Juventud

OPINIÓN

Una juventud que quede inscripta en los libros de historia

Un relato del acto del PTS en el Frente de Izquierda que se realizó el último sábado en la cancha de Argentinos Juniors.

Josefina García

Estudiante de la Universidad Nacional de Artes (UNA)

Lunes 8 de octubre | 14:26

Eran las cuatro de la tarde y no había empezado el acto que convocaba el PTS en el Frente de Izquierda, pero las gradas de Argentinos Juniors ya estaban colmadas de jóvenes de Rosario, de La Plata, el gran Buenos Aires y la Capital. Con una enorme batucada que retumbaba por todo el estadio, cantaban a grito pelado que "acá llegó la izquierda combativa junto a los trabajadores".

Ese agite y esa canción evocaba para muches de nosotres las imágenes de los cortes que realizamos tantas veces en la Panamericana y en el Puente Pueyrredón, en los paros nacionales o cuando había que salir a defender los puestos de trabajo en alguna fábrica, por los docentes, por los estatales. Todes estábamos también ahí, repitiendo el agite, demostrando el aguante de una juventud que no claudica.

La primer oradora fue Myriam Bregman, "la Rusa". Comenzó hablando de la represión, de la violencia del Estado hacia pibes como Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, que como nosotres defendían una causa y querían transformar la sociedad. Por eso cada vez que hubo que estar exigiendo justicia y denunciando la responsabilidad estatal, como la renuncia de Patricia Bullrich, estuvimos ahí.

Cuando la abogada de López empezó a hablar de la pelea por el aborto legal, me emocioné acordándome de todas las que salimos con glitter y pañuelos todo el año y nos ganamos Callao y Rivadavia y varias esquinas y plazas en todo el país.

De las trabajadoras que se organizaron por este derecho junto a sus compañeros. De las que siguieron muriendo porque nos negaron este derecho elemental. De cómo a pesar que 38 senadores que no son dinosaurios, que son personas de carne y hueso que defienden la ideología de la Iglesia y dedican su vida a militar contra los derechos de las mujeres y las causas populares, nos hayan negado nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, sabiendo que bajo su brazo llevan miles de muertes por aborto clandestino, nosotras seguimos ahí con más bronca, pero más envalentonadas y con más fuerza que nunca. Cantamos, a grito pelado también, que los curas se vayan a laburar.

Entre esas imágenes en las que pensaba, pensé también en cuando con los mismos pañuelos puestos peleamos contra la represión, por la educación pública y laica, en las que no solamente salimos a la calle en marchas sino que las militamos, nos organizamos en cada lugar de estudio y de trabajo, formamos comisiones amplias de mujeres, por la educación, debatimos política con cada compañere tratando de llegar a conclusiones comunes, para confluir en la lucha, para sacar de nuestros centros de estudiantes a las burocracias estudiantiles, como en Córdoba, como en Medicina de la UBA, haciendo masivas asambleas y desafiando a la Franja Morada, que es Cambiemos en la Facultad.

Nos matamos la cabeza pensando qué acción puede ser más contundente para joder la política del gobierno, para derrotar el plan de ajuste que preparan con el FMI, con millones para la deuda externa a costa de nuestra educación, de la salud, del trabajo. Por eso es que este año realizamos cortes y nos unimos con un sector poderosísimo como son les trabajadores, que pueden parar el mundo y que como demuestran quienes trabajan en el Astillero Río Santiago, si nos organizamos podemos derrotar a los ajustadores.

Esas imágenes, exactamente esas, aparecían en cada zona del estadio de Argentinos Juniors, porque el acto del 6 de octubre fue la síntesis de todas estas peleas que se vienen dando, de toda esta bronca acumulada pero también, de todas esas ganas de cuestionar y dinamitar este sistema de raíz. Porque este mundo de mierda no es el que queremos habitar nosotres ni dejarle a las futuras generaciones: queremos construir una sociedad libre de todas esas ataduras.

Lo que se pudo ver claramente en el estadio es el deseo de miles de coordinar, de agruparse, de fortalecer una alternativa antagónica al capitalismo, que solo nos propone pagar los platos rotos de esta manga de títeres manejeados por el Fondo Monetario Internacional, como son el gobierno de Cambiemos, los gobernadores provinciales, los dirigentes peronistas que nos dicen “hay 2019” cuando sabemos que este saqueo que ya empezó nos prepara meses de despidos, cierres de fábricas, deserción en las universidades, más desocupación (sobretodo para las mujeres, que siempre nos usan de segunda mano), y que pensar ahora mismo en el 2019, como el Ratón Pérez: son los padres.

Queremos que la juventud quede inscripta en los libros de historia por ponerse de pie ante todas estas injusticias. Hay mucha bronca que demostró en distintas oportunidades mucha fuerza, pero a esa fuerza que existe hay que organizarla para tirar en el blanco, por eso la propuesta que sale de este acto es, como dijo Nicolás del Caño, la de llamar a la unión de las filas clasistas, combativas y anticlericales para pelear con un programa y una estrategia clara, en cada lugar de trabajo y estudio por la coordinación de las luchas hasta derrotar a les ajustadores, que la paguen ellos y venzamos nosotros.







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