Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

Voces del ISFD 41 de Adrogué por el derecho al aborto legal

Iniciamos un ciclo de entrevistas a docentes a favor de la legalización del aborto legal, mientras el proyecto de ley está siendo debatido en el Congreso. En esta primera entrega, el profesor de Psicología Carlos Melone.

Nadia Dubienski

Vocal ISFD 41 (Adrogué) En Clave Roja

Jueves 3 de mayo | Edición del día

¿Estás a favor de la legalización del aborto? ¿Por qué?

Si, terminantemente estoy a favor del aborto seguro, legal y gratuito. No tengo argumentos muy diferentes que las que suelen dar los defensores de la causa: entiendo que puede ser controvertida en torno a las cuestiones en relación a la vida, pero para mi la discusión no es científica, para mí es ética/moral, implica lo social. La ciencia está lejos de esto, no es la ciencia la que decide si el embrión es un ser vivo. Me parece que hay muchos argumentos a favor donde las decisión de las mujeres sobre su cuerpo es uno de los argumentos más fuertes, tampoco me interesa si hay un ranking de argumentos. Hay una cuestión muy clara: aborto va a seguir habiendo, entonces todos los discursos acerca de que la situación se va a solucionar con más educación, con mejor formación o hasta con el desmontamiento del sistema patriarcal -y yo estoy de acuerdo con eso- pero mientras tanto ¿qué?.

La situación de interrupción de un embarazo es una situación traumática, es una situación difícil por lo menos, entonces no significa que alguien va a tener relaciones sexuales pensando “hoy no me cuidé, total mañana voy y aborto”, no se trata de eso. Si ya la situación de por sí es una situación que general culpa, angustia y miedo, no se sale indemne de esa situación, de mínima hay que generar las mejores condiciones para que la mujer transite esa situación lo menos traumáticamente posible y decir esto no significa decir que lo va a transitar felizmente o indiferentemente, porque aun en las mejores condiciones, sigue siendo una situación fea.

No me vengan con el cuento de que esto se resuelve con educación -porque creo que la educación merece doble discusión aparte- pero los procesos educativos son procesos a largo plazo, entonces mientras tanto esto tiene que ocurrir así, hay algo que es seguro: hay abortos seguros, pero para las que tienen dinero. No será legal, no será gratuito, pero hay aborto seguro. Es más: las mujeres que por situaciones de interrupción de embarazo han sido detenidas o penalizadas son todas de situaciones humildes, yo particularmente no conozco ningún caso de alguien de clase media que interrumpió el embarazo y el largo brazo de la ley la alcanzó penalizándola, siempre los que pagan el pato de todo son los más humildes. Me parece que hay discusiones que respeto, pero que transitan por caminos que no hay que recorrer y además participo fuertemente de esta idea: si los que quedáramos embarazados fuésemos los hombres el aborto legal, seguro y gratuito estaría hace muchos años. También se discute tanto porque la protagonista central del evento es un sector de la humanidad que sufre multitud de postergaciones, desde hace muchos siglos, por eso es objeto de discusión; si fuésemos nosotros ya estaría resuelto, aunque me digan que es una hipótesis contrafáctica e incomprobable, no hace falta ser muy inteligente para saber que eso sería así.

¿Qué creés que hace falta para que se implemente la Educación Sexual Integral (ESI)? ¿Cómo ves que se trata la sexualidad de los niños y adolescentes?

En estos temas: sexualidad, tema del aborto, personalmente, es mucho más lo que aprendimos fuera de la escuela. El sistema escolar llega tarde y mal, generalmente. El primer gran educador, para bien o para mal, son los medios de comunicación y después llega la escuela renga, cansada, mal, a destiempo. Entonces, sí es importante, porque en un país como Argentina todos vamos a la escuela y lo que haga la escolaridad no es un tema menor; no la estoy ninguneando, sino que la estoy posicionando. No niego los espacios específicos, pero enseñar la sexualidad no puede ser patrimonio de un espacio, porque enseñar las cuestiones de la sexualidad no tiene que ver con métodos anticonceptivos o cómo usar el profiláctico con todas las prevenciones y precauciones del orden orgánico. Por supuesto que tiene que verse, pero pensar que la educación sexual empieza y se agota allí es una tontería, una burrada o un acto de mala fe, cualquiera de las tres, porque la educación sexual empieza por la idea del respeto por el otro, del cuidado del otro, de que hay otro con el cual hay que dialogar, se dialoga con el cuerpo, se dialoga con la palabra, se dialoga con los gestos, eso hay que aprenderlo de chico y eso también es educación sexual, que mi compañerx es igual que yo, que porque mi compañera tiene la posibilidad biológica de que el proceso reproductivo se de en su interior tengo que tener especial cuidado, no porque sea más débil, sino desde el punto de vista de decir “bueno, hay cuidados que tengo que tener”. Eso tengo que enseñar, después vendrá más acompañado de la cuestión de los métodos anticonceptivos, pero pensar que una mujer no va a quedar embarazada por conocer los métodos anticonceptivos es desconocer los mecanismos de dominación, la presión que se ejerce sobre la mujer en términos de relaciones sociales, relaciones sexuales. Las presiones que los hombres ejercemos sobre las mujeres como “si me querés tenés que hacer esto” y la situación de domesticación a la cual durante muchos siglos muchas mujeres se han visto sometidas responden a esa lógica, porque también es un error pensar que porque las mujeres hoy están en un proceso -bienvenido sea- de búsqueda de igualdad, todas las mujeres están en esto; están despertando, están fusionando, pero todavía hay chicas con otras chicas o madres que hablan con sus hijas en términos de opresión: “si te pegan es porque algo hiciste mal”, “aguantalo porque es un buen hombre”, todas esas cosas que están metidas en el discurso histórico. Hay más graves, pero hablo de las cosas metidas en la vida cotidiana. Esto no lo saca la ESI; insisto, está bien que exista y se le puede sacar esto, poner aquello, pero poner la expectativa en la ESI es como pensar que vas a formar buenos ciudadanos porque tenes una materia que se llama Educación Cívica; es un proceso mucho más largo, mucho más complejo, tiene que involucrar a todos los factores y además hay que preguntarse ¿quién le enseña al enseñador? La ESI tiene que ser un espacio multidisciplinario en la conducción, no debe ser ningún espacio unipersonal, ahí debería haber un equipo o gente de diferentes formaciones.

Pensar que una mujer no va a quedar embarazada por conocer los métodos anticonceptivos es desconocer los mecanismos de dominación.

Yo le digo a los alumnos: "bueno, ustedes que son más liberales" -porque yo soy conservador para la posición que debería tener y no es algo que me enorgullece- "¿qué van a hacer el día que tengan que entrevistar a los padres de un alumno y unx sea travesti o se le presenten dos señoras? Va a empezar a ocurrir y no falta mucho para que ocurra ¿Y qué van a hacer con sus prejuicios?" Porque son quienes se encargan del chico, quienes cuidan del chico, es un desafío; yo me pierdo, con las identidades me pierdo y como me pierdo entre travesti, trans, esto o lo otro digo: “Es una persona, veamos qué quiere, qué desea, cómo se comporta", me preocupa eso, no cómo construyó su sexualidad. Pero sí me puede preocupar en qué medida su conducta está orientada por una sexualidad que no entra en la sociedad y entonces por ahí está sometida a presiones de lo heteronormativo que empujan a determinados caminos que si las reglas del juego fueran otras no los tomaría; es algo complicado, pero en eso sí hay que pensar: si yo soy heterosexual hay ciertos caminos que tengo allanados y que otros no y a lo mejor eso incide en la conformación de su personalidad, porque está lleno de un montón de dificultades que un heterosexual ni se imagina, por eso digo que el sistema escolar siga con normativas, con espacios, está bien, pero no hay que poner demasiadas expectativas ahí, las respuestas están en la calle, en las movilizaciones, en algún programa de televisión, en las redes sociales, en este momento de la historia las respuestas están ahí, para mí.

En cuanto a la sexualidad y la formación de nuevas generaciones docentes ¿cómo se refleja en el Instituto 41?

No creo que el 41 tenga alguna característica en particular, por ahí haya algunos colegas que a diferencia de otros institutos se ocupen más del tema o al revés. En términos de política en general, no estoy autorizado a hablar del 41, no por eludir la pregunta, sino porque me parece que hay reglas generales en esto, que después las variaciones de tono se dan por el cuerpo de profesores que por ahí en una institución tienen mayor iniciativa en una dirección o en otra. No es lo mismo ser profesor en el conurbano bonaerense que en Trenque Lauquen, el conurbano es un mundo, de eso voy a hablar, del conurbano. A mí me parece que en la formación docente nos falta mucho todavía, los institutos terciarios tienen muchas dificultades. Con el tema de identidad sexual, en términos de la formación académica, institucional, curricular, no estamos preparados; después habrá chicas y muchachos que salgan con la cabeza más abierta y ante esa situación reaccionarán sensatamente, otros que no sabrán que hacer y otros que reaccionarán asombrados, habrá de todo, pero a mí no me parece que hay una formación orientada a generar docentes mejor dispuestos o con mejores habilidades para enfrentar cuestiones sociales nuevas. Si los hay es producto de iniciativas de profesores que tienen la cabeza más abierta, que se preocupan, que se ocupan, que escuchan, que discuten, que aprenden de sus estudiantes, pero no es el resultado de una acción global, concertada y sistémica, es el resultado de iniciativas sino individuales, de grupos minoritarios; yo he tenido y tengo estudiantes que su identidad sexual no se corresponde con la de su cuerpo y siempre he tenido la fortuna de poder dialogar con ellos sobre ese tema y acompañarlos en los procesos de decisiones, poder escucharlos y alentarlos a que sean pacientes consigo mismos y tomen la mejor decisión, pero ellos siempre han estado agradecidos y en el agradecimiento se revela la falencia: si vos acompañaste a alguien o lo alentaste y no lo estigmatizaste y fulano te agradece y su agradecimiento se extiende por los años cuando vos lo que hiciste son dos o tres cosas menores, quiere decir que estamos muy mal, porque debería ser eso una cosa más o menos corriente y esto me pasa seguido.

No es porque los docentes sean malos, sino porque no tienen herramientas, no saben cómo actuar y entonces usan el sentido común, y el sentido común es racista, discriminador, lleno de prejuicios... y el pibe perdió una guerra y te imaginás si aparece un chico con una identidad sexual difusa, que no responde a lo heteronormativo... todavía nos falta mucho en eso, a todo el mundo se le vuelan los cascos enseguida y caen en un progresismo estúpido que niegan pensar, porque tenemos que pensar (o dicen): “Somos todos iguales” y no, momentito, hay un pibe que está pasando por una situación identitaria diferente a la que conocemos nosotros, tenés que poner, como adulto responsable en una institución, una mirada cuidadosa, tal vez necesite protección, no alcanza con decir “somos todos iguales”, tal vez haya que pensar algún modo de acción para que esa persona pueda transitar su condición y establecer cuál es, sin sufrir. Con buenas intenciones no alcanza, hay que pensar, estudiar, debatir.








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