Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA MACHISTA

Vigo, primera ciudad gallega en implementar el servicio de paradas “antiacoso” de autobús urbano.

La ciudad gallega se une así a otras del Estado español, como Bilbao y Terrasa. Otras como Zaragoza estudian implantarlas. En un momento donde las violencias machistas se recrudecen y el recuerdo reciente de los brutales femicidios de Diana Quer y Ana Enjamio sigue generando repudio absoluto y conmoción, cabe preguntarse, ¿Será suficiente con esta medida?

Pan y Rosas Estado español

Estado español | @PanyRosasEE

Martes 27 de febrero | 22:57

Parada antiacoso, ¿En qué consiste?

Desde el pasado viernes todos los autobuses urbanos de Vigo que circulen entre las 22:30 y las 6:30, pararán en donde las viajeras lo soliciten, siempre que la parada solicitada se encuadre en la ruta preestablecida de esa línea de autobús.

A partir de ahora, de acuerdo a la nueva medida, las mujeres que quieran aplicar la opción deberán avisar al conductor/a de su destino exacto cuando suban al autobús y sentarse en la parte delantera. Cuando llegue su turno, éstas podrán bajar por la puerta más próxima al conductor/a en lugar de tener que desplazarse hasta la de atrás. Así, las mujeres podrán bajarse en cualquier punto del recorrido oficial por fuera de las paradas reglamentarias.

El alcalde de Vigo se ha apresurado a declarar que “Vigo es una ciudad segura” y que la medida busca “seguir haciéndola más”. Lo que Abel Caballero se olvidó de comentar es el aumento de femicidios y de casos de acoso sexual en la ciudad, que asoman por debajo de la fachada de despilfarro y grandilocuencia, y que ninguna tibia medida puede esconder.

La lacra de las violencias machistas en Galiza

Las mujeres viguesas, como el resto de mujeres galegas, viven una realidad de opresión y explotación, recorrida de violencia machista. Ésta abarca desde la desigualdad a la hora de hacerse cargo de hijos y personas dependientes, paro y precariedad laboral, hasta aspectos relacionados con la violencia física, tanto en el ámbito de la pareja como socialmente.

Las tasas de actividad (49,1%) y ocupación (41,1%) de las mujeres galegas son 9 y 8 puntos inferiores a las masculinas. La tasa de paro es más elevada (16,4% frente al 15%). Más del 20% de las asalariadas trabajan a tiempo parcial, mientras el porcentaje de empleo a tiempo parcial es inferior al 6% en el caso de los hombres. Las mujeres cobran un 22,3% menos que los hombres en Galiza. Un 16% de las asalariadas gallegas reciben sueldos por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, frente al 4,3% de los hombres.

La inactividad de las mujeres por tener otras responsabilidades familiares o personales y por el cuidado de niños/as o de personas adultas enfermas, discapacitadas o mayores, dista mucho de la masculina. Por ejemplo, mientras el 4,8% de las mujeres que no trabajan declaran no buscar un empleo para cuidar de algún familiar, apenas el 0,6% de los hombres señala que este es el motivo. 22.500 mujeres gallegas afirman trabajar a tiempo parcial para el cuidado de niños/las y dependientes y otros deberes familiares, mientras que sólo lo hacen por este motivo 1.100 hombres

En los últimos 19 años 62 mujeres fueron asesinadas en Galiza por sus parejas o ex parejas. Sin embargo, las mujeres sufren muchas otras violencias en el ámbito de la pareja y, de hecho, el número de denuncias por violencia de género se disparó en los últimos años en nuestro país, rozando las 600 por mes, 20 por día. Un 36% de mujeres asegura sentirse insegura caminando sola por la noche en la zona en la que viven.

(Fuente estadística en praza.gal)

¡Queremos el pan, pero también las rosas!

Estaremos en primera línea de lucha por todas las reivindicaciones de carácter mínimo o democrático que busquen paliar o atender los efectos más dramáticos de la violencia machista. Pero al mismo tiempo no nos olvidamos de señalar: no será de la mano de demagogos y de medidas de una efectividad muy limitada, que las mujeres conseguirán su emancipación real, liberándose de las cadenas de la opresión machista.

Desde Pan y Rosas y las diferentes agrupaciones estudiantiles impulsadas por la CRT, peleamos por levantar un movimiento de mujeres independiente del Estado y sus instituciones; un movimiento de mujeres organizado en torno a un programa de reivindicaciones transitorias, que ligue la implementación de medidas necesarias para paliar las consecuencias de la violencia machista y prevenir los femicidios, con una perspectiva de lucha contra el Régimen del 78 y sus instituciones,machistas hasta la médula; un movimiento de mujeres que actúe como punta de lanza en la lucha por la transformación social y contra toda forma de opresión y explotación. Es con esta apuesta que este 8 de marzo volveremos a llenar las calles de todo el Estado para gritar: “Patriarcado y capital, alianza criminal!”.






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