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MIGRACIÓN

Xenofobia desde el Estado: la realidad de la frontera sur

En concordancia con las políticas xenófobas de Trump, el Estado mexicano fomenta la xenofobia contra los migrantes centroamericanos.

Alex Osorio

México

Domingo 20 de mayo | 22:07

El gobierno mexicano ha sacado múltiples comunciados condenando las principales declaraciones xenófobas del presidente Donald Trump, particularmente sobre el muro fronterizo. Los candidatos a la presidencia, incluidos Andrés Manuel López Obrador, han respaldado las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto y se han pronunciado sobre las condiciones de los migrantes mexicanos.

Sin embargo, el gobierno mexicano, por debajo del agua y con el silencio de todos los presidenciables, ha acatado al pie de la letra los mandatos de la Casa Blanca en política migratoria, haciendo de la frontera sur de México, la verdadera frontera sur de los Estados Unidos.

Lejos de la línea dura de Trump, desde julio del 2014 y tras una reunión con Barack Obama, Enrique Peña Nieto implementó el Plan Frontera Sur, con la supuesta promesa de salvaguardar los derechos humanos de los migrantes. Desde la aplicación de este plan, el gobierno mexicano ha deportado masivamente miles de migrantes centroamericanos, cortando los principales flujos migratorios, como la bestia y propiciando no sólo las deportaciones masivas, que en 2016 rebasaron el número de deportados en EEUU con 23,000 migrantes, sino obligando a los migrantes a exponerse a los grupos del narcotráfico.

En los últimos tres años el número de solicitudes de asilo se han disparado al 1000% en parte por las grandes restricciones que EEUU está impulsando pero también por las condiciones que el Plan Frontera Sur imprimen al camino migrante. Esto se combina con un alza del 46% de detenciones de niños migrantes en los últimos 7 meses.

En Tapachula, Chiapas, una de las ciudades de la frontera sur, está el centro de detención migratoria más grande de América Latina y es esta ciudad dónde el gobierno priista se ha encargado de fomentar la xenofobia.

Desde los principales diarios regionales como el Diario del Sur, junto con el alcalde priista de Tapachula, Neftali del Toro, se han encargado de criminalizar a los migrantes, ligándolos con las pandillas centroamericanas como las maras y la violencia que generan en estos países. Esta propaganda sistemática apunta a generar un odio hacia los migrantes que, de un tiempo para acá, prefieren quedarse y esperar los engorrosos trámites para recibir asilo que migrar.

En la coyuntura electoral se han asentado aun más los brotes xenófobos de quienes opinan que los migrantes pueden robar sus fuentes de trabajo o que traen la violencia a Chiapas. Sin embargo, esto no es un brote esporádico que se haya dado entre la población chiapaneca, es parte de un pan para generar condiciones adversas para la migración y así cumplir con el rol de patrulla fronteriza que EEUU le ha exigido al gobierno mexicano.

En plena coyuntura electoral y con el impacto mediático que tuvo la caravana migrante que cruzó México, hasta ahora ninguno de los candidatos a la presidencia ha tocado el tema de migración centroamericana. Es normal, es un tema incómodo para nuestro vecino Trump y ningún candidato quiere quedar mal con el imperialismo.






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