Política

CRIMEN DE ESTADO

Una pericia cuestiona la autopsia de Maldonado y se refuerzan varios interrogantes

Según un criminalista, los peritos que actuaron en la autopsia de Santiago cometieron “graves errores”. La familia Maldonado se hace preguntas acordes con esa crítica. ¿Cuánto tiempo estuvo el cuerpo en el río?

Daniel Satur

@saturnetroc

Viernes 27 de julio | Edición del día

Foto Twitter

Enrique Prueger es licenciado en criminalística y vive en Neuquén. En las últimas horas su nombre empezó a ser escrito y nombrado insistentemente por varios medios de comunicación, a raíz de un informe que elaboró tras analizar los resultados de la autopsia realizada sobre el cuerpo de Santiago Maldonado. Parte del informe lo difundió la periodista Adriana Meyer este jueves en Página|12.

El científico de 62 años preside el Instituto de Criminalística que lleva su apellido. En su carrera aportó estudios y conclusiones que fueron determinantes en casos trascendentes, como el crimen del soldado Omar Carrasco, ocurrido en Neuquén en 1994. También encabezó en Formosa el hallazgo de decenas de esqueletos de víctimas de la matanza de Rincón Bomba, el crimen masivo contra el pueblo pilagá ejecutado por Gendarmería durante el gobierno peronista en 1947.

Hoy participa en la causa donde se investiga el crimen de Rafael Nahuel, ocurrido el 25 de noviembre del año pasado en Villa Mascardi a manos de efectivos de la Prefectura. Es perito de parte de los jóvenes mapuches compañeros de la víctima.

El prestigio profesional de Prueger obliga a tomar su informe sobre Maldonado con seriedad, mucho más cuando sus conclusiones chocan con algunas “certezas” firmadas el 24 de noviembre por 55 especialistas, entre peritos de parte y de la Corte Suprema, que participaron de la autopsia del joven.

Las frías aguas del Río Chubut

Uno de los cuestionamientos de Prueger a la autopsia coincide con una de las dudas más fuertes que tiene la familia Maldonado. Se trata de la temperatura del agua del Río Chubut en la que se basaron los peritos para calcular el tiempo que el cuerpo de Santiago estuvo supuestamente sumergido allí.

Vale recordar que el 24 de noviembre se informó que el cuerpo había estado allí entre 53 y 73 días (hubo diferentes conclusiones entre peritos), al tiempo que no había indicios de que hubiera sido movido del lugar donde apareció. Pero Santiago estuvo desaparecido 78 días.

El criminalista recuerda en su informe que en la autopsia se utilizó el método de “la tabla de REH” para realizar los cálculos. Según esa tabulación, relacionando las condiciones en que se encuentran determinados órganos con la temperatura promedio del agua en la que está, se puede concluir el tiempo que un cuerpo se mantuvo debajo del agua.

“Los registros corresponden a temperaturas promedio y deben ser consideradas desde la fecha de desaparición hasta el hallazgo del cuerpo”, precisa Prueger. Sin embargo, asegura que en el caso de la autopsia de Santiago no se trabajó con las temperaturas promedio sino “con la temperatura mínima de los días de la desaparición”.

La abogada de los Maldonado, Verónica Heredia, coincide con Prueger. En diálogo con La Izquierda Diario aseguró que a ella y a sus representados les surgieron “muchas preguntas de la autopsia. Por ejemplo, a todos nos extrañaron las condiciones en las que estaba el cuerpo habiendo pasado supuestamente tanto tiempo debajo del agua”.

Heredia dice que el cálculo con la “Tabla REH” está basado en un poco más de un centenar de casos y que por eso tiene un rigor científico limitado. Pero que encima en el caso de la autopsia de Santiago “utilizaron el cálculo para una temperatura de entre 3,6° y 3,9°, cuando en realidad los datos que se obtuvieron entre los meses de agosto y octubre dieron un promedio de 6,7° de temperatura del agua. Casi el doble de lo que tomaron para llegar a sus conclusiones”.

En su informe Prueger detalla que, “cambiando notablemente la interpretación de las tablas utilizadas” respecto a como lo hicieron los peritos, usando una temperatura promedio de cálculo de 6,3°, se concluiría en que el tiempo de exposición del cadáver de Santiago bajo esas condiciones fue “significativamente menor”. De allí que concluye en este punto que los resultados de la autopsia “son falsos” y “nulos”, porque no tienen nada que ver “con la correcta interpretación de la tabla”.

No más de de veinte o treinta días

La parte más contundente del informe de Prueger se basa, curiosamente, en la mera lectura de un fragmento de la autopsia, que tiene en total 104 páginas entre conclusiones y “exámenes complementarios”. El fragmento en cuestión forma parte de uno de esos estudios complementarios, realizado sobre la tierra y el polen que se hallaban adheridos a la ropa que tenía puesta el cuerpo de Santiago.

El resultado de ese examen fue entregado al Cuerpo Médico Forense de la Corte el 6 de noviembre por la doctora Leticia Povilauskas, especialista en geología y palinología de la división Química Legal de la Policía Científica de la Provincia de Buenos Aires.

Luego de haber analizado el pantalón, el pullover, la chalina, el calzoncillo, las medias y los borceguíes de Santiago, Povilauskas llegó a una conclusión que considera indubitable. En el punto de 10 de su informe (página 54) afirma que “es importante mencionar que bajo ningún punto de vista los granos de polen encontrados en las muestras” pueden permanecer adheridos a esa prendas “sumergidas en el lugar del hecho descripto por un período de tiempo prolongado”.

La especialista asegura que, “teniendo en cuenta la mínima velocidad que pueda tener la corriente de flujo en el lecho del río (sin mencionar si existieron crecidas por precipitaciones o deshielos), la energía presente en el medio acuático y la cantidad de oxígeno removido en el lecho”, inevitablemente el polen se desprende fácilmente de las ropas. “Sobre todo en materiales de nylon tipo impermeable como es el caso del pantalón, en el cual se detectó gran cantidad de palinomorfos”, agrega.

Povilauskas escribió con certeza que “en un lapso de tiempo no mayor a 20-30 días, no estaríamos en presencia de granos adheridos a las ropas”. La pregunta entonces es lógica: ¿cómo podría haber estado el cuerpo de Santiago 78 días bajo el agua y en el mismo lugar sin que el polen se hubiera separado de su vestimenta? Eso es lo que se pregunta el criminalista Prueger en su informe conocido por estas horas.

En este punto hay un dato que no debe soslayarse. Para llegar a su conclusión, a la especialista le basta contemplar una “mínima velocidad que pueda tener la corriente de flujo en el lecho del río”. Sin embargo, durante el tiempo que Maldonado estuvo desaparecido las aguas del lugar en el que se halló su cuerpo estuvieron más que agitadas. De hecho más de un rastrillaje de buzos y botes de la Prefectura Naval pasaron por allí en los meses de agosto y septiembre.

Si en lugar de una corriente “mínima” se contemplaran mayores movimientos y turbulencias de las aguas, tal como sucedió, ¿se reduciría aún más el tiempo límite de permanencia del polen en las ropas de Santiago y con ello el tiempo en que su cuerpo estuvo allí a la espera de ser encontrado?

Lleral no quiere la verdad

Si desde el 6 de noviembre hay un informe palinológico según el cual el cuerpo de Santiago no había podido estar más de treinta días donde se lo halló, ¿por qué el juez Gustavo Lleral no ordenó de forma urgente la realización de todos los estudios necesarios para responder a todas las preguntas que se desprenden de él?

¿Pensará Lleral que en la División Química Legal de la Policía Bonaerense, a las órdenes de Cristian Ritondo, hay un particular interés por lanzar informes científicos que socaven el discurso emanado desde la Casa Rosada y reproducido por Clarín, la Nación y otros medios?

La abogada Verónica Heredia recuerda que el 24 de noviembre, el día que los 55 peritos firmaron la autopsia, ni Lleral ni los propios peritos pudieron responder algunas preguntas elementales. “Nos dijeron que no podían afirmar si Santiago había fallecido el 1° de agosto, que si les preguntábamos si falleció ese día, o cuándo, ellos no nos lo podían decir; y que si les preguntábamos si Santiago estuvo siempre en ese lugar tampoco podían asegurarlo”.

Cuando la abogada les dijo a los peritos que la semana anterior al hallazgo había estado en el mismo lugar y no había visto nada ellos le dijeron que era verdad, porque el cuerpo “emergió menos de 48 horas antes de ser encontrado”. Por eso, aunque no pueda asegurar que a Santiago “lo plantaron, sí puedo decir es que ahí no estaba; y los peritos de la Corte avalaron mi afirmación. De allí que nuestra pregunta sobre qué pasó el 1° de agosto con Santiago no está contestada”.

Heredia se pregunta por qué, con esta falta se seriedad, salieron los 55 peritos a decir “esto fue así” aquel 24 de noviembre. Y se enoja cuando agrega que “encima el juez Lleral rechazó el pedido de que fueran respondidas estas preguntas, con el argumento de que las pruebas son inapelables y no ‘causan agravio‘ en la etapa de instrucción. ¿Pero cómo no va a causar agravio algo tan fundamental como no saber este punto específico de la autopsia, dejando que se siga diciendo lo que se dice?”

Por esa y otras razones, al tiempo que esperan que la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia se expida sobre el pedido de recusación de la fiscal Silvina Ávila, los Maldonado aguardan que la Corte Suprema se expida positivamente sobre su pedido para que se conforme un grupo de expertos independientes que investigue el caso “desde la foja 1”.

“La foja 1 del expediente no es otra cosa que el oficio 972/17, firmado por el juez Otranto el 31 de julio para que la Gendarmería ‘despejara‘ el kilómetro 1848 de la Ruta 40”, recuerda Heredia. Allí comenzó la brutal represión que terminó con la vida de Santiago Maldonado.







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