[EXCLUSIVO WEB] Las luchas de los refugiados y los sindicatos en Alemania

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OSCAR FISCHER

Editor de Klasse Gegen Klasse (Red Internacional La Izquierda Diario), miembro de RIO (Organización Revolucionaria Internacionalista) de Alemania.

 

Más de un millón de refugiados han llegado a Alemania en 2015, la mayoría de ellos huyendo de la guerra civil en Siria y otros de los países balcánicos, de Afganistán, de Irak y del Norte de África. ¿Cómo deben responder los sindicatos a esa “crisis de los refugiados” en pleno giro del debate público hacia la derecha?

La problemática de los refugiados en Alemania ha ido empeorando durante el último medio año. Los acuerdos, como el celebrado entre el gobierno de Angela Merkel y el Estado turco, han resultado en una merma considerable en la cantidad de refugiados que llegan a Alemania. Al mismo tiempo el derecho de asilo se ha endurecido en el país. Actualmente se prepara una “Ley de Integración” que pondrá bajo fuerte control la vida pública de los refugiados, así como sus actividades laborales y educativas.

Los ataques racistas contra musulmanes, inmigrantes y refugiados continúan. En julio un joven asesinó a nueve personas de origen migrante por motivos racistas, en el hecho divulgado por los medios como el atentado de Múnich. El partido racista Alternativa por Alemania (AfD) aumenta su éxito elección tras elección; por el momento estos resultados se dan en comicios estatales, pero ya comenzó la campaña electoral para las elecciones del Parlamento alemán y se aproxima un giro más a derecha.

Por lo tanto, en tiempos de intimidación racista resulta tanto más imperioso presentar las experiencias de refugiados con una perspectiva de clase que, aún constituyendo una pequeña minoría del movimiento, buscan ligarse a los sindicatos para luchar por sus derechos.

 

El debate actual en Alemania

El debate público gira principalmente en torno a la llamada “crisis de los refugiados”, un término que parece querer indicar que los responsables de la crisis económica y la creciente desigualdad social en Alemania y en Europa son los refugiados. Ahora la “Canciller de Hierro”, Angela Merkel, recibe serios ataques de parte del ala derecha de su propia coalición de gobierno, aunque ella misma es responsable de una legislación más dura respecto del asilo. El Ministerio Federal del Interior informa que menos de la mitad de los solicitantes de asilo han sido aceptados (Bundesministerium des Inneren 2016).

Pegida, un movimiento de la derecha política, cuyo nombre es la sigla de Patriotas Europeos en Contra de la Islamización de Occidente, organiza manifestaciones semanales en todo el país desde hace casi dos años. Entre otras cosas exige que se cierren las fronteras de Alemania y que los solicitantes de asilo sean deportados. Mientras tanto, una ola de terror de la derecha se extendió sobre Alemania con centenares de ataques y de incendios a refugios para migrantes e incontables ataques personales. El nuevo movimiento político de extrema derecha, Alternativa para Alemania (AfD), transfiere las exigencias de Pegida al ámbito legislativo. Por el momento,  AfD no cuenta con representación en el parlamento federal, pero ya tiene bancas en varios parlamentos estatales, y actualmente las encuestas a nivel federal muestran que su porcentaje supera el 10 %.

El debate en torno a los refugiados se instala después de un decenio de pérdidas de la clase obrera, comenzando con las leyes Hartz IV de 2003, que redujeron los beneficios de desempleo, y prosiguieron con la precarización y un enorme incremento en el trabajo subcontratado. Por esto la gente teme recortes en los beneficios sociales y sus jubilaciones.

 

Lo que los refugiados les piden a los sindicatos

Luego del suicidio de un refugiado iraní en 2012, los refugiados formaron muchos grupos de protesta en todas partes de Alemania, como sucedió en Würzburg (Baviera). Éstos exigían el derecho de permanencia y la abolición de todas las restricciones de sus libertades personales. Después de un año de acciones como ocupaciones y huelgas de hambre, un grupo autodenominado “No-Ciudadanos” ocupó el edificio de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB) en Múnich y declaró,

…convencidos de que nuestra lucha es una lucha de clase [nosotros] hemos iniciado nuestra huelga en el edificio de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB). En base a nuestro entendimiento común de la lucha de clases, esperamos que la central sindical asegure nuestra seguridad para poder continuar con nuestra protesta pacífica. De otro modo, fuera de estas puertas, nos espera una brutal represión policial. Nosotros, como no-ciudadanos (solicitantes de asilo), exigimos: 1. La aceptación de nuestra solicitud de asilo sin condiciones. 2. Fin de la deportación. 3. Eliminación de la “Residenzpflicht” [el deber de residir dentro de un distrito determinado] 4. El cierre de todos los campamentos de asilados (Lucha de los refugiados por la Libertad, 2013).

Durante de su permanencia en el edificio de la DGB los refugiados exigieron también ser afiliados al sindicato como miembros plenos. Luego de una semana, la ocupación finalizó con un compromiso aunque sin resultado concreto. Pero el debate se había iniciado. La declaración reflejó el debate entre los refugiados autoorganizados sobre la pregunta si están excluidos de la sociedad (un enfoque autónomo o posestructural) o si son el “estrato más bajo de la clase obrera” (un enfoque marxista) (Fischer 2014). A este debate le corresponde una orientación estratégica. Mientras que el posestructuralismo inspiró al autonomismo radical y este modeló gran parte de las protestas, cuyas acciones tienden en su mayoría al aislamiento –como las huelgas de hambre o la ocupación de plazas–; una pequeña parte del movimiento de refugiados empalmó con un proyecto clasista. Así, se orientaron hacia los sindicatos y las experiencias resultantes estuvieron marcadas con una orientación de clase. Y es así que la conciencia desarrollada no surgió espontáneamente, sino fue resultado de debates estratégicos entre los líderes de los movimientos de refugiados, quienes ya poseían experiencia política en sus países de origen, junto a militantes revolucionarios marxistas.

En octubre de 2014, el grupo autoorganizado “Lucha de Refugiados por la Libertad” ocupó el edificio de Berlín-Brandenburg de la DGB, reclamando apoyo político para su derecho de trabajar y vivir en Alemania, para encontrarse con los responsables sindicales para los asuntos de los refugiados y el derecho de ser afiliados como sindicalistas con pleno apoyo legal. Declararon su solidaridad con los obreros precarios así como los trabajadores en huelga de Amazon (Lucha de Refugiados por la Libertad, 2014). Sin embargo, después de una semana de negociaciones infructuosas, la DGB de Berlín-Brandenburg salió con una pancarta donde decía: “¿Ayudar a refugiados? Sí. ¿Qué te ocupen la casa? No”. Y llamó a la Policía para desalojar a los refugiados por  la fuerza.

En toda Alemania hubo protestas de grupos de trabajadores contra de la decisión de la DGB de Berlin-Brandenburg con declaraciones del tipo: “¡No en nuestro nombre! – ¡Bienvenidos refugiados!” (LabourNet Germany, 2014), además de pequeñas manifestaciones. La organización juvenil de VER.DI (sindicato unido de servicios), miembro de la DGB, inició una campaña por los derechos de los refugiados de afiliarse a la Confederación.

Los intereses comunes de obreros que son refugiados y aquellos que no son refugiados

El sindicato VER.DI tiene cerca de dos millones de miembros y es el segundo sindicato más grande de Alemania. Su organización incluye a trabajadores de diferentes servicios, desde docentes hasta trabajadores del correo, y en el sector del servicio hay muchos trabajos precarios. En el mes de septiembre de 2015 el congreso federal de VER.DI, que se celebra cada cuatro años, recomendó que la afiliación a VER.DI debiera estar abierta a los refugiados, legalizando de esta manera la afiliación de 300 refugiados que ya habían sido afiliados no oficialmente en Hamburgo durante 2013. La filial regional de Hamburgo apoyó un grupo de refugiados de Lampedusa en Hamburgo en sus reclamos de trabajo legal, de educación, servicios médicos y sociales y libertad de residencia dentro de la UE (Refugiados Libios, 2013). Esta práctica, localmente limitada y simbólica, fue muy controvertida dentro de VER.DI, pero en su congreso de 2015 se llegó a una resolución en la cual se declaró:

En muchos casos las luchas de los refugiados son también luchas laborales y deben ser reconocidas como tales, ya que se trata del interés común de mejores condiciones de trabajo. Los refugiados luchan contra la explotación radical bajo condiciones ilegalizada… VER.DI se opone a nivel político a la discriminación en el mercado laboral y apoya la implementación de los derechos fundamentales de los obreros para los migrantes. Las restricciones de acceso a la formación profesional y del empleo deben ser eliminadas (VER.DI 2015).

El “interés común” se encuentra bien ilustrado por el debate sobre el salario mínimo y los refugiados. A partir del mes de enero de 2015 la Ley Federal del Salario Mínimo garantiza un salario mínimo de 8,50 euros a todos los empleados en Alemania, pero esta ley es obviada en el caso de los practicantes precarios. El mayor proveedor mundial de servicios postales, Deutsche Post AG, utiliza este hueco en la legislación y despide a empleados regulares y emplea a refugiados en calidad de practicantes. Un integrante del consejo de trabajo en el Correo Alemán comentó en una entrevista que según su experiencia, en su rama el contrato de refugiados “baratos” como practicantes en vez de emplear a empleados con plenos derechos, reproduce divisiones racistas entre los trabajadores. Muchos trabajadores alemanes que han sido despedidos, acusan a los refugiados de ser potencialmente los culpables de su pérdida de empleo (Deutsche Post Worker, 2015).

Por esta razón es importante que los sindicatos luchen por salarios iguales para el mismo trabajo, independientemente del tipo de empleo o lugar de residencia del trabajador.

Sin embargo, la preocupación principal de los refugiados en Alemania sigue siendo su estatus de residencia, ya que pueden ser deportados si no se les concede la condición oficial de asilo en el país. Aunque esta situación constituye una amenaza a sus condiciones de trabajo y de vida, los refugiados todavía no reciben asesoramiento sobre las leyes de asilo de su sindicato.

La situación de los refugiados en Alemania empeora. Se ven amenazados tanto por un movimiento derechista, como por la deportación, las condiciones de vida inhumanas en campamentos de refugiados y la explotación en trabajos no registrados. Los sindicatos miembros de la DGB hicieron varias declaraciones favorables a los refugiados, pero no organizan ni manifestaciones ni huelgas en favor de los derechos de los refugiados de trabajar y permanecer en Alemania; tampoco proporcionan asesoramiento legal en materia de asilo.

Una excepción a ello ha sido la movilización convocada por diversos sindicatos de Múnich durante octubre de 2016 contra la prevista “Ley de Integración”, la cual prepara ataques tanto al trabajo como los derechos civiles de los refugiados. La manifestación de tres mil personas, de la cual refugiados autoorganizados participaron e hicieron uso de la palabra, fue fuertemente reprimida por la policía. Si bien esta experiencia no conforma la media y estuvo limitada por el accionar de la burocracia, es extraordinariamente importante para la perspectiva de una lucha en conjunto. Ya que esta nueva ley solo podrá ser detenida con la mayor intervención de los sindicatos en la protesta.

Una respuesta progresista a la permanente crisis europea y las movilizaciones de la derecha en contra de los refugiados y migrantes debe combinar exigencias económicas y políticas. ¿Quién tiene que pagar la crisis? La única respuesta a favor de toda la clase obrera es “Ni los refugiados ni los trabajadores que no son refugiados, sino la clase capitalista”. Un millón de refugiados en Alemania: eso significa un millón de potenciales nuevos empleados. La mayoría de ellos probablemente serán trabajadores precarios, muchos de ellos indocumentados. Si la clase obrera alemana enfrenta su propio chauvinismo y se moviliza en contra de las deportaciones y en favor de plenos derechos democráticos, hay un potencial de un millón de trabajadores más que pueden luchar por las condiciones de todos en su clase. Finalmente, combinar exigencias en favor de los refugiados con demandas sociales, como un salario mínimo más alto para todos, jornadas de trabajo más cortas y el fin de la condición precaria, será una respuesta progresista a los ataques de la derecha de AfD y de Pegida.

*Este artículo fue publicado por primera vez en abril de 2016 por Global Labour Column y se presenta aquí en una versión ampliada.

 

Traducción Sebastián Vargas

 

Referencias

Bundesministerium des Inneren (2016) [2015: Más solicitudes de asilo que nunca en Alemania] (en alemán).

Deutsche Post Workers (2015), Entrevista de Oskar Fischer, realizada el 30 de noviembre en Múnich.

Fischer, O. (2014) [El tema de los “No-Ciudadanos” entre la huelga de hambre y los sindicatos. Un debate sobre teoría y práctica del posestructuralismo y del marxismo] tesis de maestría, Universidad de Ludwig Maximilian, Munich (en alemán).

LabourNet Germany, (2014) [No en nuestro nombre: ¡Bienvenidos los refugiados!] Petición, (en alemán).

Libyan Refugees, (2013) [Queremos pertenecer a la sociedad en Hamburgo], ver.di Hamburgo, (en alemán).

Refugee Struggle for Freedom, (2013) Declaración Oficial de las marchas de protesta en el conferencia de prensa en Múnich (Novena declaración de prensa).

Refugee Struggle for Freedom, (2014) Lucha de los refugiados por la libertad [Ocupar la CSA Berlin-Brandenburg!].

 

 

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