“Gran Bretaña tendrá menos influencia en la UE”

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a-cinattiENTREVISTA A TONY NORFIELD

 

Número 31, julio 2014.

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Desde Ideas de Izquierda conversamos con Tony Norfield, autor del libro The City. Londres y el poder global de las finanzas, sobre el panorama abierto para el imperialismo británico y la economía mundial después del Brexit.

 

IdZ: Ahora que se impuso el Brexit, ¿qué costos tendrá para los privilegios que tiene la City de Londres en la Unión Europea? ¿En qué medida puede sostener al menos algunos aspectos de su posición privilegiada actual de “tener voz en el desarrollo de la política europea para sostener su posición y el funcionamiento del sistema financiero que ayudó a crear y del cual se beneficia” al mismo tiempo que se mantuvo fuera del Euro?

 

El voto en favor del Brexit va a tener un impacto en el negocio financiero de la City. Algunos bancos y otras instituciones ya anunciaron planes para relocalizar algunas operaciones en países de la Unión Europea (UE), ya que el Reino Unido no tendrá más derechos de pasaporte” para poder hacer negocios libremente en el área de la UE. No obstante, no está claro si algunos de esos recortes de trabajos habrían ocurrido de todos modos, dada una caída en el negocio. La pérdida por parte del Reino Unido del estatus como miembro de la UE le va a impedir influenciar, o al menos conservar el nivel de influencia que hoy tiene, en la determinación del esquema de las nuevas regulaciones financieras. Anteriormente, el lord británico (Jonathan) Hill era el Comisionado Europeo para la Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capital de la Unión, pero renunció a su posición tras el voto por Brexit.

El Reino Unido va a conservar influencia sobre los negocios financieros europeos. Es por lejos el más grande centro europeo, e incluso si su liderazgo se ve reducido seguirá siendo el mayor durante un largo tiempo. Los funcionarios de la UE también querrán continuar las discusiones con sus contrapartes de Gran Bretaña. Sin embargo, ha cambiado el balance de fuerzas, y va a haber una erosión del negocio financiero con base en el Reino Unido. Francia, sobre todo, va a apuntar a redireccionar hacia su territorio una parte del negocio.

 

IdZ: Pensando los impactos más inmediatos que este resultado puede tener para la estabilidad financiera, ¿tomaron en la City medidas “preventivas” ante la contingencia de que ganara el Brexit? ¿Qué impactos te parece que puede tener más en lo inmediato en la economía de Gran Bretaña y en la mundial?

Todos los observadores, incluyendo a la City, contaban con que, aunque el resultado sería cerrado, el fenómeno de “retorno al statu quo” contribuiría a mantener a Gran Bretaña dentro de la UE y evitar el Brexit. Fue un shock cuando terminó el conteo de votos, pero sería erróneo ver el voto como una especie de “momento Lehman” que causará un enorme y duradero impacto en los mercados financieros, como algunos predijeron. La economía mundial está hecha un desastre, y por supuesto esto se convertirá en otro factor negativo. Pero no estamos ante el abrupto descubrimiento de que billones de dólares de activos financieros de repente no valen nada como en 2008. El Banco de Inglaterra tenía planes listos para inyectar liquidez al mercado, si era necesario, y ofreció palabras de alivio, especialmente que es probable que en los próximos meses baje las tasas de interés. Los mercados accionarios europeos cayeron menos de 10 % al día siguiente del voto, y en gran parte se recuperaron en la semana siguiente. Reacciones similares ocurrieron en todos los demás mercados. Yo creo de todos modos que el voto por el Brexit seguirá siendo muy perturbador para los mercados financieros, porque sacudió al sistema establecido de poder.

 

IdZ: En tu libro vos señalás que, ante la eventualidad de tener que adaptarse a cambios políticos y geopolíticos, la City viene apuntando en varias direcciones para continuar el parasitismo financiero por otras vías. ¿Cuáles son las que podrían adquirir mayor importancia en el nuevo panorama?

 

En el libro abordo dos opciones: las finanzas islámicas y acuerdos más a fondo con China. Señalo ahí que las perspectivas para el crecimiento de las finanzas islámicas era probable que se redujeran, por la caída en los precios del petróleo. China sigue siendo importante para la política británica, pero es probable que ahora se preocupe por el hecho de que Gran Bretaña tendrá menos influencia en la UE, y por lo tanto se convierta en un socio menos valioso para el gigante asiático. Esto va a ser sin duda una gran preocupación para el nuevo gobierno pos-Brexit. A pesar de sus motivos nacionalistas, el voto en favor del Brexit condujo, irónicamente, a que Gran Bretaña abandonara un club influyente, y ¡redujo su poder y status!

 

IdZ: ¿Qué opinás que va a pasar con la importante presencia de bancos extranjeros en Londres? ¿Habrá una relocalización de éstos en Frankfurt u otra plaza europea?

Va a haber algo de impacto en el negocio financiero de Londres debido al voto por el Brexit y una pérdida de gravitación a favor de París y/o Frankfurt. De todos modos, no veo que vaya a ser significativa, por varias razones. El sector financiero seguramente se mantendrá menos regulado en Gran Bretaña en comparación con cualquier otro lado, en lo que se refiere a propuestas de nuevos impuestos a las transacciones financieras o cosas por el estilo. La ley comercial británica seguirá siendo importante como base para muchos contratos financieros. Por último, el lenguaje internacional de negocios sigue siendo el inglés, y Londres está localizada en una buena zona horaria para realizar transacciones en Asia y las Américas, y además tiene la red más extensa de conexiones internacionales de todos los centros financieros. Estas cosas podrían eventualmente convertirse en menos importantes, pero no muy rápidamente. Es difícil replicar las ventajas que Londres ha construido. A comienzos de la década del 2000, parecía que un centro de operaciones basado en el Euro como Frankfurt podría construir una base sólida y desafiar a Londres, pero la crisis condujo a que el sistema financiero europeo se volviera más fragmentado a lo largo de líneas nacionales.

 

IdZ: ¿Cómo ves el futuro del poder imperialista británico después de este voto?

Dentro de la política europea y más allá, Gran Bretaña actuaba tanto como conducto de la influencia de los EE. UU., como en sus propios intereses. Uno puede considerar que era lo que la mafia llama un “consigliere”, ¡ofreciendo consejo y cerrando tratos! Esto incluye jugar un rol clave en la política hacia Rusia, en las intervenciones militares, sanciones económicas y así sucesivamente. El Brexit va a dañar este estatus imperial. Las otras potencias no pueden entender por qué el referéndum tenía que llevarse a cabo, y el resultado ha sido perturbar las relaciones internacionales. Gran Bretaña ya no es visto como el socio diplomáticamente astuto que sabe cómo “jugar el juego”, sino más bien como un alborotador. Esto va más allá de lo directamente vinculado al negocio de la City de Londres.

Escocia es un gran interrogante, pero es necesario que veamos que la opción de “salida del Reino Unido” está lejos de ser una elección obvia. Mientras los escoceses están enojados de que su voto 62 %/38 % en favor de permanecer en la UE fue fácilmente sobrepasado por el voto de Inglaterra por abandonarla, no hay nada que puedan hacer al respecto. El Partido Nacional Escocés (SNP, en inglés) está intentando negociar con la UE, pero fue rechazado por no ser realmente la nación con la que tienen que lidiar, que es Gran Bretaña. La UE no quiere dar aire a un ejemplo de secesión nacional que podría afectar a España y posiblemente a Italia. El SNP podría intentar iniciar otro referéndum para salir del Reino Unido, habiendo perdido el anterior por 55/45 en septiembre de 2014. Pero si ganara y Escocia abandonara Gran Bretaña, se vería entonces enfrentado a unirse a la UE sin integrarse a la unión monetaria, intentando reemplazar los subsidios que recibe del resto del Reino Unido y administrar un presupuesto con el respaldo de un barril de petróleo a 50 dólares. Es sin embargo probable que la cuestión de la independencia escocesa se mantenga en los titulares, y es un problema adicional para el estatus de Gran Bretaña en el mundo.

 

IdZ: Dentro de la izquierda británica hubo una fuerte división entre los que favorecieron la salida por izquierda (Lexit), y aquellos que defendieron la continuidad de la permanencia en la UE con un voto “crítico”, pero a favor de quedarse contra la xenofobia. Vos, ¿Cómo viste esos debates?

Francamente, estas posiciones fueron irrelevantes, ya que la izquierda en Gran Bretaña no tiene peso. Siempre ha sido pequeña, y no logró crecer en los años recientes, incluso ante la mayor crisis que ha enfrentado nunca el capitalismo. Tradicionalmente, la izquierda se adapta acá a la opinión popular y usualmente trata de imprimirle un giro radical a los sentimientos que emergen en lo que es esencialmente un país muy conservador. En 2015, en las elecciones generales en Gran Bretaña, el 50 % de los votos fueron para el Partido Conservador y para el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), la principal fuerza política antiinmigración. Adicionalmente, el supuestamente más progresivo Partido Laborista tenía el “control de la inmigración” como una de sus principales promesas electorales. A pesar de esto, la mayor parte de la izquierda planteó votar a los laboristas para enfrentar a los conservadores.

Mi opinión fue no tomar postura en el debate Permanecer/Abandonar la UE, y me abstuve. La razón es que no veía que ninguna de las opciones fuera “mejor”, o en lo más mínimo progresiva. Mi razonamiento es como sigue. El Partido Conservador tuvo que llamar al referéndum porque su apoyo popular estaba siendo erosionado por el sentimiento anti-UE, reflejado en un crecimiento político del UKIP. Este sentimiento era claramente compartido por una porción significativa de la clase trabajadora, y estaba también teniendo impacto en los votos del laborismo. Aunque se trataba en muchos aspectos de un voto contra la austeridad y las políticas del gobierno, era también una protesta reaccionaria centrada en el tema antiinmigración, a pesar de los argumentos en contrario ofrecidos por la izquierda. La dimensión anti-UE fue porque la mayor parte de la inmigración a Gran Bretaña en la década pasada vino de otros países de la UE, especialmente de Polonia.

El sentimiento antiinmigración en el Reino Unido no necesariamente es racista. Hubo muchos partidarios del abandono de la UE que eran de minorías étnicas. En cambio, es una manera de reclamar que el Estado proteja a los trabajadores locales de la competencia extranjera, ya sea por trabajos, vivienda o protección social. Esta es una revuelta contra las políticas de “globalización” que debilitaron la posición de la clase obrera doméstica, pero es una revuelta reaccionaria, sin embargo. En comparación, el apoyo a la permanencia en la UE era más complaciente con el status quo, y aprobaba, al menos implícitamente, las actuales relaciones de poder y privilegio del Reino Unido en la economía mundial. ¿Cómo puede uno posicionarse en este debate? Mi decisión ante este referéndum fue explicar lo que verdaderamente estaba ocurriendo.

 

Entrevista y traducción: Esteban Mercatante

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TONY NORFIELD

Economista residente en Londres, es autor del libro The City: London and the Global Power of Finance, publicado por Verso en april de 2016, que discutimos en Ideas de Izquierda de mayo (Mercatante, “Londres: el poder de manejar el dinero ajeno”). Escribe en el blog economicsofimperialism@ blogspot.com.

 

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