Sociedad

PANDEMIA EN LA VILLA

Vecina de la Villa 31 murió por Covid-19: el barrio sigue sin agua

La vecina de la Villa 31, Torobia Balbuena de 84 años, falleció este sábado por coronavirus y desidia estatal que provoca odio. Mientras su esposo Ramón lloraba su muerte en la cama de al lado del mismo hospital. En tan solo una semana ya se contabilizan 83 personas contagiadas.

Leandro Sorribas

@Leo_espartaco

Sábado 2 de mayo | 21:19

Torobia Balbuena y su esposo eran los padres de la segunda vecina contagiada por Covid-19 en la Villa 31, que ya en su momento se denunciaba que era imposible mantener una cuarentena e impedir el contagio cuando se comparte el mismo baño entre 13 personas.

La Villa 31 viene siendo noticia desde hace una semana en las redes y muy poco en algún que otro medio masivo de comunicación, donde las organizaciones sociales vienen denunciando, la imposibilidad de hacer la cuarentena en casas hacinadas, la falta de agua para cocinar y asearse, la falta de trabajo y alimentación y así todas las penurias que sufren sus más de 40 mil habitantes, completamente olvidados por las autoridades de la Ciudad.

Como ya denunciaban los vecinos, en este caso entrevistados por noticiero de La Izquierda Diario “Estamos abandonados por el Gobierno y el sistema sanitario”. Este abandono es el que provocó esta muerte, no sólo fue el coronavirus.

Sin datos precisos por la falta de información de parte de las autoridades del Gobierno de la Ciudad, a excepción de las recabadas por organizaciones del barrio que ya contabilizan 83 vecinos contagiados en una semana. La curva no se achata en los barrios carenciados, para ellos no hay filminas que los muestren. Esto sin contar el otro gran problema del barrio, que muchos callan, el dengue, el cual ya lleva más 179 personas con esta enfermedad, también informadas por las organizaciones del barrio.

Mientras la realidad de estos vecinos porteños sigue sin ninguna solución, y las autoridades del Gobierno de la Ciudad se pasan la pelota con el directorio de AYSA por la falta de agua. Horacio Rodriguez Larreta como Jefe de Gobierno y Malena Galmarini -del directorio de AYSA por parte del Gobierno nacional- son responsables. La desidia del Estado y/o empresas privatizadas, con los vecinos de barrios carenciados, es absoluta.

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La cuarentena obligatoria o cuarentena controlada, o llámese como se llame, es inútil para impedir el contagio en barrios carenciados. Donde muchos perdieron el trabajo, otros tantos deben ir para poder subsistir, aunque sus patrones no les garantizan la más mínima seguridad sanitaria, donde decenas de miles viven hacinados en casas sin agua potable, muchas sin cloacas, sin alimentos, sin la posibilidad de alcanzar el misero subsidio de 10.000 que otorga el Gobierno nacional para mantener familias numerosas.

La realidad de los barrios carenciados es de un lado y del otro de la Gral. Paz. Son más visibles lo que se encuentran en la Ciudad de Bs. As. por el peso de las organizaciones sociales que denuncian, hacen visible y pelean hace años por una vivienda digna y una urbanización que contemple a los vecinos y no como un plan para recuperar tierras para el negocio inmobiliario.

Desfachatadamente, el Gobierno de la Ciudad, el año pasado mostraba la inauguración de un Mc Donalds en la Villa 31 como el triunfo de la urbanización, mientras siguen sin tener siquiera agua potable en las casas.

La necesidad de detectar el contagio a tiempo y un aislamiento seguro, debe ser ya. Y solo podrá venir de un plan que como mínimo empiece por test masivos entre la población del barrio para detectar los contagiados, medida que desde la izquierda se viene planteando desde un comienzo de la pandemia.

Para poder cumplir con un verdadero aislamiento social y selectivo, se debería poner a disposición inmediata habitaciones en hoteles vacíos, como los que fueron utilizados para los argentinos repatriados. ¿O hay argentinos de primera y de segunda? O decretar de utilidad pública todas las viviendas vacías y ociosas utilizadas para la especulación inmobiliaria y ponerla al servicio de acabar con el hacinamiento mientras dure la cuarentena. Para la cuarentena no puede haber pobladores de primera y de segunda. Es un crimen seguir decretando una cuarentena obligatoria, sin tomar mínimamente estas medidas, para que la misma sea mínimamente igualitaria.

La crisis social que abrió la pandemia profundiza todos los males en los barrios sociales. Es necesario un salario de cuarentena de 30.000 pesos para todas las personas desocupados, despedidos o impedidos de seguir trabajando, agua potable en todas las casas y la entrega alimentos en todos los comedores comunitarios.

De no tomar estas mínimas medidas de emergencia de forma inmediata y tomar este ejemplo para el conjunto de los barrios populares y carenciados de todas las grandes ciudades, como del conurbano bonaerense, será criminal, sea el gobierno que sea.

Ya denunciaba hace un mes atrás las organizaciones sociales, como La Poderosa, con su informe “Las Villas, el otro grupo de riesgo”. Ningún gobierno escuchó, por eso ahora se debe imponer de forma inmediata medidas para que no sea, más tarde aún.

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