A 40 AÑOS // ENTREVISTA

Victoria Moyano: "Nos propusimos unir lo que la dictadura intentó aniquilar"

María Victoria Moyano es una destacada referente de derechos humanos. Su historia personal, su pasado, la transformó en lucha. Nieta recuperada, militante del CeProDH, llegó a la zona norte del Gran Buenos Aires para luchar junto a los trabajadores.

Miércoles 23 de marzo de 2016 | 18:12

El golpe militar tuvo como objetivo central derrotar a la insurgencia obrera que surgió en el Cordobazo, sin embargo los trabajadores no participaron activamente en la lucha contra la impunidad.

Sí, es así. Pero a partir del 2007 en adelante, algo de esto comenzó a cambiar. Miembros de organismos de DDHH, como Madres, comenzó a acercarse a las luchas de los trabajadores, centralmente donde está el CeProDH, y nuestro partido, el PTS.

En esos años en distintos lugares los trabajadores enfrentaban los despidos como en el laboratorio Fresenius, la autopartista Danna, ubicadas en zona norte. El Casino flotante, en Puerto Madero, también se libró una gran lucha por los puestos de trabajo.

Mirta Baravalle, Madre de Plaza de Mayo, fue madrina del conflicto de las trabajadoras de Fresenius, juntas pelearon contra por la reincorporación de las obreras.

En todos los conflictos de zona norte, donde siempre estas amenazado por la represión, armamos “escudos democráticos”. Lo mismo hicimos cuando la empresa Kraft (exTerrabusi) despidió a 160 trabajadores. Esto forjo una experiencia en común donde tanto los obreros como referentes de derechos humanos actuaban juntos.

¿Y esto continuó?

Sí, claro. Durante otro conflicto importante, también en zona norte, cuando fueron despedidos los trabajadores de Lear, también intervinieron en común y cotidiana en el conflicto.

Esto hace que los trabajadores se empiecen a preguntar quiénes son estos organismos y cuál es su tradición de lucha, y a partir de acá empiezan ellos a tomar su lucha como parte de la historia de su clase. También comienzan a interiorizarse sobre cuál fue la historia del movimiento obrero. Esto ayudó a que las luchas salieran del marco sindical, y avanzaran en transformarse en luchas políticas.

Las Madres han trasmitido mucho de su lucha, que está en las calles hace más de 40 años. En este conflicto, una experiencia importante fue la de Chique, una dirigente obrera y delegada de una fábrica del gremio del SMATA (gremio fascista y machista), y ella la única delegada independiente. Y por ser la luchadora incorruptible tuvo el honor de recibir el pañuelo de una Madre: Elia Espen.

En estos momentos, en estos hechos, se muestra que esa unión es muy valiosa. Pero para esto fue necesario que nuestros compañeros, obreros revolucionarios, se propusieran unir a estos dos sectores que nunca debieron haber peleado por separados.

La Comisión de Mujeres de Lear, donde había muchas obreras que hacían su primer experiencia de lucha, junto con nuestros compañeros, fueron parte de la marcha de la Resistencia convocadas por las Madres, estos años en que un sector de Madres, junto a Hebe de Bonafini, decidieron no convocar más a estas marchas porque desde que había llegado Néstor Kirchner a la presidencia no había más motivos por los qué luchar.

Pero también estas relaciones que se están construyendo entre la clase obrera y los organismos de derechos humanos, también se dio al revés. Por ejemplo, nuestros compañeros de Volkswagen tienen una relación fluida con los exdetenidos de la Ford, y en sus lugares de trabajo cuentan sobre esta relación e invitan a los obreros a participar de reuniones comunes con los compañeros que integran la Comisión de exdetenidos de la Ford y los acompañaron a poner el cartel que indicaba que en un predio lindante a la fábrica Ford, funcionó el excentro clandestino. Para los exdetenidos fue muy importante la compañía de estos obreros y señalizar dónde estuvieron detenidos y torturados. Este señalamiento no lo hizo ni el Estado ni el gobierno, sino una nueva generación de obreros, junto a la generación de los 70.

En la exDonnelley, hoy MadyGraft, también hubo experiencias similares. Todo los 24 de marzo es una cita de honor para que esos sectores se puedan unir y puedan intercambiar experiencias, y hablar de los 70, sacar conclusiones.

Una misma lucha

Así como los obreros se acercaron a las luchas por los derechos humanos, también fue a la inversa. Elia Espen, desde 2007 a esta parte, le ha puesto el cuerpo a todas las luchas que los obreros encararon. Estuvo en la Panamericana, enfrentó la represión en Kraft. En la fábrica Stani, Elia fue parte de una reunión junto a los obreros, en esa reunión se resolvió hablar con la patronal de Stani, que estaba persiguiendo a trabajadores, y terminamos en la puerta de Stani con Elia entrevistándonos con la patronal, para plantear nuestro repudio, y exigir que se termine con esa situación. Para nosotros, desde el CeProDH, siempre impulsamos que los organismos de derechos humanos tenían que estar junto a la lucha de los trabajadores, y viceversa. Nos propusimos unir lo que la dictadura intentó aniquilar, esos hilos de continuidad con esa experiencia de la combatividad obrera de los 70. Esto le sirve a las madres a los hijos de desaparecidos, que ven en esta lucha una continuidad de la pelea que dio esa generación que fue aniquilada.

Desde el CeProDH dimos está pelea, tratamos de unir la lucha por la impunidad de ayer y de hoy, y mostrar que la dictadura cometió un genocidio de clase.







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