Cultura

ARTE DE LA IMAGEN // OPINIÓN

“Yuyo” Noé: la imagen que emerge del caos

Cinco notas a partir de la última muestra del artista de la imagen Luis Felipe “Yuyo” Noé, “No obstante...”, curada por Cecilia Ivanchevich y abierta al público en la Galería Rubbers desde el pasado 4 de noviembre.

Demian Paredes

@demian_paredes

Martes 10 de noviembre de 2015 | Edición del día

1.

Sea de pie, frente a una obra colgada, o caminando, rodeando (para poder mirarla) una obra 3D –que emerge del piso y prolifera en diversas direcciones–, los más recientes trabajos de Luis Felipe “Yuyo” Noé son una invitación a viajar. Un viaje alucinado (y alucinante, para quienes podamos –y queramos– acompañarlo) por el caos del mundo contemporáneo. Un viaje (vía la imagen creada) que el artista nos propone: lo que emana, vibra, resuena. Lo que provoca, concita, suscita, es lo que ocupa y caracteriza el quehacer de Noé. El gran arte (de la imagen) del siglo XXI.

Facetas I. Acrílico, tinta y papel sobre poliestireno expandido. 200 x 11 x 60 cm
Facetas I. Acrílico, tinta y papel sobre poliestireno expandido. 200 x 11 x 60 cm Facetas I. Acrílico, tinta y papel sobre poliestireno expandido. 200 x 11 x 60 cm

2.

¿Y qué es, “exactamente”, lo que provoca al arte de Noé? ¿Cuáles son los “factores” actuantes? Escribe el artista en su monumental obra de dos tomos (Mi viaje y Cuaderno de bitácora) recientemente aparecida: “En lo que a mí concierne, siento que la realidad y la ficción interactúan constantemente y en mutación eterna”; “aspiro asir un esquivo instante que refleje la maraña de la complejidad caótica en la que me siento inmerso. Y ese caos no es del mero mundo físico sino la interrelación de este con el mundo ficcional construido por los hombres” (“A modo de epílogo”, en Cuaderno de bitácora, Bs. As., El Ateneo, 2015, p. 607). Caos y complejidades, “internos” y “externos”, se cruzan e influencian; y las “ficciones” (Noé siempre ha sido un atento y agudo lector de literatura, filosofía, historia(s), etc. –además de ejercer la docencia y el trabajo teórico–), las construcciones textuales, son un componente más; todo eso (la “maraña”) es lo que intenta capturar y, en cada trabajo, mostrar, expresar. (Dice Noé en el texto citado: “Para mí, pintar es radiografiar lo interior que no es otra cosa que la resonancia de lo exterior. Salvo que el tema sea la naturaleza exterior, en este caso sentiré la resonancia de su interior fundida con mi interior de hombre urbano”.) Colores como rutas y cascadas; como ríos y banderías. Como nervaduras. Paralelas. Curvas. Diversas geometrías y rugosidades, formas, “zonas” y figuras encontramos en las pinturas de Noé. La sinuosidad de las líneas y la intermitencia (y potencia) de los colores.

Yo, no... Acrílico y tinta sobre papel sobre tela. 84 x 102 cm
Yo, no... Acrílico y tinta sobre papel sobre tela. 84 x 102 cm Yo, no... Acrílico y tinta sobre papel sobre tela. 84 x 102 cm

3.

Algunos comentarios sobre algunas obras actualmente exhibidas en la Galería Rubbers, en la muestra “No obstante...”, con los trabajos de Noé realizados durante el presente año. Proyecto de monumento a la humanidad y Facetas I continúan las exploraciones espaciales de obras anteriores: por ejemplo Oxímoron y Coherente oxímoron, ambas de 2014; lo que Noé llama “pintura tridimensional”, aunque en el caso de estas últimas la expansión es horizontal, y las obras de 2015 apuntan hacia arriba, “crecen” verticalmente.

Incógnita. Acrílico y tinta sobre papel, tinta y poliestireno expandido. 100 x 110 x 28 cm
Incógnita. Acrílico y tinta sobre papel, tinta y poliestireno expandido. 100 x 110 x 28 cm Incógnita. Acrílico y tinta sobre papel, tinta y poliestireno expandido. 100 x 110 x 28 cm

Pareja contemporánea es una singular obra que aparenta un pandemónium de mosaicos y colores, con figuras y rostros humanos. Se ven caras conflictuadas –por lo menos una veintena–, incluso alguna enojada (o rabiosa: está mostrando los dientes).

Codicia, de “construcciones (cuasi) geométricas”, es una figura sosteniendo “algo” entre sus manos, configurada a partir de líneas angulares (como si fueran piezas deformadas de un juego de Tetris, apiladas o encastradas de alguna manera), con zonas de brillo propio que pasan por el rojo y amarillo, el verde y el azul. Se puede apreciar también una especie de efecto con cierta tridimensionalidad, “de holograma” en las líneas.

Blue. Acrílico sobre papel, tela y poliestireno expandido. 100 x 105 x 22 cm.
Blue. Acrílico sobre papel, tela y poliestireno expandido. 100 x 105 x 22 cm. Blue. Acrílico sobre papel, tela y poliestireno expandido. 100 x 105 x 22 cm.

Blue: todo azul y violeta, traje negro, camisa blanca y relieves: la boca de un instrumento de bronce (una trompeta), y una mano ejecutante. También, una sonrisa (¿la de Louis Armstrong?).

Hombre: otra obra única, que sorprende: silueteados cabeza y hombros, apenas señalados los ojos, agujeros de la nariz y la boca –cuatro puntos y una línea– hay aquí un fino trabajo (de filigrana, de delicadeza y paciencia en la búsqueda en la labor) con el blanco de la tela misma, y las “nervaduras” creadas con los acrílicos y las tintas negras/grises. El “interior” y el exterior del hombre parecieran ser (o contener) “lo mismo”.

Hombre. Tinta y acrílico sobre papel. 57 x 76 cm
Hombre. Tinta y acrílico sobre papel. 57 x 76 cm Hombre. Tinta y acrílico sobre papel. 57 x 76 cm

Solitario una vez más “materializa” elementos inesperados, como un brazo con mano emergiendo del marco –de un personaje que aparece con barbado rostro–, en una tela que, como un continente –en medio de sus colores (algunos fluorescentes), líneas y, una vez más, una inmensidad de detalles–, muestra anfractuosidades.

Yuyo Noé crea con constancia, persistencia; con una abundancia –de materiales y técnicas de collage–, con una energía que parecieran no tener límites. En verdad, asombra. Es como el mismo caos: ilimitado, permanente, inevitable. Un arte que pretende, en su intento de captura, obra tras obra, la dinámica que emerge del caos: la imago mundi que Noé persigue (re)presentar (y así nos la presenta).

Paisaje-gente. Acrílico y tinta sobre papel y tela. 276 x 199 cm
Paisaje-gente. Acrílico y tinta sobre papel y tela. 276 x 199 cm Paisaje-gente. Acrílico y tinta sobre papel y tela. 276 x 199 cm

4.

Siempre los rostros, siempre las figuras humanas. Aunque haya cambiado motivos y materiales a lo largo de los años, Noé ha mantenido constante alusión al “factor humano” en una mayoría de sus trabajos. Cada obra de Noé nos recuerda, nos muestra, nos re-presenta, dentro de este mundo (“Caos-Sociedad Anónima”), dentro las situaciones y momentos que el artista percibe, siente, imagina, comprende y configura: estados de ánimo (como en Cosas verás), apariciones (como en Incógnita) o inesperados “dibupinturas”, donde el marco y la tela son trabajados especialmente (como Paisaje-gente, donde la tela, como placas tectónicas tras un terremoto, se ha separado en dos).

Estado de filigrana. Acrílico y tinta sobre tela. 100 x 100 cm.
Estado de filigrana. Acrílico y tinta sobre tela. 100 x 100 cm. Estado de filigrana. Acrílico y tinta sobre tela. 100 x 100 cm.

Estado de filigrana pareciera adoptar –a golpe de ojo– los colores de un surrealista trabajo en vitró: rojos, violeta y verdes (“derretidos”, “retorcidos”), nuevamente conteniendo figuras humanas (rostros de hombres y mujeres, una pareja, etc.), muchas por descubrir si se mira (lo “micro”) atentamente.

5.

Lo tremendo del acontecer. Cañones y reclamos populares. Pensando la relación entre época y pintura, se puede evocar la obra de Noé titulada Cuadro de situación (1991). Sobre esto, en un largo texto de 2006 Noé escribió: “Los artistas de este siglo dan señales de despertarse del adormecimiento estético que el desconcierto del pos strip-tease [de la pintura] les produjo y su ensoñada estética light de los años noventa. El ruido de los cañonazos y de los reclamos populares de los desocupados, y también de los asalariados, y los desastres naturales los están despertando. La tecnología y el neoliberalismo después de la caída del Muro de Berlín ya no nos pueden prometer el paraíso del tiempo libre, sino tan solo crisis económica y más guerras”. Y agrega: “Cómo será la Imagen de este siglo es aún un misterio. Primero el acto, después el acta” (“La imagen hoy: cuadro de situación”, en Noescritos sobre eso que se llama arte, Bs. As. Adriana Hidalgo, 2011, 2da. edición, p. 504). El acta que levanta Noé ante el “estado del mundo”, la genera, la modela, con sus imágenes. Cada una de sus obras se presenta como una aventura; un viaje –como ya fue dicho– a través del ojo y su percepción, del intelecto a la pura imagen, hacia la imaginación. Una contestación al misterio (al “caos” del mundo) por medio de la creación de otros misterios (las imágenes, bellas, fuertes, como un posible-imposible oxímoron-coherente). La ocurrencia, la crítica y la potencia expresiva llevadas a su máximo, con una vital genialidad. (En Noescritos, en “Arte y teoría”, una clase magistral brindada en 1995, se lee: “Podemos decir que la filosofía y el arte tienen en común el hecho de que responden a una interrogación con otra interrogación”. Y, en una suerte de sentencia, otro escrito, “La pintura hoy y aquí”, dice: “El motor de la pintura es la duda”.)

Proyecto de monumento a la humanidad. Acrílico y tinta sobre papel, tela y poliestireno expandido. 225 x 170 x 90 cm.
Proyecto de monumento a la humanidad. Acrílico y tinta sobre papel, tela y poliestireno expandido. 225 x 170 x 90 cm. Proyecto de monumento a la humanidad. Acrílico y tinta sobre papel, tela y poliestireno expandido. 225 x 170 x 90 cm.

Luis Felipe “Yuyo” Noé no pretende dar respuestas, sino proponer preguntando (muchas veces explícitamente, directamente, desde los interrogadores nombres de sus obras). Parafraseando al gran Aldo Pellegrini, Yuyo Noé hace su aporte contribuyendo a la confusión general. El caos, y sus infinitas imágenes posibles-“imposibles”.







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