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Bachelet dice adiós con un 39% de aprobación

Si durante su primer gobierno se vio profundamente cuestionada por la opinión pública, este segundo gobierno a horas de finalizar, terminó por sepultar a Michelle Bachelet como figura política a nivel nacional, dejando el sillón presidencial con apenas un 39% de aprobación.

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Domingo 11 de marzo

Diversos factores se pueden atribuir a la crisis política que atravesó a la Nueva Mayoría, representada en el rostro de Michelle Bachelet, tales como los innumerables casos de corrupción que salieron a la luz pública –dígase PENTA, SQM, CAVAL, Pacogate, Milicogate, el Cártel del Confort,etc.-, diversas catástrofes naturales que se expresaron en catástrofes sociales con miles de viviendas y fuentes de trabajo afectadas, como también la constante deformación de las demandas sociales devueltas a modo de reformas que en ningún sentido respondían a las exigencias del movimiento estudiantil, el movimiento de mujeres y diversidad sexual, el pueblo mapuche, las demandas de las y los trabajadores de diversas áreas productivas, entre otros.

Y como si todo esto fuera poco, se le añade la crisis abierta entre el Ministerio del Interior y Carabineros con la polémica Operación Huracán.

Expresión de todo lo nombrado anteriormente –y más- son los datos entregados por la última investigación realizada por Adimark, develando un 39% de aprobación. Porcentaje menor al presentado por Piñera al dejar la banda presidencial, quien contaba con un 47%.

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Sin embargo, lo que buscamos con el presente artículo no es repetir los datos alterados políticamente como los entregados por el Banco Mundial para pavimentarle el camino a la elección presidencial a Sebastián Piñera, si no que una realizar revisión crítica del Gobierno de Michelle Bachelet.

Los “avances” en materia de derechos

El ya senil gobierno de la Nueva Mayoría a finales de su periodo, y de cara a las elecciones del 2017, comenzó a desarrollar a escala nacional un discurso en el cual se daba a entender que gracias a la gestión de Bachelet y sus honorables parlamentarios y ministros se había avanzado en materia de pensiones, derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en materias educativas tanto para docentes y estudiantes, en materia laboral, con las relaciones con el pueblo Mapuche, etc.

Sin embargo, lo que encubre este discurso, que fácilmente se podría tildar de una medida desesperada ante la crónica de una muerte anunciada, es un oportunismo enorme por parte de la Concertación 2.0. Cuando lo que intentan encubrir es que todos estos avances han sido por medio de grandes movilizaciones en las calles, enfrentamientos con la policía y cuestionamiento del régimen, en donde el gobierno de Bachelet se vio forzado a ceder.

El desvío para calmar las aguas o de cómo abrirle la puerta a Piñera

Pero no podía ceder sin más. Es por esto que la Nueva Mayoría tomó una agenda adaptada de los movimientos sociales para apaciguar el descontento social y desarticular movimientos sociales. Un claro ejemplo de esto es lo que ocurrió dentro del movimiento estudiantil, donde la demanda de la gratuidad terminó convertida en una beca más, con la ayuda de las dirigencias estudiantiles de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, que trataron de incidir en el Congreso, llevando la lucha en las calles a confiar plenamente en la vía legislativa.

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Toda esta gestión y política consciente de tomar prestada la agenda impuesta por la calle y devolverla de manera alterada, como la propuesta de una AFP Estatal, así como la nula respuesta a la demanda de miles de trabajadores que se movilizaron durante su gobierno, terminó por abrirle la puerta a Piñera y a todo su séquito.

Bachelet y la Nueva Mayoría prefirió no soltar la mano de los empresarios, lo que se tradujo en un descontento social aún mayor, cristalizado no sólo en el 39% de aprobación, sino que también en el voto de castigo en las presidenciales.

Y Bachelet dice adiós

Y Bachelet dice adiós, con una crisis política y con una Nueva Mayoría resquebrajada a cuestas que clama por oxigenarse incluyendo al Frente Amplio en sus filas.

Sin embargo la despedida no está exenta de más tragos amargos. Retorna Piñera al gobierno y la derecha y los empresarios vienen envalentonándose, tal y como ha sucedido en Antofagasta con numerosos despidos. Debemos prepararnos en nuestros lugares de trabajo y estudio para enfrentarlos a través de una gran organización en las calles, dispuestos a frenar cualquier paso que intenten dar hacia adelante.

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