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MENDOZA

Viaje de Mendoza a Donnelley- MadyGraf bajo control obrero

Este fin de semana acompañamos desde la banca del PTS/FIT de Las Heras a cuatro delegados de la fábrica Cuyoplacas a Buenos Aires para visitar Donnelley (hoy MadyGraf bajo control obrero) y poder intercambiar experiencias y opiniones con importantes dirigentes obreros de la zona norte.

Ulises Jiménez

Ex Concejal del FIT en Las Heras | Mendoza | @UlisesJimenezLH

Miércoles 1ro de octubre de 2014 | Edición del día

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Un viaje de ida

Casi ninguno había viajado antes en avión, solo uno conocía la Capital. El entusiasmo se mezclaba con los nervios del despegue, nos mirábamos mientras pasamos la turbulencia, sentimos el aterrizaje y observamos con asombro la inmensidad del Río de la Plata. Allá nos esperaba Jazmín para llevarnos por la Panamericana rumbo al corazón industrial del país, precisamente al Km 36, en Garín (Escobar). Muchos kilómetros antes se oía un latir obrero distinto: MadyGraf (ayer llamada Donnelley), la fábrica que es mirada frente a frente por la Ford, VW y la Kraft-Terrabusi.

Cuando llegamos a la fábrica nos encontramos con las puertas cerradas. Nos pusimos a mirar las banderas de “La Bordó Clasista”, agrupación gráfica impulsada por el PTS; los esténciles y carteles que colgaban de las ventanas. De repente, desde adentro se abrieron las puertas, nos salió a recibir René e invitó a pasar a su segunda casa. En la recepción nos recibieron con abrazos, entre risas nos preguntaban si veníamos con alguna damajuana o botella de malbec, por venir de la tierra del vino. Al firmar el libro de visitas, se veía unas firmas más arriba la de Wendy Goldman, historiadora y feminista norteamericana, que un día antes había estado junto con la Comisión de Mujeres recorriendo lo que ella quizás considerara como un “recuerdo del futuro”.

Ya nada volverá a ser igual

Una vez comenzado el recorrido por MadyGraf, comienza a sentirse un aroma mezcla de tintas gráficas con el de la libertad. Mientras Hugo, compañero maquinista, nos mostraba cómo funcionan las máquinas y qué tipo de materiales se imprimen en ellas, nos contaba sobre los nuevos métodos de trabajo, de coordinación y de planificación de la producción. Al igual que en Zanon, es la asamblea la que ahora tiene el mando de la fábrica y la rotación en los puestos de trabajo. El compañero contaba cómo se habían preparado para enfrentar los despidos y de cómo la experiencia de Zanon les sirvió para ocupar la planta y ponerla en marcha una vez que la patronal se fue.

“El cuarto gremial ya no lo necesitamos, tenemos la fábrica entera para hacer reuniones”, nos contaba Hugo, mientras entrábamos a un cuarto con paredes llenas de afiches, fotografías, notas sobre la historia de la clase obrera, cerámicos de Zanon y algunos recortes de diario con la gestas sobre la Panamericana. Cuando caminábamos por las imprentas nos encontramos con las placas de impresión de La Verdad Obrera (periódico del PTS), que había salido un día antes, y algunas ya en papel se encontraban abiertas junto al mate en los puestos de trabajo, algo arrugadas por la lectura, sin dudas.

Somos obreros, somos hermanos

Después de conocer la planta, en el comedor de MadyGraf nos hicimos un rato para compartir unos mates con obreros de otras fábricas. Robi de Gestamp, “El Gringo” de Jhonson Controls y Hugo de Donnelley contaban sobre la hermandad que existe con los obreros de Lear, con quienes protagonizan la causa nacional contra los despidos y las suspensiones y levantan el lema de “Familias en la Calle Nunca Más”.

Los delegados de Cuyoplacas también tomaron la voz, entre mate y mate contaban las experiencias de lucha y de organización de los madereros en Mendoza. Las preguntas sobre cómo avanzar en una organización mayor de los trabajadores fueron algunas de las principales inquietudes que se expresaron y que se fueron respondiendo desde los apuntes militantes de los compañeros que allí se encontraban.

Hugo compartió también el rol que ha jugado el PTS todos estos años en la organización sindical y política, tanto en Donnelley como en varias fábricas de la zona norte del Gran Buenos Aires. Detalló cómo ayudó el tener una organización como el partido para ir uniendo a los distintos sectores con campeonatos de fútbol y asados, recuperar de la burocracia sindical la Comisión Interna y dar una perspectiva de unidad con otras fábricas en las calles y encuentros. La importancia de las ideas y de la reflexión estratégica fue otro de los temas que se pusieron sobre la mesa para compartir. La importancia de luchar profundamente contra el “sentido común” de ser explotado, machista, homofóbico y xenófobo con el que el sistema nos educa y la tarea de construir una organización que transmita otros valores de fraternidad entre toda la clase obrera y los sectores oprimidos.

Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede

Una de las cosas que más les llamaba la atención a los compañeros de Mendoza era el nivel de organización que se tenía y la Comisión de Mujeres de Donnelley, que jugó un rol fundamental en ir a bloquear otras plantas cuando la empresa derivaba la producción para justificar los despidos y hoy está al frente de juntar alimentos para el fondo de lucha.

Cuando se camina por MadyGraf no solo se encuentran fotos de las familias en la casa o en algún parque, sino de las familias obreras juntas en algún corte sobre la Panamericana o en la puerta del Ministerio de Trabajo, reclamando por el pago de los sueldos, sus puestos de trabajo, y hoy también la expropiación y estatización bajo control obrero. Es sorprendente la idea de los obreros de poner la fábrica al servicio de la comunidad. Allí, nos contaban, se podrían publicar tantos libros que no quedaría niño en el país sin acceder a la lectura.

Asado, vino y apuntes militantes

El domingo la lluvia finita de Buenos Aires no evitó prender el fuego para el asado, de a poco se iban presentando los compañeros de Cuyoplacas con algunos de los despedidos de Lear, Gestamp y Volkswagen. El intercambio obrero comenzó y la lluvia paró, no había lugar para perderse las experiencias de lucha. Robi contó sobre la lucha de Gestamp contra los despidos y el haber estado varios días arriba del puente grúa con sus compañeros. Los distintos compañeros expresaban cómo el odio hacia la patronal por los ritmos de trabajo extenuantes y por los despidos es tan grande como el que se siente contra la burocracia sindical del SMATA, que es considerada como la gerente de los despidos y de las suspensiones.

Se charló sobre el creciente peso de la izquierda clasista en los lugares de trabajo, como Lear y Donnelley. Donde los únicos que defendemos los puestos de trabajo, consecuentemente, somos los de la izquierda. Pero además somos los que denunciamos la criminalización de la protesta, que ha tenido como vergonzoso hito del kirchnerismo el caso del “gendarme carancho”. Incluso reprimieron a los diputados del PTS-FIT que estuvieron en la Panamericana con los trabajadores.

Entre abrazos de despedida nos invitábamos nuevamente a encontrarnos de un lado u otro del país para continuar el intercambio sobre los apuntes que se van tomando al calor de la lucha de clases.




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