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Un planeta sin visado: Trotsky a través de los ojos de Van Heijenoort

Ediciones IPS recomienda el capítulo "Noruega" del libro Con Trotsky de Prinkipo a Coyoacán. Testimonio de siete años de exilio de quien fuera su secretario, guardaespaldas, camarada y amigo: Jean Van Heijenoort.

Daniel Lencina

@dani.lenci

Sábado 29 de agosto | 13:27

Ilustración: Sabrina Rodríguez

A través de sus recuerdos personales Jean Van Heijenoort nos presenta al Trotsky “cotidiano”. En una cotidianeidad especial de la vida de un exiliado, quien ve -literalmente- cómo el planeta entero va convirtiéndose en uno sin visado, sin lugar para el revolucionario, que junto a Lenin, dirigiera la toma del poder por parte de los trabajadores y campesinos en Octubre de 1917. Un planeta que se convierte en una prisión mortal, guiada por la mano del sepulturero de la revolución mundial: Stalin.

Van Heijenoort, comenta lo estricto del tiempo y lo intenso del mismo con que trabajaba Trotsky, esto es: mantener la correspondencia con los deportados de Siberia, donde reina el invierno eterno, con sus violentas bajas temperaturas, allí es donde estaban sus compañeros. Trotsky sigue la situación en Europa y predice el ascenso del fascismo en Alemania como ningún otro marxista en su tiempo. ˝Trotsky tocó a rebato: denunció la política absurda del Partido Comunista alemán en una catarata de artículos y folletos, llenos de mordacidad y de inspiración. Si hoy echáramos una mirada hacia atrás, esos escritos aparecerían como los más brillantes de todos los que produjo en el exilio˝. Jean se refiera a los escritos que reúnen el volumen de La lucha contra el fascismo en Alemania

Estos recuerdos de Van sobre la vida con los Trotsky están llenos de marcas y signos de la época, el periodo de entreguerras, el ascenso del fascismo, y también el ascenso revolucionario, el movimiento huelguístico de Francia a mediados de los 30, donde Trotsky se exilia y escribe ¿A dónde va Francia? Y más tarde, la explosión de la Guerra Civil española, ˝la última advertencia˝ contra la barbarie que iba a ser la Segunda Guerra Mundial.

Luego, el paso por Noruega, el asedio constante de agentes de la GPU, provocadores profesionales del estalinismo. El atentado de los nazis en el país nórdico constituye un punto de inflexión: el gobierno estalinista de la URSS extorsiona al noruego: si no expulsan a Trotsky de ese país, romperían las relaciones comerciales. Y entre tener a Trotsky en casa y hacer buenos negocios, el gobierno noruego eligió la segunda opción.

A esa altura los trotskistas mexicanos lanzaron la consigna de ˝Asilo político para Trotsky en México˝ y con la influencia que ejercía el muralista Diego Rivera, logra convencer de esa posibilidad al presidente Lázaro Cárdenas (Ver “Trotsky y México: dos revoluciones”).

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Ya en tierra azteca, desembarcó donde sería su última morada. En este libro se encuentran también algunas anécdotas de la vida cotidiana que, francamente, a uno no pueden más que arrancarle una sonrisa. Por ejemplo cuando una tarde de sol, en un tranquilo paseo a caballo, acompañado de trotskistas norteamericanos ˝de pronto, sin decir nada a nadie, ni siquiera a Natalia, Trotsky empezó a fustigar a su caballo, lanzó gritos en ruso y partió al galope. Yo estaba lejos de ser un jinete experimentado, pero no cabía ninguna vacilación: fustigue a mi caballo. Heme aquí galopando, sosteniéndome más mal que bien a la montura. Mi revolver se bamboleaba a mi costado. Si salí del paso sin incidentes, sin duda fue porque la montura era buena. Trotsky y yo galopamos así, yo siguiéndolo con esfuerzo, hasta reencontrarnos luego de cierto tiempo en la carretera de México a Taxco˝.

La estadía en México ya es conocida: la preparación de la fundación de la Cuarta Internacional, el contrajuicio de la “Comisión Dewey” que declara a Trotsky y a su hijo León Sedov como inocentes de los supuestos ˝crímenes˝ que se les imputaban desde Moscú.

Más tarde recibirá un golpe muy duro, la muerte de León Sedov. A esto le seguirá la ruptura con Diego Rivera. Luego llegará el primer atentado, fallido. Trotsky mismo bromeaba por las mañanas al despertar con los suyos ˝caramba, hemos sobrevivido un día más˝.

En un momento dado, Trotsky discutió con Van acerca de que era necesario que partiera hacia Norteamérica, en parte a modo de descanso y en parte para colaborar con los camaradas del naciente Socialist Worker Party, que era el partido más importante de la Cuarta Internacional.

Sin darnos cuenta, llegamos a uno de los momentos más sensibles que ofrece este relato en primera persona:
˝Agosto de 1940. Vivo en Baltimore, donde doy clases de francés. El 21 por la mañana estoy en la calle. La pila del New York Times esta allí, sobre la acera. Desde arriba echó un vistazo a los titulares. Esta allí en medio de la página: ˝Trotsky wounded by ‘friend’ in home, is believed dying˝ [Trotsky herido por un ‘amigo’ en su casa, se cree que agoniza]. Deambulo por las calles, luego, espero las noticias de la radio. Una voz anuncia: ˝Leon Trotsky died today in Mexico City˝ [Leon Trotsky murió hoy en la ciudad de México]. Todo se confunde˝.

Este libro es un gran aporte que, como advierte el autor, ofrece un conocimiento extra, un plus, sobre la vida de Trotsky, pero que no deja ser muy valioso.

En particular hoy ofrecemos a nuestros lectores el capítulo llamado “Noruega”. En el país nórdico Trotsky analiza la crisis en Francia, Alemania y el estallido de la Guerra Civil Española, a la vez que termina de escribir La Revolución Traicionada.

El lector podrá sumergirse en ese vertiginoso andar, hasta que nuevamente es expulsado y obligado a subir a un buque petrolero que lo llevaría a su última casa en México, donde libraría su última batalla. Y allí estaba su guardaespaldas y amigo Jean para resistir en los momentos más difíciles.

Jean Van Heijenoort describe aquí todos los detalles pero nuevamente advierte: “una experiencia vivida no se transmite como un objeto. Su transmisión es una reconstrucción, reconstrucción para quien escribe y reconstrucción, quizás diferente, para quien lee. Dicho esto, he aquí mi relato”.







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