Juventud

ATAQUE A LA EDUCACIÓN

Unidad frente a la represión al normalismo

Las escuelas normales de todo el país, y muy especialmente las normales rurales, son un semillero de formadores de docentes críticos

Sábado 10 de junio | 15:30

Las escuelas normales de todo el país, y muy especialmente las normales rurales, son un semillero de formadores de docentes críticos que habrán de garantizar una educación al servicio del pueblo trabajador al potenciar los sueños y los esfuerzos de su alumnado para que cada uno de ellos, al concluir sus estudios y graduarse como maestras y maestros, se convierta en un modelo cívico y académico para los infantes y adolescentes que quedarán bajo su responsabilidad docente en las aulas.

Y siendo tan importante su existencia, estas escuelas han venido sufriendo una serie de ataques mediáticos, administrativos, legales y académicos, llegando hasta los ataques físicos en contra de maestros y alumnos, ataques cuyo objetivo apunta a la supresión de estas escuelas, en detrimento de nuestro sistema educativo, ya de por sí bastante maltrecho.

El ataque más reciente lo tenemos en la Escuela Justo Sierra Méndez, en Cañada Honda, Aguascalientes, cuyas alumnas, al manifestarse en contra de las decisiones de las autoridades de reducir la matrícula y convertir a la escuela en mixta, han sido violentamente reprimidas por la policía estatal, como si sus demandas no tuvieran fundamento y como si al defenderlas estuvieran cometiendo un grave delito.

El 6 de junio en la noche, el asedio a las normalistas llegó al punto de cortarles la luz y el agua en la escuela, mientras las instalaciones eran rodeadas por la policía, provocando la alerta entre los vecinos de Cañada Honda ante un posible desalojo.

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Producto de las movilizaciones de las estudiantes en Aguascalientes -siempre hostigadas por la policía-, normalistas de varios estados han viajado a la entidad para solidarizarse, a partir de lo cual se derivó un nuevo episodio de brutal represión el 9 de junio, en este caso contra jóvenes de la normal rural de Tiripetío, Michoacán.

En el camino de regreso a su estado, los normalistas de Michoacán fueron perseguidos por policías del gobernador panista Martín Orozco Sandoval, quienes dispararon contra el camión en el que viajaban, golpeando luego, salvajemente, a varios estudiantes, algunos de los cuales se encuentran hospitalizados. En un primer momento se comunicó la detención de varios jóvenes aunque, según La Jornada, los 26 detenidos habrían sido liberados luego de comprobarse que no se trataba de normalistas, sino de vecinos de la zona, a quienes los uniformados habrían “asegurado” en una confusión.

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De cualquier forma, las imágenes que circulan en redes muestran la brutalidad y la saña con que actúa la policía contra los que luchan, dejando claro que las autoridades no tienen nada que ofrecer a los normalistas más que represión, como lo mostró también, emblemáticamente, la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.

No podemos aceptar que ninguna alumna, ningún alumno normalista sea criminalizado por defender a las instituciones formadoras de docentes, esenciales para el desarrollo de la educación pública, pero atacadas sistemáticamente por el gobierno en el marco de la reforma educativa.

No podemos tolerar ni siquiera la amenaza de utilizar la fuerza pública contra nuestras juventudes pensantes, responsables y comprometidas con la formación de los hijos del pueblo trabajador, tanto menos el uso consumado de esa fuerza.

Los docentes y estudiantes normalistas de la agrupación Nuestra Clase repudiamos la represión y los ataques contra las normales de todo el país, especialmente las rurales, y exigimos:

• Alto a la represión contra las y los normalistas que defienden sus escuelas y la educación pública y gratuita
• El retiro inmediato de todos los elementos de la fuerza pública estatal de Aguascalientes de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez
• Solución inmediata a las demandas de las alumnas de dicha escuela
• Juicio y castigo a los responsables materiales y políticos de la represión

Para enfrentar este ataque, consideramos necesario impulsar la unidad y la movilización en las calles de todas las normales -rurales y urbanas- del país, en defensa del normalismo, de la educación pública y gratuita y por echar abajo la nefasta reforma educativa, buscando al mismo tiempo aliados en quienes también están luchando y enfrentando la represión, como los estudiantes de la ESIME Azcapotzalco del Instituto Politécnico Nacional.

Llamamos a los sindicatos que se reclaman democráticos, como los agrupados en la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores, a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y al magisterio de conjunto, al movimiento estudiantil, a las organizaciones sociales y de derechos humanos, a repudiar la represión del Estado y rodear de solidaridad activa la lucha normalista.






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