Política

PRIMEROS ANUNCIOS DE CHAUMONT

Viceministro de Seguridad de Santa Fe: “Vamos a militarizar la policía”

Gerardo Chaumont, nuevo viceministro de Seguridad de Santa Fe impartió sus primeras órdenes. Halagó a Sergio Berni y dijo que buscan militarizar la fuerza policial, descartando aumentos de sueldo a la misma. Un proyecto derechista que podría desatar una nueva crisis policial.

Cecilia Rodríguez

@cecilia.laura.r

Viernes 24 de octubre de 2014 | Edición del día

Gerardo Chaumont es el flamante Viceministro de Seguridad de Santa Fe designado por Antonio Bonfatti. La nueva figura “estrella” en el manejo de una de las policías más cuestionadas del país por su vinculación estructural con el narcotráfico tiene oscuros antecedentes.

Chaumont fue pasado a retiro como Comandante de la Gendarmería en 2004 a raíz de dos hechos de corrupción: la concesión de un polígono de tiro y el castigo a un gendarme que había denunciado a sus jefes por contrabando de cigarrillos. También condujo a la policía en Haití, país hermano azotado por una ocupación colonialista por parte de la MINUSTAH enviada por la ONU. Para decirlo brevemente, Chaumont tiene experiencia en todo lo que tenga que ver con corrupción y control social y represivo contra un pueblo empobrecido.

Como adelantamos desde La Izquierda Diario, estos antecedentes solo podían significar una cosa: su designación es un salto en la “militarización” de la política provincial, ya saturada de gendarmes, prefectos y fuerzas federales que ocupan los barrios populares de Rosario.

Ahora Chaumont lo confirma. Anunció que su objetivo es “militarizar la policía” y que la primera directiva que impartió es que toda orden dada a la fuerza debe provenir del Jefe de la Policía. ¡Fantástica medida en una provincia donde los dos últimos Jefes policiales fueron echados por complicidad con el narcotráfico y por enriquecimiento ilícito!

No es contra el narcotráfico, es contra el pueblo trabajador

En las narices de la Rosario militarizada, los ajustes de cuentas narcos siguen efectuándose a plena luz del día, en lo que se sospechan zonas liberadas. Antes de ayer fue el padre de Pollo Bassi, que murió baleado después de que ya asesinaran a otros dos miembros de la misma familia, uno de ellos exactamente en el mismo lugar. ¡Qué sorpresa! La policía no custodiaba la remisería de la familia a la cual la banda Los Monos le había jurado venganza. Hace pocas semanas, fue un socio de otro narco, Medina, el que cayó baleado a metros de la Jefatura de Policía, donde funciona una sede del Ministerio de Seguridad.

Mientras, uno de los jueces que debía investigar a la banda Los Monos renunció por aparecer en una foto nada menos que con otro narcotraficante.

La militarización de los barrios no es para frenar el narcotráfico. Solo ha cumplido el rol de control social y criminalización de la juventud y el pueblo trabajador, como muestran las crecientes denuncias al respecto. El proyecto de “militarización de la policía” de Chaumont es un proyecto derechista, que busca fortalecer el poder represivo con el argumento de combatir el delito que la propia policía organiza como tarea cotidiana. Por eso el nuevo funcionario se descose en halagos para con Sergio Berni y sus gendarmes “caranchos”.

¿En las puertas de una nueva crisis policial?

Pero aún resta por ver si el ex Comandante de Gendarmería logrará su objetivo. ¿Acaso la policía que goza de impunidad para organizar el gran delito en Rosario se subordinará a este nuevo Bonaparte? Chaumont se muestra duro: en su aparición por todos los medios de comunicación locales dijo que no están considerando aumentar los sueldos de los uniformados. Pero hace casi un año los motines policiales que recorrieron el país tuvieron uno de sus epicentros en la provincia de Santa Fe y pusieron de rodillas al Gobernador que satisfizo sin resistencia los reclamos de los amotinados. Mientras se acerca fin de año, los policías empiezan a hablar en voz alta: piden un salario de $15.000 y otras demandas. El presupuesto destinado a la fuerza policial es el segundo más alto de la provincia, mientras se reciben partidas extraordinarias de la mano de la Ley de Emergencia en Seguridad que Bonfatti prolongó por decreto durante 18 meses más.

Los condimentos están alineados para una nueva crisis: un gobierno que fortalece a la policía convirtiéndola en el centro de toda su política de Estado, mientras ataca a los docentes y estatales. Una policía que se envalentona, se siente importante, poderosa, y pide más.







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