Internacional

ACUSAN AL PAPA DE ENCUBRIR ABUSOS SEXUALES

Una "guerra non sancta" dentro del Vaticano

Una carta del exnuncio Carlo Maria Viganò acusando al Papa Bergoglio de encubrir las acusaciones por abuso contra el cardenal Theodore McCarrick, vuelven a destapar la guerra interna en la Iglesia.

Diego Sacchi

@sac_diego

Lunes 27 de agosto | 19:09

"Algo huele mal en el Vaticano" se podría decir, parafraseando las líneas de la famosa obra del inglés William Shakespeare, luego de que en una extensa carta del ultraconservador exnuncio Carlo Maria Viganò atacó al Papa Francisco.

El arzobispo Viganò, exnuncio (representante diplomático) en Washington entre 2011 y 2016, acusa en una carta de 11 páginas a Bergoglio de “cubrir” y silenciar los abusos del cardenal estadounidense Theodore McCarrick y en esa misma misiva pide que el actual Papa “dimita” por haber mirado hacia otro lado.

Viganò, un miembro del ala de la curia reconocida por sus posiciones contra el divorcio o la homosexualidad, fue protagonista en las primeras noticias de Vatileaks que culminaron con la “jubilación” del anterior papa Benedicto. El exnuncio hizo pública su carta contra el actual Pontífice en medio de la visita papal a Irlanda y cuando las víctimas de abusos le reclamaron por la inacción de la Iglesia contra los abusadores.

La carta asegura que él personalmente le informó a Bergoglio que el cardenal McCarrick había sido acusado por acoso sexual a un adolescente. Según la carta la respuesta de Bergoglio a Viganò nunca llegó, y el Vaticano no actuó hasta que el caso salió a la luz a través de los medios. La acusación no se sustenta con pruebas, pero resulta creíble teniendo en cuenta el accionar del Papa Francisco en casos similares, como sucedió en Chile donde Bergoglio defendió al obispo Barros acusado de encubrir los abusos de menores por parte de curas en ese país.

La relación de Bergoglio con McCarrick no fue circunstancial, de hecho lo transformo en un consejero destacado para los siguientes nombramientos de las autoridades eclesiásticas en Estados Unidos que hiciera el Vaticano. Además lo utilizó para la muy buena relación que estableció el actual Papa con la Administración Obama. Todo eso sucedía dejando de lado que entre 1994 y 2008, obispos estadounidenses, el representante del Vaticano en Washington y hasta el papa Benedicto XVI fueron informados de abusos del cardenal con seminaristas adultos, según información que recolecto el New York Times. Y todo sucedía mientras McCarrick se transformaba en un importante promotor de la nueva política de tolerancia cero de la Iglesia en contra del abuso infantil.

“Algo huele mal en el Vaticano” empezando por la hipocresía de sectores de la cúpula eclesiástica que utiliza los casos abusos a menores, a los que todos los altos cargos de la Iglesia han contribuido a encubrir, para sacar tajada en la guerra interna.

Una “guerra santa” que no tiene su centro en la disputa entre ultraconsevadores y reformadores, como muchos analistas insisten en marcar buscando darle un aura “progre” al papado de Bergoglio el mismo que supo encabezar la “guerra santa” contra el matrimonio igualitario o el aborto legal en Argentina, sino que tiene el objetivo de conquistar el “botín” de la administración del Vaticano y los altos cargos de la Iglesia en el mundo.







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