Internacional

DOSSIER

Viaje por las tierras palestinas

La Izquierda Diario estuvo en Medio Oriente y visitó tierras palestinas: Israel, los territorios ocupados y algunas ciudades de Cisjordania.

Domingo 7 de mayo | Edición del día

Fotos: 1.Belen, 2.Calle de Belen, 3.Ciudad palestina detrás del muro, 4.Comisaría de Belen Cisjordania, 5.Jerusalen oriental. 6.Idem, 7.Policía palestina en Belen, 8.Terrazas agrícolas de pueblos palestinos expulsados. 9.Yaffo, 10.Check Point paso Israel a CSijordania.

El primer choque se produjo ya en la aduana, en la fila para extranjeros. Casi media hora dando nombres de las personas con las que iba a parar, para que la empleada los busque en un programa instalado en la computadora, que por lo visto contiene a todos los ciudadanos israelíes y luego mi relato necesitó el visto bueno de un oficial que llamó para contarle todo lo que ya le había explicado. Recién cuando movió la cabeza afirmativamente, me devolvieron el pasaporte y pude seguir.

La joven negra que estaba delante de mí de habla portuguesa, no tuvo tanta suerte: fue llevada a una oficina, seguramente para un interrogatorio más exhaustivo.

“Welcome to Israel” decían grandes carteles con la gigantografía de la foto de Shimón Peres y yo no me podía sacar de la cabeza la imagen de la chica siendo escoltada por policías aduaneros.

Allí, aunque se quiera, es imposible abstraerse del lugar donde se está. A cada paso el Estado sionista, con sus múltiples tentáculos: militar, social, cultural te lo recuerda.

Al conocer las ciudades, sobre todo las mediterráneas como Tel A Viv y en particular Yaffo, vuelve el choque de sensaciones.

Yaffo es una ciudad puerto con su arquitectura arábiga y un mar mediterráneo que oscila entre el turquesa y el verde coral. El mismo mar por donde entró Napoleón para conquistar esa ciudad, a base de introducir el opio, obligar a las mujeres a prostituirse y asesinar a quienes tomaba prisioneros. Allí siempre comparan a Yaffo con Acco (Acre en castellano), porque esta segunda ciudad árabe pudo resistir mucho más al asedio del ejército napoleónico.

Pero eso pasó hace casi dos siglos y medio. La tragedia de Yaffo, es que antes de instaurarse el Estado de Israel en 1948, la población árabe entre musulmanes y cristianos era mayoritaria y los judíos una minoría, apenas el 30 %. Entre la matanza de palestinos y su expulsión esa proporción se invirtió y los árabes hoy son sólo el 25 % de la población.

Al recorrer esa ciudad que no para de asombrar por su belleza, sus colores, sus restos arquitectónicos de la época del imperio bizantino, que se mezcla con los del imperio otomano y conocer su historia y ver su realidad, las sensaciones encontradas no paran de aflorar, a sabiendas de estar pisando un suelo donde sus habitantes históricos fueron expulsados.

Yaffo, ciudad de artistas, árabes y judíos, perteneciente a Tel A Viv, ciudad que es un Estado dentro de otro Estado, como dicen un tanto burlonamente, por ejemplo, los habitantes de Jersusalén.

Pero para conocer el verdadero peso del Estado teocrático basta con alejarse un poco de esa ciudad secular, cosmopolita, las más “europea” de Israel, donde ese velo europeizante no deja ver con nitidez lo que esconde. Porque de cualquier forma, allí también los habitantes árabes son ciudadanos de segunda, sobre todo desde el punto de vista económico. Pero esta ciudad y la de Acco son las dos únicas donde conviven árabes y judíos en forma natural.

Camino a otras regiones se puede ver una geografía atrapante, donde el desierto se empieza a imponer a medida que más al sur se va, donde las amplias extensiones de tierra y las montañas que todo lo rodean realmente hacen que el sentido de la vista capitanee todos los otros y la sensación es de asombro ante tanta belleza.

Pero ahí está de nuevo, el sentimiento encontrado, a cada momento salta y nos invade: al costado de las rutas, sobre todo cuando más nos acercamos a Jerusalén, a Cisjordania, se pueden ver las terrazas antiquísimas, hechas por pueblos árabes agricultores. Esas terrazas hoy permanecen, pero los pueblos no. Fueron barridos por el ejército de un país que festeja su “día de la independencia” el día que desencadenó una matanza y expulsión de todo un pueblo. La Nakba (catástrofe) como la llaman los palestinos, a ese ominoso día del mes de mayo de 1948.

Jerusalén, las colonias y la tierra palestina

La Jerusalén oriental tiene sus casas con techos y paredes de colores, muchos de ellos rojos, las calles angostas, laberínticas, empinadas y en pendiente. En la ciudad vieja los mercados son interminables y hay que aprender rápidamente a esquivar la insistencia de los vendedores.

Lo primero que hay que entender es que no se puede encasillar, porque en este lugar del mundo las cosas son de acuerdo al sitio en el que te encuentres.

Porque no todo es igual. Hay asentamientos de ultra ortodoxos judíos que conviven a menos de un kilómetro con pueblos árabes y la convivencia es pacífica. Hay otros en que no.

Hay una clase media judía que en estos últimos años se ha ido empobreciendo y se vio obligada a irse de Jerusalén, donde los alquileres son siderales. Muchas de esas familias no van a vivir a las colonias, porque están en contra de los territorios ocupados y se quedan del lado de “adentro” de la línea verde que divide a Israel de Cisjordania, pero las colonias están a cinco minutos y sus centros comerciales son mucho más baratos que los comercios de Jerusalén. Allí entonces realizan sus compras.

Y entrar a un territorio ocupado por ultraortodoxos es un impacto: todo es uniforme allí: las vestimentas, las casas, los negocios. El peso de la religión apabulla. Y es uno de los factores también de la lucha reaccionaria de esos colonos por extenderse: no construyen viviendas por encima de tres pisos, debido a que en el shabat no usan electricidad. Al no tener edificios altos, la colonización busca desplegarse comiendo más territorio.

Visitar los pueblos árabes de Cisjordania y poder hablar con sus habitantes también permite conocer, por sus testimonios, el ahorcamiento económico al que están sometidos, tanto por Israel como por la Autoridad Palestina, que en las zonas que tiene el control administrativo, es directamente el agente recaudador de impuestos destinados al Estado sionista.

El desempleo abunda, sobre todo entre los jóvenes que pasan largas horas en las plazas de sus ciudades. Ellos no ven ningún futuro para sus vidas. Los más “afortunados” logran un empleo en los pequeños comercios, o consiguen mercadería y ponen puestos en las calles. Otros tienen que cruzar los check point todos los días para trabajar dentro de Israel y cuentan con un permiso especial.

Eso sin mencionar que el ejército, decidido a hacer insoportable la vida cotidiana de los palestinos, muchas veces cierra sin previo aviso los puestos de control, los pasan a otros que quedan a uno o dos kilómetros más alejados y eso obliga a trasladarse hacia ahí, o en auto o a pie, con la consecuencia de llegar tarde a sus trabajos o simplemente no poder planificar un día.

La sensación contradictoria se torna lisa y llanamente en mucha bronca.

Rabia, como el día que al tomar un colectivo que va desde Belén a Jerusalén, junto con muchas mujeres árabes adolescentes y adultas que iban a estudiar o a trabajar, en uno de los tantos check point, las hacen bajar y en fila india comienzan a exigirles documentos y a revisarlas. Cuando termina el “trámite”, suben y regresan a sus asientos. En la cara de cada una de esas mujeres se podía leer la bronca y la resignación.

Acababa de presenciar un pequeño botón de muestra de la humillación a la que son sometidas todos los días de sus vidas.

A los pocos días de regresar al mundo “occidental y cristiano”, una huelga de hambre se organiza en las cárceles sionistas donde hay centenares de presos políticos palestinos. Más de 1.500 se sumaron a esta medida de resistencia y muchos jóvenes en Cisjordania en solidaridad hacen lo mismo.

Esa juventud, que nada tiene que perder y como me dijo uno de los activistas que entrevisté: “Tenemos el derecho a terminar con esta situación”.

Entrevistas:

Ahmad Abu Haniya: "Los palestinos tenemos el derecho a resistir, a terminar con esta situación"

Guy Butavia: "El ejército, la Policía y los colonos no quieren que estemos allí defendiendo a los palestinos"

Hanan Sher: "Con la asunción de Trump hubo una atmósfera a favor del ala derecha, una celebración"

Sergio Yahni:"Hay una juventud que quiere salir a luchar y no tiene mucha confianza en sus direcciones"

Dossier: Viaje a las tierras palestinas






Temas relacionados

Estado de Israel   /    Palestina   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO