Política

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“Yo voy a Atlanta”

Miles de trabajadores, mujeres y jóvenes se preparan para participar, el próximo sábado, en el histórico acto convocado por el Frente de Izquierda.

Martes 15 de noviembre | Edición del día

“Hace dos meses que está tomada la empresa por sus trabajadores” dice uno de los obreros de la alcoholera Tarcol mirando a cámara. Ellos son tres pero hablan de la experiencia de muchos otros.

Junto a ellos está Laura, que después de haber pasado por el Encuentro Nacional de Mujeres, dice que ésta “es una experiencia nueva en mi vida”.

Tarcol está en Maipú, Mendoza. La empresa fue vaciada por sus dueños. Los trabajadores pelean en defensa de sus puestos de trabajo. Allí, junto a ellos, como ocurre en infinidad de conflictos, está el FIT apoyando la lucha.

Todos viajarán más de 1.000 kilómetros para participar en el histórico acto convocado por el Frente de Izquierda en el Estadio de Atlanta, en la Ciudad de Buenos Aires.

No serán los únicos que crucen gran parte del país. El entusiasmo tiene “tinte federal”.

“Viajo a Atlanta para demostrar que existe una fuerza independiente de los gobiernos de turno y de los empresarios”. El que habla es Gabriel, estudiante de la UNSa. “Lolo”, como la dicen, será parte de la delegación que cruce el país, viajando desde Salta.

Miles de kilómetros al sur, en La Matanza, corazón del conurbano bonaerense, es Iván el que afirma que “ante el pesimismo que generan las circunstancias económicas y políticas, va creciendo una alternativa que permite tener optimismo y esperanza. Hay muchas personas militando con entusiasmo por la construcción de una alternativa anticapitalista”. Iván es docente del Plan Fines 2, “herencia” del ciclo kirchnerista y uno de los planes más precarios para los trabajadores de la educación.

Una unidad que tendrá su tribuna

“Para construir una izquierda que pueda movilizar miles” dice Oscar, trabajador de Minetti. “Que tenga fuerza en las calles”, agrega Cecilia Ibarra, delegada del Hospital Rawson, y referente de la oposición en ATE Córdoba. El spot circula por las redes desde hace días y ya tiene miles de reproducciones.

Pero desde la provincia del Cordobazo no solo estarán ellos. La importante delegación tendrá también decenas de trabajadores de la educación, la metalúrgica Valeo, de VW y de Guma, empresa donde la comisión interna fue recuperada recientemente de manos de la burocracia sindical.

Los sectores combativos de la clase trabajadora dirán presente en Atlanta. Lo harán mostrando la contracara de la pasividad pasmosa de la conducción sindical burocrática.

Serán también ellos los que levanten un programa de unidad de las filas obreras. Los que planteen la necesidad de pelear por unir a efectivos, contratados, tercerizados y trabajadores en negro.

A pesar de que la CGT reclama como propio la unidad con los llamados movimientos sociales, eso no se trasluce en luchar por sus reclamos. Por el contrario, perpetuar esa división entre trabajadores en blanco e informales parece la razón de ser de su política.

“Es la primera vez que voy a una convocatoria así. Con la izquierda se puede luchar contra la burocracia sindical que hay en todos lados”. Lo dice Jhoni, que trabaja en Aeroparque y vive en la Villa 31.

Dolores también vive allí, en la 31. Es una de las organizadoras de las marchas contra los intentos de desapariciones. “Estoy súper contenta porque el sábado 19 de noviembre voy al acto. Gracias a los delegados de Falcon y las chicas aeronáuticas que me invitaron y nos vienen apoyando”.

La unidad entre distintos sectores de la clase trabajadora se va materializando en estos ejemplos, en esas peleas y en estos proyectos en común. Esa unidad en curso tendrá su expresión en las tribunas del estadio de Atlanta.

Entre los estatales de la Ciudad de Buenos Aires corre el mismo aire. “Atlanta será nuestra venganza, contra quienes nos precarizaron ayer, contra quienes nos despiden hoy”. Quienes hablan son Maryline (trabajadora del Ministerio de Justicia) y Moisés (trabajador del Centro Cultural Kirchner). Allí también hay una “herencia”, la de miles de trabajadores precarios y contratados que, durante la “década ganada”, no pudieron conquistar estabilidad laboral a pesar de tanto relato.

Más allá de la General Paz, en la estratégica Zona Norte del conurbano bonaerense, es Darío Obdi, trabajador de Fernet Branca, el que plantea la necesidad de poner de pie una izquierda "que defienda a los contratados y tercerizados".

Esa experiencia, de unidad entre distintos sectores de la clase trabajadora, ya ha encontrado su lugar en esas tierras, en los múltiples conflictos donde la patronal intentó dividir a contratados y tercerizados de efectivos. Cuestión no pudo imponer por la voluntad de lucha de los trabajadores y la intervención activa de dirigentes obreros del PTS y el Frente de Izquierda.

Rebeldía juvenil en serio, no para los discursos

“La voz de los secundarios se tiene que escuchar en todos lados, no solo en las escuelas”. Lo dice León. El viernes, junto a muchos otros, viajará desde Las Heras, Mendoza.

Los jóvenes también encuentran su lugar en el acto de Atlanta. Por eso son miles lo que en sus muros de Facebook ya cuentan que estarán presentes el sábado próximo.

Tiene sentido que así sea. La juventud que se presentó como parte de un proyecto “nacional y popular” bajó sus banderas de “resistencia con aguante” en muy pocos meses. La Cámpora, Unidos y Organizados y otras corrientes que comulgaron con el kirchnerismo terminaron siendo parte de las negociaciones internas del peronismo, abandonando cualquier pelea seria contra el avance del macrismo.

No son los únicos que dejaron en el camino banderas. Los (no tan) jóvenes dirigentes de corrientes como el Movimiento Evita o Patria Grande corrieron sonrientes, hace pocos días, a fotografiarse en el Vaticano, sede de la institución más conservadora del planeta, la que batalla cotidianamente contra una demanda tan elemental como el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Frente a todos ellos, en Atlanta tendrá su lugar una juventud verdaderamente rebelde. “Somos los estudiantes que hicimos los pollerazos contra los códigos de vestimenta machistas” dice Luca. Luca es estudiante secundario en la Ciudad de Buenos Aires.

En el otro extremo del país, acercándose a la Cordillera, en San Luis es Demián el que relata que “por primera vez en mucho tiempo, tengo la esperanza de que la izquierda se consolide como fuerza política y le quite el poder a la oligarquía empresarial y los partidos patronales”. Él estudia en el Instituto de Formación Docente.

El Frente de Izquierda, un actor en la política nacional

El entusiasmo creciente que cruza el país y une a trabajadores, mujeres y la juventud no debería sorprender. El FIT aparece hoy como la única alternativa política al ajuste en curso del macrismo. Es también la única fuerza que denuncia y enfrenta abiertamente los privilegios del conjunto de la casta política que gestiona el Estado al servicio de los intereses del gran empresariado.

El peronismo, en su conjunto, garantiza la gobernabilidad del macrismo desde hace meses. Lo hace tanto en el Congreso Nacional como a través de las conducciones burocráticas de los sindicatos que sostienen una perdurable y extendida tregua a pesar del ajuste que se aplica sobre el pueblo trabajador desde hace ya casi un año.

El kirchnerismo no es ajeno a esta situación. Los ajustes provinciales en Santa Cruz y Tierra del Fuego no tienen nada que envidiar al que se implementa a nivel nacional o en las provincias gobernadas por Cambiemos. Los senadores que aun revisten en esa fuerza –como el mismo Miguel Ángel Pichetto- votan leyes a pedido del oficialismo nacional.

Es en ese escenario, donde el histórico acto del Frente de Izquierda concita un enorme apoyo, simpatía y entusiasmo. Faltan menos de una semana para que decenas de miles de trabajadores, jóvenes y mujeres se encuentren en Atlanta.




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