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TRIBUNA ABIERTA

Yo me quiero jubilar

Víctor Pacha es docente, tiene 74 y hace trece años que tramita su jubilación. “Quiero disfrutar un merecido descanso", sostuvo.

Viernes 24 de noviembre | Edición del día

“Yo me quiero jubilar, es todo lo que pido”, dice Víctor Pacha de 74 años con los ojos humedecidos y luego de haber aportado por más de 25 años a cuatro cajas diferentes, a veces en forma simultánea. “Trabajo desde los 14 años, cuando empecé a armar televisores, mientras estudiaba en el colegio Nacional a la noche. Ya estoy muy cansado”.

Víctor Pacha es vecino de La Plata, hizo la primaria en la Anexa y el secundario en el Nacional. Luego estudió en el Instituto Superior de Relaciones Humanas. “Desde 1987 comencé a dar clases en todos los sextos del colegio Albert Thomas, preparando a los chicos para su posterior inserción en el mundo laboral. Pero tras la reforma educativa de 1994, que desmanteló a la escuela técnica, esa asignatura dejó de dictarse”, recuerda.

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Pacha, como le dicen en el cole, es uno de los tantos docentes víctimas del sistema capitalista, que a través de las sucesivas reformas del sistema educativo y previsional, deja entrampados a los trabajadores en un laberinto burocrático. Más allá que hayan realizado sus aportes en tiempo y forma- como la ley “así lo demanda”, los trabajadores no pueden acceder a su derecho innegable: jubilarse.

“En este mes se cumplen 13 años y 6 meses que comencé el trámite de jubilación como docente”- nos cuenta Víctor, en un ininterrumpido relato de infortunios que deja en clara evidencia la desidia del Estado y el sistemático maltrato a los trabajadores, y en particular, al momento de acceder a la jubilación.

“La pérdida de mi expediente; el incendio del sector jubilaciones de Educación sito en 3 y 50 en 2006, y posteriormente, la inundación del 2012 de la misma oficina en otro domicilio”. A esto, habría que agregarle algo insólito, a ojos de Víctor- más bien perverso, podríamos decir. “Me sugirieron del IPS (Instituto de Previsión Social) ,que me jubile por edad avanzada y que me resigne a cobrar un haber muy reducido en comparación a lo que me correspondería por mis aportes. Acepté, porque ya no quería esperar más, y a los seis meses me comunicaron que había sido rechazada mi solicitud”.

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Actualmente, Víctor sigue trabajando dando clases para poder solventarse en diferentes escuelas de La Plata, entre ellas el Albert Thomas, su extensión en la cárcel, en Abasto, entre otras, dictando nueve materias diferentes, producto de las reformas educativas y los cambios de políticas. Tiene dificultades físicas, disminución de la visión y una gran angustia. “Quiero descansar y disfrutar un merecido descanso.”

“He pedido explicaciones por la excesiva demora en los trámites y nunca me las dieron. Como si esto fuera poco, me pidieron que re caratule nuevamente mi jubilación. A esta altura de mi vida, y del trámite, decidí abandonar todo y declararme casi vencido, aunque confieso que deseo lograr la jubilación antes que la defunción”, agregó.

Además, “esta pelea me ha producido un deterioro en mis condiciones psicofísicas, y el cansancio propio de esta actividad, no me dejan dar mis clases como quisiera”.
Esta experiencia denunciada por Víctor no es aislada. Son muchos los compañeros docentes que deben enfrentarse a caminos sinuosos al momento de solicitar la jubilación, ya sea porque los sistemas educativos pasaron de Nación a Provincia, como es el caso de las escuelas Técnicas y Normales, o porque los aportes han quedado licuados entre las AFJP y las cajas complementarias del CONET, entre otras cosas.








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