“Enfrentamos un escenario de estanflación, deflación, persistente desempleo”

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N.3, septiembre 2013,

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Anwar Shaikh, economista político de origen pakistaní residente en los EE. UU., comparte sus opiniones sobre las raíces que explican la crisis iniciada con el crack de Lehman Brothers en 2008 y las perspectivas.

 

IdZ: ¿Cómo ve el panorama de la economía norteamericana y mundial cinco años después de la quiebra de Lehman Brothers?

Lo primero en lo que quiero hacer énfasis es que la Gran Depresión que estamos atravesando, la que llamo la primer Gran Depresión del siglo XXI, está siguiendo los tiempos previsibles. Es decir, que no es un hecho anómalo o inusual sino bastante normal. Y está conducido por la dinámica interna del sistema. El segundo punto es que resulta impresionante lo importante que ha sido la intervención estatal para mantener a flote el capitalismo. Al contrario de la ideología del libre mercado, en la práctica el gobierno ha sido completamente crucial para mantener a los mercados financieros en funcionamiento y evitar que los grandes jugadores colapsaran. Pero la consecuencia es que se mantiene el sistema a flote sobre un mar de dinero impreso y prestado. El tercer punto es que es igualmente llamativo que el desempleo no haya sido tratado de igual forma. El entusiasmo por mantener en crecimiento el capital de las finanzas y los mercados de activos, contrasta con un esfuerzo muy limitado para reducir el desempleo. Y eso, en mi opinión, es porque juega un rol positivo desde el punto de vista del sistema, ya que mantiene los salarios retraídos en relación con la productividad, lo que incentiva la rentabilidad. Lo mismo se ve en Europa y Estados Unidos. En mi opinión hay una malinterpretación: la gente cree que es algo que los funcionarios y reguladores no logran comprender. Yo creo que lo comprenden muy bien, solo que pueden estar dispuestos a correr el riesgo de que se desencadene completamente una depresión profunda, si eso redujera los salarios y generara un quiebre en el Estado de bienestar, en los sindicados y en todas esas cosas que son trabas desde su punto de vista.

 

IdZ: ¿Cuál diría que es la situación de los EE. UU. en lo que respecta a los indicadores de rentabilidad? Los balances corporativos muestran que la tasa de ganancia aumentó en los últimos años, y sin embargo la inversión sigue retraída. Creo que está relacionado con lo que acaba de plantear.

Antes que nada, insisto, la cuestión no es solamente la situación poscrisis sino también el momento anterior, fundamental para dar lugar a la crisis. Lo que he comprobado es que la tasa de ganancia cayó de forma bastante pronunciada entre 1947 y 1980, el momento en el que comenzaron la administración de Reagan y las políticas neoliberales. El efecto de esas políticas fue reducir el crecimiento de los salarios en relación con la productividad, en los tradicionales términos marxistas, aumentar la tasa de plusvalor. Eso permitió que la tasa de ganancia se mantuviera estancada, o incluso que se recuperara ligeramente. Podemos decir que esas políticas tuvieron un efecto muy positivo desde el punto de vista de la rentabilidad que fue detener la caída en la tasa de ganancia. Pero la acumulación no depende solo de la tasa de ganancia. Depende de la tasa de interés, ya que es la diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de interés la que incentiva la inversión.

El mismo argumento de que la inversión depende de la diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de interés está en Marx, Keynes, y en toda la teoría económica. Y lo que es muy importante entender aquí es que la tasa de interés también fue reducida de forma acentuada desde los años ’80 hasta el presente. Esta caída tuvo un efecto marcadamente positivo en la tasa de ganancia neta, en la diferencia entre la tasa de ganancia y la porción que va a pagar intereses. Hizo que aumentara notoriamente, tanto que hubo un boom de inversiones, pero no tanto de inversión real como de inversión financiera. Esto se debe a que, al hacer caer el costo del capital se permitió que este fluyera por todo el mundo con bajos costos, y eso significa que la inversión en las economías centrales no fue tan sólida como lo hubiera sido de otro modo ya que el capital se dirigió al extranjero, y también a los activos financieros de distinto tipo, la especulación con terrenos, etc… Así que tenemos estos booms de las “punto com”, el boom de los bienes raíces, y de los más diversos tipos de activos financieros. Es posible entonces explicar por qué la inversión real no aumentó tanto, ya que la tasa de ganancia solo permaneció moderadamente estancada, al mismo tiempo que la inversión financiera y el capital en las finanzas registraron un crecimiento formidable.

 

IdZ: Políticas como la “relajación cuantitativa” [QE, por sus siglas en inglés, Quantitative Easing] aplicadas luego de la crisis, y más en general las masivas inyecciones de liquidez en todo el mundo, han tenido este mismo efecto de alimentar la valorización en la esfera financiera y no la inversión real.

Correcto. Incluso antes de la crisis la tasa de interés estaba muy baja, ya que desde los años ‘80 se observa una tendencia descendente de la misma. Eso generó un gran boom. En cierta medida falso, ya que se logró mediante un descenso en las tasas de interés. Pero fue un boom, es decir, generó aumentos de empleo, disminución de la tasa de desocupación, también una enorme actividad especulativa como ya he señalado. Pero cuando golpea la crisis, ese límite ya se había alcanzado, no hay cómo seguir avanzando con la tasa de interés porque ya estaba prácticamente en la zona de la trampa de liquidez keynesiana1.

Así que el giro del gobierno, al menos en EE. UU., fue intentar bajar la tasa de interés de largo plazo. Esta también había caído, pero menos que la de corto plazo que ya estaba muy baja. Básicamente eso fueron los QE1, QE2 y QE3. Tratar de mantener bajas las tasas de largo plazo, para evitar que la burbuja inmobiliaria colapse por completo. Por supuesto, el efecto es que se mantienen las burbujas. Y la pregunta pasa a ser: ¿qué pasará si los mercados deciden que ya no es posible mantener esta situación y que el Estado ya no es capaz de mantener esta política? Creo que vimos que cuando Bernanke [Ben, presidente de la Reserva Federal, banco central de los EE. UU.] apenas amagó con la posibilidad de discontinuar el QE3, generó una formidable ansiedad en el mercado de bonos, porque por supuesto los valores de los bonos caerían como consecuencia de un probable aumento en la tasa de interés. Incluso aunque la variación fuera muy pequeña. Esto es un signo de la fragilidad del sistema. ¿Cuáles son las alternativas? A EE. UU. parece estar yéndole relativamente bien, a Europa obviamente no. Pero el sistema a nivel global se muestra muy sensible ante la posibilidad de aumentos en las tasas de interés.

 

IdZ: ¿Qué posibilidades hay de que los EE. UU. y Europa eviten la perspectiva de un crecimiento severamente bajo durante varios años?

Bueno, para mí no está para nada claro que puedan evitarlo. En mi opinión, el escenario que enfrentamos, como buen escenario, es Japón. Es decir, un panorama de estanflación, deflación, persistente desempleo –aunque cubierto– y nulo crecimiento. Ese es el escenario bueno. El escenario malo es que los mercados entren en pánico. Ante los intentos de salir de la situación de “supresión” de las tasas de interés, el pánico podría tener lugar de todos modos –incluso en condiciones de seguridad de las tasas de largo plazo– y el gobierno podría no ser capaz de mantener bajo control la tasa de interés, y por lo tanto que empiecen a colapsar las burbujas. Los activos ficticios que tienen los bancos y empresas, los que tenemos como agentes privados –carteras de acciones, fondos de pensión, bienes inmuebles– son todos muy sensibles a un cambio en el humor de los mercados.

Algo de esto ya está ocurriendo. Detroit acaba de entrar en quiebra, Grecia está efectivamente quebrada, también Chipre. Considerando todos estos elementos no creo que esté para nada claro que los gobiernos de los diferentes países puedan contener la situación. Así que diría que el mejor escenario pueden ser diez años más, cinco o siete, de estancamiento. El peor escenario sería un quiebre rápido a nivel global y que los mercados financieros comiencen a hundirse.

Quisiera poner el énfasis en que cuando considero estos escenarios me estoy manejando en los marcos de las actuales reglas de juego del sistema, es decir, que se prioriza ante todo preservar el mercado de activos, las grandes corporaciones, y olvidarse de los desempleados, los pobres, y demás. Esas reglas pueden cambiar. No veo ningún movimiento en ese sentido en EE. UU., pero es concebible que podría ocurrir en otros países que enfrentan estos problemas más críticamente.

 

IdZ: Y en este “mejor escenario” que prevé, ¿cuáles serían las consecuencias para las llamados “economía emergentes”, que vienen mostrando en tiempos recientes tasas de crecimiento más altas que las economías desarrolladas?

Me parece claro que la India y China, los jugadores realmente grandes en el escenario mundial, han llegado a sus límites. Ya no pueden bajar más sus tasas de interés, están teniendo problemas en sostener sus mercados domésticos, las tasas de crecimiento están cayendo… están cayendo a niveles que el resto del mundo estaría feliz de mostrar, pero están cayendo. Y ya hay muchos problemas que se están creando en su seno, que no están siendo capaces de afrontar o están tapando. Así que, insisto, no soy muy optimista sobre el futuro de estos países. Creo que tienen severos problemas con consecuencias políticas. Y en los marcos de las reglas del sistema, están obligados a proteger a las grandes corporaciones y bancos, dado que para eso está el Estado, y no creo que este pueda ir más allá de eso. Así que, insisto, los límites son en mi opinión muy importantes.

 

IdZ: ¿Cómo resumiría las ideas básicas del libro que acaba de terminar?

El punto central del libro es que la teoría es crucial para poder comprender correctamente lo que hacemos en la práctica. Es necesario que comprendamos de dónde viene la inflación, cómo se determinan las tasas de cambio por la operación de los mercados, cómo se determinan los salarios y la rentabilidad, la tasa de interés, la conexión entre tasa de interés esperada, tasa de ganancia y acumulación, cómo se acumulan las deudas y se generan burbujas. Yo no estoy con la corriente neoclásica, que cree que el sistema puede ser representado en términos de mercados perfectos e información perfecta y demás, ni con la corriente opuesta, en la que están recayendo ahora varios neoclásicos, que sostiene la noción de competencia imperfecta e información imperfecta. Yo creo que esa es una trampa. Estás entrampado en pensar el mundo en términos de perfecto o imperfecto de forma excluyente. Yo vengo de una tradición más antigua que se remonta a Smith, Ricardo y Marx, incluyendo en cierta medida a Malthus, Mills e incluso Keynes, la cual plantea que existe una dinámica de competencia real que opera con sus propios principios y leyes, que es muy turbulenta y logra su balance teniendo mucho de un lado y poco del otro, mediante excesos y faltantes.

Se puede desarrollar una macrodinámica para predecir estos movimientos. El propósito de mi libro es mostrar que se pueden explicar las principales cuestiones que deben afrontar los economistas, el comportamiento microeconómico, las curvas de consumo, los precios relativos, las tasas de cambio, las tasas de interés, la dinámica de la rentabilidad, la de la demanda efectiva, del desempleo, de la inflación. Mi libro representa un intento de mostrar que se pueden tratar todos estos elementos de forma unitaria sin tener que apoyarse en la competencia perfecta o el equilibrio general, pero mostrando que se los puede considerar de forma teórica. Así que la mitad de mi libro es un intento de desarrollar un equivalente moderno de la economía política clásica, incluyendo la teoría de Keynes allí, y la otra mitad se centra en mostrar que esto no es un ejercicio meramente teórico. Busca mostrar la importancia del análisis teórico del mundo en que vivimos.

 

Entrevistó y tradujo: Esteban Mercatante.

 

1 Keynes definía que la trampa de liquidez se produce cuando se alcanza un nivel de tasa de interés tan bajo y la disposición de los agentes económicos a conservar efectivo es tran grande, que la política monetaria pierde su efectividad para actuar sobre la situación económica [N. de R.].

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Anwar Shaikh

Enseña en la New School for Social Research. Economista político, tiene una prolífica producción en diversas áreas, criticando las teorías del crecimiento, el crédito y los precios neoclásicas, así como las neokeynesianas. Ha realizado importantes contribuciones a la teoría marxista, como el desarrollo de una crítica a la teoría del comercio internacional basado en las ventajas comparativas desde los postulados de la teoría del valor trabajo. Ha publicado entre otros libros Valor, acumulación y crisis y Teorías del comercio internacional. En su sitio web es posible acceder a muchos de sus trabajos http://homepage.newschool.du/~AShaikh/.

 

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