Jesica Calcagno y Santiago Cal

 

Mientras la casta de políticos tradicionales hacen su juego millonario, el aporte de los miles de simpatizantes del Frente de Izquierda hace posible la construcción de una alternativa política independiente. Contamos con vos.

Se largó la “primera vuelta” electoral de un 2015 cargado de fin de ciclo. Cada provincia es una disputa crucial para medir fuerzas y posicionarse en “la batalla final” de octubre. Va a ser la definición de un proyecto de país, donde todas las alianzas y candidaturas de los partidos tradicionales, son por derecha.

El kirchnerismo, aunque se quiera convencer que “el candidato es el proyecto”, se define cada vez más por Scioli, que viene del riñón del menemismo y las privatizaciones. La oposición parece ir ordenando sus filas tras Mauricio Macri, un emblema sin tapujos de los grandes negocios empresariales, con la clerical Carrió, otro ex menemista como Reutemann y la reciclada UCR post 2001. Massa, también criado por el noventismo, tiene un proyecto con Mendiguren (secretario de la Unión Industrial) y el banquero Jorge Brito.

En el último paro nacional del 31M mostraron que los une el rechazo a los reclamos de los trabajadores. Aunque la burocracia sindical de Moyano y Barrionuevo quiera utilizar el paro para venderse al mejor postor como “gangsters” de los trabajadores, la agenda y los reclamos obreros se impusieron el 31M con una fuerte intervención de la izquierda en forma independiente, con la oposición conjunta del kirchnerismo, macrismo y massismo del otro lado.

Están convirtiendo así la disputa presidencial de octubre en una interna abierta de la derecha. La batalla para el Frente de Izquierda se revaloriza con este panorama: por consolidar la única alternativa política en todo el país que defiende los intereses de los millones de trabajadores y jóvenes, y que lo hace en las calles con una fuerza orgánica que se está desarrollando en los principales gremios y universidades del país.Volver a línea automática

El FIT tiene que poner a la ofensiva las fuerzas de izquierda, apoyándose en esos avances que en los últimos años lo proyectaron como una verdadera alternativa política. Muchas veces quisieron hacer mitos de la izquierda: que es una fuerza marginal, pasajera, reducida a jóvenes universitarios o de la capital federal, o que sólo obtiene votos en las elecciones legislativas. Sin embargo, se demostró que está creciendo, interviene en las principales luchas en el corazón del movimiento obrero industrial, en docentes, que cuenta en sus filas con cientos de jóvenes trabajadores precarizados, dirige centros de estudiantes de la UBA y de las provincias, y además se convirtió en una referencia política para miles de trabajadores, como demostraron las recientes elecciones ejecutivas en Salta (12,5% en capital) y Mendoza (14% en capital), donde jóvenes candidatos son un canal de expresión de las demandas de la juventud y los sectores oprimidos.

Esas “pequeñas cosas” que hacen crecer al FIT

Lo que caracteriza a los partidos tradicionales es que sus candidatos son parte de una casta política de millonarios, apoyados por los grandes grupos y corporaciones empresarias. El tope legal de gastos electorales para un candidato presidencial es de $254 millones, suma completamente inaccesible para cualquier partido independiente de los empresarios, como los del FIT. A esto hay que sumarle los gastos “en negro”, el apoyo de los medios masivos de comunicación y el abuso de la publicidad oficial. Como pasa con Fútbol Para Todos, la TV Pública, Radio Nacional, que son una “canilla libre” de propaganda oficialista. Macri, por su parte, gasta $2 millones por día para pintar de amarillo la ciudad.

En la vereda opuesta, el Frente de Izquierda es una fuerza política nacional que se financia con el aporte voluntario de sus militantes y simpatizantes. Por eso, su fortaleza para expandir sus ideas a millones de trabajadores y jóvenes depende de su capacidad de apelar a la colaboración de sus decenas de miles de simpatizantes en todo el país. Como pasó en Mendoza, donde en diferentes localidades fueron los trabajadores y vecinos los que tomaron la iniciativa, organizaron actividades e invitaron a los candidatos.

¿Qué pasaría si el millón y medio de personas que votó el FIT en 2013, hoy se propusiera difundir los volantes, repartir las boletas, ganar el voto de sus amigos y familiares, organizar reuniones sociales en su barrio, lugar de trabajo o facultad donde se discuta el apoyo al FIT? Si esto pasara, se multiplicarían las ideas de izquierda, generando un verdadero cambio en la relación de fuerzas para romper la falsa polarización entre el gobierno y el PRO y sería un enorme impulso para que emerja una izquierda de los trabajadores en la Argentina, enraizada en las fábricas, universidades, colegios y barrios. Ni hablar que en las grandes facultades, esta es la vía para que la izquierda se convierta en una corriente política de peso.

Si avanzamos en esta tarea de cara a las próximas elecciones en Capital, Santa Fe y Mendoza, con algunos miles que tomen este desafío en sus manos, el Frente de Izquierda quedaría en otras condiciones para las próximas luchas políticas y sindicales.

¡Contamos con vos!

Cada pequeño acto de difusión de estas ideas significa un gran aporte para el Frente de Izquierda. Compartir un afiche, un volante, una nota de La Izquierda Diario en las redes sociales. Tomarse 10 minutos para dejar las boletas debajo de las puertas de tu edificio. En el asado del domingo, en el partido de fútbol de los viernes, en el descanso de tu laburo, en el recreo del colegio o en el pasillo de tu facultad, contale a tus amigos por qué votas al FIT. Defender las boletas del FIT en la escuela donde votás, o hacer un aporte financiero a la campaña.

Miles de simpatizantes con sus aportes, son los que hacen posible que se amplíe cada vez más la construcción de una alternativa política de izquierda de y para los trabajadores y la juventud. Contamos con vos.