Géneros y Sexualidades

3 DE JUNIO

#NiUnaMenos: una sola frase y millones de motivos

Hace casi dos años, miles de mujeres comenzábamos a organizarnos en cada rincón del país. Nos movía la bronca ante la imagen cotidiana de los femicidios, el hastío ante la impunidad que garantizan la justicia y las fuerzas represivas del Estado, el dolor ante la muerte repetida de mujeres jóvenes y pobres por aborto clandestino.

Myriam Bregman

Candidata a legisladora CABA - FIT | CeProDH | @myriambregman

Viernes 2 de junio | Edición del día


[Video] #NiUnaMenos: una sola frase y millones de motivos - YouTube

El rechazo a la negativa del parlamento y de los gobiernos nacional y provinciales a tomar las medidas elementales para paliar esos flagelos, se multiplicó en cada localidad. El 3 de junio del año 2015, una sola frase alcanzó para impulsar a millones a las calles: “Ni una menos”. Una sola frase, y millones de motivos.

Esta foto ya la vimos

Las grandes movilizaciones de 2015 y de 2016, lo mismo que el gran paro internacional por los derechos de las mujeres, mostraron la simpatía que ganaron décadas de lucha por nuestras postergadas demandas. No hubo lugar del país donde la fuerza de nuestros reclamos no impulsara manifestaciones históricas, que hicieron temblar la tierra hasta traspasar las fronteras. Nuestro grito decidido se convirtió en un ejemplo para millones, en el país y en otros lugares del mundo.

Sin embargo, las mujeres no dejaron de sufrir las consecuencias de esa violencia, que garantiza, produce y reproduce constantemente este sistema capitalista y patriarcal. En Argentina, vimos a numerosos candidatos, legisladores y funcionarios públicos sacarse una foto con el cartel de #NiUnaMenos, para guardarla después en el fondo un cajón. Nada hicieron para que nuestras demandas se tradujeran en medidas concretas. Y ante la enorme potencialidad de nuestra lucha, los gobiernos de turno, la jerarquía de la Iglesia, los partidos tradicionales y las instituciones del Estado buscaron proteger con mayor impunidad a este régimen social.

Nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias

Mientras el gobierno nacional y los gobiernos provinciales pretenden avanzar con su política de tarifazos, despidos y precarización laboral, nosotras vemos agravarse de manera particular nuestras condiciones de vida. Aunque esas políticas afectan al conjunto del pueblo trabajador, sólo por ser mujeres nosotras nos llevamos la peor parte: con los peores salarios y trabajos, con las mayores tasas de desempleo, con una sobrecarga cada vez mayor en el hogar, que nos impiden hasta el derecho a descansar, estudiar o disfrutar de nuestras familias. Una de cada tres mujeres es jefa de hogar y el 54% de ellas trabaja en condiciones precarias. Sin embargo, los empresarios siguen amasando fortunas.

Son esas mismas mujeres las que mueren mayoritariamente por aborto clandestino, las que desaparecen a manos de las redes de trata, las que sufren las consecuencias de no tener siquiera los recursos materiales para salir de la situación en que se encuentran, las que pierden la vida cada 18 horas víctimas de femicidio. No alcanza con la foto, ni con medidas formales, ni con anuncios demagógicos. Ya dijimos “¡basta!”. Necesitamos que se garanticen las medidas urgentes que reclamamos en las calles, porque vivas nos queremos.

Pura demagogia

Desde que asumió en 2016, el gobierno de Cambiemos dio continuidad a sus promesas de campaña con pura demagogia. En vez de declarar que estamos ante una situación de emergencia en violencia de género, como propusimos en 2015 los diputados del PTS en el Frente de Izquierda, el macrismo mantuvo el escaso presupuesto que destinaba el kirchnerismo a la atención y prevención, al tiempo que avanzó con despidos y precarización laboral para quienes sostienen programas fundamentales. En más de un año de gestión, Macri se limitó a presentar junto Fabiana Túñez, titular del Consejo Nacional de las Mujeres, un limitado “plan de acción”, que contempla la creación de tan sólo sesenta y nueve hogares, poco más de dos hogares por provincia, para el 2019.

Sólo con los impuestos que dejaron de cobrarles a las patronales agrarias y mineras, podrían haberse construido cientos de refugios y garantizado planes de trabajo y de vivienda para las víctimas de violencia: medidas urgentes y elementales que debería implementar el Estado, como propone el proyecto que presentamos en el Congreso con Nicolás del Caño. Pero el desprecio de todos estos sectores por nuestras demandas llegó al extremo del recorte presupuestario para la Dirección General de la Mujer y para el programa de Asistencia a Víctimas de Violencia de la Ciudad de Buenos Aires. ¡Exigimos que se destinen en forma urgente a esta problemática los más de 1.200 millones de pesos que destina el gobierno de Larreta para pagar publicidad!

La misma persistente negativa del Congreso Nacional a declarar la emergencia también le dio la espalda al reclamo de legalización del aborto. La enorme presión de la jerarquía de la Iglesia y la alianza de los partidos mayoritarios, del oficialismo y la oposición, siguió impidiendo que se aprobara el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, presentado ya seis veces consecutivas, con decenas de firmas. Sólo el Frente de Izquierda lo defendió sin fisuras, en el Congreso y en las calles, ¡porque no puede ser que las “creencias personales” de los diputados y funcionarios públicos se sigan imponiendo sobre las vidas de las mujeres!

Por todos nuestros derechos

A dos años de aquella primera manifestación del 3 de junio, las mujeres demostramos que hay que transformar la bronca y el dolor en organización, porque ningún derecho nos será regalado. Para que no haya "Ni Una Menos" por violencia machista, necesitamos que esa fuerza se extienda, se multiplique y se fortalezca en un gran movimiento de lucha, independiente de todos los sectores que garantizan nuestra situación de opresión. Por eso desde el PTS en el Frente de Izquierda, junto a la agrupación de mujeres Pan y Rosas, participamos de cada movilización y buscamos aportar a esa gran tarea. Necesitamos un gran movimiento de mujeres, que teja sus alianzas entre los trabajadores y la juventud y entre las miles de personas que en los últimos años han hecho propia la bandera por nuestros derechos. Por eso también vamos a aprovechar la campaña electoral para poner en agenda todos nuestros reclamos, para llevar la fuerza organizada de miles de mujeres también al Congreso Nacional.






Comentarios

DEJAR COMENTARIO