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CINE / MÉXICO 68

Una perspectiva crítica sobre la película “Rojo amanecer”

El director permaneció lejano del cine militante de la época, ante el escaso trabajo optó por trabajar en telenovelas y trasladó el lenguaje televisivo a sus siguientes proyectos. Ante una supuesta censura el filme creció en popularidad dejando de lado la crítica sobre la banalización del Movimiento Estudiantil.

Martes 22 de mayo | 16:31

“Rojo amanecer” (1989) del director Jorge Fons fue la primera película en tocar el tema de la masacre de Tlateloco del 2 de octubre de 1968, pero desde su inicio el crítico cinematográfico, Jorge Ayala Blanco, calificó la cinta como una “débil propuesta… inflada por chantajes político-sentimentales”.

Durante los años 60, Fons había formado parte de la primera generación de egresados del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). En el año de la masacre el director rodó su primera película “Trampas de amor”, lejos del cine militante de la época.

El segundo trabajo de Jorge Fons llega esa misma década “El quelite” (1969), le sigue “Tú, yo, nosotros” (1970); adapta también una novela de Vargas Llosa al cine llamada “Los cachorros” (1971), le sigue la producción mexicana-estadounidense “Jory” (1971); filma el último capítulo de “Fe, esperanza y caridad” (1972), y el western “Cinco mil dólares de recompensa” (1972).

En los años 70s y 80s Fons se dedicará a los documentales y adaptará una novela de Vicente Leñero al cine “Los Albañiles” (1976), tendrá su acercamiento con la televisión con telenovelas “La casa al final de la calle” (1989) y “Yo compró a esa mujer” (1990).

Rojo

En un principio “Rojo amanecer” se llamaría “Bengalas en el cielo”, en referencia a la señal que se dio para iniciar la masacre esa trágica noche en la Plaza de las Tres Culturas, la película se estrenó el 18 de octubre de 1990 en 28 cines de la Ciudad de México y duró seis semanas en cartelera.

La cinta obtuvo premios y reconocimientos como el Ariel. Recordemos que para entonces no se había tocado el tema del Movimiento estudiantil-obrero en el cine más que con pequeñas referencias o metáforas el caso del filme “Canoa” (1975) de Felipe Calzals, que narra el linchamiento verídico en el estado de Puebla de unos trabajadores universitarios que fueron confundidos con estudiantes.

La censura

El cuestionado gobierno de Carlos Salinas de Gortari levantó la censura sobre las cintas que había durante la época. Es el caso de “La sombra del caudillo” (1960) de Julio Bracho que pudo exibirse después de 30 años. En ese sentido, el escándalo de la censura de “Rojo amanecer” fue más un retardo en la autorización del estreno de la película.

Xavier Robles al ser entrevistado para una revista y después en el prólogo del guión de la película, recuerda los tres breves fragmentos que fueron editados, donde el mismo Fons afirma que llegó a proyectarse en Estados Unidos la versión completa del filme.

Al respecto Ayala Blanco asienta, “Con glamour de película maldita, retenida para su reglamentaria aprobación gubernamental más de la cuenta pero jamás prohibida, cuyo mini escándalo sólo sirvió para que se enseñorara el director de RTC, Javier Nájera Torres, al autorizarla por encima de las decisiones de sus subalternos y para que los autores del filme creyeran haber hecho caer a una directora de cinematografía particularmente torpe (Mercedes Certucha Llano)”.

Crítica

Para 1988 el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en México había tomado fuerza y existía una apertura a regañadientes de medios de comunicación escritos, por ello la cinta “Rojo amanecer” fue bien recibida.

Pero Ayala Blanco le recuerda el pasado en la televisión de Fons, clasificando el filme como una “telenovela didáctica y tercermundista”, además de “burda y tremendista, en formato de rupestre cine posindustrial".

Aunado a la caricaturización que hace de los jóvenes disidentes, “la débil propuesta de esta película aparece inflada por chantajes político-sentimentales y caricaturas de estudiantes de todo inadmisibles, cuando no vergonzosamente ridículas”, sentencia Ayala.

Pero también demuestra la negativa de mostrar imágenes de la masacre, sobre la cual gira la historia, pues hay momentos donde la cámara nos nuestra la Plaza de las Tres Culturas previo a la masacre, los pasillos del edificio, incluso después de la balacera podemos ver una mujer deambulando por las escaleras en búsqueda de su hijo. Otro momento será cuando vemos un soldado detener la golpiza que le dan a un estudiante, entre otras escenas.

La cámara ha salido cuando “le ha dado la gana, pero nunca cuando ha sido necesario revelador y deseable”, escribe el crítico haciendo una comparación, “En México hay una ideología del contra-campo impedido, la manipuladora y ocultadora transmisión televisiva de la toma de posesión presidencial de Carlos Salinas de Gortari (1988), en la cual jamás hubo contra-campos de sus opositores partidarios en la ostentosa protesta parlamentaria”.

Así, “Rojo amanecer” ha sido una película “inflada” en su momento y que propició la banalización de la Masacre del 2 de octubre de 1968, donde hay que destacar que hasta el momento permanece la impunidad contra el gobierno mexicano en su responsabilidad sobre los hechos.

“… se escalonarán ecos de los trágicos hechos consabidos, sin añadir nada a la confusión retrospectiva, ni señalar culpables (ya tan autoacusados como el propio presidente Gustavo Díaz Ordaz al termino de su sexenio), ni esclarecer punto alguno, permaneciendo fuera de cualquier contexto político, en clave exclusiva para mexicanos evocadores, incluso empobreciendo a rabiar los datos manejados por la vox populi”, afirma Jorge Ayala.

“Ha llegado la hora de lucrar con la matanza de Tlatelolco, chantajeando añejos sentimentalismos radicalizados y sin dejar de hacer una justificación a ultranza de la masacre”, finaliza el crítico.






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