Sociedad

FRONTERAS PELIGROSAS

Violencia, explotación e incertidumbre aguardan para las mujeres migrantes

En busca de una vida mejor, las mujeres migrantes se arriesgan a un sinfín de atrocidades que les esperan en la frontera sur de México, a las que vienen de Sur y Centroamérica, y en la frontera México – EU, a todas las que buscan el “sueño americano”

Martes 4 de julio | Edición del día

Datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estiman 214 millones de migrantes en el mundo, de los cuales 49% son mujeres.

Actualmente se habla de una feminización de la migración, debido a que las cifras de mujeres migrantes van en aumento, salen de su país de origen producto de la violencia y el desempleo. En 2011 el Instituto Nacional de Migración (INM) registró 9,160 eventos de mujeres y niñas alojadas en estaciones migratorias, mientras que en 2012 este número ascendió a 11,958, lo que representa un incremento de 30%.

Migran para alcanzar a sus parejas en el gigante estadounidense o como jefas de familia, incluso en muchas ocasiones llevan con ellas a sus hijos porque en su país no tienen con quién dejarlos. Se exponen a un sinfín de atrocidades junto a sus hijos porque la situación de violencia y hambre en su país las expulsa, es peligroso migrar, pero es más peligroso quedarse.

Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en 2013 Estados Unidos fue el país con mayor población migrante internacional (45.8 millones o el 20% del total mundial de emigrados), de las cuales el 51, 2% son mujeres.

El llamado ‘sueño americano’ es el único refugio que encuentran las mujeres mexicanas y centroamericanas en su búsqueda por una mejor vida, ante la precarización laboral y el desempleo en su país de origen. Sin embargo, para las que logran llegar a Estados Unidos les esperan los trabajos más precarios, largas jornadas de trabajo, inseguridad laboral y un constante miedo a ser deportadas y separadas de su familia.

El horror de un México bárbaro y subordinado al imperialismo

Para las mujeres que no logran llegar al gigante del norte les espera la precarización de las fábricas y principalmente de la industria maquiladora al norte del país, que se nutre de la mano de obra barata de mujeres y migrantes en búsqueda de lo mínimo indispensable para sobrevivir, mientras que las grandes empresas llenan sus bolsillos de ganancias.

Además, en su paso por nuestro país, las mujeres migrantes son las más afectadas por la violencia, por grupos de narcotraficantes y bandas como la mara salvatrucha, como de agentes de las fuerzas armadas de México y oficiales de inmigración. Estos grupos capturan a las mujeres como mercancía y las venden a organizaciones de trata de blancas, y de resistirse son asesinadas; o las secuestran y piden rescate a su familia para liberarlas, además de violarlas y vejarlas de todas las formas posibles.

Según un informe de Amnistía Internacional, el 80% de las mujeres y niñas centroamericanas sufren violencia sexual en su paso por México. No existen cifras oficiales del número de migrantes que pasan por la frontera sur de México para llegar a EU, debido a su paso de forma ilegal, sin embargo se estima que son alrededor de 400, 000 personas al año.

México se ha convertido en un país de tránsito o residencia temporal para algunos migrantes, ya que la frontera entre México y Estados Unidos es la más transitada a nivel mundial.

Se enfrentan a la podredumbre de las instituciones y su colusión con el crimen organizado, que garantiza las condiciones infrahumanas a las que se ven sometidos en su paso por México. Además el gobierno de Enrique Peña Nieto y sus antecesores han realizado históricamente el trabajo sucio para los gobiernos de EU, aplicando “medidas migratorias” duras e inquisitorias contra los y las migrantes centroamericanas.

Ahora con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EU se intenta profundizar, aún más, la subordinación de México ante su gobierno por medio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que únicamente beneficiará a los grandes empresarios mientras saquea nuestros bolsillos y nos quita la vida a paso lento en la línea de producción.

Las condiciones que padecen mexicanas y centroamericanas en su intento de llegar al otro lado del río Bravo son muy similares, huyen de su país sólo para encontrarse con un mundo de terror en su paso, son violadas, explotadas, asesinadas o captadas por las redes de trata.

Para que las trabajadoras, a ambos lados de la frontera, dejemos de ser explotadas hasta la última gota y para que las migrantes no tengan que dejar a sus familias atrás en la búsqueda de una mejor vida es necesario un gran movimiento de mujeres en las calles para pelear por todos nuestros derechos, aquí, en EE. UU. y en toda América Latina.

Es necesaria la unidad y organización independiente de toda la clase trabajadora, sin distinción de nacionalidad o género. Por eso, ante este panorama te proponemos que tomes la campaña antiimperialista en tus manos, porque queremos juntar miles de firmas que repudien estas políticas impulsadas por el gobierno de Trump y respaldadas por el gobierno mexicano.

Súmate a la campaña con tu firma y difúndela con familiares, amigos y compañeros de trabajo o escuela. Firma AQUÍ

Dejémosles en claro que ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!

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