Mundo Obrero

FÁBRICA SIN PATRONES

[Video-entrevista] Zanon, fábrica militante sin patrones, un libro para la lucha de clases

En julio de este convulsionado 2020 se publicó la segunda edición del libro Zanon, fábrica militante sin patrones, escrito por el obrero ceramista y dirigente del PTS Raúl Godoy. En una entrevista para La Izquierda Diario, los coordinadores del libro, Grace López Eguía y Alejo Chialvo Lasala, nos cuentan detalles del mismo y nos invitan a conocer desde adentro “una breve página de la historia de lucha de la clase obrera de las últimas décadas”.

Viernes 16 de octubre | 20:15

Zanon: entrevista con los coordinadores del libro escrito por Raúl Godoy, en su segunda edición - YouTube

El 1° de octubre se cumplieron 19 años desde que los obreros de Cerámica Zanon, ubicada en el Parque Industrial de la provincia de Neuquén, tomaron una decisión que cambiaría su historia para siempre. Ante la falta de pago de salarios y distintas provocaciones de la patronal, resolvieron ocupar las enormes instalaciones de la planta fabril para forzar a la empresa a cancelar sus deudas salariales. Pero la patronal no cedió, y los obreros no se retiraron nunca más del lugar. Si, hace 19 años que Zanon es de los obreros, como empezaron a escribir al poco tiempo en improvisadas banderas.

Seguramente en ese momento ninguno se imaginaba lo que iba a significar esa decisión para ellos, ni mucho menos que estaban empezando a hacer historia. Por eso uno de sus principales protagonistas, Raúl Godoy, decidió escribir esa historia. La más conocida, la que se hizo pública en las calles, las rutas, los piquetes, pero también esa historia más íntima, que se vivía adentro de la fábrica y, por qué no, adentro de cada obrero.

También la historia previa, la de él entrando a trabajar en plena década del 90’, en la que describe como “una fábrica tumba”, porque parecía muerta, acallada. Los primeros intentos de organización, las dificultades, pero también la convicción de que las cosas iban a cambiar en algún momento. La determinación de él, junto a un puñado de militantes desde afuera de la fábrica, de que las cosas no iban a quedar siempre así.

Pero este no es un libro sólo de anécdotas, de historias, de relatos. Como indican desde el título, es un libro militante, que toma partido. Es una mirada desde un dirigente obrero revolucionario, con sus conclusiones, sus lecciones, sus balances, pero también su mirada puesta en el futuro. Como señalan los coordinadores de este trabajo, intenta ser una guía para la acción, para lo que se viene, para lo que ya vino.

En esta entrevista para La Izquierda Diario, los coordinadores nos cuentan algunas de esas lecciones, y nos invitan a conocer esa historia que, a 19 años de iniciada, aún se sigue escribiendo. Grace López Eguía y Alejo Chialvo Lasala no sólo trabajaron en la producción de este libro junto a Raúl Godoy. Ambos, como dirigentes del PTS, militaban en Neuquén en los momentos más álgidos de esta historia, eran parte de ese “puñado” de militantes del comienzo. Acá nuestros lectores y lectoras tienen una entrevista que, esperamos, sea una puerta a la lectura del libro Zanon, fábrica militante sin patrones.

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Como nos acostumbró este 2020, detrás de una pantalla tenemos a nuestros entrevistados. De un lado Franco Villalba, obrero de TVB (ex Jabón Federal) y dirigente del PTS, prepara su cuaderno con preguntas. Del otro lado, Grace y, en otra pantalla, Alejo.

Mi primera pregunta es ¿qué importancia tiene la presentación de la segunda edición del libro de Zanon, hoy?

Grace: Bueno, podría empezar diciendo que después de casi 8 meses de pandemia ya se cerraron miles de pequeñas y medianas empresas (que incluye muchos talleres y fábricas) y es posible que se multipliquen producto de los efectos de la crisis económica, sanitaria y la política de los gobiernos, lo que volvería a plantear la necesidad de una salida obrera. La toma de fábricas puestas a producir sin patrones que fue un emblema de la crisis del 2001, le da a la experiencia de Zanon un puesto destacado como guía para la acción.

Pero también puede ser de utilidad para el nuevo actor social que irrumpió en el escenario político. Si en el 2001 los principales protagonistas se expresaron en la alianza del piquete y la cacerola, hoy son los sectores más pobres y postergados de la clase trabajadora, precarios, informales y desocupados, los súper explotados y sin ningún derecho los que tomaron la delantera y salieron a la lucha con sus familias por un pedazo de tierra para vivir. Es imposible desconocer la nueva heterogeneidad de la clase trabajadora, y la experiencia de los ceramistas también puede ser un aporte.

Y para vos Alejo, ¿cuál sería el aporte que menciona Grace?

Alejo: Bueno, un problema para los trabajadores, que existe hoy como ayer, es la fragmentación de las filas obreras entre ocupados y desocupados, efectivos y contratados y precarios, nativos y extranjeros. Y la experiencia de Zanon también es un ejemplo en cómo superar esa fragmentación. Esto se hizo concreto en primer lugar en la fábrica en la pelea por el pase a planta con igualdad de derechos para los contratados. Junto a esto, desde los inicios de su lucha pusieron en pie una alianza inquebrantable con los trabajadores desocupados del MTD levantando la bandera de los combativos piqueteros de Cutral Có de “trabajo para todos”. Esta demanda la hicieron efectiva, incorporando como trabajadores a la fábrica sin patrones, a grupos de militantes del MTD, del Polo Obrero y Barrios de Pie.

Hoy que las familias que ocupan tierras para vivir son amenazados con desalojos, como le pasó a los ceramistas, ¿cómo lograron ellos impedirlos?

Grace: La verdad es que hoy -al menos por ahora- el escenario de resistencia y confrontación social es muy distinto al que se dio durante la ocupación de Zanon. En el momento de la toma los obreros no estaban solos, tuvieron aliados desde el comienzo, en las clases medias y los desocupados que fueron los principales protagonistas de jornadas que terminaron con el gobierno de De La Rúa.
La política de defensa y la lucha contra el desalojo, en ese momento fue una discusión en la que participaron todas las organizaciones combativas y de izquierda que apoyaban a los ceramistas. Había que tener un plan. Nosotros desde el PTS dimos una pelea con un objetivo político que era a la vez impedir el desalojo pero buscando no romper y, por el contrario, reforzar la alianza social que apoyaba su lucha y ubicados así, discutir todas las tácticas de acción. Empezando por la discusión de la autodefensa en todos sus niveles. Y este fue un aspecto de nuestras posiciones muy polémicas. Se discutía la preparación de la autodefensa en la fábrica y a la vez construir un movimiento democrático de apoyo activo, establecer una relación adecuada entre estas cuestiones nos llevó a muchos debates. Finalmente junto a los preparativos de la seguridad en la fábrica, logramos un gran frente democrático y combativo que incluía a todas las organizaciones de la coordinadora del Alto Valle junto a la izquierda; se logró confluir en un paro provincial de frente único convocado por la CTA, una muestra de la popularidad de Zanon fue el aporte de las maestras que escribían en los cuadernos de los alumnos la convocatoria a los padres para que le hicieran el aguante a los obreros en la puerta de la fábrica el día del desalojo y también tuvieron el apoyo activo de profesores y estudiantes universitarios, terciarios, secundarios y los sectores populares oprimidos como el Pueblo Mapuche. Fue esa combinación del conjunto del plan bajo disciplina ceramista, la que permitió la derrota de los cuatro intentos de desalojo y lo que fortaleció, junto con la batalla legal del CEPRODH, la toma de la fábrica y la posterior expropiación.

Ahora, más allá de las particularidades que mencionaba sobre los escenarios y nuevos actores que no permite aplicar mecánicamente la política ceramista en las actuales tomas de tierras, lo importante hoy como ayer, frente a la amenaza de desalojos como en la toma de tierras en Guernica, es la conclusión de los obreros ceramistas: es necesario preparar un verdadero plan de resistencia.
Pero también quiero destacar, como señaló Alejo en el punto anterior, la pelea con los trabajadores efectivos, para que reconozcan como hermanos de clase a los sectores que hoy ocupan tierras para vivir. Las imágenes de Chaplin enfrentando hace apenas unos días, el desalojo del barrio Centenario en Neuquén, no deja ninguna duda sobre la política del PTS de unidad de las filas obreras.

¿Qué punto programático destacarían que sea clave para el presente?

Alejo: Te voy a responder sobre la pregunta anterior a la que te referís ligado al importante fenómeno de las tomas de tierras, que hoy estalló en la provincia de Buenos Aires, pero que se manifiesta en todo el país. Los obreros de Zanon -influenciados por el PTS, siempre tomaron las causas populares, denunciaban que en una provincia petrolera miles de familias vivían hacinadas en la más extrema pobreza. Por eso decían que Zanon es del pueblo, porque mientras exigían la estatización bajo gestión obrera, también luchaban por un plan de obras públicas para construir viviendas populares bajo control obrero y popular. Hoy ese programa tiene una enorme actualidad frente a las tomas de tierras. Las 3 fábricas del sindicato ceramista producen materiales de construcción, ladrillos, cerámicos -que podrían ser declaradas de utilidad pública para un plan de viviendas- hoy un reclamo de emergencia ante la crisis de millones de sectores populares sin hogar.

¿Qué tiene de particular este libro, entre tantos otros que se publicaron del fenómeno de las fábricas recuperadas?

Grace: Hubo muchos libros, sobre el fenómeno de las fábricas recuperadas, hasta un documental que se llamó LA TOMA de la intelectual canadiense y militante antiglobal Naomi Klein y producido con su esposo.

Pero el de Zanon es un libro escrito “desde adentro”, por sus protagonistas. Un libro militante que narra la experiencia y conclusiones de los socialistas del PTS. Su autor Raúl Godoy, es el principal referente de esa experiencia de fábricas sin patrones que acaba de cumplir 19 años el 1° de octubre. Un libro que muestra la potencialidad de la clase obrera y reafirma con su experiencia que los trabajadores son imprescindibles, que puede haber fábricas sin patrones pero fábricas sin obreros, no.

Para complementar te pregunto. Lo más conocido de Zanon es la toma y la puesta en producción de la fábrica, pero este libro cuenta la previa.

Grace: Sí, empieza con el ingreso de Raúl a la fábrica a mediados de los ´90. Años muy difíciles para el movimiento obrero se estaba implementando la ofensiva neoliberal. El primer capítulo cuenta los inicios hasta la conquista del Sindicato Ceramista en septiembre del 2000. Lo más importante es cómo se fueron organizando desde la fábrica. Narra cómo le ganaron la comisión interna y luego el sindicato a la burocracia, las primeras huelgas dirigidas por el sindicato combativo y como fueron ampliando su organización democrática desde la fábrica y también en alianza con los sectores combativos y de izquierda.

La contribución del PTS en este período estaba puesta en ayudar a los obreros, a recuperar la confianza en su propia fuerza de clase, reforzando la democracia obrera. En la pelea contra las presiones sindicalistas para que los obreros conscientes no fueran simplemente dirigentes sindicales de los intereses de la clase obrera de su gremio, sino que actuaran como clase frente a todos los capitalistas y como dirigentes representando los intereses de todo el pueblo. Algunos obreros de Zanon abrazaron así la militancia revolucionaria en el PTS, como Andrés Blanco, “el Chaplin”, Luis Calfueque o Chicho.

Raúl Godoy tomó muy seriamente la importancia de ser un tribuno del pueblo y conquistó una banca como obrero de Zanon en la legislatura neuquina diputado del PTS en el FIT, desde ahí también llevó la causa de todo el pueblo al parlamento. Esa tribuna le permitió ser una voz resonante en los debates contra la burguesía y sus representantes políticos y su sumisión al imperialismo, contra la burocracia sindical, contra todos los enemigos del pueblo, defendiendo los intereses de su clase, pero también de los estudiantes, las clases medias, las familias sin techo, o el pueblo Mapuche, y a la vez fue una tribuna al servicio de reforzar la lucha extraparlamentaria. Hoy esa tribuna la ocupa Chaplin.

¿Cómo se llegó a la toma y la puesta en producción de la fábrica?

Alejo: Los obreros de Zanon venían en un proceso de organización democrática y combativa, recuperando primero su comisión interna y después el sindicato. Todo en el marco de una crisis que se venía acumulando por abajo y que va a estallar con todo en diciembre de 2001. Ese mismo año, se venía de distintas huelgas en la fábrica, la más emblemática y que fue bisagra fue la llamada huelga de los 9 días, reclamando condiciones de seguridad e higiene luego de que muriera en la fábrica Daniel Ferrás, un obrero de apenas 21 años. Se abre todo un proceso que está desarrollado por Raúl en detalle en el libro, con acciones callejeras, enfrentamientos a la vieja burocracia sindical y sus patotas, presentaciones judiciales, y un largo desarrollo de acciones, que tenían como eje la ocupación, pero como decían los obreros, no para quedarse encerrados sino salir hacia la comunidad.

Ahí confluyen en movilizaciones con la CTA, con los estudiantes y docentes de la Universidad del Comahue, con el sindicato docente ATEN, con el pueblo mapuche, con los artistas.

Así llegamos a las jornadas de diciembre de 2001 que tiran al presidente De la Rúa y abren una nueva situación en el país. En Buenos Aires los desocupados cortaban rutas, las clases medias con sus cacerolazos y asambleas populares en los barrios y rompiendo los bancos, que habían confiscado sus ahorros. Los obreros dijeron, no podemos ser menos, y ahí fue Chicho, uno de los activistas que hoy es compañero del PTS, quien dijo “listo”, ya es el momento, y en asamblea se decide largar la producción bajo gestión obrera.

Ahí se abre un nuevo camino, donde se entrecruzan las necesidades y las tareas de la propia producción, con las acciones políticas y de lucha, ya que Zanon seguía bajo amenaza. Los trabajadores tuvieron que enfrentar varias órdenes de desalojo. La más cercana a concretarse fue un 8 de abril de 2003, pero ese intento fue derrotado.

La ocupación, fue un largo proceso que incluyó en 2009 la aprobación por parte de la Legislatura provincial un proyecto de expropiación que entregó la fábrica a los obreros. Esta ley -tenía sus límites y no era lo que peleaban los obreros-, pero fue aceptado como punto de apoyo en medio de una situación donde ya se había consolidado el desvió de la lucha de clases abierta en 2001.

Grace: Sí agregaría que nuestra pelea cuando comenzaba la producción sin patrones, era una combinación: profundizar la democracia obrera, eligiendo además de los delegados de sección, a delegados coordinadores de la producción y a la vez mantener y reforzar el carácter de fábrica militante, para que los obreros no se sintieran absorbidos por el proceso productivo. Fue una pelea constante para que los trabajadores más conscientes no fueran sólo militantes de la causa de Zanon concentrados en la fábrica que requería mucho esfuerzo, sino de la causa de toda la clase obrera y el pueblo.

Para finalizar, ¿por qué recomiendan la lectura de este libro?

Alejo: Yo creo que la experiencia de Zanon deja muchas lecciones, tanto para los militantes como para la vanguardia obrera. En momentos donde se está configurando una nueva situación de crisis y mayor lucha de clases, al menos así lo vemos nosotros, con las consecuencias que está dejando la pandemia pero sobre todo las política que implementaron los distintos gobiernos frente a esta nueva crisis, es una experiencia que se reactualiza. Hace años que venimos de una situación de muy baja lucha de clases, pero eso ya es parte del pasado. A medida que salgamos de estas cuarentenas, se va a expresar más y más el descontento popular, como lo muestran ya los sectores más postergados de la clase trabajadora que están ocupando las tierras por viviendas.

Grace: por último diría que si “los partidos nos tenemos que medir por lo que aportamos a nuestra clase”, creemos que con la experiencia y el libro de Zanon, estamos haciendo un pequeño aporte, a la historia del movimiento obrero de las últimas décadas. Pero sería unilateral si no dijera que Zanon fue también para el PTS un aprendizaje, porque los trabajadores cuando se radicalizan despliegan toda su creatividad -como lo mostraron en el terreno de la producción o cuando se trataba de poner en práctica la autodefensa, también en la iniciativa de las mujeres de poner en pié su propia comisión como sostén de las huelgas con múltiples iniciativas, y fundamentalmente, en cómo lograban interpretar y popularizar las ideas políticas -sin perder sus contenidos clasistas profundos-. Si el partido condensa las conclusiones teórico, política de la lucha de clases internacional y nacional, para el PTS la relación que se establece con obreros avanzados también implica aprender de la creatividad de la clase obrera, lo que para nosotros constituye un proceso de fusión.







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