XXXI ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

Voces del Encuentro de Mujeres de Rosario

La Izquierda Diario sigue recolectando testimonios de mujeres que al igual que miles llenaron a este XXXI Encuentro Nacional de Mujeres.

Domingo 16 de octubre | 17:01

Doris Zabala (profesora secundaria)

"Todo repercute más,se exagera,cuando se trata de mujeres.

Cuando una horda de vecinos y asesinos lincha a un muchacho a plena luz del día semejante horror se legitima,con el endeble argumento de que "estaban cansados".

Pero a nadie se le ocurriría interpretar que quizás unas cuantas mujeres también se cansaron de ser vejadas,golpeadas,torturadas, alquiladas,asesinadas.

Hoy se habla más de los incidentes del Encuentro Nacional de Mujeres, invisibilizando los talleres,los debates,los eventos culturales. Nadie lo nombra ni en la calle,ni en los noticieros de Rosario que se meten en los cerebros citadinos con un rigor de dogma irrebatible.

Cuánto miedo hay que tener para enviar hombres armados contra mujeres desarmadas que escriben en los muros que ocultan curas violadores de niños,asesinos,torturadores.

Cuánto miedo para empezar a fabricar el cuento de que nunca hubo nada ,solamente,una ira demoníaca.

Cuánto miedo,para no escuchar una voz colectiva,militante que por fin rompe el último silencio a la cual la ha sometido el patriarcado."

Sofia (estudiante de Arquitectura)

"En un principio, tenía mis dudas sobre participar o no del encuentro, pero termine por pensar que, ya que el mismo se hacía en mi ciudad, era la oportunidad perfecta para sacarme todas las dudas.

Quede con una amiga, y al leer los nombres y descripciones de los talleres, ya nos habíamos emocionado, tanto así que tuvimos problemas para elegir solo algunos talleres.

El día anterior aún no podíamos decidir a qué taller ir primero, estábamos ansiosas. En el acto de apertura estábamos un poco perdidas entre tantas banderas, y entonces empezaron a pedir que las bajen, y aunque solo era para ver el escenario, fue el primer respiro de fraternidad que sentimos. Asistimos al primer taller, y desde el colectivo ya había un clima de solidaridad increíble.

Incluso creí que se podía y se debía expandir a todos.Conocimos una cantidad increíble de gente muy fuerte y muy linda.

Y fue en los talleres que entendí uno de los puntos que más me chocaban, y que, aunque me habían explicado, aún no había sentido como válido: el hecho de que no puedan participar hombres. Dentro de los talleres, había mucha participación y mucho debate, debate con el cual no todas se hubiesen sentido cómodas rodeadas de hombres, debates que posiblemente no se hubiesen dado, o que, por lastima, hubiesen manejado ellos. Sigo pensando que es una lucha de todes aunque se escriba “feminismo”, pero este encuentro le sirve a muchas mujeres que, aunque son muy fuertes, se sienten débiles frente al género masculino. Estos espacios de debate pueden empoderarlas, y ayudarlas así a que encuentren su voz.

Ya hacia el final del encuentro se gestaba la marcha, marcha a la cual asistieron amigas y amigos que no fueron a los talleres, y para la cual estábamos muy emocionades, continuando con el mismo clima que rondo en todo el evento.

Además de muy felices, también estábamos un poco furiosas por tener tan presentes todas las desigualdades sufridas de forma constante, todo el maltrato.
Yo y un grupo de amigos acostumbramos stenciliar con consignas según las marchas a las que asistimos. Creemos en el arte callejero, creemos en visibilizar en las calles nuestros reclamos y pensamientos, pero solemos respetar ciertas pautas.

Aunque ese día puntualmente fue difícil, ya que una de las pautas es escribir en lugares que estén previamente escritos o desmejorados, además de encontrarnos con muchas pintadas frescas, puede ser que nos emocionamos un poco demás en otros lugares, y aunque no lo justifico, tampoco me arrepiento, realmente creo que nuestras consignas nunca fueron violentas y no es un daño realmente y por lejos, como el daño que es para nuestra sociedad criminalizar el aborto y demases.

De todos modos tampoco justifico pero si me arrepiento de la violencia, tanto física o verbal, que es la imagen que los medios esperaban obtener de esta marcha.
Por otro lado también me arrepiento, luego de ver los videos, de que todas nos hayamos asustado tanto de los antidisturbios reprimiendo, ya que eran pocos y nosotros no deberíamos haber cambiado el camino de la marcha, que sobre el final se dispersó, por ellos.

Necesitamos dejar de tener miedo. Necesitamos ser más conscientes de nuestra fuerza, y de nuestro poder como grupo.

Y finalmente también estoy indignada con la decisión de un sector minoritario que controla el comité organizativo, de llevarse nuestro encuentro a Chaco, cuando la mayoría esperábamos que vuelva a Buenos Aires.

Justo después de aprender tanto, de necesitar tener la oportunidad de actuar de una manera más inteligente, de necesitar que tengamos menos miedo, de querer seguir aprendiendo, hermanándome, disfrutando, y creciendo de modo tal que se puedan abrir nuevos espacios (quizás, algunos, que contemplen la participación masculina incluso), eligen que el encuentro sea en un lugar con tan poca visibilidad.
Si ya la manera en la que se elegía, por aplausometro, era anticuada y poco consistente, decir que no podemos decidir dónde va a ser porque no estamos en condiciones, me parece una falta del respeto. Hagamos el encuentro en Buenos Aires de todos modos.

Finalmente, y ya casi pudiendo sacarme toda la bronca (por la manera en la que los medios polarizaron negativamente a tanta gente), yo, que viví la experiencia desde dentro, que crecí de una manera en la que no me lo esperaba, puedo concluir que este fue el primer de muchos Encuentros Nacional de Mujeres en mi vida.

Porque necesitamos ser escuchadas de verdad, porque necesitamos más horizontalidad.

Porque somos buenas y podemos ser mejores"




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