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CÓRDOBA/CULTURA

“Y una de coco”, cuando poesía y música se encuentran

Camila García Reyna, poeta, y Uva Aimé, música, cantante y compositora, conforman el dúo “Y una de coco” que se presentará los próximos domingos de abril en La Parisina. Una fusión entre poesía y música, una mezcla de arte y emociones. Un encuentro entre mujeres .

Luis Bel

@tumbacarnero

Miércoles 17 de abril | 16:19

La cita es en lo de Aimé, cerquita del Colegio Manuel Belgrano, en el populoso barrio de Alberdi. Es un departamento típico de la zona, casona con grandes puertas de madera, pasillo, techos altos.

El espacio es muy acogedor y el recorrido termina en un patiecito con mucho verde, mucho sol y el gato del vecino que mira con ojos entrecerrados a un benteveo que canta sobre la palmera que domina uno de los rincones.

En el lugar hay discos de Spinetta, instrumentos varios y Camila, que cuando me ve se incorpora y me recibe con un fuerte abrazo. Aimé está en la cocina, preparando algo para acompañar unos niños envueltos en hojas de parra que su madre le envió para mimarla un poco, me aprovecho de ese mimo y acepto la invitación a almorzar.

Camila y Aimé son las protagonistas de “Y una de coco”, un espectáculo poético musical que vienen realizando desde hace poco más de un año y que viene creciendo: en lo artístico, en repercusión y en amor.

Aimé tapa el arroz y se acerca a la mesa. Enciendo el grabador.

¿Cómo se conocieron y cómo surge este proyecto artístico en conjunto?

Aimé: Nos conocimos porque Camila vivía con una amiga mía...

Camila: La Sil, que era en ese momento mi cuñada…

Aimé: Y bueno, esa casa tenía un patio hermoso que lo hemos compartido bastante. El otro día pensábamos en eso, que a pesar de lo compartido tardamos bastante en hacer algo juntas. No recuerdo exactamente, pero en alguna parte del recorrido una le dijo a la otra, y la otra también lo venía pensando: “¿Y si hacemos algo con esto?” Y de ahí surgió la idea de hacer un espectáculo de música y poesía. De esos patios compartidos, podríamos decir, nació “Y una de coco”.

Camila: Nosotras nos conocemos hace 6 años, más o menos, el otro día charlábamos y Aimé me decía “No podría haber hecho esto antes” y yo le respondí “Yo tampoco”. Es como que las dos estábamos en una etapa de oscuridad en todos los niveles y no nos podríamos haber comprometido con el tipo de arte que estamos haciendo ahora, decir lo que decimos. A la vez el tipo de material con el que estamos trabajando nos lleva ahí. Yo no dejé de hacer arriba del escenario lo que venía haciendo, pero antes me paraba desde ciertas emociones, incluso desde la ira, que en un momento vinieron bien y las compartí también, pero aquello no podría haber sido esto. Este producto no hubiera surgido de eso.

Aimé: Yo directamente no podía cantar. O sea, técnicamente sí, y en mi casa sola lo podía hacer, pero en un momento eso se bloqueó en mí. Procesos internos. Me sentía habilitada para cantar con un personaje porque ya preveía lo que podía hacer corporalmente. Entonces recuerdo muchas propuestas y proyectos que tampoco surgieron porque no salía el fluir en el cantar, y mucho menos en componer, que es lo que estoy haciendo ahora y nunca lo había hecho.

¿Y cuál era el recorrido artístico de cada una hasta ese momento?

Camila: Yo venía escribiendo y publicando libros, y escribiendo nuevamente, y siempre estuve interesada en esa mixtura entre la poesía y la música, pero nunca lo había pensado como un proyecto con continuidad. O sea, me invitaban a leer a algún festival y si algún músico estaba disponible era un “bueno, hagamos algo”. Pero era solo leer “con la música de alguien”. Eso existía, pero no como una unidad, no como ahora donde un texto puede transformarse en una música. No es solo poesía acompañada por música de fondo, sino que hay un diálogo íntimo que forma una comunidad del todo.

Aimé: Yo comencé a cantar a los 14 años, canté mucho tiempo, hasta que dejé de cantar, así, de repente, y me empecé a dedicar a la actuación. Entonces cuando comenzamos con esto yo hace mucho tiempo que no cantaba por fuero de lo teatral, o sea, si algún personaje lo requería. Y en el teatro venía con varios proyectos, y una de los últimos en los que había estado era una obra en la que hacía de Edith Piaf, donde cantaba un montón, pero tenía la dificultad de tener que cantar como otra persona.

Eras la Marion Cotillard cordobesa…

Ehhh,no… no (risas). Mirá, para que la obra se entendiera había traducciones de los textos, de las letras de las canciones, eran en castellano la mayoría de los temas y pasaban como por un filtro de lo que una puede hacer y lo que no. No me he dedicado nunca a la canción francesa, excepto en ese momento, entonces a mí y a los músicos que estábamos en ese momento nos convino llevarlo para el tango, para algo que nos fuera más familiar. Así que no podría ponerme en los zapatos de Marion.

La poesía tiene un origen musical, no solo porque los poetas clásicos la acompañaban con una lira, sino por la musicalidad misma que se busca en las palabras y hay mucho de todo eso en el espectáculo…

Aimé: Yo nunca había trabajado con poesía. De hecho, a mí me pasó que apenas la conocí a Camila me empezó a gustar la poesía, porque hasta entonces no me gustaba. En uno de esos encuentros de patio, pasó que la Sil la mandó al frente y le dijo “Recitá algo”. Y recitó un poema muy hermoso que justo hoy encontramos un dibujo que yo había hecho con ese texto. En ese momento me pareció que era increíble lo que estaba diciendo, y a partir de ella empecé a leer sus libros y después de a poquito a meterme en otras lecturas.

¿Y qué recepción tienen del público?

Camila: El ida y vuelta con el público es hermoso. Lo que llega es amor. Como que la gente se conmueve y agradece. A nosotras nos pasa igual, una baja del escenario con el corazón en una sintonía diferente

Aimé: Se acercan muchas veces a pedirnos si tenemos algo grabado, porque nos quieren seguir escuchando…

¿Y tienen algo grabado?

Aimé: Todavía no, pero es parte del proyecto. Todo es un proceso. Por ahí por ahora estamos abocadas al encuentro en sí mismo, al suceso. También sucede que de pronto hay muchas ideas, y a veces parece todo al alcance de la mano, pero todo lleva mucho tiempo cuando uno se autogestiona.

Camila: La idea está y es parte de lo que nos gustaría, pero nos falta hacer trámites, registro de los temas, etcétera. Y también está eso de que nos gusta el contacto y lo que se produce en el vivo.

Cuéntenme acerca de lo que se viene, ¿cuáles son las próximas presentaciones?

Camila: Lo que se viene son dos presentaciones, el domingo que viene, el 21 y el próximo, el 28, vamos a estar en La Parisina, en Alberdi, donde vamos a compartir el escenario con un montón de amigues. Está bueno, porque cada fecha tiene una propuesta diferente, porque les artistes invitades son diferentes y el diálogo que se produce es distinto. Cada espacio compartido trae cosas nuevas y material nuevo. El 21 nos van acompañar “Adultas”, dos humoristas de Buenos Aires que hacen un humor feminista desde el lenguaje teatral, poético y musical. Víctor Vargas, que es un cantautor y compositor chileno que hemos adoptado acá en Córdoba.

Aimé: Nosotras vamos a estar acompañadas por el chelo de Juan Palomeque, que es músico y también compositor y cantautor. La Lola Dolores que también hace un cruce entre música y poesía.

Camila: También nos va a acompañar el 21 con el bajo Exekiel Zárate, que es el hermano de Aimé.

Aimé: El 28 va a abrir el Ema Berro y después nosotras con Claudia Huergo de invitada, Carmen García Reyna, la hermana de Camila en bajo…

Camila: Y Lucía Falón y Sol Morais con poesía también, “La Jarana Taatra”, la “Pitu” y un muches invitades más. Vengan que van a ser dos noches hermosas para compartir.

Y una de coco
La Parisina Casa de Arte
Domingos 21 y 28 de abril - 20.30 hs
Anticipadas $170
En puerta $220
Estudiantes y jubilados $170

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