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Vargas Llosa y Macri, voceros de las grandes empresas, lanzan una carta pública

En una carta con pretensiones de manifiesto, el premiado escritor peruano y una lista de políticos derechistas critican a los que ellos llaman de gobiernos populistas por los recortes a las libertades con la excusa del coronavirus. ¿Qué pasa con la derecha que se preocupa tanto por los derechos y las libertades?

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Viernes 24 de abril de 2020 | 17:09

La carta está firmada por un reconocido arco político de la derecha de Latino América y también algunos de Europa. Macri y buena parte de expresidentes de la región como Uribe de Colombia o Lacalle de Uruguay; empresarios argentinos, y casualmente de laboratorios como Roemmers; ex ministras de seguridad no caracterizadas sobre todo por sus valores democráticos, nombrémosla, Patricia Bullrich; López Murphy, ex Ministro del gobierno de la Alianza, el gobierno que reprimió y mató en las calles en el 2001. Y del otro lado del océano José María Aznar, expresidente de España, del conservador Partido Popular.

En esta lista no incluye, claro, ni a Trump ni a Bolsonaro, con lo cual quejarse de algún “sesgo ideológico” como plantea la carta, directamente no tiene sentido. Además, en los últimos días, el presidente de Brasil, con la excusa del coronavirus, dio apoyo a manifestaciones callejeras de la derecha, a las que agregó la amenaza de una intervención militar para cerrar el Congreso.

Un importante reclamo se levanta entre los párrafos de la pequeña pero densa misiva, y dice: impera un confinamiento con mínimas excepciones, la imposibilidad de trabajar y producir.

En verdad la cuarentena podría haber estado realmente administrada desde el inicio con test masivos de detección del virus. Sobre todo a los que están en primera fila, el personal de la salud, y a todos aquellos trabajadores considerados esenciales por sus labores imprescindibles. Esto no se está haciendo en la Argentina hasta el día de hoy. Justo para aquellos que tienen que trabajar y hacer un mayor sacrificio, ni siquiera se les garantiza las medidas de seguridad. Los test rápidos actuales que se realizan en Constitución no son para diagnosticar, sino para un estudio epidemiológico.

Sin embargo esta no es la preocupación de la derecha agrupada en la carta, ni la de los empresarios que reclaman el fin de la cuarentena. Lo que les interesa es que se vuelva a trabajar, que continúe la actividad económica a cualquier costo, que será con la salud y vida de los trabajadores y sus familias.

Como el confinamiento social continúa, los empresarios optaron por imponer sus intereses rebajando salarios en acuerdo con las burocracias sindicales, o directamente despidiendo y cerrando los establecimientos. Hay que decirlo claramente, el decreto presidencial de prohibición de despidos es solo el título de una promesa vacía, que no llena los bolsillos de aquel trabajador que se quedó en la calle, de la juventud precarizada que recibe un mínimo porcentaje de su sueldo, o nada.

Y aquí hay otra amenaza, o directamente un ataque que se está aplicando sin más: la pérdida de derechos de los trabajadores, una aplicación de prepo de lo que vienen queriendo hacer desde hace años, la reforma laboral.

Vargas Llosa, en su carta, recoge con habilidad las medidas que como él dice son de un poder desmedido que suspenden el Estado de derecho e, incluso, la democracia representativa.

Son varias las notas en las que venimos analizando y denunciando estas restricciones que con el discurso de protegernos de la pandemia buscan limitar derechos y libertades democráticas o endurecer la represión.

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En Argentina no está funcionando el Congreso Nacional, y no hay ningún justificativo, existe tecnología y logística suficiente como para que se garantice el ejercicio de los diputados y senadores.

Apenas hay reuniones del presidente Fernández con los jefes de bloque que ni siquiera se hacen oficialmente públicas. Lo que Bolsonaro amenaza hacer con los militares, los Fernández ya lo hacen con, y aquí vale, la excusa de la pandemia. Encima la vicepresidente no tuvo mejor idea que pedirle opiniones al respecto a la justicia, institución que no debería ni debe meterse en las cuestiones del funcionamiento del Congreso.

Volviendo a la carta de Vargas Llosa, Macri y sus conocidas compañías, buscan engañar con artimañas y lenguaje, pero ya sabemos que estas derechas de la Fundación Internacional para la Libertad, cuando hablan de libertad se refieren a la del mercado y la democracia liberal que garantizan los derechos de los empresarios.

Hasta se quejan del Ogro Filantrópico (libro de Octavio Paz que critica al Estado mexicano gobernado por el autoritarismo del PRI). Al fin y al cabo, ese Estado llamado de Ogro les da millonadas de ayuda a los capitalistas sobre todo en estos momentos de crisis. Basta ver el dinero destinado por la Reserva Federal de los EEUU para salvar las grandes empresas capitalistas norteamericanas con la compra ilimitada de deuda respaldada por el gobierno de Donald Trump.







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