Mundo Obrero

EDUCACIÓN PÚBLICA

Unidad docente sí, pero ¿con quién y para qué?

Las docentes llevamos adelante una pelea de meses. Necesitamos actuar como un solo puño para ganar pero las conducciones gremiales nos dividen. ¿Cómo construimos la unidad que necesitamos? La propuesta de La Marrón en San Nicolás.

Federico Berg

@fedeberg80

Viernes 10 de agosto | Edición del día

Está claro que desde los gobiernos provinciales y nacional, junto a especuladores y empresarios, se lanzaron a un saqueo contra el pueblo trabajador. Quieren endeudar al país para sacar la plata al
exterior, robar las jubilaciones, una flexibilización laboral más profunda para aumentar ritmos y despedir, y terminar de destruir los sistemas públicos de salud y educación. Vamos hacia un
desenlace brutal si no derrotamos estos planes.

El ajuste que exige el FMI tiene consecuencias dramáticas, como la explosión de la escuela 49 de Moreno. La muerte de Sandra y Rubén, dos trabajadores que le ponían el hombro todos los días a la educación pública, es responsabilidad de Vidal. Esta semana comenzaron a cerrarse escuelas en toda la provincia por decisión de asambleas de docentes y auxiliares, que se negaron a seguir
arriesgando sus vidas y las de los estudiantes. Un desafío frontal a las presiones de los funcionarios que prefieren ocultar y silenciar la crisis por vaciamiento de la escuela pública.

Sobra la bronca

Desde el mismo día de la explosión se sucedieron movilizaciones en toda la provincia. En Moreno fueron miles y miles de docentes, auxiliares, alumnos y familias enteras. En San Nicolás también paralizamos las escuelas y salimos a la calle a reclamar condiciones dignas, y a denunciar la responsabilidad de los gobiernos.

Con mucho dolor y bronca fuimos hasta Jefatura, la Municipalidad y el Consejo Escolar. Las autoridades responsables quisieron lavarse las manos con excusas. Pero la indignación que despertaron se hizo oír por boca de docentes, auxiliares y estudiantes, que no permitieron que se les mienta en la cara.

Esa fuerza se expresó también el 8A. Fuimos decenas de miles de docentes junto al movimiento de mujeres a la vigilia del Congreso, a la espera de la votación por la legalización del aborto. En una rama que cuenta con más del 80% de mujeres en sus filas, ningún sindicato paró para facilitar la movilización. La alianza que mantienen algunas corrientes político sindicales con el Vaticano no sale gratis. Aún así, la marea verde fue imparable y llenó las calles. La ley no salió, pero quedó demostrado que sobran fuerzas para seguir la pelea, ahora por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado.

La Unidad se construye desde abajo

Las distintas conducciones gremiales levantan la unidad como bandera. Desde la Marrón Docente impulsamos siempre la mayor unidad de los trabajadores, moleste a quien moleste. Pero nos
preguntamos por qué, si estamos todas de acuerdo, cuando salimos a luchar no vemos esa unidad en acción. Con direcciones sindicales que no movilizan a sus bases, e incluso algunas que
directamente se negaron a marchar por Sandra y Rubén, se hace cuesta arriba esa unidad tan mentada.

Los sindicatos deben garantizar las movilizaciones, alentando la participación y el debate. Deben convocar a asambleas unificadas, para que no nos dividan a la hora de decidir el rumbo de la lucha. Deben garantizar la masividad de los paros, organizando fondos de huelga para que los descuentos no quiebren por hambre las luchas y que pueda adherir quien quiera.

La base de la unidad, en el marco de la dispersión de sindicatos existente, es la asamblea por escuela. Donde podemos debatir y resolver desde abajo, sin importar la afiliación gremial ni la situación de revista. Todos los sindicatos deben tomar los mandatos de asamblea como la expresión de sus bases, y hacerlos valer en plenarios conjuntos de delegados. Para que decidan los y las trabajadores de la educación, que somos quienes sostenemos la escuela pública a diario, y también quienes bancamos los paros y las movilizaciones con nuestros cuerpos.

¿Estrategia electoral o plan de lucha? Cómo seguir

Las direcciones gremiales docentes apuestan a desgastar al gobierno de Vidal con medidas aisladas, dejando correr los ataques a lo largo de todo el año. No buscan derrotar ya el ajuste (“a
este gobierno no le podemos sacar nada”, los escuchamos decir una y mil veces) sino que quieren fortalecer a alguna variante peronista para las elecciones de 2019. Por eso prefieren desfilar en
consejos, jefaturas y ministerios en vez de organizar un plan de lucha que vaya hasta el final. Pero toda conquista que perdamos será, en primer lugar, un paso más hacia un saqueo en toda la línea.

Cada retroceso implica tener que avanzar el doble después. Y si encima la alternativa es votar a alguna fotocopia gastada de Scioli o Felipe Solá, viejos enemigos de las docentes, estamos al horno.

En estos momentos estamos bajo una conciliación obligatoria ilegal y trucha, que las conducciones gremiales decidieron acatar pasando por encima de los mandatos de asamblea. Nos ató de pies y manos hasta, al menos, el 21 de agosto.

El paro de 48 horas que decretó CTERA, que no fue nacional ni el inicio de un plan de lucha como si los docentes del país no estuviéramos en las mismas condiciones que Buenos Aires, sólo sirvió para descomprimir la bronca que despertó la provocación de Vidal. La gobernadora tampoco logró frenar el paro del último viernes motorizado por el dolor y la indignación que provocó el crimen social de Moreno.

No podemos confiar en que los mismos funcionarios que atacan la educación pública sean los que den soluciones. Sólo podremos arrancarles conquistas con paros y movilizaciones cada vez más contundentes.

Desde la Marrón Docente impulsamos asambleas en las escuelas para mandatar a todos los sindicatos, y proponemos que se discuta y se vote en un plenario conjunto de delegados un plan de lucha nacional, no una serie de medidas aisladas. No sólo de las docentes sino de todas las filas obreras, hacia una gran huelga general de todas las centrales sindicales. Para que el dinero se
destine a salud, educación y salarios: plata para los hospitales y las escuelas, no para los especuladores de la deuda. Sin romper con el FMI y sin desconocer una deuda fraudulenta e ilegal no hay forma de ganarle al ajuste de Macri y los gobernadores. El momento de luchar es ahora.

Sumate a la Marrón en San Nicolás.







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