Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

Usted no es feminista señora, usted es racista

Por fin llegó el día: tras décadas de desaprensión y marginación hacia el discurso feminista, hoy, diciembre de 2016 lo vemos en todo tipo de ideologías, eventos y discursos.

Martes 27 de diciembre de 2016 | 19:29

Foto: Getty

Y es que la palabra feminismo se ha filtrado en los últimos Óscar y en numerosos eventos de celebridades a través de discursos hegemónicos de famosas de la talla de Meryl Streep, Lady Gaga o Beyoncé, quienes escribieran una carta a la canciller Merkel pidiéndole un mayor compromiso para con la igualdad de los sexos. Aparte del evidente ridículo de pedirle un compromiso de igualdad a lideresas de Estados que precisamente la impiden mediante políticas de recortes y atrasos en derechos, ¿qué hay detrás de esta supuesta moda del feminismo que no deja de ser un feminismo de clase alta, conservadora, blanca y cisgénero?

Por lo pronto, moda. En toda relación de poder, parece muy convincente defender un discurso de caridad para con el desfavorecido, las minorías o los grupos precisamente sometidos a una desigualdad. Asimismo, vemos como a una Europa que hace oídos sordos a la mal llamada “crisis de los refugiados” le resulta muy conveniente enarbolar un discurso aparentemente feminista para así justificar las relaciones de poder y la dicotomía entre “nosotros” – los occidentales, blancos – y el “otro” la identidad que queremos denigrar y expulsar, acusándola de reaccionaria, o, en su defecto, de causante de las violencias machistas que asolan la supuestamente pura, tolerante y “políticamente correcta” Europa.

La asociación entre violencia machista e inmigrantes no es casual; es muy común a la hora de cubrir noticias televisivas de violencia machista, en las que se destaca la nacionalidad del criminal; y no así si el maltratador es europeo, blanco, de clase alta.


Titular y subtitular de El Faro de Vigo

El feminismo burgués no se exalta ante criminales machistas como Alfons Quintà (asesino de su pareja, Victòria Bertràn) y destaca de este su prestigiosa carrera como periodista y director de TV3, así como su posterior suicidio, causado, indudablemente, por el inminente abandono de su esposa. En cambio, colectivos como “Asociación Jóvenes Musulmanes de España” sufren en diversas ocasiones todo tipo de ofensas, entre las cuales destaca la atribución de su religión a discriminaciones y crímenes machistas, justamente por parte de partidos que tradicionalmente no muestran un especial interés por la violencia de género. Hablamos de partidos de la derecha española más rancia, como VOX, cuyos representantes negarían el terrorismo machista hasta la saciedad, pero parecen muy preocupados por el uso del hiyab o del burka y del machismo en culturas contra las que abiertamente difaman.


Cuenta de Twitter de Inma Sequi, presidenta del partido VOX en la provincia de Cuenca

Sin embargo, no hace falta mencionar partidos de extrema derecha. Desde la implantación de la Ley Integral de Violencia de Género de 2004 vemos como uno de los reclamos feministas más clamorosos (el de las muertes y el maltrato físico de mujeres, la punta del iceberg en cuanto a agresiones machistas) está más visibilizado por la prensa. La palabra “feminismo” es criticada, pero parte de sus reclamos son útilmente enarbolados por quienes usarán su bandera para la acusación o exclusión de la parte de la población que no encaja en el falso imaginario de un Occidente tolerante. ¿Se ha universalizado el término hasta tal punto de ser utilizado por las altas esferas del establishment mediático?

Así pues, nos hallamos ante la cara más oscura del feminismo interclasista: aquella que tiene un discurso que atribuye el machismo a otros, nunca al nativo, a sus vecinos, a su casa. Esto es por supuesto más fácil para quien le duela ver violencia y desigualdad en sus propias tierras, puesto que la deconstrucción patriarcal del “Yo, español/blanco/europeo” es notoriamente dificultosa y educativamente más lenta que la expulsión o marginación del Otro, del diferente en términos de raza, etnia, nacionalidad o clase.

Si la argumentación elitista pretende asumir que las agresiones de género son causadas por sociedades de países “más atrasados”, entonces tendrá poco de internacionalista y mucho de machista y fascista. Señora feminista burguesa, sepa usted que ha habido 66.000 llamadas al 016 según ha avanzado la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat. Por desgracia, el patriarcado es transversal e internacional y como tal, no tiene marca registrada. Desde luego hace falta ser muy necia (¿o convenientemente ignorante?) para obviar eso.




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