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Zonas económicas especiales: ¿hacia nuevos polos industriales en México?

Los primeros estados que tendrán estas zonas económicas especiales están Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Campeche y Tabasco, los estados con mayor rezago económico.

Bárbara Funes

México D.F |

Viernes 3 de junio de 2016 | Edición del día

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Mapa: Dinero en Imagen.

De acuerdo con El Financiero, “Las zonas económicas especiales son territorios delimitados que tienen una ubicación geográfica estratégica para aprovechar su potencial productivo y logístico, sujetos a un régimen especial con incentivos, de acuerdo con el gobierno federal.”

Los ejes de la ley, según una síntesis de Peña Nieto a los medios, son cinco: proyectos de mediano y largo plazo, ventanilla única para trámites (simplificación de los mismos), convenios de coordinación entre los tres órdenes de gobierno, plan económico y desarrollo a largo plazo, así como un plan maestro en el área industrial y mecanismos para la operación de las zonas y de rendición de cuentas.

Esta ley se aprobó en diciembre de 2015 en diputados y se hizo lo propio en la Cámara de Senadores el 14/4. Según el anuncio oficial, durante este mes de junio se completará la legislación secundaria y se realizará el inventario de obras prioritarias en cada región -infraestructura vial y portuaria, del sector energético y telecomunicaciones.

Luis Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda, informó que se creará un órgano desconcentrado encargado del establecimiento de las zonas.

De acuerdo con la versión oficial, se construirán obras de infraestructura para promover la instalación de industrias manufactureras orientadas al mercado interno y a la exportación, de la mano con la exigencia de mayor productividad a los trabajadores. Se apunta a que máximo en 2018 -último año del sexenio de Peña Nieto- se haya establecido por lo menos una empresa “ancla” en cada una de las zonas económicas especiales. Se calcula que se crearán 115,000 puestos de trabajo.

Peña Nieto afirmó que se implementará primero en la región sur-sureste del país, donde están los estados con mayor índice de pobreza: Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Tabasco y Veracruz.

Las cuatro primeras zonas creadas por esta nueva ley serán:

1-Puerto Lázaro Cárdenas, en Michoacán y Guerrero -dedicada ahora a la producción de minerales y transportes.
2-Corredor Interoceánico de Tehuantepec, que incluye Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca
3-Puerto Chiapas, Chiapas -hoy especializado en exportación agroalimentaria.
4-Corredor Coatzacoalcos-Tabasco-Campeche

El plan establece que tendrán una superficie de 500 hectáreas, pero su influencia directa podría ampliarse hasta mil hectáreas a la redonda. Se desarrollarán tanto en terrenos federales como en terrenos privados que serán susceptibles de ser expropiados.

Inspiración: el modelo chino

Detrás del proyecto, está el Banco Mundial que ya “apoyó” de zonas económicas especiales en China, Malasia, Corea, Bangladesh, Turquía, África del Sur, entre otras regiones. Y también está el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

La intención del gobierno es aplicar el modelo chino. Una experiencia similar al desarrollo del puerto Shenzhen en China, localizado a 80 kilómetros de Hong Kong. De ser un puerto de 3,000 pescadores en la década de 1970, en la actualidad es un centro industrial donde se fabrica el 90% de los dispositivos tecnológicos que se consumen a lo largo y ancho del globo. Foxconn y Huwaie son algunas de las 6,000 empresas que se localizan allí.

Fue en 1979 cuando el gobierno chino eligió este puerto como una zona económica especial destinada a producir objetos tecnológicos. Se trata de uno de los escenarios donde se desarrolló el proceso de restauración capitalista en China.

Las contradicciones

Desde los grandes medios empiezan a escucharse voces de detractores de la Ley de la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales. Como la de Guillermo Barba, de Forbes México, quien en su momento señaló como peligro que estas zonas se conviertan en elefantes blancos. Señala que los estímulos fiscales y las facilidades para la exportación, así como el desarrollo de infraestructura no necesariamente atraerán inversiones extranjeras.

Barba afirma que se trata de una improvisación de Peña Nieto y sus secretarios como respuesta la crisis abierta con la masacre de Iguala y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ya que al inicio de la presentación de la iniciativa de ley federal de zonas económicas especiales.

De inicio, ya la construcción de la infraestructura implicará el enfrentamiento con comunidades de pueblos originarios, ya que sus territorios están en riesgo de ser expropiados. Los modos tradicionales de vida se verán trastocados.

En otro plano, también implicará la devastación de ecosistemas enteros. O sea, el ecocidio de Tajamar, en Quintana Roo, multiplicado a gran escala.

El desarrollo de las zonas económicas especiales, de llevarse a cabo, aunque sea en parte, implicará la industrialización de regiones que, en varios casos, presentan rasgos muy atrasados en el terreno económico, donde lo más dinámico es el sector primario: agricultura e industria extractiva.

Implicará la entrada a la industria de la construcción y la manufacturera de una nueva generación de trabajadores cuyos padres habían subsistido del campo. Tampoco se puede descartar que se intente atraer a una parte de los migrantes centroamericanos para engrosar las filas de este nuevo proletariado.

¿Cuánto oxígeno es capaz de suministrar México, con los salarios más bajos entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) al capitalismo internacional? ¿Puede contribuir en algo a dinamizar la economía mundial?

El hándicap a favor del gobierno de Peña Nieto es que la reforma laboral -que incluye la figura de subcontratación o outsourcing- y la reforma energética están aplicadas. ¿Fueron la antesala para una nueva fase de la industrialización de México? Sea o no así, es indudable que el capital internacional tiene condiciones a favor de lograr un incremento de la tasa de explotación. Lo que está por verse es si el gobierno puede o no garantizar las condiciones para el establecimiento de industrias en zonas disputadas o directamente bajo dominio de los cárteles del narcotráfico. La pregunta que le hace el empresariado mexicano.

Desde el punto de vista político, el gobierno pretende desarrollar las primeras zonas económicas especiales en los estados donde más se siente la protesta social, con gran peso del magisterio disidente, que definitivamente es un actor con gran peso en el escenario nacional. En particular en Chiapas y en Veracruz, los gobiernos locales enfrentan una grave crisis, con características específicas, pero muchos puntos en común, como el rechazo activo a la reforma educativa y el descontento social ante los sucesivos escándalos de corrupción.

¿Habrá resistencia contra la expoliación de tierras y la devastación ambiental? ¿Podrá el gobierno imponer la proletarización de pueblos enteros dedicados hoy al sector primario, y el trastocamiento de sus tradiciones y costumbres? No hay respuestas certeras hoy. Se está escribiendo un nuevo capítulo del desarrollo desigual y combinado de México.

Con información de El Financiero, Newsweek, Forbes México y Expansión.com







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