XXXI ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

“Vi en carne propia como nos paramos y como la mayoría elegimos votar”

Natalia es estudiantes de la Universidad Nacional de las Artes y nos cuenta su experiencia en el Encuentro Nacional de Mujeres

Martes 18 de octubre | 16:21

Este fue el primer Encuentro Nacional de Mujeres al que asistí. Nos vi poderosas, agrupadas, decididas a accionar sobre esta realidad que nos mata cada 28 horas. Que nos quiere ver oprimidas y víctimas. Pero este final es insólito, vergonzoso. Vi en carne propia como nos paramos y como la mayoría elegimos votar. Elegir. Para que este Encuentro no quede sólo en un simple intercambio de experiencias, y al volver a casa, a nuestros círculos cotidianos, la realidad vuelva a ser la misma. Una mayoría de mujeres nos movilizamos para que el encuentro sea resolutivo. Para que en cada taller se vote las medidas específicas y el plan de lucha a llevar a cabo. Para que la próxima sede del encuentro sea elegida democráticamente y no por un aplausómetro que resulta totalmente un fraude. "No se vota" gritaba una minoría poderosa. "No se vota"? Nos están negando en un Encuentro masivo como éste un derecho que el patriarcado nos negó tanto tiempo y que hoy tenemos como victoria.

Así nos siguen teniendo en una caja, debatiendo, pero comprimidas. No podemos esperar al encuentro número 100 para avanzar en esta medida. Nos siguen matando hora a hora por abortos clandestinos, por redes de trata, por violencia machista. Que la próxima sede fuera en Buenos Aires se trataba de una lucha política a dar. A hacernos escuchar sea como sea. Si los grandes medios de comunicación y el gobierno no hacen oído a lo que pasa, invisibilizan, dan la espalda, tenemos que ir a ellos. Que no haya forma de que nos pasen por alto. Que el centro político más grande de la Argentina, que la Plaza de Mayo, se llene de mujeres hartas de tanta impunidad. La lucha comenzó. Ya no hay forma de que nos paren. Pondrán trabas, paredes, muros, que la mujer se seguirá fortaleciendo, agrupando, gritando que no queremos Ni una menos, porque estamos hartas. Somos muchas. Hoy nos vemos las caras, nos escuchamos y no hay forma de que nos manden a lavar los platos rotos. Seguiremos adelante porque ninguna lucha se hace sola.




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