Internacional

EDITORIAL DE EDITORIALES GRAN BRETAÑA

Una ventana a Atenas

Una ventana a Atenas desde los principales corresponsales de Gran Bretaña sobre el referéndum griego. The Guardian sobre el peso del “voto joven”. The Independent sobre los efectos del referéndum sobre Gran Bretaña. Paul Mason sobre la polarización en el escenario abierto en Grecia.

Alejandra Ríos

Londres | @ally_jericho

Domingo 5 de julio de 2015 | Edición del día

En una nota conjunta de Helena Smith y John Hooper, ambos del matutino del The Guardian en Atenas, señalan que según varios analistas el voto de los jóvenes puede hacer oscilar el resultado de la consulta. En su artículo dominical los corresponsales indican que una de sus fuentes, el comentarista político y docente universitario Aristides Hatzis afirmó que “El resultado dependerá en gran medida de la participación de los votantes jóvenes”. Y agregó que “Las encuestas de opinión revelan que un gran número de jóvenes griegos, un 80%, votarán por el “No”. Una buena performance del ‘No’ se basará en la participación de este sector.” Además, Hatzis remarcó “Hasta este momento todo el mundo con el que he hablado considera que ganará el ‘No’.”

Hay motivos suficientes que confirman esta tendencia, el desempleo es uno de los más fuertes como deja entrever el hecho de que la juventud ha sido el sector más golpeado por la crisis que ha azotado a Grecia. La cifra de desocupación entre los que tienen menos de 25 años supera el 55%. Kosmas, un joven de 18 años confesó a los corresponsales: “Votaré ‘No’ porque le tenemos que decir ‘no’ a este sistema podrido. Nunca he visto nada igual. Debe haber algo mejor fuera de esto que conocemos.”

Por su parte, en su columna personal en el mismo matutino, Smith señala que Alexis Tsipras ha prometido volver a la mesa de negociación con los acreedores luego del referéndum – independientemente del resultado del mismo. No obstante, la EU, el Banco Central Europeo y el FMI han insistido en que el triunfo del ‘No’ representará el fin de las negociaciones y por lo tanto del apoyo financiero a Atenas. Señala, que Grecia ha entrado en default por el pago de un crédito de 1.600 millones de euros y enfrenta un pago de 3 mil millones de euros al BCE cuyo vencimiento es el 20 de julio. Un Tsipras optimista declaró que “en 48 horas” se podría lograr una ayuda económica a cambio de reformas, justo a tiempo para cuando los bancos reabran sus puertas el martes.

El clima de miedo, enojo y división contrasta con la calma en las calles del país cuya deuda es una herida sangrante que divide al país y su gente. Según Smith, “es una batalla que ha entrado en cada familia, cada uno de los hogares. En el parlamento, en las ciudades grandes y los pueblos pequeños, es una crisis que remonta a los griegos a la Guerra civil de 1946-49, que solo se superó luego de décadas. El voto al ‘Sí’ pertenece a la derecha, el del ‘No’ a la izquierda”, concluye la corresponsal helena.

Mientras tanto, sus colegas del diario The Independent dedican su portada a las declaraciones del canciller británico, George Osborne, quien ha advertido que “Gran Bretaña no está inmune a la crisis de la deuda griega.” A su vez reveló que el primer ministro británico, David Cameron, podría presidir una reunión de emergencia a celebrarse mañana para discutir las consecuencias del referéndum en el Reino Unido. Osborne insistió en sus declaraciones a la BBC que Gran Bretaña tiene fuertes lazos económicos con la UE y señaló que “estamos preparados para lo que nos arroje el mundo”. Aunque el canciller se muestra optimista sobre la fortaleza económica de Gran Bretaña, la City de Londres, el corazón financiero del país, podría verse afectado por una posible agitación financiera que afectaría a los mercados si Grecia sale de la zona del euro.

Como era de esperarse este paladín de los ajustes aprovecha la situación en el país heleno para llevar agua para su molino y justificar los recortes implementados bajo su cartera. Según Osborne, Grecia es un ‘recordatorio’ de la necesidad de implementar medidas de austeridad en el Reino Unido. Sin embargo, para este ministro de privilegiada educación, el cuarto de millón de personas que se manifestaron contra los recortes no representan ningún ‘recordatorio’. Su declaración de que “el gobierno de Syriza debería aceptar más medidas de austeridad” es un elocuente reflejo de su propia medicina.

Por su parte, el agudo periodista de Channel 4 News, Paul Mason, pronostica en su blog que una victoria del “Sí” no es segura. Agrega que si en el plebiscito de hoy gana el ‘No’, “para los líderes políticos de la Unión Europea se trataría de un panorama desastroso”. ¿Por qué? “Desde el principio de la semana se les viene advirtiendo a los griegos que un voto por el “No” significa dejar el euro.” Pero, por su parte, Syriza y su socio en la coalición, el partido de derecha ANEL, han declarado que el “No” fortalecería su posición en la mesa de negociaciones con los acreedores.

¿Qué pasará entonces si gana el ‘No”? Para el mencionado bloguero existe una escuela de pensamiento entre los periodistas económicos que pronostica que de ganar el ‘NO’, “el BCE cortará el financiamiento de los bancos, la Comisión Europea organizará un cambio de régimen, y Alexis Tsipras se verá obligado a retirarse entre saqueos de comidas y carencia de medicinas y se frenarán los préstamos de ayuda.” En otras palabras: caos.

Según Mason, este panorama no genera miedo entre la clase media ateniense, ya su proyecto es que haya caos para que caiga Tsipras. Por otra parte, para una base de activistas de Syriza y el movimiento anarquista este escenario sería un ‘regalo navideño antes de tiempo”.

Sin embargo, en una entrevista con el ministro de economía de Grecia, Yanis Varoufakis, le ha confesado sin pelos en la lengua que se imagina un escenario distinto. Varoufakis anticipa que si gana el ‘No’ los acreedores se sentaran a negociar, Syriza llegará a un acuerdo y los bancos reabrirían sus puertas inmediatamente.

Por otra parte, un ‘No’ abrirá un crisis de las fuerzas conservadoras en Grecia, ya que la campaña por el ‘Sí’ ha sido impulsada por el partido Potami, una fuerza de centro derecha.

Este periodista plantea que si gana el “OXI” (No), la Unión Europea se verá ante un gran problema y concluye “Los líderes de la UE le han dicho a los griegos que un ‘NO’ significa la salida del euro. El gobierno griego dijo: ‘ellos mienten’. La respuesta la tendremos una vez conocido el resultado de los comicios.”







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