Economía

CRISIS CAMBIARIA

Vuelve el FMI: Dujovne no pudo dar precisiones, pero se viene más ajuste

En un martes de corrida cambiaria y hundimiento del Merval el presidente anunció que buscará un acuerdo con el organismo internacional. También habló Dujovne sin dar mayores detalles.

Pablo Anino

@PabloAnino

Martes 8 de mayo | Edición del día

En una viraje desesperado frente a la corrida cambiaria, el Gobierno decidió tomar rumbo a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Luego de un mensaje grabado del presidente Mauricio Macri, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, realizó una conferencia de prensa en la cual no logró dar mayores detalles sobre el tipo de acuerdo al que llegaría con el organismo.

Fue una muestra de la improvisación que atraviesa la política económica y monetaria frente al cambio de las condiciones internacionales y las limitaciones internas que afronta el Gobierno con el rechazo social a los tarifazos y los problemas en la coalición Cambiemos.

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El ministro afirmó que optaron por el gradualismo y dio un panorama positivo que no se corresponde con la realidad del país que atraviesa por una aceleración inflacionaria y fuertes déficits, tanto fiscal como comercial. La corrida cambiaria es la expresión sintética de un "modelo" económico que hace agua por todos lados.

Dujovne, además, analizó que hubo un cambio en la situación internacional y "las monedas se deprecian contra el dólar, del cual la Argentina forma parte”. Por lo cual, “estamos expuestos a la volatilidad de los mercados”.

El funcionario señaló que el Gobierno buscará "financiamiento preventivo y que están en conversaciones con el FMI". El ministró afirmó también que Christine Lagarde, la titular del FMI, apoya el programa gradual de Cambiemos.

Ante la pregunta sobre qué condicionamientos puso el FMI, Dujovne no pudo dar detalles. No sólo eso. Indicó que “El Fondo aprendió de las lecciones del pasado”. Se trata de una particular interpretación de las bondades del organismo internacional.

El ministro sostuvo que la meta de inflación “no es un pronóstico” y no va a ser alterada.

Pero con la corrida cambiaria de las últimas semanas, los supermercados y otros sectores económicos comenzaron a remarcar precios.

En realidad, para el único fin que el Gobierno mantiene las metas es para las paritarias salariales. Para el resto hay vía libre: tarifazos para las privatizadas de los servicios públicos, para los especuladores se los beneficia con tasas de interés altísimas.

La devaluación va a acelerar la inflación que ya venía en alza. Los propios funcionarios admitían off the record, durante las semanas previas, que se contentaban si no pasa el 25 % anual. Y esto es lo menos: durante el fin de semana, analistas económicos comenzaron a decir que la inflación puede alcanzar un nuevo nivel cercano al 30 %. Los que viven de su salario son los que pierden.

Corriendo desde atrás

El viernes último el equipo económico anunció ajustes en la obra pública por $ 30.000 millones, además de suba de la tasa de interés de referencia del Banco Central e imposiciones a las tenencias de dólares de los bancos, pero no logró calmar a los "mercados", en donde impera la desconfianza sobre el capital político del macrismo para llevar adelante su plan de ajuste.

Los mismos especuladores que el Gobierno entronizó dándoles un lugar central en el esquema económico le patearon en contra.

En el diario La Nación del día domingo, Joaquín Morales Solá indicó que: “Podrá decirse que estos mismos sectores financieros consideraban a Macri el genio infalible de la nueva política latinoamericana. Y que se fugaron no bien el Presidente tropezó con un obstáculo”.

Entre los principales ganadores de la corrida están los especuladores: hay al menos dos grandes bancos internacionales que se llevaron más de U$S 2.000 millones del país, luego de haber hecho grandes ganancias financieras.

Muchos analistas indicaron que J.P. Morgan es uno de ellos. Se trata, nada más y nada menos, que del ex empleador del ministro de Finanzas, Luis Caputo.

El jueves pasado, la revista Forbes tituló que "Puede que sea momento de salir de la Argentina". En los últimos días, la calificadora Fitch Ratings bajó el panorama de la deuda argentina. La consecuencia es que se va a limitar o cobrar más caro el endeudamiento, una ficha clave en el ajedrez de Cambiemos.

El día lunes, fue Moody’s, otra calificadora, que alertó por el "alto riesgo" de falta de liquidez de empresas argentinas.

Esto se reflejó en la caída de las cotizaciones de los papeles de empresas argentinas en Nueva York y Buenos Aires.

En poco tiempo el Banco Central perdió más del 10 % de sus reservas y el dólar trepó casi 10 %. Ante la corrida cambiaria, que durante el martes se reflejó también en hundimiento del Merval por segundo día consecutivo, el oficialismo decidió virar hacia una acuerdo de características indefinidas con el FMI, que seguramente conducirá a nuevos ajustes.

La reforma previsional votada en diciembre estuvo inscripta en las recetas que propone el organismo internacional en beneficio del gran capital. Ahora el macrismo adoptará la receta fondomonetarista de manera íntegra.

El diario Clarín dejó trascender que el acuerdo con el FMI podría alcanzar a U$S 30.000 millones. En 2001 el "blindaje" fue de U$S 40.000 millones y el hundimiento de la economía igual fue inevitable.

Las condiciones no son las mismas que en el fin de la Convertibilidad, pero las consecuencias van a ser similares.

Que la crisis la paguen ellos

Muchos se agarraron los bolsillos la semana pasada al ver a Domingo Cavallo, el padre y el sepultador de la Convertibilidad, en los medios.

La situación es diferente a la de 2001. En primer lugar, no hay un esquema de convertibilidad y ahora hay muchos menos dólares en los bancos que entonces: la “gente” aprendió que son unos chorros que les robaron los ahorros.

En 2001 casi no había inflación y lo que sí había era un déficit fiscal muy importante, igual que ahora. Pero hoy el rojo comercial externo es muy superior al de entonces, el más alto de la historia: en 2001 “gracias” a la crisis, Argentina tuvo superávit porque cayeron las importaciones debido a que faltaban dólares.

También hay aspectos que se pueden comparar con el Rodrigazo o el fin del alfonsinismo, pero la actual crisis tiene entidad en sus propios términos. El factor común de todas: la restricción externa (es decir, la escasez de dolares).

Y en este punto, lo más significativo de la aparición de Cavallo, además de que su figura en sí misma es el fantasma del 2001, es que él tiene plena conciencia de lo que significa que los “mercados” pierdan confianza en el Gobierno: es lo que pasó en aquel momento.

Cuando se avance en el acuerdo con el FMI, seguramente se conocerán nuevas rondas de ajuste contra el pueblo trabajador.

Frente al avance del capital financiero cada vez más profundo sobre las definiciones económicas del país, hay que oponer al partido de Wall Street y los organismos internacionales, el no pago de la deuda externa.

La crítica situación hace más necesario que nunca el planteo de nacionalización de la banca y la constitución de una banca única bajo gestión de los trabajadores. Es para evitar que confisquen los ahorros del pequeño ahorrista, como hicieron Fernando de la Rúa y Carlos Menem al principio de su mandato, o no estafen a los que depositaron dólares como hizo Eduardo Duhalde.

Se trata de que los bancos y el capital financiero dejen de ser el vehículo de la fuga de capitales y la presión por más ajuste y se constituyan en una herramienta para atender cosas más importantes como el crédito para la vivienda y terminar con el déficit habitacional, o construir la infraestructura para que les llegue el gas, las cloacas, el agua y la electricidad a todos.

La plata que ganaron en poquitos días los especuladores podría tener un mejor destino.

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