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Voto Eléctronico, un sistema vulnerable que no garantiza el voto secreto

Holanda lo dejó de usar, Alemania lo declaró inconstitucional, en Brasil el secreto de las urnas fue vulnerado por expertos en seguridad informática. En Argentina ya se filtraron las claves de acceso a las máquinas de transmisión de datos antes de las votaciones.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Miércoles 1ro de julio de 2015 | Edición del día

En las elecciones de las Ciudad de Buenos Aires, se implementará este próximo domingo un sistema de voto electrónico, llamado Boleta Única Electrónica que va acumulando grandes cuestionamientos de especialistas en sistemas y tecnología de diferentes ámbitos y como lo venimos informando desde La Izquierda Diario.

La fundación Vía Libre ha hecho un exhaustivo informe donde se pueden ver los detalles de su investigación especializada. Las principales críticas se centran en que el sistema no es auditable por cualquiera. Cualquiera puede fiscalizar un sistema de boleta única de papel, sin embargo con este sistema, esto queda a cargo de un reducido grupo de especialistas de una empresa privada.

El sistema no garantiza ni el voto secreto, como tampoco la seguridad en la transferencia de datos, como se ha reflejado en ámbito Financiero y otros medios. También Myriam Bregman, candidata a Jefa de Gobierno por el Frente de Izquierda denunció este sistema: “La implementación de Boleta Única Electrónica está llena de irregularidades. El PRO busca meter por la ventana un sistema de votación nuevo sin que haya sido probado en ninguna instancia previa de la Ciudad.”

¿Cómo funcionan las máquinas?

Es muy importante tener en cuenta que hay dos tipos de máquinas que forman parte de este sistema.

La primer máquina es en la cual se emite el voto y se hace el conteo de votos por mesa. Ésta emite ondas de radio (como las que utiliza la tarjeta SUBE) y esas ondas le dan energía al chip, es a través de éstas que los chips se leen y escriben. Ondas que son de muy fácil acceso, por ejemplo desde celulares con una aplicación sencilla. Ya hay algunos técnicos informáticos que están desarrollando éstas aplicaciones para celulares con tecnología NFC para demostrar la manera sencilla y fácil de obtener información sobre el voto emitido. Como por ejemplo: https://www.eleccionesciudad.gob.ar. Con lo cuál aquí nos encontramos con el primer problema que es que no se puede garantizar el voto secreto.

Así la boleta que sale de la máquina tiene un chip y la información impresa del voto pero con letra muy pequeña. Se estima que un muy bajo porcentaje de los votantes constatarán que el papel impreso muestre la boleta que se eligió.

Otro problema para fiscales y presidentes de mesa será que cuando se encuentren con una boleta que la máquina lee para otro partido que no es el que dice la boleta escrita, no va a poder corregir manualmente el error, deberá comenzar de nuevo el conteo o labrar un acta por cada error. Cualquier fraude cometido, de este modo, va a ser interpretado como error.

Esta primer máquina da como resultado una boleta que tiene los resultados de los totales de cada mesa. Esta boleta se lleva a la segunda máquina que es la de transmisión.

Ésta máquina es la que se ocupa de la trasmisión de datos, es decir de mandar los resultados de la boleta de trasmisión al centro de cómputos, sólo la maneja un técnico (por cada una) que contrata la empresa por $ 2500 por tres días de trabajo. Junto a el debería estar un agente del poder judicial, llamado Delegado.

El centro de cómputos no está claro en qué lugar físico se encuentra.

El técnico tiene una clave secreta de acceso a la máquina. Lo que indica la fuente Telam es que se filtraron estas claves, junto con los certificados SSL que permiten subir datos falsos desde cualquier computadora conectada a Internet de cualquier lugar del mundo al centro de cómputos. Se podía acceder a las claves y los certificados a través de la página web de la empresa MSA. Por otro lado se podía tener libre acceso a la identidad de cada uno de los técnicos, y quienes quieran hacer fraude, podrían intentar que los técnicos manipulen las máquinas para alterar los resultados. El estado y la empresa privada dejan sobre las espaldas de los trabajadores, una enorme responsabilidad.

Holanda dejó de usar el voto electrónico en 2008, Alemania lo declaró inconstitucional en 2009 aduciendo que no puede haber un sistema de voto que la mayoría de la gente no entienda y en Brasil, el secreto de las urnas fue vulnerado por expertos en seguridad informática.

La integridad de las elecciones de este domingo dependen de una empresa que no fue capaz de proteger los datos personales de los trabajadores contratados, que los expuso y que dejó que se filtraran las claves para ingresar a las máquinas y transferir los datos de la votación.







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