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¿Y si no era Santiago? Desaparición forzada y conflicto Mapuche

Recibimos y difundimos. Artículo sobre la desaparición de Santiago Maldonado y el ocultamiento de la causa de los pueblos indígenas.

Martes 19 de septiembre | 08:36

La historia de Santiago Maldonado la hemos escuchado una y otra vez pero vale repetirla; Santiago es un artesano que se unió a un corte de ruta en Chubut realizado por el grupo mapuche Pu Lof en contra de la posesión de territorios por parte de los dueños de la multinacional Benetton. Estos territorios fueron quitados a los mapuches durante la Campaña del Desierto y otorgados a compañías inglesas que durante el conflicto de Malvinas, y bajo el temor de tener represalias, se lo cedieron a los hermanos Benetton. Del lado chileno sucedió algo parecido pero la ley de reparación reconoció la posesión mapuche de los territorios, no así por el estado argentino.

En esta protesta la gendarmería argentina reprimió a los manifestantes y se produjo la desaparición de Santiago.

Acá se abren dos caminos, el gobierno argentino planteó varias hipótesis de dónde está Santiago, todas ellas sin ningún fundamento válido y tiradas abajo por la propia familia de Maldonado, las pruebas o los grupos mapuches; el segundo camino es el más verosímil hasta ahora, a Santiago lo hizo desaparecer gendarmería y por lo tanto el gobierno argentino.

Aquí hay que hacer un alto... no hay que caer en la inocencia epistemológica de decir que el gobierno de Macri es una dictadura porque no lo es. El gobierno argentino, es un gobierno neoliberal en toda regla, así como en Uruguay lo fue el de Lacalle Herrera y su represión al Filtro o Batlle Ibáñez y sus razias, pero no por reprimir se lo debe tildar de dictadura porque se cae en un pensamiento sencillo de la represión y se la descarga de contenido político y complejidad al acto de coartar las libertades.

Las idas y vueltas de declaraciones entre activistas, integrantes del gobierno, periodistas, vecinos en las plazas y estrellas de la tele, llegando hasta Rial, han sido el eje del caso. Ministras como Patricia Bullrich, teniendo actos fallidos han sido compartidos por millones, la cara de Maldonado y el slogan "donde esta Santiago?" Se ha vuelto casi parte de una marca, un símbolo como la cara del Che Guevara que tengo en mi remera...

Pero como todo símbolo posmoderno se lo libera de su contenido, ya no importa qué motivó a Santiago a viajar a Chubut ese día, incluso desde el discurso oficial se dice "algo habrá hecho" recordando esa máxima de los 70 en el Río de Plata.

No importa si apoyaba la causa mapuche pero sobre todo no importa la causa mapuche. Los mapuches son invisibilizados de la discusión, apartados de los foros e incluso llegando a ser burlados como en el caso de la "entrevista" realizada por Nicolás Reppeto con un pasamontañas.

En este terreno es donde el gobierno argentino saca su tajada del caso Maldonado, despolitizándolo y transformándolo en una discusión mediática más, pasándola al ruedo de la estupidez, donde la palabra de Fantino vale más que la de un integrante mapuche, sin importar por qué los mapuches cortaban la ruta ese día, no es superlativa la protesta, al igual que los desaparecidos y asesinados indígenas que viene costando la lucha por el reconocimiento de este pueblo y sus territorios que fueron reclamados por 23 países y son pretendidos por otros.

También en las discusiones se le da palabra a un sector de la lucha y no a todos, no se demuestra su pluralidad incluso se estigmatiza más aun, hablando de contactos con grupos terroristas en discursos para asustar a quien mira TN.

No deja de chocar el foco y el momento en que se hace el mismo, el gobierno argentino ha jugado con la represión y su marca y desmarca desde hace varios años. Las desapariciones forzadas en Argentina se presentan como un elemento de antaño en el altercado, cosa que no es real, vale recordar el caso del estudiante de periodismo Miguel Bru, quien fuese torturado y desaparecido en 1993 por denunciar un allamiento sin orden por la policía bonaerense o los casos de Luciano Arruga o “Kiki” Villegas.

Sonia Ivanoff abogada de Facundo Jones Huala, uno de los activistas detenidos en Chubut, en una entrevista a Radio Cut, marca y trae algo interesante, Santiago no es el primer desaparecido del conflicto, las desapariciones mapuches parecen no contar, no son reconocidas ni puestas sobre la mesa. Las denuncias de torturas, amenazas desde los grupos de poder o el avance sobre las tierras comunales, se vienen repitiendo desde el comienzo del conflicto con Benetton o incluso en conflicto de Trafipan con Macelo Tinelli, pero estas son tapadas y se forma un discurso contra su postura, tildando a la protesta como una actividad terrorista y violenta.

Santiago Maldonado es un eslabón en la cadena de represión y muestra la cara de un problema de fondo que estaba invisible, de un conflicto que está presente desde hace décadas en Argentina y en toda Latinoamérica, el trato a los pueblos indígenas y la desaparición forzada por los órganos del estado.

Y queda abierta la pregunta sobre el conflicto y su desencadenante, ¿cuánto tienen que ver que hablemos de esto porque la desaparición fue de Maldonado y no de un indígena más? Los indígenas no usan capucha porque, si como plantea Repetto, la usan porque así son vistos y reconocidos, al no tenerla son desaparecidos de la visual de la sociedad.
Que Maldonado debe aparece
r no cabe dudas, pero no solo él sino debe aparecer el renacimiento de los pueblos originarios que están detrás y son olvidados en mares de tintas, caras, palabras y tandas publicitarias.






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