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Y ya que estamos en eso, los Bosstones sacaron un nuevo disco

Anunciada con bombo y platillo en las redes sociales, los Mighty Mighty Bosstones sacaron un nuevo disco la semana pasada; la última vez que sacaron un álbum fue en 2011.

Óscar Fernández

@OscarFdz94

Miércoles 20 de junio | 13:52

Titulado While We’re At It (Y ya que estamos en eso), el disco sale a la luz en un país que se ha caracterizado por un mandatario empeñado en excluir a aquellos que no considera personas legales. Fuimos desde La Izquierda Diario al Pepsi Ska Fest de 2016, donde los Mighty Mighty Bosstones habían tocado por primera vez en México. Allí, el vocalista Dicky Barrett había declarado que “estamos conscientes de que hay una elección en nuestro país que no nos gusta”. Dos años después, los Bosstones han puesto de manifiesto su postura en el estilo que ellos saben.

Como hemos dicho en otras notas, el ska en EE.UU. no es tan abiertamente político como lo es el ska latinoamericano, aunque la escena de California sí tiene una fuerte influencia por la comunidad migrante y el movimiento chicano. Sin embargo, al ser (como su nombre lo indica) de Massachusetts, los Bosstones suelen ser más sutiles al momento de escribir canciones con contenido político.

No debemos olvidar el contexto que señalamos arriba: la presidencia de Donald Trump ya lleva dos años. Cuando tomó posesión, varios de los que marchaban sobre Paseo de la Reforma lloraban de rabia (como resaltamos acá). Es en ese sentido que el disco empieza con “Green Bay, Wisconsin”, una canción con tempo acelerado resaltando un estilo de vida libre. “No dejes que Greenbay, Wisconsin, te destruya […] saliendo adelante, corriendo, eskanqueando (*), pisando fuerte, un paso muy adelante, ¡vamos! Sin pedir disculpas”.

Sigue “The Constant”, donde el mensaje es esperar a que los tiempos malos pasen: párate aquí, hay una posibilidad/Espera, te tienen en espera/El correr en círculos/Ponte de pie aquí, todavía hay una posibilidad y jódete, pendejo/párate aquí, hay una posibilidad, oh, pero tendrás que esperar. Lo interesante aquí es que también resaltan el decaimiento de las condiciones de vida de la gente: Los salarios fueron guarnecidos y las horas fueron cortadas/Las reputaciones se empañaron y estás aquí por lo que/Primero eres ignorado y luego despedido/Más veces de lo que hacen, no saben que existes/Así es como dicen que operan.

El disco prosigue con “Wonderful Day for the Race”. La última vez que los Bosstones hablaron de temas raciales abiertamente fue allá en 1997 cuando sacaron el disco “Let’s Face It” (enfrentémoslo), donde la canción que le da título al álbum habla de hacerle frente al racismo. Era la época de la gira “Ska Contra el Racismo”. Aquí, el uso que los Bosstones hacen de la palabra “race” (que puede significar “raza” o “carrera”) es parecido al que le da el grupo británico Electric Light Orchestra en su canción “Mr. Blue Sky”.

Aquí, los Bosstones dicen: Qué maravilloso día para la carrera (race) / En todos lados está ocurriendo / Juro que oirás que no sucedió una / Pero estoy hablando de la [raza] humana.

Siguen dos canciones que se complementan: “Unified” (Unidos) y “Divide”. “Unified” resalta que estamos de tu lado y no dejaremos que nadie te ataque, date cuenta de que estamos unidos, probablemente como respuesta al incremento de ataques racistas que se han dado desde que el magnate de Nueva York ocupó la Casa Blanca. En “Divide”, empiezan con la estrofa impredecible, inestable y errático, flojo como un cañón y eso es siendo diplomático, una indirecta para la base de Trump así como la actitud que ha tenido en la arena internacional.

“A Little Bit Closer to Nowhere” (Un poco más cerca de la nada) tiene el sentimiento de esas canciones que hablan de la vida monótona de los pueblos estadounidenses, poco habitados y rutinarios. “Walked Like a Ghost” (Caminaba como un fantasma) continúa esa línea con un sentimiento de nostalgia: con Sara y Lily y Grace, cuando el mundo era un mejor lugar.

“The West Ends” tiene el sonido más clásico de los Bosstones: un poco más lento pero con mucho uso de los metales. La letra interpela y reflexiona sobre la situación que enfrenta el “narrador”: ¿Por qué vivirías en esta condición?/¿Por qué dirías eso?/Esto es el extremo oeste/¿Y por qué no nos dejan en paz? […] No nos importa el estatus o el color [de piel] […] Somos los pobres de la clase obrera.

El álbum continúa con “Here We Are” (Aquí estamos), expresando la incredulidad de la situación actual, aunque lo hace de una manera indirecta: Nunca pude imaginar más allá de mis sueños más locos/esta vez sí lo hemos hecho/esta podría ser la definitiva/no podemos echarnos en reversa/o todavía peor, ¿esta vez qué hemos hecho?/Aquí estamos/¿Cómo llegamos aquí?/¿Pedimos que esto pasara sin saber a dónde iría?/Ha ido muy lejos y no puede continuar/Alguien debe hacer algo antes de que cualquiera haga algo de lo que nos arrepentiremos para siempre/Un camino del que no debimos transitar/Un sendero que nadie toma/líderes incompetentes, mentirosos y tramposos pueden costarnos errores graves.

El mensaje es claro: es una canción anti-Trump, una claridad que no se veía en esta banda desde “This List”, donde los Bosstones denunciaban la ocupación de Irak exigiendo que salieran las tropas; “Here We Are” es el sentimiento general de los sectores progresistas del gigante del norte que ahora tienen que soportar las bravatas y peroratas del magnate de piel naranja. La que le sigue es “The Mad Dash” (la carrera loca), donde la apatía de la vida cotidiana se apodera del “narrador”: esto podría tener poco interés ni sorprender el nivel de interés que tengo/escucho el escándalo mientras algo en mí muere/mientras más oigo, menos me importa/este estancamiento me frena en cada fragmento y fibra/cada segundo que gastamos en esto es una vergüenza.

La onceava canción en la lista es “Absolutely Wrong” (Absolutamente mal), donde el “narrador” se da cuenta que cometió un error y no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde; continúa con “In Honor Of” (en honor a), donde vuelve el ritmo más acelerado de la batería. La penúltima canción, “Hugo’s Wife” (La esposa de Hugo) empieza con un bajo rápido; sorprende que en esta canción tenga un tinte de denuncia al machismo cotidiano: nunca se dieron cuenta de lo que te hacían/así que hiciste lo que tenías que hacer/y con la frente en alto te saliste y lo superaste/querían controlarte pero no podías permitirlo/no podían y no sabías/no cuando estás tú/no en esta vida/no, no con la esposa de Hugo [quien presuntamente sería la protagonista].

El título de la última canción es reflexivo: “After the Music is Over” (Cuando se acabe la música), lo que hace pensar qué va a pasar una vez que terminemos de escuchar el disco. Lo que tiene esta canción de especial es que más bien parece un jazz de los años 30 o algo que podríamos escuchar en “Cup Head”, la voz de Dicky Barrett se oye como a través de un megáfono.

La letra, por el contrario, recuerda que tenemos que volver a la realidad: la ira cortó un camino de tristeza/no debemos dejar que se corrompa la esperanza del mañana: el último bastión/aférrate a cualquier esperanza que exista/recuerda todo el dolor y pasión/sigue peleando con el puño en alto/recuerda cuando la música se acabe/cuando la historia se escriba y se suelten las lágrimas.

“While We’re At It” expresa un sentimiento amargo de tener que soportar una sociedad que refleja la actitud del actual titular del ejecutivo del gigante imperialista. Pero por otro lado, el ska, además de ser un género explícitamente antirracista (representado por cuadros blancos y negros coexistiendo en armonía), también se caracteriza porque sus ritmos acelerados y uso de metales pueden poner un tono alegre. En resumen: la situación está tirada para el demonio, pero no debemos sentirnos mal, sino enfrentar las cosas con la frente en alto para que “cuando la historia se permita ultrajes tan escandalosos, podamos combatirla con los puños”.

(*) Eskanqueando, del verbo “skanking” en inglés, se refiere a la forma en que se baila el ska.






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