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ELECCIONES 2019

Vidal y sus Mesas Educativas: un nuevo ataque contra la docencia y la escuela pública

Mauricio Macri y la gobernadora de Buenos Aires se pusieron de acuerdo y no desdoblan las elecciones. Entre tarifazos, cortes de luz -sobre todo en las barriadas populares-, cierres y despidos, comenzaron su campaña electoral por la reelección. ¿Qué hay detrás de las “mesas educativas” que lanzó Cambiemos?

Nathalia González Seligra

Candidata a intendenta de La Matanza - Dirigente Suteba La Matanza

Lunes 4 de febrero | 09:26

Una de las estrategias de Vidal es mostrar un inicio de clases sin conflicto y apunta nuevamente contra los docentes que defendemos el derecho del pueblo a una educación pública de calidad. A las escuelas del Gran Buenos Aires asisten más de 4 millones de niñas, niños y adolescentes. Más del 60% de ellos son pobres y, junto a sus familias, padecen los tarifazos, cortes de luz, despidos y planes de ajuste que viene aplicando gobierno nacional y provincial, bajo la dirección del FMI y con la inestimable ayuda del peronismo. Uno de los aportes de esa fuerza fue votar el Presupuesto 2019 tanto a nivel nacional como en la provincia de Bs. As.

En este marco, con la inmensa demagogia que caracteriza al gobierno de Cambiemos, Vidal anunció la creación de "Mesas educativas distritales". Una especie de órgano político integrado por concejales, consejeros escolares e inspectores, para presionar sobre los maestros en los distritos ante cada intento de paro o algún otro tipo de protesta. Una mesa educativa sin la participación de los principales protagonistas: trabajadores de la educación, estudiantes y familias.

En ese plan se plantea realizar timbreos, reuniones y marchas para preparar “acciones tendientes a garantizar el inicio de clases”, “adelantarse a situaciones de conflicto que pudiera haber en el distrito”, es decir culpar a la docencia para enfrentarlos con los padres, para quebrar las medidas de lucha. Esta política no es nueva, ya tuvo un intento con la convocatoria a 60 mil “voluntarios” contra el paro del 6 y 7 de marzo del 2017 y fracasó ante un enorme rechazo de las familias, estudiantes y docentes. Vidal busca nuevamente amedrentar y organizar una “fuerza de choque” contra los docentes.

Vidal busca que las clases comiencen con normalidad en escuelas en un estado desastroso, como mostró el crimen social de Moreno, con instalaciones de gas y luz riesgosas, con la infraestructura que se cae a pedazos, donde se niega a que los docentes y auxiliares recuperemos el 15% perdido de salario durante 2018. Un sistema donde se propone mantener salarios de pobreza que no llegan a $ 17.000 para un docente que recién se inicia.

Vidal quiere profundizar el legado de Scioli y Cristina: una escuela pública en crisis que durante el kirchnerismo (2003-2015) perdió un 12% de matrícula mientras la educación privada aumentó un 27% en el mismo periodo. Es decir quiere des-invertir en la escuela pública, en favor del avance del negocio de las privatizadas como vemos en toda América Latina y en el mundo. Un mandato del FMI y de los sectores dominantes que pregonan el achicamiento del gasto estatal para costear las crisis y no afectar las ganancias capitalistas.

El gobierno de Cambiemos muestra un desprecio enorme por millones de niños en la provincia que a veces faltan a la escuela porque no tienen zapatillas o que, cuando llueve, no pueden salir de sus casas. No tiene nada que ver con la situación en la que viven los funcionarios oficialistas. Como lo muestra Macri descaradamente, cuando va a buscar a su hija a la escuela en helicóptero. O Vidal que, mientras pone cara de buena y humilde, vive blindada en la base área Militar de Morón y lleva a sus hijos a escuelas privadas cuya cuota mensual supera lo que gana un trabajador promedio, además ser mucho más de lo que cobran muchas mamás con los planes sociales para mantener a sus familias.

Baradel: simulador de lucha y activo militante de la campaña electoral

Pero si Vidal profundizó las condiciones estructurales de crisis de la educación pública que había dejado el gobierno de Cristina y Scioli, fue porque los dirigentes kirchneristas de los gremios docentes como Baradel y Yasky no pasaron de discursos y alguna que otra medida aislada para simular que luchaban. Mientras, rosqueaban e iban instalando el “hay 2019” para desgastar al oficialismo al mismo tiempo que –junto a los legisladores peronistas- lo sostenían para que llegue a octubre del 2019.

Toda la estrategia de la burocracia del Suteba, como parte de la política de la oposición peronista, se limita a hacer fuertes denuncias y fortalecer una variante para las elecciones. Esas conducciones no pusieron en acción la fuerza del millón de docentes que somos a nivel nacional cuando se votó el presupuesto que pedía el FMI y recortó 70% lo destinado a infraestructura escolar. En cambio sí se esmeraron a marchar a rezar a la Basílica de Luján con Moyano, el PJ y la Iglesia, tan solo a pocos días de que la lucha de millones de mujeres por el aborto sufriera un revés por la negativa de los senadores.

En el año en que el crimen social de Sandra y Rubén dejó a la luz la política de ajuste de Vidal y el macrismo, donde se mostró una voluntad de lucha por parte de los docentes en toda la provincia y el acompañamiento de las familias que estuvieron en las calles junto a los docentes de Moreno peleando por las escuelas de sus hijos, el kirchnerismo disipó una oportunidad para pelear contra el gobierno provincial. Baradel y el Frente de Unidad Docente no querían ni quieren derrotar los planes del gobierno.

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Ahora ante la guerra que declara Vidal organizando a su aparato político en las escuelas, el FUD y kirchnerismo presentaron una carta en el Ministerio de Trabajo para comenzar negociaciones paritarias. De convocar asambleas, medidas de lucha ni hablar. Ya lo dijo Yasky: este año no van a convocar paros. Yasky Y Baradel llaman a los trabajadores a “votar bien” contra Macri, buscan hacer uso electoral de los padecimientos populares y no enfrentar el ataque en curso.

Proponen como parte ya de su campaña electoral, ante el saqueo de Macri, al kirchnerismo como alternativa que habla de renegociar la deuda del FMI. Y al mismo tiempo llaman a la “unidad” con todos los sectores del peronismo, como Massa o Urtubey. ¿Enfrentar a la derecha con los mismos que ahora promueven una salida golpista en Venezuela?

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Preparar una gran campaña en defensa de la escuela pública y de lucha contra el ajuste

Los docentes tenemos planteada ahora una pelea contra las mesas educativas de Vidal. En un gremio donde más del 80 % somos mujeres, así como ganamos las calles con nuestros alumnos para pelear por el derecho al aborto legal, hoy debemos organizarnos en comisiones por escuela con padres, docentes, auxiliares y estudiantes y discutir entre todos como le paramos la mano al gobierno de Vidal, Macri y el FMI. Como hicimos ante el crimen social de Sandra y Rubén, paramos las clases con las familias organizándonos por escuelas y levantando demandas no solo salariales de los trabajadores de la educación, sino por el aumento de cupos de comedor, las becas para que ningún joven deje de estudiar, el rechazo a los tarifazos y los despidos.

El puntapié pueden darlo las seccionales Multicolor llamando ya, desde esta semana, a debatir en las escuelas y organizar medidas que hagan desistir y retroceder a Vidal de las mesas educativas.

Preparar desde las escuelas acciones que pongan en la agenda pública las demandas de la comunidad educativa, para que la crisis no la paguemos los trabajadores y nuestras familias. Son ellos o nosotros, comencemos ya a poner en pie comisiones de escuelas para imponer a la conducción kirchnerista que rompa la tregua y se ponga al frente de una masiva lucha para derrotar los intentos de Vidal. Esta es la pelea que damos desde la Marrón como miembros de las directivas de los SUTEBAs Multicolor.

Defender la educación pública es una lucha central. Pero nuestra lucha es por recuperar un sistema único nacional, financiado absolutamente por el Estado. La educación no es un negocio. Debemos conquistar becas para que ningún alumno deje la escuela para ir a trabajar. Quitar la injerencia empresaria y de las iglesias en la educación. Y pelear por una perspectiva para que la educación deje de reproducir las desigualdades sociales. Es decir pelear por transformación radical de la sociedad, y acabar con un sistema como el capitalismo, donde unos pocos concentran la mayoría de las riquezas producidas por la fuerza y energía de la gran mayoría de la población.







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