Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

Visibilizar el silencio: Ensayos sobre el feminicidio en nuestra América

Visibilizar el silencio: Ensayos sobre el feminicidio en nuestra América, es el resultado del trabajo académico de las y los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

Viernes 13 de enero | 16:32

El feminicidio es un término que se utiliza desde el siglo XIX para referirse al asesinato de una mujer, señala Russel. Ella lo define como el “asesinato de mujeres por hombres, por ser mujeres” y en compañía de Jane Caputi como “el asesinato de mujeres, motivado por el odio desprecio, placer, o un sentimiento de propiedad de las mujeres".

Visibilizar el silencio: Ensayos sobre el feminicidio en nuestra América, es el resultado del trabajo académico de las y los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM bajo la asignatura “Temas selectos sobre sociedad en América Latina” publicado en agosto del año pasado.

Los ensayos elaborados desde diferentes ángulos de análisis responden a la pertinencia y necesidad de hablar, investigar y publicar desde el aula una realidad hiriente en la sociedad de América Latina. Los ejes: 1) Artes y medios de comunicación; 2) Violencia hacia las mujeres y 3) Ciudad Juárez, el principio de la negación.

Visibilizar la violencia contra las mujeres es reconocer la existencia de ésta, no sólo de manera distante y ajena, sino tener conciencia de que hemos experimentado la violencia de género en diferentes formas, escribe Ilse Aide.

Contra la naturalización de la violencia, visibilizar el silencio por medio de la participación colectiva.

¿Esta mal conocer el propio cuerpo?, ¿ésta mal que la mujer sienta o tenga deseo?, el ejercicio de la sexualidad sólo es para los hombres, que hay mujeres buenas “que si valen” aunque menos que los hombres, que hay otras que se “salen de la raya”, ellas son “putas”, “cabronas”, “un mal para la sociedad”, si se rebela o se tiene una actitud crítica hacia la realidad y no la aceptan se le señala y se le criminaliza incluso, el señalamiento de Ixchel Uribe aún tiene un enorme peso en la cotidianidad de la vida de América Latina y con gran acento en nuestro México.

La mujer cuando decide ser propia de sí, y se “rebela” con actitud insumisa ante la dominación masculina, esta contraparte hegemónica que reproduce –muchas veces inconscientemente- la normas del patriarcado acusa a las mujeres de ser “feminazis”,” odiadoras de hombres”, “merecedoras de castigos” unas veces como descalificativo burlesco, otras veces como reacción negativa ante el empoderamiento de las mujeres.

El cambio en las estructuras cognitivas de hombres y mujeres a partir de reconocer los fundamentos de su constructos como “el ser mujer” o “el Ser hombre”, llevará en consecuencia lógica a criticar los cánones de belleza herederos e imitados del modelo europeo, mismo que nos lleva a buscar – de forma inalcanzable- al sujeto ideal del género perteneciente.

Sin dejar escapar el tema de los asesinatos de transexuales, el artículo de Daniel Pineda nos dice que a mediados del siglo XIX con la aparición del término “homosexual” se hizo referencia a hombres o mujeres que entablaban relaciones sexuales con sujetos de su mismo género, este nuevo hecho social rompió con lo que era conocido como binarismo sexual.

Con el rompimiento fáctico del mito del binarismo sexual se buscó incorporar a este grupo social más, a una especie de patología que debía de ser eliminada. Las victimas indirectas pertenecientes a la disidencia sexual, comenzaron a sufrir violencia de género en un nivel de silencio más encubierto, este conglomerado social al buscar estar en oposición al género que se les impone y avanzar hacia la feminización de su cuerpo, no solo sufren violencia en sus diferentes niveles, sino que el feminicidio también es una posibilidad y realidad.

En un nivel teórico se desarrolla una propuesta para iniciar con la dimensión pedagógica del feminicidio, en éste se hace una crítica al espacio social de reproducción heteronormada de los sujetos en el proceso educativo tanto en lo familiar como en lo institucional. El anudamiento que se da desde el ámbito pedagógico a la identidad de género es en el proceso de introyección del ser humano a la sociedad para ser “hombre” o ser “mujer” por medio de la educación.

Finalmente el libro cierra con dos ensayos sobre Ciudad Juárez, mejor dicho en el principio de la negación. Los escritos de Sandra Fajardo y Julia Aleksandra nos introducen a una mirada a la frontera norte, haciendo una serie de reflexiones sobre el caso del campo algodonero, por un lado y por otro, nos señala el como el cuerpo de la mujer ha sido sexualizado al grado de ser desechable e invisible.

Visibilizar el silencio, es más que una invitación a leer el libro, es un llamado a tomar postura ante la realidad, a participar en la transformación de la violencia hacia las mujeres, sin olvidar la violencia de genero a la comunidad de la disidencia sexual. Que lo leído aquí permita ir iniciando la discusión y el reconocimiento de las estructuras sociales que guardan la jerarquía de un mundo hecho para el género masculino e ir realizando los trazos en busca de una razonable y legitima salida de cualquier forma de violencia y opresión.

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