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Verónica Magario, sus aliados de las CGTs y la iglesia acuerdan medidas a favor de los empresarios

El Gobierno municipal, las CGTs regionales y la Iglesia local acuerdan medidas en apoyo a las Pymes. Aumenta el malestar y el rechazo entre los trabajadores al ajuste y los despidos.

Matias Mora

UOM | La Matanza @MoraMatias2014

Natalia Moreno

Docente | Merlo

Miércoles 27 de julio de 2016 | 09:51

La intendenta Verónica Magario junto a Débora Giorgi, la episcopal de San Justo y las CGTs regionales, tanto la oficialista de Mario Ortiz, como la opositora de Ernesto Ludueña, lanzaron el programa “Compre Matancero” que forma parte de una serie de medidas económicas destinadas a “proteger la industria y el consumo local”. Esta se suma a los créditos “Repro” que se destinan a las industrias en crisis para solventar el pago de salarios, pero que es utilizado de forma extorsiva por las empresas.

“Compre Matancero” tiene como objetivo direccionar las compras del municipio hacia las pymes industriales, del comercio, de la construcción y los trabajadores del distrito, concediendo una preferencia de hasta el 5% para el producto local en todos los procedimientos de contratación.

La iniciativa se suma a la ley pymes aprobada por el macrismo, que es un paliativo en medio de una mayor apertura de las importaciones y un segundo semestre que no trajo la lluvia de inversiones prometida por el gobierno nacional.

La situación comienza a tornarse crítica para los trabajadores en el partido de La Matanza donde salvo contadas excepciones como el caso de la automotriz Mercedes Benz, la pequeña y mediana empresa es la norma.

Como reconoció la propia CGT regional, estas medidas son de dudosa eficacia, ya que el ajuste en curso golpea en especial a estas industrias muy ligadas al consumo interno. Los grandes beneficios que vienen recibiendo estas patronales desde el gobierno anterior, les permitió aumentar su capital y ganancias, sin embargo no redundó en mejores condiciones laborales de sus empleados.

Por ejemplo la conocida fábrica de juguetes de encastre Rasti de Lomas del Mirador, enrolada en el gremio del plástico, recibió en el 2012 un crédito millonario a través del Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario para agrandar su planta, renovar las maquinas, y tomar personal. La inauguración de la nueva planta contó con la presencia de la entonces Ministra de Industria Débora Georgi y la propia Cristina Fernández a través de una videoconferencia. Hoy hay una fuerte denuncia sobre las condiciones de trabajo que sufren las mujeres trabajadoras, un sector de las cuales está contratada y algunas sufren el fraude laboral con más de 6 meses de contrato. En los últimos meses la empresa esta denunciada por los despidos discriminatorios de dos trabajadoras efectivas que reclamaron por las condiciones extenuantes de trabajo. El aumento de los ritmos de producción genera graves enfermedades laborales crónicas en sus empleadas, que luego son despedidas por el deterioro de su salud u obligadas a renunciar.

En la fábrica Dema de San Justo, una de las más importantes de la industria metalúrgica de la zona, los accidentes laborales graves se convirtieron en moneda corriente, los trabajadores sufren lesiones y amputaciones producto de la falta de medidas de seguridad. Los altos ritmos de trabajo y la negligencia de la patronal llevaron a la muerte de dos trabajadores en los últimos años. El último caso, el obrero Sergio Antúnez. Por otro lado, esta empresa se benefició con negociaciones millonarias con las principales terminales automotrices, pero aun así amenaza con una ola de despidos.

La histórica fábrica metalúrgica Lucas Indiel (hoy cooperativa), luego de la intervención de la misma Débora Giorgi en 2012, redujo su plantel de 400 a 50 trabajadores, que hace meses están reclamando porque no pueden producir producto del aumento de las tarifas.

En la metalúrgica Rapiestant, donde se filmó el spot de una de las campañas presidenciales de Cristina, solo quedan alrededor de 70 trabajadores, de los 300 con los que contaba, producto de los despidos, la mayoría de trabajadores contratados.

Agroindustrias Madero, encuadrada en el gremio aceitero, declaró la quiebra, luego de meses de no abonar los salarios de los trabajadores, que hoy tomaron la opción de avanzar en una cooperativa para defender los puestos de trabajo.

Todos estos casos, demuestran que aun en los años de la “década ganada” los empresarios amasaron fortunas pero precarizaron a los trabajadores. Hoy con el ajuste macrista se sienten con el poder de aumentar esa precarización, aumentar los ritmos de producción mediante extorsiones bajo amenaza de despidos o directamente empiezan a despedir en primer lugar a los trabajadores llamados por ellos “eventuales”.

Las CGTs colaborando

Las direcciones sindicales reconocen el frío número de 15000 despidos, Hugo Melo de lo UOM denuncia 400 en ese gremio, pero sin contar a trabajadores contratados, tercerizados o en negro que ni siquiera incluyen en sus estadísticas. Mientras tanto hacen acaloradas declaraciones públicas de preocupación, pero llevan adelante una política de colaboración con el gobierno municipal y las patronales.

El rol colaborador de las direcciones sindicales, en su variante oficialista u opositora, que ahora están discutiendo la reunificación, son una pata fundamental junto con la iglesia local, de las políticas patronales y las del gobierno municipal de Verónica Magario. De hecho son parte de la Mesa multisectorial de Diálogo encabezada por la intendenta junto a la “refugiada” Débora Georgi ex ministra kirchnerista de industria, hoy devenida en ministra de producción de La Matanza, donde votan medidas para proteger los intereses de las pymes.

La dirigencia sindical se sienta en los banquetes y posa para la foto, garantizando negociaciones mediante, sus privilegios y su caja. Habitan los pasillos de los ministerios y las oficinas de los empresarios predicando el viejo dicho: “No muerdas la mano de quien te da de comer”. Recorren las fábricas y se encargan de trasmitirles a los trabajadores que los acuerdos firmados con las patronales y los ministros municipales también serán beneficiosos para ellos, que solo es necesario tener paciencia y hacer un esfuerzo. Mantener la “paz social” y aguantar que “si le va bien al patrón le irá bien a los trabajadores”. Pero también recorrieron las fábricas haciendo propaganda y generando ilusión en la votación fallida de la ley de prohibición de despidos, pero esta no llegó.

Posan con un discurso de oposición al gobierno Macrista, pero llevan anunciadas varias medidas de fuerza que nunca se concretaron, lejos están de ser una alternativa de resistencia para enfrentar el ajuste. Por el contrario su inmovilismo y política de colaboración garantiza la pasividad y permiten los ataques patronales y el ajuste en curso.

Otra tradición de carácter combativo y ligada al Frente de Izquierda, viene sentando la Comisión Interna de Alicorp (ex Jabón Federal), en especial forjando a unidad de los trabajadores efectivos y contratados por agencia. Tiene en su haber varias luchas ganadas a la patronal, por el pase a planta de trabajares contratados. Conquistó el convenio más alto del gremio y su agrupación Bordó ganó las elecciones en las fábricas más importantes del sector a nivel nacional. Pero además su orientación de izquierda combativa opuesta a las viejas conducciones peronistas, generó lazos de solidaridad con trabajadores e internas combativas y con los sectores populares de La Matanza como fue en las grandes inundaciones llevando sus donaciones a los barrios más afectados.

El malestar aumenta entre los trabajadores

Es lógico que esta situación de despidos, amenazas, aumentos en los ritmos de producción y traiciones genere miedo entre los trabajadores. Pero no es un miedo zonzo. La bronca y el desprestigio de las conducciones sindicales también aumentan. Es un secreto a voces que no se puede esperar otra cosa de “los mismos dirigentes de siempre”. Las medidas de ajuste, con los aumentos de precios, de tarifas, las paritarias a la baja y los primeros ataques patronales, son un caldo de cultivo por abajo que se cocina a fuego moderado pero persistente.

Solo falta la mecha para encender el fuego de la bronca que se extiende entre los trabajadores Matanceros, (que solo en la UOM son cerca de 20.000). Ya el ruido de las cacerolas y los bocinazos generó una enorme simpatía y los debates en las fábricas contra las medidas de ajuste empezaron a extenderse. En este clima de malestar un paro nacional que permita la movilización masiva de los trabajadores uniéndose a los miles de vecinos que salen con sus bocinas, con sus pancartas en el “Ruidazo” que se repetirá el 4 de agosto, sería una combinación explosiva para enfrentar y derrotar de verdad las medidas anti obreras del gobierno.

La Izquierda Diario desde las fábricas y los barrios

La izquierda diario en su versión digital e impresa recorre las fábricas de la zona levantando las voces y denuncias de los trabajadores. Se propone poner en pie una gran red de corresponsales de obreras y obreros, que hagan llegar todos los días sus opiniones, denuncias y experiencias, ya sea de vivencias cotidianas, de organización o de lucha, que pueden ser enviadas por audios, watsap o cualquier medio. Un poderoso amplificador de las voces desde las fábricas y los barrios para convertirse en un medio de expresión, de organización y resistencia de los trabajadores, las mujeres y la juventud contra el ajuste.







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