“Contar la historia de Palestina que Israel quiere ocultarle al mundo”

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ENTREVISTA AL HISTORIADOR ISRAELÍ ILAN PAPPÉ

Número 29, mayo 2016.

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Conocido como un incasable luchador y activista por los derechos del pueblo palestino, Pappé es actualmente Profesor de la Universidad de Exeter en Gran Bretaña. Es un representante de los nuevos historiadores israelíes que reescribió la narrativa del conflicto palestino-israelí. Juega un rol central en la campaña por el boicot, desinversiones y sanciones (conocida internacionalmente bajo la sigla BDS) en la que se convoca a la comunidad internacional a tomar medidas activas contra las políticas del estado de Israel. Pappé nos concede una entrevista exclusiva que hacemos llegar a los lectores de Ideas de Izquierda.

 

IdZ: Usted hace referencia al concepto de patria como una justificación para destruir a la población nativa. ¿Podría explicarnos este concepto y darnos ejemplos de cómo se ha implementado en otros lugares? ¿En qué sentido en Palestina es distinto con respecto a otros países?

El contexto es el fenómeno del colonialismo de asentamiento sionista. El desplazamiento de europeos, ya sea porque se sentían inseguros o bajo peligro, a áreas no europeas en el continente americano, África, Australia y Palestina. Estos pueblos no solo buscaban un nuevo hogar, sino también una nueva patria. En concreto, no tenían deseo alguno ni el plan de volver a Europa.

El único problema era que las tierras en las que se refugiaron ya se encontraban habitadas por otro pueblos. En la mayoría de los casos, su solución fue el genocidio de la población indígena. En dos casos solamente, la solución fue diferente: el apartheid en Sudáfrica y la limpieza étnica en Palestina.

 

IdZ: En su libro La limpieza étnica de Palestina, usted sugiere que los objetivos de Israel eran los mismos desde 1948. ¿Podría explayarse sobre este punto?

Como cualquier movimiento de asentamiento, el movimiento sionista está motivado por la lógica de eliminar a la población nativa. En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, la eliminación es más compleja y quizás menos inhumana, pero sigue siendo drástica. El deseo del movimiento sionista de crear un Estado judío y un Estado democrático a la vez, significa que siempre existirá el deseo de adueñarse de la mayor cantidad de territorio palestino que se pueda y dejar la menor cantidad de palestinos como sea posible.

Este es el contexto en el que se lleva adelante la operación de limpieza étnica israelí en 1948: una operación que resultó en la expulsión de casi un millón de palestinos y una toma de posesión del 80 % del territorio por parte de la población judía.

No obstante, la limpieza étnica de 1948 fue un proyecto incompleto. Había un 20 % del territorio que no estaba en manos de Israel y, a la vez, había una minoría palestina dentro de Israel. La visión de una Palestina pura “desarabizada” ya estaba ahí, pero los medios son diferentes.

Estos medios incluían la imposición del dominio militar a los palestinos en Israel y negarles a los refugiados el derecho a retornar a sus tierras. Pero el espacio no era suficiente y la oportunidad para extenderlo se presentó en 1967, pero el problema demográfico volvió a emerger nuevamente. Esta vez los medios empleados fueron el apartheid, la ocupación militar y la fragmentación de los territorios en enclaves y Bantustanes.

 

IdZ: Usted ha definido las acciones israelíes en Gaza como un “genocidio gradual”. ¿Podría explicarnos este término?

El término gradual significa que no hay un asesinato en masa dramático de personas de cierta raza o nación. Sin embargo, una estrategia como la que Israel ha venido implementando desde 2006 ha llevado a lo que la ONU denominara “la transformación de la Franja de Gaza en un lugar inhabitable”, es decir, no es solo la matanza continua de la población civil lo que lo hace un genocidio, sino que se trata también de la destrucción de la infraestructura.

 

IdZ: ¿Considera que Israel está llevando adelante en Cisjordania y en Jerusalén Este una limpieza étnica de una escala similar a la que tuvo lugar en 1948?

Bueno, la realidad es que desde 1967, solamente en el área metropolitana de Jerusalén, cientos de miles de palestinos han sido desplazados por diferentes medios y perdieron sus hogares. Algunos mediante expulsiones masivas, otros mediante el traslado de sus barrios a Cisjordania, o bien al no permitirles regresar a sus hogares si habían salido del país. Después de 1967 la limpieza étnica tiene que ver más con el traslado de palestinos a enclaves que con desplazarlos fuera del país.

 

IdZ: Usted argumenta en contra de la solución de los dos Estados sobre la base de que no es una salida viable y aboga en su lugar por un estado binacional. ¿Nos podría explicar las razones por las cuales llega a esta conclusión?

La solución de los dos Estados no es viable debido a tres razones de gran importancia. La primera es que la solución de los dos Estados se aplicaría al 20 % de Palestina y a la mitad del pueblo palestino. No se puede reducir el problema de Palestina de esa manera, a una cuestión simplemente geográfica o demográfica.

La segunda es que Israel creó en la región una situación tal, en términos de asentamiento y colonización, que resultará imposible crear un estado Palestino normal, aun cuando se acepte esta solución. En el mejor de los casos lo que se puede esperar es que haya dos Bantustanes, uno en Cisjordania y otro en la Franja de Gaza. Esto no es una solución.

Por último, no habrá solución al conflicto si no se respeta el derecho de los refugiados palestinos a retornar a su tierra y la solución de los dos Estados no respeta dicho derecho.

 

IdZ: ¿Cuál ha sido el efecto de una mayor crítica internacional a las acciones de Israel contra el pueblo palestino? ¿De qué manera ha afectado al movimiento pacifista en Israel?

En los últimos diez años, la sociedad civil en todo el mundo se ha cansado de la pasividad de sus propios gobiernos sobre la cuestión Palestina. Por eso llevaron adelante acciones independientes, apoyando el llamado de la población palestina por los derechos civiles a favor del boicot, la desinversión y las acciones (sanciones) contra Israel.

Los gobiernos de todo el mundo siguen sin presionar a Israel para que cambie su política y por consiguiente es difícil esperar que se dé un cambio desde adentro. No hay un campo pacifista en Israel. En la actualidad hay un pequeño grupo de activistas, animados por el movimiento BDS que están tratando de educar a los israelíes sobre las violaciones a los derechos humanos y civiles cometidos en el pasado y en la actualidad. Estos grupos desde adentro no sobrevivirán a menos que haya mayor presión internacional sobre Israel.

 

IdZ: ¿Qué rol tienen los intelectuales y el trabajo académico en la lucha por la liberación de Palestina?

Tienen un rol muy importante, sin duda. Pueden contar la historia de Palestina que Israel quiere ocultarle al mundo. Hay suficientes pruebas; y en la actualidad hay suficientes académicos que utilizan dichas pruebas para contar la historia como realmente ocurrió. Necesitamos enfrentar esta historia valientemente si queremos que haya un proceso de conciliación genuino en Israel y Palestina.

 

IdZ: ¿Cuán importante es la campaña por el BDS? En su opinión, ¿qué se puede lograr con la misma?

Es muy importante. Cumple dos propósitos: uno, es enviar un mensaje doloroso pero necesario a Israel, de que tiene un precio que pagar por su constante política de desposesión y colonialismo. En segundo lugar, es motorizar en la acción a la opinión pública mundial y el activismo alrededor de una campaña que no dejará que la causa palestina quede en el olvido.

 

Entrevista y traducción: Alejandra Ríos.

 

¿QUÉ ES LA CAMPAÑA INTERNACIONAL BDS?

ALEJANDRA RÍOS

 

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel nace en 2005 con un llamado de más de 170 organizaciones palestinas a la comunidad internacional a aplicar medidas coercitivas “hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los Derechos Humanos”. Su objetivo es poner fin a las políticas que el régimen sionista implementa en Palestina desde 1948, cuyos tres rasgos principales son: ocupación, colonización y apartheid. La campaña no se dirige contra las ciudadanas y ciudadanos del Estado judío, ni mucho menos contra los judíos del mundo (muchos judíos participan, también en Israel), sino contra las instituciones que sostienen y financian dicho régimen opresor.

Sus tres demandas centrales son:

  • fin de la ocupación y colonización de todas las tierras árabes tomadas en 1967 (Jerusalén Este, Cisjordania, Franja de Gaza y Altos del Golán sirios) y el desmantelamiento del Muro;
  • otorgamiento de plenos derechos a los ciudadanos árabes-palestinos de Israel (que son un 20 % de la población del Estado judío); y
  • respeto, protección y promoción del derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas y propiedades, tal como lo estipuló la resolución 194 del Consejo de Seguridad de la ONU.

El boicot adquiere diversas formas: comercial, con el rechazo a comprar productos israelíes; académico, con la ruptura de relaciones con las universidades israelíes; cultural, es el caso de artistas internacionales que se niegan a actuar en Israel y boicot de artistas israelíes que cuentan con apoyo institucional de su país; institucional, la ruptura de relaciones institucionales con las autoridades israelíes, entre otras. Las desinversiones se refieren al dinero que empresas internacionales retiran de aquellas empresas israelíes o internacionales que se benefician de la violación de los derechos del pueblo palestino.

En los últimos años, la campaña ha vivido un gran crecimiento; algunas de las victorias más relevantes de la BDS son: en el ámbito del boicot cultural, el compromiso público de los artistas británicos Roger Waters (exmiembro de Pink Floyd) y Elvis Costello o la actriz española Pilar Bardem, a no actuar en Israel. En el ámbito académico, destacan la decisión de la Universidad de Johannesburgo en 2011 de romper sus vínculos con la Universidad Ben Gurion de Israel, el anuncio del físico Stephen Hawking en 2013 de que cancelaba su presencia en una conferencia académica israelí “para respetar el llamado palestino al boicot”. La campaña de BDS y otras iniciativas propalestinas han motorizado a miles de activistas y simpatizantes dispuestos a participar en piquetes, escraches, mesas de distribución de materiales y folletos en supermercados o tiendas que comercializan productos de Israel para sensibilizar sobre la necesidad de reforzarla.

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