un acto conjunto al Grupo de los 8 con la expectativa puesta en que allí se forjara la autodefensa contra el fascismo. En 1975, sin que se hubiera realizado, desde marzo de 1974, ningún acto común, el PST vuelve a firmar una declaración política con el Grupo de los 9, llamado así por la incorporación del Partido Peronista Auténtico.

En la explicación citada arriba, además, Moreno interpreta forzadamente la táctica de los comités de acción del Frente Popular en Francia. Trotsky la plantea ante el ascenso del Frente Popular como un rodeo táctico para oponer a la dirección reformista y su política conciliadora con la burguesía el peso de la clase obrera a través del frente único. Los “comités de acción” brindaban la posibilidad de constituir el frente único de los obreros comunistas y socialistas, base mayoritaria y militante del Frente Popular contra la influencia desproporcionada en la dirección de la coalición del pequeño Partido Radical, representante de la burguesía. Moreno reduce los comités de acción al llamado a la organización común contra el fascismo a los radicales franceses.

Laura Marrone nos acusa de ser “abstractos” en nuestra visión del frente único obrero frente a la Triple A. Es válido, como planteamos en nuestros artículos adecuar la política clásica de frente único obrero y el impulso de comités de autodefensa a una realidad compleja que encontraba a los sindicatos de masas en los 70 dirigidos por la burocracia peronista que integraba las bandas fascistas. Sin embargo, lo que no es válido para un marxista es romper con una política de clase. Recordemos que el frente único obrero es una táctica defensiva en el caso del fascismo, que busca unir las filas de la clase obrera bajo el objetivo común de derrotar en las calles la amenaza de la ultraderecha. En Alemania de los años ‘30, Trotsky la planteó bajo la idea de la unidad de los partidos obreros de masas contra los nazis (PC-PSD). En esa misma década, en Francia, lo hizo postulando la formación de “comités de acción del Frente Popular”, como explicamos anteriormente. En el Programa de Transición lo hace levantando la política de piquetes de autodefensa en cada conflicto como base de la posterior milicia obrera. El hilo conductor de la política de Trotsky contra el fascismo es el frente único y la milicia obrera. Evidentemente la situación argentina en 1974-75 y la posición de la izquierda revolucionaria difieren radicalmente de estos ejemplos históricos y de las fuerzas políticas con las que polemizaba Trotsky. Sin embargo en los ejemplos planteados existe un método común que es lo que hay que tener en cuenta para levantar una política que se reivindique socialista: enfrentar al fascismo desde la lucha de clases, usando audazmente las consignas democráticas para movilizar y legitimar la violencia obrera y popular, agitando abiertamente la necesidad de los piquetes de autodefensa y la milicia obrera. Como señalamos en nuestros artículos en Argentina había condiciones para un frente único de la vanguardia obrera que agitara esta política. Laura Marrone e Izquierda Socialista en cambio justifican una política que en lugar de recurrir a los métodos de la lucha de clases contra el fascismo, terminó subordinando al PST a una política de presión parlamentaria y de defensa de las instituciones del régimen.

Marrone nos acusa de tergiversar la política del PST: “la nota instala la mentira de que para el PST “la iniciativa central para oponerse a la Triple A será el apoyo a la iniciativa de la UCR y el Partido Comunista de peticionar el fin de la violencia ante el gobierno de Perón a través del Grupo de los 8”. Nuevamente Marrone olvidó leer a Nahuel Moreno quien, insistimos, sostiene, explicando su política en el Grupo de los 8, que se trataba de

…presionar a todos los partidos que repudiaban a todos los grupos de derecha para realizar un acto conjunto. (…) Si logramos imponer la realización, no de uno, sino de una seguidilla de actos (…) nos acercaremos automáticamente a la lucha común en las calles. Cada acto plantea, (…) la necesidad de defenderlo. Esta defensa, inevitablemente, debe surgir de un acuerdo entre los distintos partidos que participen. Si esos acuerdos, por la propia dinámica de los actos, tienden a repetirse con frecuencia, la formación de brigadas antifascistas, comenzará a imponerse como necesidad ineludible de la actividad que planteamos. Ese es el nudo de nuestra estrategia actual frente al peligro fascista y el eje permanente de nuestra política dentro de los 9 [5].

Como se ve es el propio Moreno quien dice que ese era el “nudo” de la “estrategia” frente a la Triple A.

El argumento sostenido por Laura Marrone que “desde el Navarrazo hasta la dictadura nuestro partido organizó la autodefensa armada de sus locales partidarios, así como la de los dirigentes sindicales que eran amenazados por las bandas de la propia burocracia sindical” no subsana la orientación política central del PST planteada anteriormente. Como es sabido, el llamado a promover comités de autodefensa o el impulso al frente único obrero, siempre debe hacerse de manera abierta, con agitación pública y permanente. Esta política, impulsada en el seno de las organizaciones obreras que representaban en Argentina de 1974-1975 a una vanguardia de masas, hubiera servido para desenmascarar a las direcciones conciliadoras de los sindicatos, y oponer una política militar de masas a la estrategia ultraizquierdista de la guerrilla. Desde esta posición era necesaria una convocatoria a la más amplia unidad de acción, para derrotar a las bandas fascistas, la política represiva del Estado, pelear por la libertad de los presos políticos y por la derogación del estado de sitio. Esta táctica era lo opuesto a lo planteado por el PST de formar alrededor de un programa de defensa del régimen brigadas antifascistas comunes con los partidos burgueses y reformistas para defender actos que nunca existieron. La política socialista de los comités de autodefensa busca enfrentar a la clase obrera no solo contra el fascismo sino contra las propias instituciones del régimen que dejaron correr la política bonapartista represiva y a las propias bandas de ultraderecha. Busca también desenmascarar la política de las organizaciones frentepopulistas, ya sea en su versión “ultra” (PRT-Montoneros) o en su versión parlamentarista (PC). Es una política para que surjan las milicias obreras y no organizaciones policlasistas contra el fascismo. El grupo de los 8, al defender la institucionalidad y repudiar la violencia de “cualquier signo”, es la negación política de la organización armada de la clase obrera para su autodefensa.

¿Por qué hacer esta crítica a 41 años de los hechos? Marrone dice que al no entender el pasado estamos condenados a cometer errores sectarios y ser abstractos frente al peligro fascista. En cambio nosotros consideramos que al no someter a la crítica una política errónea, de confianza en los partidos burgueses y reformistas frente al fascismo, se generan las condiciones para repetir con mayor adaptación esos viejos errores.

La década del ’70 fue la última gran etapa revolucionaria que vivió la clase obrera argentina y ha sido un gran laboratorio de la política de la izquierda. Laura Marrone, así como su corriente, no saca lecciones de su propia historia. Pasaron de promover un frente político con los partidos burgueses y reformistas en defensa de la “institucionalidad democrática” al plano de una teoría que elevará la defensa del régimen democrático burgués contra la dictadura al plano de una fase necesaria en la lucha por el socialismo. La teoría de la “revolución democrática” sostenida por Nahuel Moreno en la década del 80 desconoce las enseñanzas de la teoría-programa de la revolución permanente para las revoluciones del siglo XX y, como conclusión lógica, lleva a la ruptura con la estrategia política de la independencia de clase.

 

[1] Nahuel Moreno, “Memorandum para la respuesta del Partido Socialista de los Trabajadores (Argentina) al Secretariado Unificado”, 5/1/75, documento interno del PST.

[2] El debate puede seguirse en Avanzada Socialista, 28/3/1974 al 5/4/1974; Suplemento AS, 26/6/1974; Suplemento especial de AS 119, 4/9/1974. La corriente mandelista publicó el debate en el periódico de la LCR francesa Rouge 261, 26/7/1974, pp. 12-13.

[3] Discurso de Nahuel Moreno ante la masacre de Pacheco en 1974.

[4] Documentos y análisis del Partido Socialista de los Trabajadores de noviembre de 1974 a fines de 1975. El peronismo en su crisis definitiva. Noviembre, 1974.

[5] Documentos y análisis del Partido Socialista de los Trabajadores de noviembre de 1974 a fines de 1975, ob. cit.

PST

5 comments

  1. Miguel Osvaldo Lucero 26 enero, 2016 at 14:14 Responder

    Compañera: ni pienso entrar en el análisis del PST partido en el cual milité muchos años, conocí a los muertos de la masacre de La Plata y me da una pena terrible que gente joven que no vivió esa época critique la última desesperada medida de proteger a los militantes con una acción conjunta con partidos lamentables como la UCR, cuando todo fue para visibilizar la masacre, de masacre, de otra forme era imposible por que la inmensa mayoria de la gente ni idea tenía de lo que pasaba en el país. Perro bueno, ud con su sesudo análisis en abstracto de cosas que no vivieron, hacen la crítica. Quiero recordarles que su fundador o uno de ellos, Montes fue militante del Mas, como yo, o sea vivió años y años junto a Nahuel y en ningún momentovio que ra reformista como me dijo una militante del PTS? Y solo después de su muerte lo descubrió? en vida de el, calló todo….buen revolucionario o un poco lento para los análisis……me dan verguenza compañera……y además no leer ayer, 25 de Enero, una sola nota en homenaje a Nahuel y su lucha revolucionaria, padre de todos nosotros en el trotskismo, los hace igual que Stalin borrando a Trotsky de la historia rusa, lo mismo quieren hacer uds. con Nahuel….los desprecio realmente….al decir de Carlos Petroni, en el mejor de los casos son un partido reformista, muy lejos de nuestras consignas del 73 NI YANQUIS NI PATRONES, o el NO PAGO DE LA DEUDA EXTERNA, consignas revolucionarias que nos permitió crecer con un sentido claro de la lucha de clases

  2. Juan 27 enero, 2016 at 17:53 Responder

    ¡Que inconsecuente es la dirección del PTS… si es que Ruth y Facundo la conforman! Estos “historiadores oficiales del PST” de los años ’70 viven “revisando” el pasado del trotskismo para justificar la existencia y política actual del PTS. La verdad es que no viví la época y no cuento con “el archivo” para leer y releer los “archivos internos del PST” pero hoy día cuando por ejemplo Milagros Sala esta presa el FIT pide su liberación pero solo el gran PTS (ese que es “clasista”) firma junto con el FPV (partido burgues por si no lo sabe) y demás kirchneristas una solicitud (¡sin que haya peligro de facismo!) planteando: “La provincia se gobierna para todos y con todos, gestionando políticas públicas de gestión y articulación social, velando por el cumplimiento de la Constitución, el reconocimiento de la división y autonomía de los poderes y la calidad institucional”. Como argumentó el PO “de este modo se alinean detrás de un “frente único antimacrista” con la oposición burguesa, rechazando la independencia política de los trabajadores, que es el pilar fundamental del Frente de Izquierda.” ¿Porque los “historiadores oficiales del morenismo” (que lo historean para criticarlo según cómo y cúando les convenga) no son consecuentes y rompen esta alianza antimacrista de “con el diablo y su abuela” y de encanto de la democracia burguesa? Sigan pidiendo “sesiones extraordinarias”, para “dialogar” sentados en el Congreso (como propone el kirchnerismo). El PTS no solo es revisionista sino profundamente oportunista (paso de exigir permanentemente en su diario de “asamblea constituyente desde las bases” y “huega general insurrecta desde las bases” a pedir por “apertura de sesiones parlamentarias”. Se ve que les sienta bien la banca, estan cómodos en ella, les recuerda la silla del catedrático universitario pequeño-burgues que llevan dentro.

  3. Ernesto 27 enero, 2016 at 23:23 Responder

    Este “debate” que propone el PTS a través de sus distintos órganos de prensa (“Ideas de Izquierda” y “La Izquierda Diario”, bien centristas y a veces muy cómicas) no existe como tal, es revisar la historia del trotskismo (¡ojo! tienen todo el derecho del mundo de hacerlo, pero deberían tener la honestidad revolucionaria de aclarar que lo están haciendo y no pretender “describir la historia” cuando la tergiversan acorde a sus necesidades políticas) con el objetivo de difamar a Nahuel Moreno, su trayectoria política y la de su corriente, en particular el PST. Me gustaría leer artículos del PTS sobre qué fue el pablismo y quienes supieron luchar contra él o que fue el mandelismo, la traición de éste al trotskismo y la lucha permanente de Moreno contra él. Pero nada de esto será escrito por el PTS porque pretenden borrar a Moreno de la historia (o difamarlo) como en otras épocas Stalín lo hizo contra Trotsky.
    Este “debate” no es nuevo, los autores de esta “cruzada contra el morenismo” ya lo habían hecho antes en su libro “Insurgencia Obrera en la Argentina 1969-1976: Un balance del proceso revolucionario de los ’70”.
    Todos aquellos que quieran encontrar respuestas y terminar con este seudo-debate que propone el PTS y que lleva varios números de la revista “Ideas de Izquierda” (y que seguramente llevará muchos números más ya que el PTS se dedica a eso: es un grupo de “intelectuales” propagandistas, abstencionistas y con política abstracta) recomiendo ir directamente a las fuentes: leer el “Memorandum para la respuesta del Partido Socialista de los Trabajadores (Argentina) al Secretariado Unificado” que se encuentra en http://www.marxists.org/espanol/moreno/index.htm el cual es un documento interno de aquella época del PST de la Argentina. Fue escrito por Nahuel Moreno durante la polémica desarrollada en la Cuarta Internacional en el año 1974-1975 sobre las consignas de defensa de la democracia burguesa levantadas por el PST ante el peligro de un eventual golpe de estado contra el gobierno peronista. Es un aporte teórico-político que toca un aspecto importante de la cuestión de las tareas y consignas democráticas bajo el régimen burgués.
    A su vez recomiendo, para quienes esten interesados en saber qué fue y cómo actuó la corriente morenista (tanto a nivel nacional como internacional), recorrer las obras de Nahuel Moreno que estan en http://www.marxists.org o en http://www.nahuelmoreno.org y también la obra de Ernesto Gonzalez y colaboradores titulada “El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina” que se encuentra en http://www.marxists.org/espanol/tematica/trotskismo/argentina/ , donde se desarrola la historia de la organización desde su origen, en 1943, llegando hasta el año 1971.
    Espero que publiquen el mensaje. Saludos.

  4. Mario 28 enero, 2016 at 19:46 Responder

    Creo que los compañeros del PTS no terminan de entender el contexto en el cual se plantearon estos complejos acontecimientos. Hay que analizar a la izquierda revolucionaria de entonces, el peso de las organizaciones guerrilleras y seudo guerrilleras, todo eso. Sin dudas, algunos de los errores del morenismo fueron forzados por la permanente puja fraccional con el PRT de Santucho del que se había desprendido no hacía mucho tiempo en escandalosa ruptura. Las mentiras históricas del morenismo empiezan allí, con la construcción de su relato oficial. Pero en cuanto al trasfondo general y a la pelea histórica que encaró el PST, teniendo en cuenta el derrotero al que nos llevaban las organizaciones armadas, no podemos dejar de destacar. Sin dudas el morenismo contiene en sí mismo toda la complejidad del “barbarismo” en el que se forjó el trotskismo argentino. Mejor sería atender a estos problemas de nuestra tradición sin ánimo chicanero y con mayor responsabilidad. Es habitual encontrar en los textos de esta corriente tremendas inexactitudes históricas, errores fácticos, insidiosas moralinas; los he comprobado en tantisimas lecturas. Me parece que indagar de otra manera la propia historia será más útil al mismo PTS que proviene de esa misma tradición.

  5. Marcela 29 enero, 2016 at 14:21 Responder

    ¡Cuanta falta de honestidad!

    Primero: El periódico de Izquierda Socialista es “El Socialista”, no “Alternativa Socialista”. Ruth Werner y Facundo Aguirre deberían aprender a citar bien.

    Segundo: La supuesta crítica del PTS al PST de Moreno no tiene sustento. Con solo leer a Moreno, ¡algo que sus “críticos” no hacen!, encontramos todo un capítulo del Memorandum para la respuesta del PST (A) al SU titulado “Capítulo V: Jamás hemos dicho que al golpe fascista o reaccionario se lo derrota o combate con un acuerdo o bloque entre las clases” que desmiente categoricamente lo que ahora “critica” el PTS.
    No es solo un párrafo o cita aislada… repito: ¡es todo un capítulo!

    Y como si eso fuera poco, si continuamos leyendo el Memorandum encontramos nada más y nada menos que un capítulo titulado “Capítulo VII: Una verdadera política trotskista” (vuelvo a insistir ¡todo un capítulo!), Moreno dice, y lo transcribo completito:

    “1. Es imposible tener una política revolucionaria correcta en nuestro país sin tomar en cuenta la situación de conjunto, de la cual los ‘olvidos’ de la mayoría son parte esencial. De ahí que suene a ridícula la política de nuestros críticos de ‘orientarse resueltamente hacia la línea de frente único obrero y de la propagandización y puesta en práctica de la autodefensa contra el terror fascista por las organizaciones obreras mismas’?
    ¿’Frente único obrero’? ¿Con quién? ¿Con el ultra minoritario Partido Comunista Argentino? No, evidentemente el frente único obrero es tal si se trata de organizaciones de masas, no de pequeños partidos. ¿Frente único obrero con los sindicatos peronistas, únicas organizaciones de masas que existen? Pero ocurre que todo un ‘sector del fascismo’ se nutre de los sindicatos peronistas que a su vez apoyan al gobierno igual que los obreros. Entonces, ¿frente único con los sindicatos peronistas contra los sindicatos peronistas?”
    ¿’Autodefensa’ de las ‘organizaciones obreras mismas’? Nuevamente ¿qué ‘organizaciones obreras’? ¿Les planteamos a los sindicatos peronistas que se ‘auto defiendan’ de sus propios matones fascistas, o de los para gubernamentales si son parte del gobierno?
    Queremos que los autores del documento nos digan el nombre y apellido de esas ‘organizaciones obreras’, que suponemos de masas, con las que tenemos que concretar el frente obrero e impulsar la autodefensa. Justamente la clave de la situación está en que el movimiento obrero argentino no piensa, ni siente la necesidad por el momento de defenderse del fascismo. No piensa hacerlo justamente porque su brutal atraso político manifestado en su apoyo al gobierno y movimiento peronistas, hace que no vea, por el momento al fascismo como a su principal enemigo. Y no siente la necesidad de defenderse porque, por el momento, el fascismo no ataca a las organizaciones obreras de masas ni al movimiento obrero, sino solamente a sectores de ultravanguardia. La clase obrera es, por el momento, indiferente al peligro fascista.
    Finalmente, hay otro ‘olvido’ que más bien parece una ignorancia deliberada a los efectos de la polémica. El no tomar en cuenta el ‘proceso de institucionalización’ en relación a la conciencia del movimiento obrero. Una cosa es el proceso de institucionalización tal cual lo plantea la burguesía, correctamente definido por nuestros críticos, y otra cosa es cómo lo entienden, lo sienten, y lo quieren y lo votaron el movimiento obrero y de masas. Para los trabajadores y las masas, la ‘institucionalización’ es el proceso de conquistar libertades democráticas, así como apoyar al gobierno peronista, a quien consideran su gobierno. Si esto no se entiende, no se sabe nada sobre la actual conciencia del movimiento obrero argentino. Y si no se sabe nada, es absolutamente imposible darse una política correcta.

    2.- Una verdadera política revolucionaria debe tomar en cuenta todos estos elementos ‘olvidados’ por nuestros críticos. Ellos hacen que nuestro partido tenga una política donde se combinan diversas líneas de acción.

    Primero: Una batalla frontal contra el ‘Pacto social’, llamando a la clase obrera a organizar oleadas de huelgas para lograr aumentos de salarios, romper la ‘congelación salarial’ y derrotar al ‘Pacto social’. Este llamado a la lucha va acompañado con la denuncia del gobierno como el verdugo que aplica el Pacto. Por esta vía ‘práctica’ vamos desenmascarando al gobierno, y lo que es igualmente importante, empujamos a la clase obrera a que se movilice en forma masiva tras un objetivo que está en condiciones de tomar ya mismo. La piedra angular de toda nuestra política fue justamente esa: buscar el punto sentido por toda la clase obrera para ponerla en movimiento permanente contra el régimen capitalista y el gobierno peronista. Este punto, verdadera palanca para movilizar a la clase, lo encontrarnos, dado su alto nivel de conciencia sindical y su bajísimo nivel político, en el ataque frontal al ‘Pacto social’. Si en su lucha contra él la clase obrera va obteniendo triunfos, esta política nos llevará al enfrentamiento sucesivo al gobierno y a los fascistas, a una maduración política de nuestra clase. Los hechos nos van dando la razón, ya que las más grandes movilizaciones obreras se han dado alrededor del congelamiento de salarios del ‘Pacto social’.

    Segundo: Una defensa apasionada del ‘proceso de institucionalización’ como lo entienden las masas no como lo entienden la burguesía, y sobre todo, el gobierno peronista. Los obreros, al votar por ese ‘proceso’, votaban porque hubiera cada vez mayores libertades democráticas. Nosotros estamos de acuerdo con los obreros y con el sentido que le dieron a su voto. Y les señalamos que deben luchar para que el proceso no retroceda sino que avance. Actuamos así inspirados en el método del programa de transición, que nos enseña cómo debemos apropiarnos de las palabras y consignas equívocas — ‘paz’, por ejemplo — para apoyar el significado que les da nuestra clase.

    Tercero: Mientras el peronismo siga teniendo un apoyo masivo de la clase obrera, seguiremos dialogando y concurriendo a reuniones con él. En ellas procuraremos acelerar su crisis haciéndole exigencias en nombre de la clase obrera y denunciándolo por el ‘Pacto social’, la represión, la protección a los grupos fascistas, el curso reaccionario y su política objetivamente favorable a la preparación de un golpe reaccionario acusándolo de no saber defender la ‘democracia’, esto no es mas que seguir las enseñanzas de Lenin y Trotsky; el primero, cuando lanzó la política de ‘exigencias parciales’ a Kerenski porque en él confiaban los obreros rusos; el segundo, cuando planteó lo mismo en relación a Roosevelt porque los obreros norteamericanos creían en él. (Y si Kerenski era con mucho un gobierno mas avanzado que el peronismo, Roosevelt, representante de los monopolios imperialistas, era con mucho un gobierno más reaccionario).

    Cuarto: Mientras maduran las condiciones para plantear un verdadero frente único obrero contra las bandas fascistas, seguiremos haciendo ‘acuerdos limitados, tácticos’ con cualquier corriente para defender cualquier libertad o conjunto de libertades atacadas o por conquistarse. Al mismo tiempo, seguiremos planteando frentes y milicias únicas con los sindicatos independientes y los partidos obreros de izquierda. (Este planteo, que venimos realizando públicamente desde hace meses — y que sólo ha recibido hasta ahora respuestas negativas — constituye una verdadera campaña del partido, sistemáticamente ignorada por nuestros críticos).

    Quinto: Seguiremos luchando por la democracia sindical en forma combinada con la lucha contra el ‘Pacto social’ como la mejor forma de barrer a la burocracia sindical.

    Sexto: Seguiremos siendo los campeones en la denuncia del peligro de golpe de estado reaccionario y en el planteo de la necesidad de movilizar al movimiento obrero para enfrentarlo. Dentro de esa política entra la defensa de la continuidad constitucional contra el golpe de estado reaccionario. Es decir, seguiremos defendiendo el ‘actual período democrático burgués’, mientras las masas sigan creyendo en él.

    Séptimo: Toda esta política tiene un eje: lograr la independencia política del movimiento obrero y evitar toda caída en el frentepopulismo.

    Octavo: Seguiremos denunciando a la guerrilla porque al ignorar y despreciar la conciencia de las masas, lo que ellas quieren y sienten, se lanza a acciones terroristas contra el gobierno votado por los obreros, que son ignoradas o repudiadas por la amplia mayoría de los trabajadores. Y porque este accionar irresponsable provoca la aceleración de la represión y de las perspectivas de golpe reaccionario, que pueden desatarse sobre un movimiento obrero que aún no está políticamente preparado para resistirlas y derrotarlas.”

    Despues de leer esto habría que preguntarse ¿dónde se habla de una política y orientación hacia construir un “frente democrático”? La respuesta es que en ninguna parte del documento se habla de eso, solo aparece en la mentalidad del PTS.
    Eso de “frente democrático” es un inventazo del PTS para empezar una nueva “polémica” contra el morenismo.
    Éste es el método del PTS de “construcción” y de “debate fraternal” para seguir “fortaleciendo” y “renovando” el FIT por ejemplo. Con esta “forma de debatir” el pasado inventan definiciones, se las ponen en la boca a su adversario político y después critican al adversario político por decir o hacer cosas que nunca hizo.
    ¡Compañeros del PTS sean honestos ante todo!

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