Ese extraño objeto llamado clase media

0
Share Button

¿QUÉ QUIERE LA CLASE MEDIA?, DE HERNÁN VANOLI , PABLO SEMÁN Y JAVIER TRÍMBOLI

 

EDUARDO CASTILLA

Número 36, marzo 2017.

VER PDF

La colección La Media Distancia presentó, en noviembre pasado, su segundo libro [1]. Bajo el título de ¿Qué quiere la clase media?  [2] Hernán Vanoli, Pablo Semán y Javier Trímboli despliegan sus propias lecturas y consideraciones sobre esa franja de la sociedad que tiene, casi como aspecto esencial, su carácter esquivo a la hora de las definiciones. En la presentación del tema la periodista Hinde Pomeraniec se pregunta por la continuidad de la clase media. A su vez, Martín Rodríguez y José Natanson –compiladores de la serie– proponen construir “una nueva sensibilidad hacia la clase media” (16).

 

Clasificaciones imposibles

Ricos y pobres, burgueses y proletarios, CEOcracia y clase trabajadora, si nos avenimos a los tiempos que corren y simplificamos un poco. Con variaciones importantes a escala conceptual, esos polos son generalmente aceptados como estructurantes del conjunto social. La clase media tal vez deba definirse por oposición a ambos, una definición negativa donde lo esencial es la diferenciación de esos “extremos”. El “estar en el medio” tiene carácter fundante y constituye un componente esencial de su lugar en la topografía social.

Sin embargo, el ser “de clase media” está asociado a una serie de valores, concepciones, un status determinado y un conjunto de intereses culturales. O por lo menos así parece. Quizá haya que ver más de cerca. Empecemos por algún lado. Pablo Semán dirá en su artículo que

… la clase media es, idealmente, un lugar donde no hace frío ni calor, donde no hay pobreza ni exuberancia, apuro ni prisa. En la clase media idealizada todo llegaría a su tiempo, por su debido camino, como recompensa justa, necesaria y posible a los empeños y la capacidad (76).

Esa suerte de paraíso o de utopía –si dejamos de lado las imágenes religiosas– se presenta como el horizonte hacia el cual moverse. Representa el “ideal del yo” para las capas medias. Pero, como todo horizonte, su línea de llegada se desplaza constantemente. La resultante es un proceso de continua insatisfacción. El mismo Semán agregará que “la experiencia de intentar pertenecer o sostenerse en los parámetros admitidos como ‘de clase media’ es antes que nada una frustración permanente” (77-78).

 

Extinciones

El “sostenerse” dentro de esos parámetros no es una cuestión que responda al deseo individual. Hernán Vanoli partirá afirmando la tesis del declive de las clases medias. Apoyándose en análisis de Thomas Piketty y de Tyler Cowen, intentará presentar un examen de la relación entre los sentimientos de esos sectores que se definen –o son definidos– como la clase media, y aquello que constituye lo público y/o político. Lo hará buscando no escindirlo de las “teorías que conjeturan sobre la desaparición paulatina y objetiva de los segmentos que poseen ‘empleos y rango medio’ en el Occidente moderno” (25). El eje estará puesto en analizar cómo se evidencia ese declive a la luz de determinadas producciones del cine argentino reciente. Películas como El estudiante, Dos disparos y Relatos salvajes serán la pantalla donde ver ilustradas una serie de problemáticas que ponen de relieve esa declinación. Por solo citar una de sus definiciones, en relación a la película de Damián Szifrón dirá que,

… la crispación y el enfrentamiento intraclasista fueron una de las formas que asumió esa violencia de los sectores medios, pero desde luego hay otras. Relatos salvajes viene a dramatizar algunas de las profundas razones a través de las cuáles las clases medias amplias tematizan el fracaso de sus aspiraciones (63).

La afirmación sobre el declive de los sectores medios es, a nuestro entender, parcial. Si las tendencias de la economía empujan a la polarización social –más aún en el marco de la crisis capitalista que azota al planeta hace una década– hay motivaciones políticas que trabajan en sentido contrario. Permitir sin contrapesos un proceso de “liquidación” de las clases medias podría disparar niveles aún mayores de inestabilidad social para la clase dominante de cada país. Las capas medias han servido, históricamente, para acolchonar las tensiones sociales más agudas, al tiempo que han permitido mantener abierta la ilusión del “ascenso social” en amplios sectores. Se trata de un factor político-ideológico (cultural) de no menor importancia. Agreguemos que, en su carácter de consumidores, importantes franjas de las capas medias constituyen un objetivo para el capital.

Precisamente la ampliación exponencial del crédito se convirtió en un factor que sostuvo elevados niveles de consumo en esos sectores durante el auge del ciclo neoliberal. Precisamente es Vanoli quien aporta una mirada desde los estudios de marketing, ligada a la cuestión del consumo. En ese campo la clase media aparece ampliada considerablemente, abarcando “esa porción de la población que está entre el 5 % más rico y el 5 % más pobre” (29). Siguiendo un análisis de la pirámide de ingresos, el autor afirma que “la década kirchnerista robusteció a las clases medias típicas y alimentó a las clases medias bajas a expensas de la base de la pirámide” (34). Así, bajo el apotegma “si compro, pertenezco y soy ciudadano”, la clase media difumina sus fronteras, “ampliándose” hacia abajo y hacia arriba. Precisamente por eso Vanoli también dará cuenta de una “plebeyización de las prácticas de consumo de la clase media si se las compara con las antiguas clases medias que aspiraban a diferenciarse de lo plebeyo” (31).

 

Identidades I

Esa diferenciación “de los extremos” está presente en la autopercepción de las clases medias. Pablo Semán planteará los contornos de un nuevo ordenamiento en el imaginario de estos sectores. Afirmará que en las últimas décadas ha cobrado peso

… la centralidad del trabajo en términos de ser “laburante”, antes que profesional, educado, independiente, para definir las clases medias (…) así, ingresan en ella casos que antes constituían sus fronteras por abajo y por arriba (73-74).

Esta noción opera como nueva frontera de diferenciación en el marco de transformaciones en la estructura social. El “laburante” se siente alejado de quienes viven de la asistencia estatal, pero también de aquellos que no necesitan trabajar para vivir, los “privilegiados de cuna”. El esfuerzo personal ocupa el centro de la noción. Ligado a lo anterior se ha producido una “transformación estratégica” en las últimas décadas. Se trata del “desarrollo de un conjunto de percepciones y jerarquizaciones que pone en el centro al individuo y sus demandas de realización, autonomía y consumo” (84).

 

Identidades II

La auto-realización del individuo en base a “su propio esfuerzo” encuentra sus límites en la realidad que imponen las condiciones del propio capital. Hinde Pomeraniec señalará que en EE. UU.,

… estadísticas recientes dicen que los jóvenes (…) se ven a sí mismos mucho menos como representantes de las clases medias que en las generaciones que los precedieron en los últimos 34 años y, a cambio, se ven a sí mismos como clase trabajadora (17).

El dato no es menor. En la “tierra de las oportunidades” para el individuo libre, ese cambio pone en evidencia las consecuencias de una crisis social profunda que se arrastra hace tiempo. Esa aberración política llamada Donald Trump resulta inexplicable por fuera de esas coordenadas. Una modificación así en la autopercepción tiene un componente progresivo. Aporta a recomponer clivajes de diferenciación social en términos de clase. Si la clase media se “amplía” cuando se mide desde el consumo, la caída estrepitosa de las condiciones de vida produce una diferenciación que acentúa la polarización hacia los extremos.

 

El Gobierno que no fue

El último artículo del libro está dedicado a una experiencia fallida. Javier Trímboli rescatará las memorias del historiador Tulio Halperín Donghi para abordar el fracaso del que pudo haber sido el único gobierno de la clase media. Afirmará el autor que “la clase media nunca fue gobierno entre nosotros; las políticas que se gestionaron a su favor fueron resultado de compromisos, bajo la égida y la voluntad de otras clases e intereses” (90). Las memorias del historiador ya fallecido empujan a esa diferenciación de los “extremos” que hemos señalado inicialmente. Describirá Trímboli la identificación plena de “la clase media de Halperin con ese sector ‘superior y profesional’ no plebeyo, distante o directamente enemistada con el radicalismo yrigoyenista no habría padecido especialmente el golpe del 30” (113). Al mismo tiempo se encargará de desmarcar

…a esa amplia movilización, pública y subterránea, que se desenvuelve por más de un año contra el catolicismo restaurador y contra Perón de las clases conservadoras tradicionalmente dominantes, en otros términos, de la oligarquía (99-100).

 

Lecturas y tensiones sociales

¿Qué quiere la clase media? puede ser leído como una guía de aproximación a esas capas sociales. El libro presenta pistas para pensar su dinámica en el marco de las tensiones que

el “modelo” Cambiemos impone sobre la economía nacional. En una perspectiva marxista se ha optado siempre, desde el punto de vista conceptual, por definir a las clases medias con el término de pequeña-burguesía. Ubica en el campo de los medios de producción la diferenciación con la clase capitalista y con la clase trabajadora, los “extremos” que hemos señalado. Su lugar intermedio en el cuerpo social y su alta diferenciación interna imponen a la pequeña- burguesía límites a la posibilidad de esbozar una salida propia en momentos crisis política y social. Al mismo tiempo, le confieren un carácter inestable y cambiante. La clase media fue la protagonista de las jornadas que tiraron a De la Rúa en diciembre de 2001. Antes y después de aquel momento “épico”, a través del movimiento estudiantil jugó papeles progresivos en la arena social. Pero también fue actor central del apoyo a las grandes patronales del campo (2008) y los cacerolazos que exigían, entre otras cosas, poder comprar dólares libremente (2012). En su fragmentación interior está la clave de esas oscilaciones y divisiones en momentos críticos de lo social. Para la clase trabajadora, ganarse a las franjas afines a sus intereses, es una cuestión de orden estratégico en la lucha contra el capitalismo.

 

  1. El primer volumen de esta colección se había titulado ¿Por qué retrocede la izquierda? Una reseña crítica fue realizada en IdZ 33, setiembre de 2016.
  2. Las páginas de las citas se indicarán entre paréntesis al lado de las mismas.

No comments

Servidumbre y emancipación (II)

  A propósito de Moral burguesa y revolución GASTÓN GUTIÉRREZ Número 13, septiembre 2013. En IdZ 12 presentamos la filosofía de León Rozitchner señalando un ...