Juventud

FERIA DEL LIBRO CÓRDOBA

[Video] Nicolás del Caño presentó su libro Rebelde o precarizada en Córdoba

Lo hizo este domingo en la Feria del Libro y el Conocimiento de Córdoba ante un nutrido público.

Lunes 16 de septiembre | 01:57

Este domingo el candidato a presidente por el FIT-Unidad visitó Córdoba para presentar su libro Rebelde o precarizada. Vida y futuro de la juventud en los tiempos del FMI. De los noventa a la era Macri. La charla fue presentada por la legisladora y candidata a diputada Laura Vilches y acompañaron al autor Juan Leyes, periodista de La Voz del Interior, César Tcach, historiador e investigador del Conicet y Romina Stolarowa, joven trabajadora de aplicaciones.

El domo ubicado en el Patio Mayor del Cabildo quedó chico para las más de 200 personas que asistieron. En su mayoría jóvenes, como era de esperar por el título de la publicación. Muchos trabajadores de aplicaciones, tal vez el rostro más conocido de la precarización laboral, pero también trabajadores metalúrgicos, de la salud, de comercio, call centers y docentes.

Juan Leyes abrió su intervención planteando que el libro se puede leer de varias maneras y una de ellas es la muerte, presente en muchos de los testimonios que se relatan. “La precarización laboral significa muerte. Hace unos días en Capital Federal, el distrito más rico del país, murió una inspectora de tránsito y luego se conoció que hacía 6 años que estaba bajo contrato. El libro se publicó en agosto y no puedo dejar de pensar cuántas muertes producto de la precarización laboral quedan fuera, porque se siguen produciendo”.

También destacó que es un libro muy necesario por el racconto que se realiza de las distintas leyes de flexibilización laboral que se implementaron en estas últimas tres décadas. “Es una radiografía que nos pinta el rostro de este fenómeno; tiene rostro de mujer, tiene rostro de joven, tiene rostro de inmigrante y tiene rostro de provinciano”.

Yendo a ejemplos de la provincia, recordó que el modelo de los call centers, que se instalaron masivamente a fines de los 90 y principios de este siglo, se dio en el marco de altos niveles de devaluación, pobreza y desocupación. “Era el combo perfecto para que las multinacionales vinieran a hacer sus negocios y lo mismo sucede hoy con las aplicaciones, son las mismas condiciones. Uber dice que quiere tener 28.000 ‘colaboradores’ en la provincia. Los call centers llegaron en un momento a tener cerca de 18.000 trabajadores. Y en la industria automotriz de conjunto no llegan a más de 12.000 trabajadores. Es decir, se va imponiendo ese modelo de trabajo precarizado”.

Por último, destacó que las burocracias sindicales acompañaron y avalaron las distintas leyes y convenios de flexibilización todos estos años. “Esto ha llevado al descrédito general de los sindicalistas, porque hacen negocios con los trabajadores. Y ese descrédito incide en la división entre los trabajadores”.

César Tcach, por su parte, se refirió a los diversos géneros de escritura que se entrelazan en el libro, bajo un hilo conductor que remite a las nociones de clase trabajadora y de juventud, unidas por la emergencia del llamado “capitalismo de plataformas”. “Este es un mecanismo de acumulación de capital donde se combina una tecnología de punta con la superexplotación del trabajo juvenil, con contratos de muy corto plazo y trabajo full time. La otra cara de los contratos cortos es la rotación de personal, que yo agregaría que es un mecanismo de control social, porque obstaculiza la sociabilidad cooperativa. Porque se necesita tiempo para construir lazos solidarios entre los trabajadores. Si pensamos en los protagonistas del Cordobazo, que fueron los obreros del SMATA, podemos ver que además de ser compañeros de trabajo, vivían en los mismos barrios”.

En relación al debate sobre el concepto de precariado que se plantea en el libro, consideró que no constituye una nueva clase social, pero abre nuevos interrogantes. “¿Cómo pensar los conceptos de ‘clase en sí’ y ‘clase para sí’ en este mundo laboral inestable y precario? Y también el tema del sujeto histórico, que para el marxismo clásico era el obrero industrial pero que otros teóricos han buscado en otros sectores”.

Agregó que le pareció muy adecuado tomar el concepto de desarrollo desigual y combinado de las fuerzas productivas, presente en la tradición trotskista. “Al mismo tiempo que tenemos el capitalismo de plataformas, un capitalismo digital, tenemos las maquilas en distintos países de América Latina. Son talleres con ritmos de trabajo agotadores, donde trabajan en su mayoría mujeres, con trabajo principalmente manual. Son de grandes firmas internacionales, estadounidenses, europeas y también chinas”.

Romina es una de las protagonistas de Rebelde o precarizada. “El otro día saqué la cuenta: con 23 años ya pasé por 12 trabajos, igual que la mayoría de mis compañeros. Todos trabajos en negro, temporales, que nos limitan a la hora de estudiar, de cuidar nuestra salud o de hacer otras actividades. Ni hablar de pensar en tener una vivienda propia”.

A pesar de las dificultades que significa el trabajo que tienen, contó cómo en las aplicaciones empezaron a organizarse. “Nosotros el año pasado organizamos un bicicletazo de los trabajadores de aplicaciones para reclamar por nuestras condiciones de trabajo y al día de hoy nos seguimos organizando en asambleas. Pero también se están movilizando las compañeras del Polo de la Mujer, porque están como monotributistas desde hace años. Y estos últimos años vimos muchas otras luchas; Minetti, GUMA, Luz y Fuerza”.

Romi cerró su intervención planteando: “Organizarse es una tarea ardua, que requiere mucha paciencia, pero que también es muy necesaria. No es que vamos a ser un día 10 y al otro día 100. Tenemos que sentirnos parte de una tradición de lucha que no empieza con nosotros pero que tampoco termina con nosotros, todo lo que hagamos deja huellas. Hay que organizarse inclusive de manera clandestina, como se hace en muchas fábricas porque la burocracia sindical es cómplice de las empresas. Pero tenemos que unirnos, pelear no solo por derechos laborales sino porque tenemos derecho a una vida que merezca ser vivida”.

Por último, Nicolás del Caño desarrolló algunos elementos del libro, comenzando por el su origen. “En un momento pensamos ponerle “Vidas precarias”, porque no habla solo de la precarización laboral. Por ejemplo, está el dato de que cada 8 minutos un joven abandona la escuela. O que la Argentina es uno de los países donde la juventud se independiza más tarde de sus padres, el promedio es de 29 años. Eso también es precariedad. Pero queríamos mostrar que la juventud también se rebela contra estas condiciones”.

Luego dio algunas cifras de lo que significa la precarización laboral juvenil en el país, como que el 60 % de los jóvenes que trabajan lo hacen en negro, o que los jóvenes cobran en promedio un 40 % menos que los adultos y tienen 50 % más de probabilidades de tener accidentes laborales. “En las provincias estos números se dan de manera desigual, pero a nivel político no hay grieta, pasa donde gobierna el peronismo y donde gobierna Cambiemos. En Córdoba ya conocen lo que es el Plan Primer Paso, que subsidia a las empresas mientras los jóvenes ganan una miseria. En Santa Fe, del falso socialismo también prima la precarización en las metalúrgicas”.

Sobre la historia política de la precarización que se desarrolla en el libro, destacó que “con Macri hay 5 millones de trabajadores sin registrar, pero en el kirchnerismo eran 4 millones. El 60 % del trabajo juvenil en negro se mantiene desde el 2006 y durante el kirchnerismo el 50 % de los Convenios Colectivos de Trabajo que se homologaron incluyeron cláusulas de flexibilización. Es uno de los secretos, junto con la devaluación y los altos precios de las commodities, que permitieron el crecimiento de las ganancias capitalistas con la mínima inversión. El macrismo no pudo pasar la reforma laboral por la resistencia que hubo a la reforma previsional, pero lo que hicieron fue de nuevo buscar la vía de los convenios puntuales, como hicieron en Vaca Muerta, donde a raíz de esto ya murieron 8 trabajadores. Y ese es el ejemplo que toma Alberto Fernández y sus economistas”.

Agregó que, como habían planteado Juan y Romi, las burocracias sindicales apoyaron todas esas reformas que se han hecho. “En contraposición, quería recordar el ejemplo de nuestro compañero Hernán ‘Bocha’ Puddu, que en el 2008 era delegado acá en Iveco. Junto con otro delegado se negaron a firmar un acta por la que se despedía a cientos de trabajadores contratados, algo inédito. Esa es nuestra tradición de dar peleas por unir a la clase obrera”.

También explicó brevemente las recetas del FMI para la juventud: menos regulaciones, menos salario para la juventud, sacar las indemnizaciones. “Algunos, como Lavagna y Alberto Fernández, ponen como ejemplo de cómo salir de una crisis en medio de un pacto con el FMI a Portugal, pero ahí el 70 % de la juventud tiene contratos de entre 3 y 6 meses. Otro ejemplo que ponen es Grecia, ahí el 40 % de la juventud está desocupada. Esas son las consecuencias que trae el FMI, por eso nosotros insistimos en romper con el Fondo y en no pagar la deuda externa ilegítima y fraudulenta”.

Para cerrar, habló del último capítulo del libro, que se llama “Puede ser distinto”. “Ahí damos cuenta de luchas internacionales donde las trabajadoras y trabajadores se pusieron de pie contra la precarización, como en las maquilas de Ciudad Juárez; el movimiento de los trabajadores de Walmart y McDonald’s en Estados Unidos, Europa y China; en India y Bangladesh. Podemos decir que hay nuevas formas de explotación, pero la salida que encuentran los trabajadores y trabajadoras es la vieja lucha de clases. Esto al mismo tiempo que se dan otros fenómenos internacionales, como el movimiento de mujeres o contra la destrucción del medio ambiente, donde la juventud tiene mucho protagonismo. Y vemos cómo, al mismo tiempo que se desarrollan fenómenos de derecha como Trump, en Estados Unidos el 50 % de los jóvenes considera al socialismo como un sistema superior al capitalismo. Ese es nuestro objetivo, la idea del libro es dar más fundamentos a quienes empiezan a pensar en el socialismo como un sistema superior, realmente igualitario, donde podamos terminar con toda forma de explotación y opresión”.







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