Internacional

BOMBARDEOS DE ARABIA SAUDITA

Yemen bajo fuego

La ofensiva aérea de Arabia Saudita, apoyada por Estados Unidos, sobre los rebeldes huties en Yemen pone a este último país en el centro de las tensiones que recorren Medio Oriente. Yemen corre el riesgo de seguir el camino de Libia tras los bombardeos de la OTAN, ahogada entre el desmembramiento y la guerra civil.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Viernes 27 de marzo de 2015 | Edición del día

Fotografía : Reuters

Los bombardeos de Arabia Saudita, que cuentan con el apoyo de Obama, comenzaron el jueves luego de hacerse conocido que el impopular presidente de Yemen Abd-Rabbu Mansour Hadi, había abandonado el país tras el avance de las milicias chiitas huties que ya se encontraban a pocos kilómetros del palacio presidencial.

Hadi, respaldado por Arabia Saudita y Estados Unidos, había pedido una intervención militar directa a la ONU y la Liga Árabe, que derivó en el envío de artillería pesada por parte de la monarquía sunita saudí a la frontera con Yemen, para continuar luego con el inicio de los ataques aéreos. Hadi abandonó ayer su refugio y viajó a Arabia Saudita, dando lugar a diferentes versiones sobre su paradero, lo que acrecentó la inestabilidad en los mercados globales del petróleo, ante el temor por los suministros de la región.

El miércoles miembros de las milicias chiítas hutie habían tomado el control de Al Huta, capital de la provincia meridional de Lahech, situada a solo 50 kilómetros de Adén. En la ciudad de Adén se encontraba refugiado Hadi, donde se instaló el febrero tras huir de la capital, Saná. Saná se encuentra bajo el poder de los huties desde fines del año pasado cuando un levantamiento de esta importante minoría (los huties representan a más de un tercio de la población), exigió la renuncia del presidente Hadi.

En Saná, los aviones de combate bombardearon el jueves el principal aeropuerto y la base militar de Dulaimi, en un aparente intento por debilitar el poder aéreo de los rebeldes y su capacidad de disparar misiles. En la operación conocida con el nombre "Tormenta de la Firmeza", participa Arabia Saudita con 100 aviones de combate, mientras que otros 85 fueron proporcionados por Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait, Jordania, Marruecos y Sudán. Las fuerzas egipcias también estaban participando en la ofensiva, y cuatro de sus buques viajaban rumbo al Golfo de Adén.

La Casa Blanca dijo que apoyaba la operación y que el presidente Barack Obama autorizó el "respaldo logístico y de inteligencia" estadounidense.

Un complicado escenario regional

Cuando hace unas semanas el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visitó el Congreso de Estados Unidos invitado por los republicanos, y en un claro desplante hacia Obama, tenía al menos dos objetivos en mente. Uno de ellos era el de posicionarse como el candidato indiscutible de la derecha y los conservadores hacia las elecciones en Israel, objetivo que superó con creces tras adjudicarse el triunfo de la semana pasada. El otro objetivo era torpedear las negociaciones que Obama lleva adelante junto a otros países sobre el plan nuclear Iraní, al que Netanyahu atacó por ineficiente, denunciando que las negociaciones permitían a Irán mantener la tecnología alcanzada hasta el momento convirtiendo a este país en un peligro para toda la región. Este último objetivo no llegó a cumplirse pero obligó al Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a hacer un viaje por Medio Oriente para intentar convencer a sus aliados del mundo árabe de que las negociaciones con Irán no implicaban un peligro regional. Si bien Kerry pudo ganar tiempo que por ahora le permite a Obama avanzar en las negociaciones con Irán, dejó muchas dudas entre sus aliados, sobre todo en la monarquía sunnita de Arabia Saudita que ve a un Irán chiita ganando fuerza en el Irak de posguerra e incluso detrás de los rebeldes huties en Yemen. Al mismo tiempo se fortalecen sectores sunnitas radicales como el Estado Islámico, que en el último mes se extendió mediante “franquicias” -algunos de ellas provenientes de Al Qaeda- a Libia, Túnez, Nigeria y el propio Yemen.

De esta manera la escalada militarista sobre Yemen ha tomado carácter de conflicto regional. La monarquía sunita de Arabia Saudita apoya abiertamente a Hadi como el líder legítimo del país, mientras que el chiita Irán ha pedido a Hadi que abandone el poder, dando su apoyo a los huties, que pertenecen a la minoría chiita zaidí del Islam.

Irán denunció el ataque sobre las milicias huties, y dejó en claro que el despliegue de una coalición sunnita complica los esfuerzos para poner fin al conflicto, avivando los conflictos internos. Sin embargo, según la agencia Reuters, un alto funcionario iraní descartó una respuesta militar. El grupo libanés chiita Hezbollah, también condenó el operativo.

Yemen, es uno de los países más pobres de Medio Oriente y se encuentra atravesado por conflictos históricos, la injerencia norteamericana y de Arabia Saudita no hace más que exacerbar las tensiones descargando sobre el país las contradicciones regionales. Los conflictos internos pueden terminar arrastrando a Yemen a un escenario similar al de Libia, dividiendo al país y extremando aún más los conflictos tribales.

Las petromonarquías del golfo, con el visto bueno de Estados Unidos ya habían actuado en los últimos años como un factor reaccionario para sofocar los levantamientos de la “Primavera Árabe” que incluyo ataques sobre los manifestantes en Barhein y la injerencia directa de Estados Unidos en Yemen. En este último Estados Unidos tenía una base militar de más de 500 millones de dólares en armas y equipos de combate, desde la que operaba sus drones bajo la excusa de la llamada “guerra contra el terrorismo”, que contaba son el apoyo del presidente Hadi.

La actual crisis en Yemen no hace más que mostrar que el descalabro generado por Estados Unidos tras el fracaso de sus objetivos en la guerra de Irak y Afganistán, junto a las tensiones que generan sus propios aliados, desde Arabia Saudita hasta Israel, son el principal factor de inestabilidad regional.


Claves:

• 23,8 millones de personas viven en el país más pobre del mundo árabe

• 50% de la población vive debajo de la línea de pobreza y un tercio sufre de hambre crónica

• 54% es analfabeto

• 35% de la población está desocupada


¿Quién es Abd-Rabbu Mansour Hadi?

El actual presidente Mansur Hadi llegó al poder en 2012 luego de que su antecesor, Ali Abdullah Saleh, renunciara en medio de masivas movilizaciones contra el aumento de los combustibles y la energía, y el deterioro de las condiciones de vida. Estas movilizaciones fueron un eslabón más de los levantamientos de la “primavera árabe” contra los gobiernos dictatoriales que tuvieron lugar en distintos países de África y Medio Oriente en 2011. El propio Saleh se encontraba a la cabeza de una dictadura de más de 33 años, primero gobernando Yemen del Norte y luego de la unificación de 1990, toda la república de Yemen. Saleh fue un estrecho aliado de Estados Unidos y de la vecina monarquía de Arabia Saudita y prestó su territorio para la instalación de bases militares como parte de la “guerra contra el terrorismo” de Bush y Obama.

Aun así frente a la situación de inestabilidad que se generó durante 2011, Estados Unidos y las monarquías del golfo presionaron por su salida asumiendo el poder su vicepresidente, Mansur Hadi. Hadi mantuvo lo esencial de las políticas de Saleh, incluida la subordinación política al imperialismo norteamericano, y no pudo desactivar el descontento que continuó hasta fines del año pasado cuando los huties junto a un sector que había desertado del Ejercito tomaron la capital, Saná, obligando a Hadi a presentar su dimisión.

El conflicto en Yemen se agravó el pasado febrero cuando Hadi huyó a Adén donde se retractó de la dimisión que había presentado un mes antes, y donde anunció que continuaba siendo el presidente legítimo del país, en oposición a lo dictado por los huties, que en ese momento estaban estableciendo nuevas instituciones para llenar el vacío de poder.







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