Causas y consecuencias de una elección histórica

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CHRISTIAN CASTILLO Y FERNANDO ROSSO 

N.5, noviembre de 2013.

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Las elecciones generales de este 27 de octubre quedarán como un hito en la historia de la izquierda clasista en nuestro país. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) integrado por el PTS, el PO e Izquierda Socialista, llevó adelante una elección verdaderamente extraordinaria. Obtuvo tres diputados nacionales, representando a las provincias de Mendoza, Buenos Aires y Salta. Asimismo se obtuvieron siete legisladores provinciales que se suman a los ya obtenidos en Neuquén y Córdoba en 2011, y también se lograron concejales en varias localidades de Mendoza. En la provincia mediterránea, el FIT está peleando por el reconocimiento de una banca ganada legítimamente que se convertiría en la cuarta en el Congreso Nacional, si se superan las maniobras fraudulentas del régimen cordobés. En la provincia de Jujuy, si no fuera por el piso restrictivo que exige la legislación electoral local (un 5% del padrón para entrar en el reparto de legisladores), el Frente de Izquierda tendría dos diputados provinciales.

En la estratégica provincia de Buenos Aires, la de mayor concentración obrera del país, el FIT consagró una banca para el Congreso Nacional (que ocupará en primer término Néstor Pitrola del PO) pero quedó a unos pocos miles de votos de obtener una segunda, para la cual postulaba a Myriam Bregman del PTS. Al no haberse obtenido esa banca, Bregman ingresará luego de un año y medio, gracias al compromiso de gestión colectiva y rotatividad que el FIT acordó para todos los cargos obtenidos. Dentro de esta provincia, en una de las regiones de mayor concentración de los sectores más precarios de la clase obrera, en la Tercera Sección electoral, obtuvimos una banca en la legislatura provincial (Christian Castillo del PTS).

En Mendoza, la lista encabezada por Nicolás del Caño logró más del 14% de los votos; en Salta la lista del Partido Obrero obtuvo casi 20%. En las grandes concentraciones urbanas del país, como las ciudades más importantes de Mendoza, Salta, Neuquén, Córdoba, Jujuy y localidades de la provincia de Buenos Aires, así como la CABA; el FIT obtuvo resultados que van de espectaculares a muy buenos. En los 18 distritos electorales, con desigualdades, estuvo a la altura del desafío que imponían estas elecciones. La suma matemática revela que fueron cerca de un millón doscientos mil votos los obtenidos, un crecimiento del 30% en relación con las primarias de agosto. El significado político sentencia que el Frente de Izquierda estuvo entre los grandes triunfadores de esta elección (ver mapa y gráficos con números de la elección). El “ninguneo” que hicieron los medios de los resultados de las PASO, así como el intento de ridiculización que intentaron llevar adelante hace dos años, pretendiendo hacer creer que el avance de la izquierda era producto de “milagros”, fue superado por la realidad misma. Y hasta medios y agencias de prensa internacionales se hicieron eco de los resultados del FIT. “Un fantasma comenzó a recorrer la Argentina”, y tiene un nombre que concentra toda una tradición de lucha revolucionaria del movimiento obrero internacional: el trotskismo.

El temor de los más recalcitrantes representantes de los partidos patronales tradicionales lo expresó burdamente el Partido Demócrata de Mendoza, atacando durante la campaña electoral a nuestro compañero Nicolás del Caño, hoy diputado electo, con un video macartista hecho por dos de sus “jóvenes” dirigentes, que tuvo como única consecuencia que los “gansos” hicieran la peor elección de toda su historia. Luego de la muy buena votación, hasta los medios nacionales titulaban: “El primer diputado de origen trotskista en la historia de Mendoza”; e incluso algunos se vieron obligados de publicar breves biografías del mismo León Trotsky.

Esto tiene que ver con que no haya la más mínima exageración al calificar de históricos estos resultados. Justamente, como lo señalamos en el número 3 de Ideas de Izquierda cuando analizamos los resultados de las PASO, una de las características de este Frente, a diferencia de otros momentos de emergencia electoral de la izquierda, es que lo integran organizaciones que se reivindican trotskistas y levantan un programa clasista por la independencia política de los trabajadores. La otra diferencia esencial, superadora de otras experiencias de la izquierda en la Argentina contemporánea, es el desarrollo y la implantación nacional que tiene el FIT y que surge solo de analizar el mapa de los resultados, y que un analista definió como “trotskismo federal”. Por último, last but not least, otra cualidad distintiva de este fenómeno político es el desarrollo orgánico y la conquista de posiciones en organizaciones de vanguardia y de masas del movimiento obrero (donde el PTS se destaca por su implantación) y en el movimiento estudiantil, donde recientemente frentes conformados por las fuerzas que integran el FIT acaban de ganar cuatro centros de estudiantes en la universidad más importante del país, la UBA (ver Ideas de Izquierda 4).

Los resultados y las posiciones logradas en el parlamento nacional, las legislaturas y concejos deliberantes provinciales, abren una nueva etapa para la izquierda clasista, en un marco político nacional de “fin de ciclo” de la experiencia kirchnerista, de una crisis de representación de la identidad del peronismo en general y por lo tanto de las burocracias sindicales divididas; y con una crisis capitalista internacional que, aunque no golpea de manera catastrófica la economía argentina, comienza a hacerse sentir, junto al agotamiento propio de lo que llaman el “modelo”.

Fin de ciclo y régimen político

La derrota del oficialismo por más de 12 puntos en la provincia de Buenos Aires, a manos de Sergio Massa y el Frente Renovador, junto con el fracaso en los principales distritos del país, confirmó la decadencia política de la experiencia kirchnerista. Esta última campaña electoral terminó de escindir por completo relato y realidad. Que el menemista Scioli haya sido el jefe de campaña del principal candidato oficialista, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, habla de la “muerte y transfiguración” del kirchnerismo como movimiento político que cobró fisonomía en respuesta a la crisis de 2001. Poco y nada quedaron del discurso político de “centroizquierda”; y la estrategia de adoptar la agenda de su principal opositor (Massa), con las banderas de la “seguridad” y la criminalización de la juventud y el discurso vacío de política, terminó en un fracaso rotundo.

El kirchnerismo encontró sus propios límites como movimiento “restaurador” de la autoridad estatal y comenzó a perder tanto por derecha como por izquierda. Un largo “fin de ciclo” con signos de agotamiento del “modelo” y que tuvo como contratendencias el momento de crecimiento y rebote coyuntural de la economía mundial en 2010-2011 (luego de la gran crisis de 2008), que fue la base del crecimiento argentino y que permitió que acontecimientos políticos como la muerte de Néstor Kirchner fueran usados a favor de la superviviencia del kirchnerismo. Esas tendencias veladas hacia el fin de ciclo, pero no revertidas, le dieron cierto carácter “ficticio” al 54% de los votos obtenidos por Cristina Fernández en 2011, que el cristinismo sobrevaloró, y estuvo en la base de todos sus errores políticos. En 2012, con la inflación como principal problema, las tendencias se retomaron y culminan en las derrotas recientes.

El 20 de noviembre del año pasado se produjo el primer paro general de la clase obrera contra el kirchnerismo, una acción que tuvo como principal motor la oposición al llamado “impuesto al salario” y un hecho que coronó un proceso de recomposición del movimiento obrero, que incluye el surgimiento del sindicalismo de base y clasista (con protagonismo de las corrientes del FIT). El proceso que abrió el paro no se desarrolló por responsabilidad de las direcciones burocráticas como Moyano de la CGT y Micheli de la CTA opositoras (ambos derrotados en sus apuestas políticas en esta elección). Previamente se habían producido los “cacerolazos” de las clases medias que manifestaban, por derecha y bajo el auspicio de las corporaciones mediáticas, su malestar con el fin de ciclo expansivo de la economía. La inflación es la manifestación más elocuente del agotamiento del “modelo”; la restricción externa y la baja de las reservas, la consecuencia lógica. El desgaste de las estructuras de la economía del país, como la energía y el transporte, demuestran que pese a las décadas de tasas chinas, no hubo reversión del desastre neoliberal.

La precarización laboral, sostenida y aumentada, es “el corazón del modelo” (ver el dossier de este número), y se siente en la desilusión y bronca de muchos de los jóvenes que hoy dieron su apoyo al Frente de Izquierda. La extorsión y el chantaje de “salario por productividad” sin inversión, es decir, al costo del desgaste de los nervios y los músculos obreros, podía conformar cuando recién se salía de la debacle social dramática de 2001, pero empuja a la lucha y a la rebelión cuando se suben las expectativas. Otra fracción de los votantes que apoyaron al Frente de Izquierda está entre los más conscientes de esta nueva clase obrera. Son estos movimientos profundos de las clases y de la economía los que determinaron el derrotero político actual.

Kirchnerismo y “cultura de izquierda”

La imposición de las circunstancias, la necesidad de desviar el proceso abierto por las jornadas de 2001 y la crisis fenomenal, orgánica, del sistema político y social, hizo que el kirchnerismo adoptara un discurso y un perfil político “progresista”, y le diera un carácter de centroizquierda a “su” peronismo (aunque siempre fue una coalición con los gobernadores e intendentes conservadores). Lo que los medios denominaron el “relato”. Los derechos humanos, el “setentismo”, el “camporismo” y un discurso propolitización de la juventud, marcaron la primera etapa de su gobierno.

Junto a algunas reformas cosméticas de las instituciones, y el crecimiento económico ayudado por la economía mundial y la devaluación duhaldista, le dieron sustento a sus años de hegemonía. Los giros a la derecha y hacia el pejotismo “puro y duro” demostraron el carácter demagógico del relato inicial, y dejaron a la intemperie a muchos jóvenes que crecieron en ese clima pos2001, y adoptaron como propias aspiraciones políticas que por su propia naturaleza el kirchnerismo no puede contener. El crecimiento económico aumentó también las aspiraciones que encontraron el límite en el fin del “nunca menos” muchas veces repetido y pocas respetado por el kirchnerismo.

El gobierno y el movimiento “nacional y popular” devinieron en entregas como la de YPF a Chevron y la deuda a los fondos “buitres”; la entrega de “todo el poder a Scioli” para comandar la campaña electoral e imponerle su impronta. De esos sectores, y sobre todo entre los jóvenes, también migraron los apoyos hacia el Frente de Izquierda que mantuvo la consecuencia en su discurso, en su práctica y en las figuras de sus candidatos, muchos de ellos jóvenes (el ejemplo paradigmático es Nicolás Del Caño) con quienes se identificaron.

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La crisis de la identidad peronista

“Yo fui siempre peronista porque en mi casa son todos peronistas. La verdad no se bien que hizo Perón pero si se lo que hacen los peronistas de hoy, por eso voté al Frente de Izquierda” (La Verdad Obrera 545, 31/10/2013). El que habla es un joven obrero de la fábrica Coca Cola de Pompeya, y pinta una realidad de los cambios y el debilitamiento de la identidad del peronismo en la conciencia de las nuevas generaciones. Es que esta emergencia de la izquierda se produce en el marco (y es producto de), no solo el “fin de ciclo” específico del kirchnerismo, sino de una crisis más histórica del “ciclo vital” del peronismo, en tanto manifestación en la conciencia popular del movimiento “nacionalista burgués” que condujo el mismo Perón hace más de 60 años.

Massa (o su contracara Scioli) por derecha, con sus discursos de “gestión sin tanto relato y confrontación”, además del resultado no querido de la “hiperpolitización” operada por el kirchnerismo, es la expresión de que luego de un ciclo “centroizquierdista”, el peronismo está desgastando su “creatividad histórica” en lo que a generación de “avatares” se refiere, y por ende comienza a perder los contornos de su identidad histórica.

Esto no quiere decir dar por muerto o quitar protagonismo al peronismo, en tanto “partido de la contención” por excelencia en el último más de medio siglo de historia nacional; sino definir la crisis de una identidad política en la conciencia obrera y popular de las nuevas generaciones. Esta combinación en la senilidad de ciclos, histórico y coyuntural, plantean posibilidades y desafíos; y están en la base del ascenso de la izquierda clasista. E imponen a las fuerzas del FIT la tarea de superar a este movimiento que supo salvar al régimen capitalista argentino de varias crisis que lo ponían en cuestión, pese a los roces que el peronismo tuvo con las clases burguesas argentinas. Precisamente para cumplir ese rol, ha asumido “modos” y “batallas culturales” que no han generado precisamente el beneplácito de la burguesía. Por eso, J.W. Cooke hablaba del “hecho maldito del país burgués” y le dijo al Che Guevara: “En Argentina, los comunistas somos nosotros, los peronistas”. En suma, la idea repetida hasta el hartazgo, de que el peronismo es la única “izquierda real” que puede haber en nuestro país, aunque también del peronismo surgió la derecha sindical en los años ‘70 o el aparato territorial conservador como el mismo duhaldismo.

La evolución actual de la política argentina nos marca que el peronismo está buscando superar “por derecha” la paradoja del “bonapartismo” que históricamente resolvió el problema del control de las grandes masas, haciéndole más concesiones de las necesarias desde el punto de vista “corporativo” de las patronales, y creó una cultura política verticalista pero plebeya que hasta el día de hoy, aunque los principales dirigentes peronistas sean millonarios, es repudiada por el republicanismo.

Sobre la base de esta creencia ideológica, el peronismo argumentó que la izquierda clasista estaba condenada a ser “izquierda cultural” o a lo sumo a desarrollarse en los estrechos marcos de los claustros universitarios. Una imputación desmentida por la misma historia nacional en la que, tanto antes como después del surgimiento del peronismo, la izquierda fue protagonista en las luchas obreras y populares. Hasta los mismos gobernadores peronistas, reunidos unos días después del 27 de octubre, en San Juan, discutieron la pérdida de votos del peronismo a manos del FIT.

Esta elección, que es el producto de todo un trabajo político y orgánico de la izquierda, terminó de desmentir ese mito, y abrió el camino para la construcción de un verdadero partido de trabajadores socialista y revolucionario que se prepare para cuando las condiciones de lucha de clases, que hoy son de “baja intensidad”, abran en el escenario la posibilidad de la revolución y el gobierno de los trabajadores.

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El nuevo escenario y los desafíos

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El triunfo de Massa en la provincia de Buenos Aires fue lo suficientemente fuerte para infligir una derrota al kirchnerismo, pero no para resolver la hegemonía dentro del peronismo. El propio cristinismo, aliado al pejotismo de gobernadores e intendentes, mantiene su cuota de poder y comienzan a surgir aspirantes para las presidenciales de 2015: el mismo Scioli, el gobernador de Chaco, Capitanich, o el de Entre Ríos, Uribarri. Pese al golpe recibido, el gobierno mantiene el control parlamentario, superando la mayoría en ambas cámaras si logra mantener a sus aliados. Esto será un elemento a favor para intentar una transición ordenada con “gobernabilidad”.

Dentro del propio peronismo, a pocos días de la elección comenzaron los realineamientos y como sucedió con la decadencia del menemismo, empezó a cobrar forma una “liga de gobernadores” (sin la preminencia clara de ninguno de ellos), que condicionará a Cristina Fernández, cuando vuelva a las funciones políticas de las que está retirada sus problemas de salud. Massa tuvo una importante victoria en la estratégica provincia de Buenos Aires, pero prácticamente no tiene peso político nacional. Esta división inédita de las tendencias políticas que componen el universo peronista va acompañada de las divisiones de otro pilar clave de contención y garante del orden en el movimiento obrero: la burocracia sindical, atomizada y con varias fracciones que salieron políticamente derrotadas de este elección, como los que acompañaron al gobierno o Moyano que apostó a De Narváez, que hizo una pésima elección, o el “Momo” Venegas, jefe del gremio de los peones rurales, que se presentó en la provincia de Buenos Aires y apenas superó el 1,5%.

De las oposiciones no peronistas, el PRO mantiene esencialmente su carácter municipal en la CABA, con algunos buenos resultados electorales puntuales en el interior del país que estuvieron basados en figuras mediáticas. La UCR y el socialismo ganaron en provincias como Santa Fe y Mendoza, pero no tienen garantizado un armado con posibilidades de triunfo a nivel nacional.

La disputa por quién se postula para suceder al kirchnerismo en retirada está más abierta que nunca, tanto dentro como fuera del peronismo y todas las coaliciones que se caracterizan por su debilidad para proponerse como alternativa de poder.

Y como si fuera poco, a dos días de la elección la “corporación judicial” de la mano de la Corte Suprema de Justicia interviene en el marco de la debilidad del conjunto de los actores políticos burgueses, para fallar contra otra corporación como el Grupo Clarín, sin dejar de marcarle la cancha al mismo gobierno, al que igualmente le otorga un triunfo político.

Es que el sistema de partidos estalló en 2001 en la Argentina, y más allá de que el oficialismo intentó resolver este problema ocupando por momentos todo el espacio político (de la centroderecha a la centroizquierda), lo cierto es que frente al declive del kirchnerismo y la recuperación relativa de la UCR en ciertos distritos, persisten tanto la crisis de la centroizquierda tradicional como el cuestionamiento a la casta política y los sectores que la expresan de manera más abierta. Los intelectuales liberales se lamentan de esta no reconstrucción de un “sistema” de partidos políticos durante la última década (Mariano Grondona y Vicente Palermo, La Nación 31/10/2013).

En lo inmediato, el Frente de Izquierda tiene planteado llevar adelante un verdadero parlamentarismo revolucionario. Esto es, utilizar las tribunas conquistadas para desarrollar la movilización obrera y popular alrededor de un programa anticapitalista. Para darle impulso a la organización de los trabajadores y la juventud, a la recuperación los sindicatos, comisiones internas, centros de estudiantes. Para organizar ampliamente a los activistas, politizar al movimiento obrero y estudiantil, en la perspectiva de avanzar hacia construir un partido de trabajadores revolucionario.

 

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Diputados, legisladores y concejales de los trabajadores

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A nivel nacional, este 27/10 el FIT incrementó en 300.000 los votos que obtuvo en las PASO; más de un 5% de los votantes totales del país lo apoyaron. La izquierda conquistó una bancada de tres diputados en el Congreso Nacional, siete legisladores provinciales y seis concejales, a los que se suman los diputados provinciales en Neuquén y Córdoba electos previamente. El FIT pelea en el escrutinio definitivo otra banca nacional en Córdoba que quieren quitarnos

con fraude y dos bancas provinciales en Jujuy. Las bancas conquistadas serán rotadas entre las fuerzas que conformamos el FIT. Por la estratégica provincia de Buenos Aires, luego de 18 meses de mandato de Néstor Pitrola, en junio de 2015 asumirá Myriam Bregman como diputada nacional.

 

Mendoza: “Comenzamos a escribir una nueva historia”

Nicolás Del Caño

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Diputado nacional electo por Mendoza.

Comenzamos a escribir una nueva historia luego de estas elecciones. Fue una intensa campaña militante. Una pelea desigual en la que se logró, con más del 14% de los votos, conquistar una de las tres bancas de diputados nacionales que consagró el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. En nombre del PTS tomaré el desafío en el Congreso Nacional. El acelerado e impactante desarrollo que logramos y el apoyo obtenido se dan porque pudimos expresar la Mendoza profunda que emerge harta de los partidos tradicionales al servicio de los empresarios.

Toda la campaña estuvo atravesada por un plan de los medios para favorecer las candidaturas de la UCR y del FPV, armando los debates centrados en la campaña por la seguridad, el aborto y la legalización de la marihuana, para “espantar” presuntos votantes “confundidos”. La campaña del FIT respondió a estos problemas y puso en la agenda los  problemas de los trabajadores y la juventud, como el trabajo precario o la crisis de la educación y la salud.

Duplicamos casi la cantidad de votos que obtuvimos en las PASO. Muchos analistas y políticos han tratado de explicar lo sucedido sin éxito, otros solo atinaron a expresar su odio y desprecio por quienes decidieron apoyar la única alternativa política independiente de todas las variantes patronales. No logran ver que detrás del 14% de los votos obtenidos hay un espectro muy amplio de trabajadores y jóvenes, que va desde aquellos que están hartos de una casta de políticos profesionales que viven como empresarios y votan leyes contra el pueblo, pasando por los que están enojados con el gobierno nacional desde hace tiempo y los que se desencantaron con el cada vez más marcado giro a derecha de gobierno, y ven en la izquierda una alternativa para que el ajuste y la crisis no sean descargados sobre sus hombros. Muchos se sienten identificados con nuestros jóvenes candidatos y depositan sus expectativas de cambio en las propuestas del FIT contra el trabajo precario y en negro, por la educación, la salud y la vivienda digna. En Mendoza, una generación muy amplia de jóvenes trabajadores y estudiantes ven limitado su futuro, y no ven ninguna perspectiva en los candidatos del FPV o la UCR. La gran mayoría de la juventud apoyó la campaña del FIT, la sintió como propia y la apoyó en las urnas.

Con este resultado el FIT en Mendoza logró quedarse con la quinta banca a diputado nacional que disputamos con Omar Félix del FPV.  Ahora ocuparé esa banca (durante los 2 años primeros años, luego ingresará Soledad Sosa) y habremos consagrado la primera banca trotskista por Mendoza. Esta banca estará al servicio de los que durante esta década no han ganado más que trabajo precario, ritmos extenuantes y salarios por debajo de la canasta familiar que día a día se ven licuados por la inflación.

También hemos logrado que 4 legisladores ingresen a la legislatura provincial: 3 diputados (Martín Dalmau-PO, Héctor Fresina-PO y Cecilia Soria-PTS) y una senadora provincial (Noelia Barbeito-PTS). Cabe destacar que Cecilia Soria será la legisladora más joven de la historia de la provincia con 22 años de edad.

Además de los legisladores provinciales el FIT obtuvo 6 concejales, Martín Baigorria (PTS) en Godoy Cruz, Paul Lecea (PTS) en Maipú, Ulises Jiménez (PTS) en Las Heras, Facundo Terraza (PO) en Lujan de Cuyo, Federico Telera (PO) en Guaymallén y Rubén Tomassetti (PO) en San Martín. Los desafíos y responsabilidades son muy grandes, nuestras convicciones también.

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Córdoba: Final abierto en la disputa por la banca del FIT

Hernán Puddu

Candidato a diputado nacional por Córdoba*.

El Frente de Izquierda hizo una gran elección en Córdoba. Desde las PASO a octubre aumentó 40.000 votos, logrando casi 150.000. En Córdoba capital, donde se encuentran las grandes concentraciones obreras y la Universidad Nacional pasó de un 9,2% en agosto a un 12,24% en estas elecciones. En toda la provincia, la votación al FIT subió más del 30%.

Muchos de estos sectores son los que hoy se movilizan y rechazan activamente el fraude contra el FIT para evitar que obtengamos la novena banca. El régimen político cordobés ya tiene en su haber el fraude perpetrado contra el juecismo en 2007, cuando la gobernación quedó para Schiaretti, luego de un escrutinio que duró toda la noche. Este domingo 27, ese mismo régimen, estructurado sobre el bipartidismo de la UCR y el PJ, puso en marcha desde temprano, un operativo para impedir que el FIT entre al Congreso.

En este intento de fraude se combinaron la aparición de boletas de las PASO para confundir  a quienes fueran a votarnos; la falsificación de datos en los telegramas que permiten el escrutinio provisorio –donde en casi 200 casos el FIT tenía cero (0) votos– y la aparición de 157 mesas donde había, en promedio, 100 votantes más que en las demás. En esas mesas (apenas el 2% del total) la UCR duplicaba lo que venía sacando promedio en las mesas anteriores y se queda con la novena banca.

Este fraude empieza a generar un descontento extendido entre amplios sectores de la población. Esto se visibiliza en las facultades, en las escuelas y en algunas fábricas, donde los trabajadores quieren saber que ocurrió. En una provincia marcada por el peso de una institución tan conservadora como la Iglesia o tan reaccionaria como las fuerzas policiales –hoy puestas en cuestión por su vinculación directa con el narcotráfico–, la posibilidad de que nuevas fuerzas emerjan para la militancia desde la izquierda es una gran oportunidad para dar pasos en construir una fuerza social capaz de entrelazarse con la poderosa clase trabajadora de la provincia y ser un factor actuante ante futuras crisis sociales y políticas.

*  Si se logra derrotar el fraude y se obtiene la banca, ocupará la banca luego de los primeros dos años en los que será ocupada por la hoy legisladora provincial, Liliana Olivero de Izquierda Socialista.

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Jujuy: Una proscriptiva cláusula impidió el ingreso de dos diputados del FIT

Alejandro Vilca

Candidato a diputado nacional por Jujuy.

Solo una proscriptiva cláusula del régimen político jujeño (la imposición de superar un piso del 5% del padrón total, cuando obtuvimos casi el 7% de los votantes de la provincia y el 11,5% en la capital) impidió que el Frente de Izquierda y los Trabajadores obtenga una bancada en la Legislatura provincial. Fuimos la tercera fuerza en la provincia a diputado nacional, con más de 23.000 votos, y solo por menos de 1.000 votos no ingresamos a la legislatura. En San Salvador, estuvimos apenas a 4.000 votos debajo del enorme aparato de la colectora oficialista de Milagro Sala, e incluso le ganamos en varias escuelas de los barrios obreros de San Pedrito y Alto Comedero.

Las elecciones jujeñas dejaron como resultado una derrota oficialista y un triunfo radical, pero por sobre todo una sobrevida del bipartidismo, emparchado. El pejotismo sigue manteniendo una mayoría en la legislatura, a pesar de la derrota, pero se abrió más descarnadamente la interna hacia 2015. A la interna entre el gobernador Fellner y su vice Jenefes, se agregó la pelea de distintas colectoras encabezadas por caciques locales en los distritos más importantes del interior. El radicalismo parece haber revivido con una campaña que le dejó, luego de las PASO, el “voto a ganador” para castigar al oficialismo lo que se expresó claramente en la capital jujeña y ganando localidades, históricamente peronistas, como Palpalá, Libertador Gral. San Martin y Humahuaca.

Este emparchamiento del bipartidismo local tuvo el componente de la presentación de Milagro Sala, que aportó alrededor de 15.000 votos para que el impresentable candidato fellnerista “Oli” Tentor saliera diputado nacional. Las banderas que planteamos en la campaña han recibido un fuerte respaldo, y más temprano que tarde se expresarán en la lucha en las calles, los lugares de trabajo y estudio, como la demanda de terminar con la precarización y el trabajo en negro que sufrimos decenas de miles, por vivienda, servicios básicos y salarios para todos, para que los empresarios y terratenientes pongan la plata, y acabar con la casta política de los partidos patronales que se enriquecen en la función pública. Esas banderas calaron hondo en una amplia franja de los explotados y la juventud.

Desde el mismo domingo recibí decenas de llamados, solicitudes de amistad en Facebook o felicitaciones en las calles, pero también el recibimiento de mis compañeros y compañeras municipales fue realmente emocionante. Un cartel en el vestuario del canchón de Alto Comedero dice: “Bienvenido compañero trabajador Alejandro Vilca, para nosotros sos un ganador y vamos por más, tus compañeros”. Hicimos una campaña revulsiva en la Jujuy del bipartidismo patronal y el clientelismo.

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Neuquén: Crecimiento y consolidación del Frente de Izquierda

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Andrés Blanco

Obrero del Zanon, candidato a diputado nacional por Neuquén.

El Frente de Izquierda hizo una elección histórica en Neuquén como en el resto del país. Según el escrutinio provisorio, para diputados, donde me tocó encabezar la lista, obtuvimos el 9,91% (32.599 votos) y para senadores, encabezada por la compañera Patricia Jure del PO, obtuvimos el 9,63% (32.006 votos) 4° entre las 8 listas, a solo 5.000 votos del partido del intendente de la Capital, el radical Horacio

Quiroga. En las principales ciudades de la provincia estuvimos arriba del 11%, llegando al 13% en Centenario (lugar en el que viven muchos ceramistas y obreros del Parque Industrial), donde salimos 3°, al igual que en Cutral Có, Zapala y otras ciudades.

En las PASO el MPN dirimió su interna, donde perdió de forma aplastante la candidata del gobernador Sapag, la actual vicegobernadora Ana Pechén, frente a Guillermo Pereyra, Secretario General del Sindicato Petrolero y Adjunto de la CGT de Moyano. A pesar de que el gobernador jugó abiertamente contra Pereyra en las generales, y “veladamente” a favor del FPV, el MPN obtuvo el 40%, duplicando al kirchnerismo, que subió pocos puntos, llegando apenas al 20%. Los radicales, que se preparaban para obtener “el tercer senador”, quedaron muy lejos con el 11,5%, sufriendo su tercera derrota electoral en el año (la mala elección en las PASO, y la derrota en la elección de concejales con el MPN). Muy por detrás, la centroizquierda (LdelS 5%, UNE 3,4% y FPS-MST-PCR 3%) mostró su franco retroceso, acompañados por el massismo (Unión Popular) que sacó el 4,8%.

El Frente de Izquierda crece y se consolida en Neuquén desde 2011 (cuando obtuvimos una banca en la Legislatura) como parte del crecimiento a nivel nacional, y gana un fuerte prestigio entre los trabajadores y sectores populares de la provincia por la acción de la banca que hoy ocupa nuestro compañero Raúl Godoy.

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Salta: el segundo lugar para la izquierda

La elección inédita del Frente de Izquierda tuvo uno de sus mayores exponentes en la provincia de Salta. Con el 19,31% de los votos, Pablo López del Partido Obrero se consagró diputado nacional.

Ocupó el segundo después del Frente Popular Salteño del exgobernador Romero y condenó al tercer lugar al Frente para la Victoria del hermano del gobernador Urtubey. En la capital de la provincia con el 28,5% de los votos a diputado nacional, obtuvo el primer lugar y el segundo con el 25% a senador nacional. En Tartagal, Aguaray y Mosconi localidades de concentración obrera y popular se registraron entre 12 y 15% de los votos, duplicando los números de las primarias, y en Orán casi el 15%, destacándose particularmente la elección en el pueblo de Yrigoyen donde viven los trabajadores del Ingenio El Tabacal, bajo la repercusión de la gran elección en Colonia Santa Rosa superando el 30%. En la “conservadora” Salta, la izquierda da un paso inédito.

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